El documento habla sobre la fe como una luz que guía el camino hacia la Ciudad de Dios, una nueva morada que Dios prepara. La fe transforma a las personas y las comunidades, iluminando las relaciones humanas y la construcción de una sociedad justa. Todos, incluyendo familias y jóvenes, están llamados a ser constructores de esta Ciudad Nueva mediante el testimonio de su fe y la promoción de una cultura de fraternidad.