“ESTA ES LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO




    Enviado por Joge Daffra




País - paradoja

Por Silvana Melo

(APe).- “Esta es la Argentina del Bicentenario. Un país inmensamente rico, que está
lleno de pobres”. La cita es, tal vez, el paradigma del país - paradoja. De la patria de los
picos y los valles. De las cimas y las profundidades. Una foto cruda de la tierra desigual,
discordante, irregular. Del país de los dirigentes sin pasado, de la riqueza concentrada,
de las rémoras que cuelgan del sistema como la ropa del tendedero en medio del
huracán. “Esta es la Argentina del Bicentenario. Un país inmensamente rico, que está
lleno de pobres”: palabras que desde el palco de la Sociedad Rural, en boca de
dirigentes que hablan de pobreza con repentización google, sin asumir ningún tipo de
responsabilidad en la producción serial de esa pobreza. Palabras vestidas con la bufanda
larga de la hipocresía y profundamente contradictorias: “no queremos un país que
deposite cada vez más pobres y desocupados en las villas miseria del conurbano de esta
gran ciudad”. Sería hora de revelar las identidades, nombres, apellidos, razones sociales,
cargos e historias de los depositantes.

La verdad está escondida apenas detrás del cortinaje. Es rasgar suavemente y aparece. A
los propietarios de la economía, a los concentradores de la riqueza, la pobreza les resulta
una hipérbole, cuanto más un buen cuadro de Berni. O pura literatura de márgenes
sombríos. Cuando les aparece golpeando las puertas de las fortalezas, desde los pozos
más profundos de la tierra, descuella la verdad. Que es la convicción absoluta de
excluir, de encerrar, de expulsar, de acotar progresivamente un país con puentes
levadizos. Sólo para los que alcancen a entrar.

Los privilegiados no distribuyen. Concentran. Y usan sus palcos para solemnizar una
condena de cartón. El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) -más allá de
su falacia original- habla de un 10 por ciento de aumento de la producción industrial en
la primera mitad de 2010. Pero el empleo sólo creció el 0,5%. El país del crecimiento a
tasas chinas, la tierra de las cosechas históricas no reparte el éxito. Sí suele compartir
con voraz generosidad las crisis y las tragedias.

Plagado de diagnósticos, el país - paradoja no aporta más que placebos a la enfermedad.
Discursos irrisorios, anuncios altisonantes y vacíos, emociones mentirosas en nombre
de una historia contada con la memoria sesgada del que ganó.

Una vez más la Universidad Católica Argentina (UCA) puso en discusión cifras. Que ya
nadie debería desconocer pero que vuelven a transformarse en titulares ocasionales por
un día. O algunas horas. Uno de cada cuatro jóvenes de entre 18 y 24 años no trabaja ni
estudia en la Argentina, lo que significa el 25%, un cuarto de la población que se
encontró con la mayoría de edad como con una locomotora de frente, varios centenares
de miles de pibes a los que les levaron los puentes en la cara. Y empieza a quedar del
lado de afuera.

Para ellos serán las leyes más duras, las nuevas cárceles, los arrabales de las grandes
ciudades y, fundamentalmente, el conglomerado destinado a la expiación social. Con
escasa formación educativa, pasados por el exquisito cedazo del mercado laboral, les
resta un futuro changarín o un improbable golpe de suerte. Nunca una política integral
que los visibilice.

El Instituto para el Desarrollo Social de la Argentina (IDESA) complementa el informe
de la UCA. Y dirige la mirada hacia aquellos del grupo que logran conseguir trabajo:
dos de cada tres empleos entre los jóvenes entre 18 y 24 son informales y no generan
aportes laborales ni previsionales. Subocupación y semimarginalidad. Niños y jóvenes
en la Argentina están destinados a purgar las culpas de la historia. El futuro en el
patíbulo.

“Esta es la Argentina del Bicentenario. Un país inmensamente rico, que está lleno de
pobres”. Dijo el presidente de la Sociedad Rural Cárnica y Sojera del país que produce
alimentos para 400 millones pero deja morir a 25 chicos por día de males parientes del
hambre.

Pero esta vez los malhechores no han sido identificados por la policía. Ni lo serán por la
justicia.




Fuentes de datos:
Instituto para el Desarrollo Social de la Argentina (IDESA); INDEC; Universidad
Católica Argentina; Infobae y Diario La Nación.

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  • 1.
    “ESTA ES LAARGENTINA DEL BICENTENARIO Enviado por Joge Daffra País - paradoja Por Silvana Melo (APe).- “Esta es la Argentina del Bicentenario. Un país inmensamente rico, que está lleno de pobres”. La cita es, tal vez, el paradigma del país - paradoja. De la patria de los picos y los valles. De las cimas y las profundidades. Una foto cruda de la tierra desigual, discordante, irregular. Del país de los dirigentes sin pasado, de la riqueza concentrada, de las rémoras que cuelgan del sistema como la ropa del tendedero en medio del huracán. “Esta es la Argentina del Bicentenario. Un país inmensamente rico, que está lleno de pobres”: palabras que desde el palco de la Sociedad Rural, en boca de dirigentes que hablan de pobreza con repentización google, sin asumir ningún tipo de responsabilidad en la producción serial de esa pobreza. Palabras vestidas con la bufanda larga de la hipocresía y profundamente contradictorias: “no queremos un país que deposite cada vez más pobres y desocupados en las villas miseria del conurbano de esta gran ciudad”. Sería hora de revelar las identidades, nombres, apellidos, razones sociales, cargos e historias de los depositantes. La verdad está escondida apenas detrás del cortinaje. Es rasgar suavemente y aparece. A los propietarios de la economía, a los concentradores de la riqueza, la pobreza les resulta una hipérbole, cuanto más un buen cuadro de Berni. O pura literatura de márgenes
  • 2.
    sombríos. Cuando lesaparece golpeando las puertas de las fortalezas, desde los pozos más profundos de la tierra, descuella la verdad. Que es la convicción absoluta de excluir, de encerrar, de expulsar, de acotar progresivamente un país con puentes levadizos. Sólo para los que alcancen a entrar. Los privilegiados no distribuyen. Concentran. Y usan sus palcos para solemnizar una condena de cartón. El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) -más allá de su falacia original- habla de un 10 por ciento de aumento de la producción industrial en la primera mitad de 2010. Pero el empleo sólo creció el 0,5%. El país del crecimiento a tasas chinas, la tierra de las cosechas históricas no reparte el éxito. Sí suele compartir con voraz generosidad las crisis y las tragedias. Plagado de diagnósticos, el país - paradoja no aporta más que placebos a la enfermedad. Discursos irrisorios, anuncios altisonantes y vacíos, emociones mentirosas en nombre de una historia contada con la memoria sesgada del que ganó. Una vez más la Universidad Católica Argentina (UCA) puso en discusión cifras. Que ya nadie debería desconocer pero que vuelven a transformarse en titulares ocasionales por un día. O algunas horas. Uno de cada cuatro jóvenes de entre 18 y 24 años no trabaja ni estudia en la Argentina, lo que significa el 25%, un cuarto de la población que se encontró con la mayoría de edad como con una locomotora de frente, varios centenares de miles de pibes a los que les levaron los puentes en la cara. Y empieza a quedar del lado de afuera. Para ellos serán las leyes más duras, las nuevas cárceles, los arrabales de las grandes ciudades y, fundamentalmente, el conglomerado destinado a la expiación social. Con escasa formación educativa, pasados por el exquisito cedazo del mercado laboral, les resta un futuro changarín o un improbable golpe de suerte. Nunca una política integral que los visibilice. El Instituto para el Desarrollo Social de la Argentina (IDESA) complementa el informe de la UCA. Y dirige la mirada hacia aquellos del grupo que logran conseguir trabajo: dos de cada tres empleos entre los jóvenes entre 18 y 24 son informales y no generan aportes laborales ni previsionales. Subocupación y semimarginalidad. Niños y jóvenes en la Argentina están destinados a purgar las culpas de la historia. El futuro en el patíbulo. “Esta es la Argentina del Bicentenario. Un país inmensamente rico, que está lleno de pobres”. Dijo el presidente de la Sociedad Rural Cárnica y Sojera del país que produce alimentos para 400 millones pero deja morir a 25 chicos por día de males parientes del hambre. Pero esta vez los malhechores no han sido identificados por la policía. Ni lo serán por la justicia. Fuentes de datos: Instituto para el Desarrollo Social de la Argentina (IDESA); INDEC; Universidad
  • 3.
    Católica Argentina; Infobaey Diario La Nación.