Ser madre es una vocación sin descanso que implica cuidar y preocuparse por los hijos en todos los aspectos de su vida, desde satisfacer sus necesidades básicas hasta acompañarlos en sus estudios, relaciones y problemas, todo sin esperar reconocimiento y con el único objetivo de verlos felices. Aunque es una tarea agotadora, las madres lo hacen con amor incondicional y su peor defecto es que no siempre están presentes para recibir el agradecimiento de sus hijos.