El documento discute las representaciones bíblicas de vientos, tormentas e ira de Dios, y cómo Él no está presente en esas fuerzas de la naturaleza. También explora cómo Elías fue llevado al cielo en un torbellino y la venida del Espíritu Santo sobre los discípulos en Hechos como un viento poderoso. El propósito es mostrar que aunque Dios usa fuerzas naturales, Su presencia es en la calma y la paz interior.