Silvio Manuel Rodríguez Carrillo




     La Quinta Estación
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo




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La quinta estación

Qué pasaría?

Qué pasaría si en cierta quietud de la noche,
sintiendo que mi garganta irritada buscase pronunciar
el nombre aquel, no pudiera más que callarme
renunciando a lo que para cualquiera es posible?

Cómo verías si al principio yo te pidiera sin darte
todo aquello que he pensado y creado y mentido
solo para que me miraras y te fijaras y me quieras
aunque sea sólo un poco, más allá de tus firmas al pie?

Qué sería de mí, de vos, de nuestras cosas si yo
tuviera que pensarlo todo antes de hacerlo,
tuviera que medirlo todo antes de intentarlo
tuviera que preverlo todo, antes de arriesgarme?

Y qué pasaría si de pronto no tuviera en cuenta nada,
si escribiera lo que quisiera decir a la hora que sea,
prescindiendo de tu entorno social, político, económico,
y me entregue a una idea fundamental, que no tiene nombre?

Será que cuando el día muera sólo los prejuicios
te servirán de apoyo, de guía, de fundamento?
Será que cuando la noche fenezca gritarás los nombres,
las calles, las horas y el itinerario de los trenes?

Sabrías darlo todo por nada, por una posibilidad
por una cuestión no de fe, sino de necesidad,
de sed atolondrada - virginal deseo de posesión -
sin llamarte por eso torpe abundancia de emoción?

Absorberías en tu pecho la madrugada, el silencio
las ganas de correr y el deseo de reposo,
la caricia fatal y las uñas afiladas en la espalda,
sin decir un solo número, bebiendo de tus propios labios?

Y podría yo, infiel, intruso, sin modales permitidos
sentarme frente a vos y mirarte el sexo descaradamente
buscando mi propio nombre entre tus íntimos latidos
aferrándome a un instante que no alcanzo a rogarte?

Dime si podría contarte lo que se construye entre mis huesos
relatarte lo que en el exceso me raspa los pulmones,
aquello que entre estertores no puede abandonarme,
eso que cobra vida cuando te siento tan cerca e innombrable.

Cuenta, sin mirar fijo, lo que entre tus tejidos se siente
mientras mi saliva se derrama en el vacío
en el canal abierto de mi sed reflejada

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Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

ahí donde habita mi historia no escrita.

Esto que me hace reír sin verte...
se trataría de eso de que alguna vez hablaste?
Meneando la cabeza hacia abajo
apretando los labios, calentándome las orejas?

Es por aquí, un poco más al centro y al fondo
el calor prohibido del terreno fértil,
donde recuerdas sin tener datos,
donde puedes detenerte sin alcanzar el olvido.

Es aquí otro sitio, como el "otro día",
estamos en primera, segunda y tercera
persona, animal y cosa, de propósito
para que seas vos / tu quien ponga los límites.

Qué pasaría entonces, si hablara como quisiera
y no tuviera remordimientos del frío bajo las uñas
y no pensara en las sábanas pasadas ni venideras
y no entendiera de caídas y llantos en las esquinas?

Dirías, sabrías, pensarías, querrías
compartirlo, aceptarlo, visualizarlo, quererlo,
mientras olvidas, supones, imaginas, sientes
y te sacudes la historia como un perro viejo?

Me lamerías las heridas mientras me obligas
a estarme ansioso entre tus piernas
mordiéndome la historia de cemento y sol
viéndote de rodillas escribiendo mi imagen?

Qué pasaría, dime qué pasaría
si la verdad estuviera entre mis manos,
y entre ellas tu nombre sea la lumbre
que calienta nuestra historia?

Qué arrojarías al mundo, si fuese yo
quien te pidiese la despedida,
sin testigos y sin señales,
al borde de un sentimiento?

A veces, es cierto, llego a mentirte un poco.
Pienso y me detengo, lo recapacito, y lo deploro.
Sonrío, y miro de lejos, hundiendo mi mentón en mi pecho.
Las manos en los bolsillos, de costado.

Al menos sé, que mis pasos no son en vano,
porque los perros me siguen, sin ladrarme mucho
y bajo la luna y en medio del frío intenso

                                                                          3
La quinta estación

se arranca una frase que no llega a definirnos.

Entonces siempre será lo oscuro
ahí donde las siluetas se adivinan y se perciben,
antes que definirse será intuirse
y los labios serán los que más sepan.

Te confesaré, la he pasado en soledad,
y me dirás que no te fue tan mal,
pero entre miradas lejanas, algo turbias/timidas,
sabremos que fue al revés.

Y entonces sabrás, y podré sentir
que una pausa en la carrera,
que una muerte en un beso
no es más que tu delicia en mi memoria.

Sabré que podré al fin verte y tenerte
sin que exista así el tiempo y sus cosas,
listas de esperas y exámenes finales
y una música que no llega.

Morder de soslayo manzanas verdes
chorrear la sonrisa esquiva de pronombres,
porque así lo exige la ceremonia
esa en la que los teclados dibujan el vestido.

Gasa y algodón, el encaje y el hilo
así la muerte de boca en boca,
mientras la pregunta flota en el aire
"qué pasaría si soy real?"

Andrea.




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Silvio Manuel Rodríguez Carrillo




     Maitines




                                   5
La quinta estación




Nocturno I

Era confuso y era mar
El grito crepuscular ¿de niño que nace, de hombre que muere?
Por entre las olas un beso
Profundo, seco, vacío de alas
En medio de la tormenta breve
Un deseo puro, pero infame, amar otra vez.

Era débil, como el ingenio que se somete a la astucia
Por eso entonces tropezó, y así halló su principio:
Nada basta, todo pasa, todo fue, y lo que se ha ido se marchó sin ser
Sólo existe lo que aún no está, lo que se busca.

Es saberlo y no decirlo, lo sabes?

Sin hablar, sin callar, transmitir
Sin mirar, sin leer, percibir
Dar, como consecuencia de ser
Recibir, la última cuota pagada.

Cosas buenas, gente buena, animales buenos
El catalogo de infierno que nos obligamos a leer antes de comprar
Todo aquello que nos hará compañía cuando nuestros iguales no estén
Cuando el mar se vuelva blanco, y su espuma roja.

Quieres algo inteligente, razonable y bello
Así la pasión, los colores y el estilo
Pero siempre hay un pero que es el dolor
Para escapar de la ley y no tener que explicar mi muerte.

Te admiro un poco, animal fanático de la duermevela
Y atrayéndome tu soledad, que te hace lo que eres, fuerza y forma
Cómo atreverme a imponer mi presencia, si sé que es así que destruiría
Los hilos de araña, el húmedo muro, el seco abismo de dos orillas?

Dejémonos en paz, y disfrutemos lo horrible de la ausencia
Quizá persistiendo acabemos con esto que siempre quisimos
Un corazón a distancia que escucha lo que escriben nuestros dedos
Una terraza sola, vigilada por estrellas, traicionada siempre por un nuevo día.

Andrea
21.02.01
22:18 Hs.


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Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Nocturno II

Una huida premeditada al último instante
El aviso presagiado de una pesadumbre
Y después unos minutos nadando al vacío
Las espaldas empapadas de pura ausencia.

Te gustaría saber cómo es la vida cierta
De aquel que tan sólo confirma todo aquello
Que ya sospecha, que ya anticipa y vaticina
Y que aún así se cree falible y entonces busca el error?

Mira, habría de suceder, despedida a las sorpresas
Así se acuña el cansancio, en una lealtad inhóspita
Construcción de conceptos perdidos bajo el polvo
El castillo de naipes, y el viento norte en la ventana.

Aflicción ajena, vocales estereofónicas, neuróticas
Lánguidos botones dispuestos al capricho de las yemas
Y aquel pedacito de carne oculto entre las sábanas frías
Como si fuese algo que tuviese un nombre y una hora.

Todo en orden, salvo la mancha de vino en la alfombra
El punto en el que un algo no encaja del todo nunca
Y así la mirada que habita por fin en la lejanía sensitiva
Arropándose con el basalto de la única certeza: incomprensión.

Cuando lo mejor que se tiene es lo peor, pero seguro
Como el sol acribillando a la arena que cubre el cadáver
Como la lengua de las iguanas lamiendo el mismo aire
Que transportará la respiración del que nace y del que ama.

Queda el mañana, el clavo ardiente de la imaginación
Después de estas horas que llamaremos lo que fue
Ese peldaño infinito al que es preciso trepar una vez más
Aunque no sea más que para dibujar el reproche de la no cita.

Fallamos todos, esta vez, como siempre, por pretender poco
Por no decir la mentira sutil, el engaño condescendiente
Por acomodarnos a las mejores definiciones de nunca
Aquellas que despreciamos y que aprendimos a menospreciar.

Faltó el grito, o la jugada genial, quizá la frase precisa
Crítica de los entusiasmos puros, los desfasados por tímidos
Con la conciencia del remordimiento para el fuerte callado
Y la tenue aflicción de la debilidad carente de astucia.

Ni el gesto brutal, ni la mirada que compromete
Sólo la protesta tardía de quien pudiendo poseer no lo hizo
No por piedad, menos por respeto a nada

                                                                         7
La quinta estación

Sino por ese afán supremo de ver en otro a sí mismo.

Andrea
20.03.01
23:43

Nocturno III

Había llegado ya el alba, con su carga de navajas
Camufladas por el brillo de un sol de pura furia,
Cuando el cuerpo nacía enredado en su signo frugal
Sabio cumplidor de reglas, ávido bebedor de venenos.

La mañana se anticipaba demasiado al dolido despertar
De ojos entreabiertos, fijos en las pecadoras cortinas
Que lo apartaban – por espacios – del juego de nombres
De la guerra de los títulos, del bullicio del carenciado pueblo.

Roces superfluos, toda la insidia erigida en un tacto ausente
Como antesala preparatoria a los ritos de vida fúnebre,
Los de la cordialidad de bolsillo y la sencillez de manual
Como si no se comprendiese que no se será comprendido.

En la errónea mitad del tiempo diurno1, todavía sin latir,
A la izquierda del pecho un trozo de carne inicia la sospecha
La premonición de doce discípulos que caerán de a uno2
Escalera espiritual, ascensión lastimera, prefacio de la corona.3

Sin embargo, el engaño se hace de mármol, sólida realidad
El camino a la cima como un deslizamiento sobre negros filos
Los peldaños vueltos polvo, alimentos de la diáspora sutil
Atisbo de la certeza, animal nocturno regido por la luna.

Entonces el regreso, la vuelta al paisaje de cortinas bien cerradas
Con dos niños hambrientos durmiendo en cada rodilla
Y la vejación cotidiana anotada en una libreta imaginaria
Donde también – si cabe – se apuntan los sueños secretos.

Salutación al hambre, la premeditada hora de piernas rotas
Ahí, cuando la tierra no será alfombra ya de los pasos
Donde los llantos ajenos son lejanos y de pleno vanos
Matrona prima, la materia que pariste ahora tiene alas.

Andrea
21.03.01
23:54



1
  Mediodía
2
  Los discípulos se convierten cada uno en cada hora que falta para la medianoche
3
  Al ir cayendo, en orden, forman una escalera
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Silvio Manuel Rodríguez Carrillo



Nocturno IV

Como un adicto que recae en temporadas
A la infamia de sus vicios más ocultos
Así me trepa desde este suelo de nadie
La humedad de tanta sórdida estulticia.

Desterrado de mí mismo, sin nave y sin puerto
Fantasma inútil vacío de llanto
Me quedo fijo en una insospechada rutina
Que aunque me va matando me sostiene vivo.

Sé dónde está lo perdido, sé como recobrarlo todo
Pero he extraviado el sentido, porque no me basta
Y encima tu imagen, de boca entreabierta y ojos bobos
Qué sabrías, qué dirías, y acaso, qué podrías hacer?

Es la peste; la inacción cómo única vía de escape
Para el chivo expiatorio que terminará sin expiar nada
Decrépita sangre, todo gris pese a Masaccio
Nos mintieron hasta en los colores, viva el asco republicano!

Así, cariño mío, así mismo como yo te digo
El freno roto y los pedales sin atadero
Para que me cubras con tu mugroso manto de colegio privado
Y me disfrutes en la carne como jamás leíste en tus fotocopias.

Y afuera, en el afuera individual de la masa creyente
El perfil de un pueblo, el tuyo, que es feliz con nada
Que atesora con arrugadas manos de ciego y senil avaro
Los billetes de las quejas, acciones únicas del hastío.

Mejor el desorden de las habitaciones oscuras
El pecado respirando el mismo aire que el del monje
Última escalera en espiral hacia una posibilidad incierta
La tensión nocturna, los flagelos de las horas verdaderas.

De todos modos, justo a tiempo pediré perdón
Por no dejar que crezcan en mí las infectas larvas
De una felicidad aprendida en los libros de lectura
Por el pacto que firmé conmigo mismo, dejándote fuera.

Qué me importa nada, cuando todo me importa?
Yo vi cuando murió un amor, con mis ojos y mi piel
Duró seis horas, seis días y seis largos años
Y aunque estuvieron todos, nadie miró al que partía
Miraban otra cosa, este tiempo, este que quieren olvidar.




                                                                       9
La quinta estación

Andrea
26.03.01
23:43

Nocturno V

Ese sonido, que creías sería creado
Ya estaba aquí, dentro mío, en tu ausencia
Sin precios, sólo con miradas ciegas
Instantes en los que las cosas dejan de ser.

Cerca, tan cerca ya de ti como el dolor y su cura
Sensación de poder, realidad olvidada de fuego
Donde los predicados mueren y la sed se agolpa
Merodeando tu boca, hospedado al borde de tu alma.

Mis manos tuyas, como agua que rompe el dique
Todo esto que muevo y que ha sido inventado atrás
Dirigido sin querer pero a voluntad solitaria y plena
Finalidad de estrellas, vivirte para no morir temprano.

Si me hablaras, si tan sólo me hablaras aire móvil
Pudiera encontrar precisión, la simetría fonética
El abanico persa de dibujos de tigre y palmeras
El muelle fatal donde siempre atracaría mi barca.

Sigamos jugando, para que mi vuelo siga enloquecido
Y en la altura, mirando como sonríes a los otros seres
Encuentre que mi sangre es ya de cristal envenenado
Lasitud y placer, la espera de tu llanto anidado en mi risa.

Te cedo fortaleza, y todo cuanto más quieras desde ti
Piérdelo todo, o reserva cualquier vida ajena para después
Mi impotencia es de sierpe, el cuchillo entre los cuchillos
El mueble guardado, el leño que sueña con el invierno.

Invitación a ser como yo, a contemplarme un momento
Para verme cierto, con esta cara fija en la luna meridiana
Con estos latidos que repiten una y otra vez tu oculta esencia
Y así, por fin, hablar contigo verdaderamente de cómo te quiero.

Cosas que desde arriba, que te entran y se instalan en el pecho
Que te golpean al tiempo que llegan munidas de compresas
Que te cortan en silencio guardando los hilos para las cámaras
Mientras construyen las horas históricas que de mi te alejaste.

Andrea
01.04.01
22:46


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Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Nocturno VI

Entonces quise dejar de ser queja para ser relato
Pero me vino encima el tiempo, su carencia
Y recordé que yo no soy del tiempo, ni él de mí
El tiempo es tuyo y de los tuyos, los relojes a pila.

Pretendí también una fábula, lecciones ciertas
Pero, como todos lloran comprendí que no existen
Que aunque las palabras pudieran llevar a la acción
Son aquellas las que nacen de estas, lo creas o no.

Maravilla de mi mente, nihilismo de cronómetro
Precisión absoluta de cirujano cibernético, virtual
Para ingresar a través de una ranura hecha al alma
Al pozo infinito de la dulce estupidez ambiente.

El bálsamo de la fe como un cuerpo sin estática
Pierdes en física, en química y en toda ciencia
Ganas siempre, no sé qué, pero ganas siempre
Aunque en cada galardón esté grabada una mentira.

Fascistas todos, o socialistas puros y de buena cepa
Diderot a la derecha, Voltaire a la izquierda
Y en el pecho de Nietzche mi errónea verdad
Al final de cada obra de Márquez el beso crucial, imposible.

En este paraíso así descrito, llamado contexto histórico
Sé muy bien que aunque duelas podrás comprender
Que el respirarte me hace bien pero no me calma el ansia
Porque no hay quietud cuando se sabe que toda flor nace
                       En tanto sabe que habrá de morir.

¿Qué habrá de quedar, de ti, de mí de los que creen
Cuando mañana otro más muera sin haber leído nada
Y otro más ascienda a la renovada caída de su especie
Cuando, por fin, sea un día nuevo y digamos: es uno menos?

Saxo y sexo, nexo desde lo exógeno hacia...
Despertar de un grito lastimero, matrimonial
Convención necesaria, tácita y fraudulenta
Los latinos y el dumping a los sentimientos castos.

Confieso que no me divierto, ergo no me realizo
Pero al menos soy feliz, falsamente, pero feliz
Porque no tengo motivos, porque no tengo razones
Porque aunque no quiera, todavía quiero, casi sin querer.

Andrea
02.04.01

                                                                         11
La quinta estación

22:34

Nocturno VII

Sumergido dentro de una burbuja sonora,
y luego en otra, y después en otra más
sucesión limitada por la energía, propia
la convicción fijada en la primera hora matinal.

Sobrevivir es un misterio, tratándose de mí
Y no lo termino de creer, posible mar traicionero
Que alguien pueda soportar siquiera un solo día
Todo el travestismo emocional de que soy sujeto.

De mí no queda nada, nada que no sea reflejo
Imágenes clandestinas de una cabellera oscura
Lenguas de sombras danzando en la azotea
Sobre mis nervios – imaginados – arados en la raíz.

Envoltura ambiental, atmósfera individual
Así tu imagen en la memoria, la memoria en el recuerdo
Como un cuadro instalado en una pared rota
Un cuadro del que mi alma tropezando busca escapar.

Una pastilla, por la negación a los dioses
Y dos botellas de lo que sea y pueda
Para repudiar el hábito y la disciplina
Vicio y virtud, corazón dual de las acciones, de lo efímero.

Crimen y absolución, castigo y piedad
El perro que muere a unos metros, ignorado
Salvo por la instantánea gravada en el rabillo del ojo
Secuencia mental, cadena inmaterial hasta el fin de los tiempos.

Se me pudre la boca de tanto callar
Tengo irritados los ojos de tanto no mirar
Las manos encallecidas por las caricias que negué
Y el corazón hipotecado en un banco del tercer mundo.

Y sin embargo, todo esto que no soy puedo ofrecerlo
Todavía de arcilla, abierto a nuevas vejaciones paganas
Todavía algo de roble para las manos que busquen su forma
Es mi virginidad eterna, lo que queda, lo que queda de mí.

Lo que el infinito es, lo que no es, la palabra
El verbo, el corcel al que todos desean montar
Rotos los pies, de tanto esperar corriendo
Ahuecado el pecho, de tanto querer abrazar lo imposible.

Andrea

12
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

16.04.01
23:16

Nocturno VIII

Maneras fijas de lo definitivo, el sujeto que así se observa
Lloviendo fuego sobre todo el sol, sin inefables testigos
La mano prevista, que surge de la nada y se posa sobre el hombro
Un calor sacro, a un paso humano del culto, umbral de la emoción.

No, no es desde la tristeza que se comprende enteramente la alegría
No es cuando se pierde, y tampoco es cuando no se tiene
Es cuando se quiere, estando inserto en un mundo de sospechas
Es Garrick, es Juan de Dios a la mañana, y el polvo de años exagerados.

La verdad es que no veo lo que miro, no me alcanzan mis ojos negros
Fija en algo mi mirada, me gana la imagen de un desierto y dos lunas
Una sierpe luchando con una grulla, un acantilado jamás visitado
Y la obsesión forjada a golpes, la pura necesidad de parar alguna vez.

Ríos de agua, sangre, canales de salinidad desde dentro de toda la piel
Donde impensables bucaneros también realizan sus perdidas batallas
Con las banderas izadas para ser incendiadas, tragadas por lo oscuro
Fijando el destino de maderos y algodones hundidos en un devenir impío.

Si las palabras fuesen por una vez gaviotas azules de fácil comprensión
Y las gentes todas fuesen por siempre metáforas de difícil utilización
Bastaría para el principio del camino, para la idea de esta falta sin bautismo
Y entonces en verdad daría igual, expresar o no lo que se sabe y se oculta.

Si ignorase lo que aprendí, y todavía creyese en el fragor de un abrazo
Pudiera salvar las distancias y los huecos, sin puentes, sin viajes
Pero los suicidas cometieron homicidio, y los homicidas suicidio
Matar es matar, y asesinar también es matar, aunque sea a lo intangible.

Que no fuese volar, ni caer, ni permanecer, ni avanzar, ni detenerse
Algo que cruce relampagueante el vacío imperfecto, y el lleno posible
Sin descripciones, anulación de toda probabilidad imaginada o soñada
Fuera del éter, en la esencia de lo que no habita y de todos modos es.

El fin de mí, la paz del entendimiento de que pudiera ser tan cierto
Que jamás dejaré de no ser, un trampolín por el que muchos pasan
Y un charco cristalino que acoge en su calidez lo igualmente perecedero
Para ser sin para qué, sin por qué, con un cómo y cuándo predecible.

Lástima el afecto, el tamaño geométrico de los sentimientos
Aeropuertos, hoteles, y las manos demasiado libres, pura certeza
Cuando hubiese sido tan sencillo que nada fuese sencillo nunca
Y que todo se redujese a una lucha contra inferiores, iguales o superiores.


                                                                                 13
La quinta estación

No es grave, al final puede que la deuda sea verdadera y la cobre entera
Quizá todavía esté para ver lo que habré de hacer conmigo, y me agrade
Cómo mi frente convertida en flecha dance a los copos de nieve y roca
Y ya sin furia se clave en el pecho de un amor de Leteo y Providencia.

Andrea
13.05.01
13:22

Diurno I

En horas, donde la rama seca
Hacía contacto con el agua del arroyo
En lugares, cuando el gusano era arrastrado
Por la corriente del río y le fallaba la ceda
Tenías las palabras, y podías decirlo.

Pensaste en los que sienten, sin posibilidad de expresión
Y en aquellos – incluso tú – que expresan lo inentendible
Y te vino a la mente la vieja idea del puente y el pontífice
Pero ellos no quieren pagar, y tú que ya has pagado
No sabes qué hacer con lo que tienes para ofrecer.

Estiras la horas, y buscas hacerlo soportable
Como ya no te basta saberte tan del otro lado
Buscas convencerte de que todo esta bien
De que al final todos tienen razón, y ninguno.

Sonríes, después de todo, y con cierto temor
Porque nunca nada te ha sido tan fácil
Porque todo en ti es lucha cuando no juego
Porque no te animas a creer que en verdad ya pagaste.

Hay veces que tienes una visión, y eso es todo
Hay todos que caben en una visión
Hay gente que ve, y que es vista
Siempre habrá alguien, cuando yo ya no esté.

Por eso conmigo nadie está, sólo tú, en mi mente
Y nadie está cuando contigo estoy, en tu cuerpo
Mar sin fondo, paraíso de la inexistencia
Una burbuja que es un suspiro y dentro de ella el corazón.

14.04.01
13:44
Andrea




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Silvio Manuel Rodríguez Carrillo




       Laudes




                                   15
La quinta estación




Unos días más

El frío mordaz se clava en las baldosas,
Aquí, donde la noche es hierva marchita,
Y la sirenas todavía callan su conocer
De cadáveres jóvenes, arrojados al cemento.

Donde todavía está la presión del tiempo,
Señalando el principio del fin,
Es donde late un músculo imperfecto
Necesitado, hambriento, enfermo.

No te acerques todavía, no llegues.
Me encontrarías sin armas,
Sin máscaras y sin pretextos.
Tendría que ser lo que soy.

Dame tiempo, que aprenderé a mentir,
Sólo te pido unos días – estaré entre la gente –
No necesito mucho, unos cuantos saludos,
Un par de citas, y una cena fría.

Entonces podré mirarte, bajando los ojos,
Para que creas que mi pecado es pudor,
Que mi riqueza ha sido bien ganada
Y que mi cama la he arreglado yo.

Detén tu marcha presurosa,
Todavía el cincel tiene tarea,
Demora tu llegada un poco más
Todavía debo aprender de ellos.

                                 Me quedan engaños que repasar,
                                    Y Traiciones que cometer.
                                 Me faltan excesos y abstinencias,
                                  Me falta experiencia de vivir.


16
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Pero si quieres, ven ahora mismo
Encontrarás rosales sin rosas,
Pero no habrá dinero detrás
De las manos de un jardinero ebrio.

Si quieres ven ahora,
Quizá no todo esté en su lugar,
Pero la mano que buscará la tuya,
Será la misma que tendió el lecho.

Si no puedes darme unos días más
Ven ya, con la sonrisa segura
Y el alma abierta
Para ver que aún no te amo.

Decide entre experiencia y pureza,
Que juntas, lo sabes bien, no caminan.
Todavía soy un puro intento
Un renegado de toda imagen.

Mejor no vengas, podría dolerte
Comprobar que no soy para el amor.
Que lo mío es simple pasión:
Brutal, animal, sincera.



Eliet

Si yo pudiese verte capaz de desprenderte
Puede que llegase a lograr una emoción,
Distinta, inusual, atemporal y, sin duda
Fuera de todo lugar, fuera de toda moral.

¿Qué es este cuerpo encajonado,
que en el pasillo húmedo transita?
Es esta tu memoria y los restos de piel,
Es este el momento, donde el tiempo fue.

No más el reproche, la llegada tardía.
Ahora es lo que queda, sin ejemplos,
Los nombres sin direcciones
Las direcciones sin remitentes.

Te escribí, a plena conciencia
De que nunca me leerías,
Y ahora, que ya no escribo,
A quién reprocharé el olvido?

Habías adivinado mi propia consecuencia,
La vida ajena desde los ojos de madre.

                                                                         17
La quinta estación

Justo la mía, cuando yo te veía niña,
Cuando placentero era someter el orgullo.

Ahora entiendo que jamás cediste,
Que me dejaste ser el bambú oriental,
Mientras yo creía en toda mi lejanía,
En toda la escultura de mi vanidad.

Tu silencio fue parte de mi cruz
Y tu ausencia, hoy, parte de mi muerte.
Ya no estoy vivo, no puedo
Y cuando lo estuve, no lo supe.

Me robaste juventud! grité en silencio,
Alguna vez, acurrucado entre las sombras.
Y me dolieron los límites de tus formas,
El cerrado marco de tus sentimientos.

Pretendí huir, en mi negación a todo,
Supuse salvarme detrás de cada destrucción.
Y fue así que perdí lo que no nombraste:
La posibilidad de eso que llaman plenitud.

De los dos, uno debe ser hallado culpable.
Espero que sea a ti, es mi última carta.
Porque yo, ya no estoy vivo.
Porque cuando lo estuve, no lo supe.

Andrea.
25.07.00
23:20hs.

Reproche del lunes

Llega a mi boca, premeditada
Se desliza por mi garganta, húmeda.
Sin pudor me recorre el cuerpo
Con sapiencia de serpiente.

Sé que mastica mi cansancio
Como el tabaco una anciana,
Allá en Alabama, hace cien años
Cuando criaba negritos.

Nubla mi razón, según parece
Y el trato tácito es matarla
Entre nosotros dos, sin culpables
Y pasar a ser sospechosos.

Es un candombe en el corazón,

18
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Es alma de puta, cuerpo de diosa.
Mi ser entero como una postergación,
Un hálito de definición que no llega.

No entiendo, mi bien, de comas
De esas señales en el papel,
Mas tengo una copa diamantina
Donde guardo un beso infinito.

Me divierto en soledad
Alterando el orden de tu escuelita
Donde cantabas el himno
Y cotidianamente te mentías.

Por eso es este odio liviano, amor
Porque la carne de mis labios sufren
Tanto, que mis ojos son el funeral
De un general muerto en su batalla.

Si uno es de donde viene,
De dónde soy?
El acontecimiento de tu nacer
Se registró en papel, eso importa.

Voy a apagar un rato las estrellas,
Te regalaré la oscuridad, así
No tendrás que mirarme
Así, podrás verme.

Si no quieres, y no deseas
Tampoco importa, basta lo mío,
Donde no hay himnos, señales
Realidades flacas de emoción.

No creo en tu distancia,
No me miento con tu presencia,
Estoy al otro lado de las afirmaciones
No soy, todavía, lo que seré.

En un reglón juego a los tiempos,
Señal de mi poder, que necesitás,
Para afirmar un poco más tu inseguridad,
Ese temor de nena asustada en la lluvia.

Así se busca la protección del macho,
Y así quedás definida, como en la escuela,
Con una lista y tu nombre dentro de ella
Y más tarde, quizá, en una comisaría.

Por supuesto, no se trata de vos,

                                                                         19
La quinta estación

De tu inexistencia puntual,
Soy yo, el ser de sed quien lamenta
Su condición insaciable.

Andrea
01/08/00
00:24 Hs.

Mañana, en Asunción

Es o fuerza, o fineza, ambas contenidas
Ya en el primer trazo que comienza,
Cada atardecer en Lanzarote, sin el mar
Con un paraíso de sólo arena con piel.

Aquí las cosas suceden a distancia,
Programadas por un muchachito joven
Que de razones no entiende, ni de piedad,
Tan únicamente una tecla, sola, en sí.

Conocerte despacio, a través de una tecla
Insistente, a través de otro, otro alguien,
Sin permitir mucho que el mundo sepa
Para jugar también al secreto, a los nombres.

Es un ejercicio que me corresponde
Hilar no las palabras, sino sus intenciones,
Sin nombrarlas a cada rato, indicándolas
A ver si acaso reposás tu mirada en ellas.

Una tecla en el mar desierto, casi igual
Que el mundo que ves y estudiás,
Como la demora precisa que antecede
A esa entrega privada, la que tarda.

No te negaré, estás, ya estás.
Tenerme es tu oficio,
Pertenecerte es mi transito
Y no lo sabemos, todavía.

Asunción es así, soleada y anciana
Historia cálida pero no dulce,
Un lugar sin recuerdos ni memoria
Que no sean las del más puro deseo, antiguo.

Aquí estuvieron Inglaterra, y otras naciones,
Tejiendo desde Claudio hasta hoy,
Lo que desde una isla pasa a ser corazón,
Punto en un mar, centro en un continente.


20
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Opuestos sencillos de comprender, de lamer
Un poco el naufragio de tus comprensiones
Un poco la desolada siesta de mi sed
Tendríamos que estar en otro lugar, hoy.

Callejas sin rascacielos, callejones de cuchillos
El empedrado sin orden, el asfalto en trozos
Y el olvidado tranvía criando arañas en su seno
Ese que me vio ver la primera vez, ayer.

La noche será siempre cálida y húmeda
Como el músculo que llevo dentro del pecho,
Para que así todo sea más lento y cadencioso,
Como tus formas, las cortinas de tus ansias.

Sé, sin certezas, de una montaña cruel
Pila de cuerpos sin vida, sin sentido
Y entiendo así, con fe, el valor callado
De masticar raíces para ser un árbol.

Es alejarme mucho, a cada rato
Para que no puedan alcanzarte,
Cuando me tengas aún más,
En aquella palabra de puñal: mañana.

Andrea
08.08.00
00:32hs.



Una mañana cualquiera

Fuera de tu cuerpo la Cábala me atrapa,
En el laberinto eterno de sus dominios,
Donde para entrar dejo mi persona,
Esa parte de mi historia que sin ti no existe.

Haber estado ahí, sin que me permitas llegar
Negarme no el intento, sino la realización
De una mano sobre la otra, una mejilla tibia
Pequeñas humanidades que me salvan el día.

Y eso que yo me había negado a mostrarte
El mundo sin sol, los retornos, los finales,
Para que jamás te doliera lo que a mí
Para que no pudieras ver lo que mis ojos.

Sé, ahora, que el precio es este, y confieso
Que ingenuamente no lo había esperado,
Que confié en la ternura de la ignorancia,

                                                                         21
La quinta estación

En la calidez de un corazón no atormentado.

Sólo un tigre comprende a otro tigre,
Pero, pobre de ti, ya no busco comprensión,
Justo ahora, a la altura de mi edad,
Cuando no te pediría jamás entendimiento.

Una pequeña burla más de la vida,
Mostrarme así, con cierto anhelo lejano
Queriendo dar, dispuesto a recibir,
Sin la distancia de los momentos exactos

Y aún así, comprender, que no se pudo
Que para que sea deberías haber sabido
Atendido, sentido, las cosas que ocurren
De este lado del puente sobre el fango.

Habiendo pecado por pedir el imposible,
Cambié mis rumbos, con resabia viril
Y volviéndome pétalo bello y resignado
Me entregué al destino del rocío y el sereno.

Pero no hay agua fresca en mi existencia
Pues desde ti se tendió la distancia,
Una mañana cualquiera, la de hoy, ayer
Cuando el logro de un instante me movía.

Que sepan los dioses y los mortales
Que al conocerte quise ser simple
Que no te ofrecí ni dolor ni extremos
Que no pedí a tu alma oscuras pasiones

Que sepan todos que tuve un nombre
Para que el llamarme te sea sencillo
Y que vestí el ropaje tradicional
Para que en la distancia puedas verme.

Pero fue en vano, y fue en el tiempo
Llegué sin armaduras, con querencia
Y al encontrarme contigo no sabía
Que no me esperabas, que no me querías.

Andrea.
09.08.00
23:49hs.

Una siesta, en ayer

Atreverse un poco, entre las cuerdas de acero de un chelo
Y que te sangren los dedos, azules, encallecidos

22
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Hasta encontrar la nota perfecta, ajustadas a tus oídos
Con el pecho puesto en el cuerpo de madera, generoso.

Lo demás es escuchar, y no me asusta, y no le tengo miedo
Y la estructura de interpretar tampoco es sabia, del todo.
Así es rayar un papel, soñar una realidad pretérita
El imposible anidado entre las cejas, y en el corazón.

Tengo la culpa de mi sensibilidad, lo admito
Soy responsable de todo el afecto que he acumulado
Y negado, y postergado, y disimulado hasta la risa
Para que nadie venga jamás a mostrarme lo que soy.

Y sin embargo siento, todavía, con mis pies en la tierra
Una fidelidad que es un camino, y que es una fuerza
Que hace, que a pesar de las nieves en mis entrañas
Imagine un algo táctil, a una hora, en un cuello cálido.

Porque hoy, como aquella noche, me di la razón
Cuando el anciano de segunda edad, en la siesta,
Me lloró su renuncia a ese mundo en donde vivo
Al que él renunció por un par de billetes y una dirección.

No me dolió su dolor, me dolió acertar aquella vez,
Y entendí, una vez más, que saber es juzgar con acierto
Tanto el momento, el lugar y esa persona que espera
Lo sepa o no, el momento que es posible crear.

No voy a dormir temprano, nunca, lo decidí atrás
Y voy a levantarme tarde, y también temprano,
Y pase lo que pase en el mundo no voy a cambiar
Soy una roca, formada de polvo, con carne dentro del pecho.

Lo siento, lo siento, lo siento, mil veces
Pero si tuya fue una elección, mi privilegio es el mismo,
Aceptar una sed que no se acaba, y rasga
Y estar así, con el alma en pena sin jamás demostrarlo.

Pero más allá de estos pocos años, te diré, mansamente
Que me importaron tus cartas, las que no enviaste
Y que no dije nada, cuando otro hubiese reclamado
Y que atendí el reclamo, sabiéndolo injusto.

Qué me queda? Acaso sólo esta docta vanidad
De poder estar sin nadie, de saber de dependencia ajena
Y poder no ceder ante la pueril necesidad emocional
De quien no pueda crear un beso en horas sin convención?

No hay nadie, y hoy me dieron la razón, un par de veces
No hay nadie, dije, cuando me la negaron

                                                                        23
La quinta estación

Y también esto lo dije, que estando arriba, o abajo,
Somos únicos, solos, entregados a nadie, y entonces...

Seguiré, y si al final me equivoco, seré yo quien lo haga
No un libro, ni una recomendación, ni un comité
Seré yo, infinitamente yo, hasta que me muera
Y mis tripas se conviertan en invernadero de grises larvas.

También, lo acepto, puede que termine yo llorando
La confesión de lo que no fui y quise ser,
Pero no será la primera vez, cuando nada pueda hacer
Ya lo hice, ya lo hago, ya lo vengo haciendo, sin nadie.

Juego conmigo, y nadie más cruel, nadie más preciso,
Porque si veinte años puedo estar pidiendo que vengas,
Sé ahora, por ejemplo, que luego pediré que te quedes
Y esto no es mañana, ni pasado, donde habrán más palabras.

Tan solo tengo deseos, y estoy llorando
Por que sé, desde mis limitaciones
Y entre mis aciertos
Que el deseo es todo, y no me basta.

Por favor, bésame, como imagino, dame olvido
Tócame despacio, como anhelo, sin piedad.
Mira, soy el mismo, inalcanzable
Con el terror de quererte.

Andrea
26.08.00
00:22

Entretanto sueña

No es apego al llanto, ni cariño al látigo
Es simple confesión de un espacio sordo
La historia de ciertos minutos que guardo
Bajo llave, en un arcón, entre mis huesos.

No me queda ya el consuelo de poder
A ciertas horas por nadie recomendable
Acudir a cierto aturdimiento de sin razón
Apoyando el rostro en un pecho desconocido.

Me queda la nada entre las manos
Como punto de partida de lo que fue,
Y un hilo de voz que se oculta
Huyendo de mí para no saberme.

Es cierto, mis actos mienten, por abundantes,

24
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Pero, acaso no es más que el rito puntual
En donde puedo sentir que el mundo cita
El fragmento de vida en donde hallé tu herida?

Siento así, en la memoria, el instante previo
Casi eterno, en el que con tus manos
Velas mis ojos desde el olor de tu piel
Sugiriendo una muerte, la de los dos.

Quizá por todo esto que casi digo
No vaya nunca a reconocer
Que antes de la prisa el tiempo ya pasó
Dejando una potencia inerte, flecha sin blanco.

Desconociendo, lo sé muy bien, naceré
A un nuevo día, concebido en oscuridad
Para así poder hacer desde mí, no la ruta
Sino el destino final de tu alma preciosa.

Ganaré hoy, y mañana, antes y después,
Lo haré en la renuncia, y más en la entrega
Y seré capaz de sentir y saber que no basta
Aunque sea que pudiera parecer suficiente.

Esto y más, lo haré, y más imaginaré
Y será sólo el principio, o sólo el final
Desde todo cariño y toda necesidad
Hasta toda imagen y todo éxtasis.

Para poder intentar encerrarte en un puño
Sabiendo que jamás podré hacerlo
Pero al menos intentarlo, por que sé
Que es la única forma de que te fijes en mí.

Lo quieres todo, y yo sólo te quiero a ti
Aunque digamos lo contrario, en silencio.
Y duele, y aún así es bello
Porque no tenemos otra forma, ni otro modo.

Disculpa, esto de no hablarte
De no escribirte, de no mostrarte nunca
Todo el precio, lo que llaman real
Intuyo que no será necesario, lo sabrás.

No hay certeza, pero quizá sea este el camino
Para poder llegar a decir lo que nunca dije
Eso que al verte me aquieta la vida
Y me la devuelve con más fuerza.

Descansa, y entre tanto sueña y piensa

                                                                          25
La quinta estación

Que no estoy y no soy, para tejer despacio
La certeza de que estoy en camino
Desde la raíz misma de todo imposible.

Andrea
14.09.00
00:08

Creencia de que soy, lo que no soy

Llamas, con gente que habla detrás
Me llamas, con imposibilidad de oír
Y así el puente se sostiene en sí
Pero queda sucio, con la roña de tu historia.

El asco, entonces, como segunda piel
Una lista precisa de todas las imprecisiones
Allí donde todo fue carencia de lo exacto
Y abundancia de lo que no tuvo nombre.

Conservo aún, aunque solo por una simple
Negación, el tiempo que músculos atrofia
La carta de venganza, pequeña recompensa
De saber que crees, porque no tienes remedio.

Sé que confías en los simples y frágiles hilos
De sucesos ocurridos, de vidas ya pasadas
Incapaz de dar el salto que esperamos juntos
Por palabras desde ti, por sangre desde mí.

Siento en mí el poder de la impotencia
Y desde ella esquivo el golpe real
Para poder girar y entreverte de espaldas
Con el puñal en mano, y el veneno en tu copa.

No habrá tristeza, tengo el corazón quemado
Y no habrá culpas, así habrás de salvarte
Pero, en este mundo, de tus horas y tus viajes
En la abertura de tu boca el polvo yacerá.

Y será por mí, por mi cuerpo y mi mente
Enajenados y reconciliados en la crueldad
De emprender la tarea de odiarte, de verdad
Por la impertinencia de rozar lo que soy.

Quiero que no existas, nunca
Y si para ello borrar el mundo es necesario
Quiero borrarlo una y otra vez
Y estar solo, por el resto del pasado.


26
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Tengo este deseo, qué haré con él?
Decírtelo entre las miradas de otras gentes?
Mostrártelo mientras firmas papeles vanos?
Callármelo y sangrarlo hasta beber mi nada?

No hay preguntas que pueda hacerte
No estarías, y si estuvieses no habría más
Que una caricia tenue, bañada por completo
De un creencia de que soy, lo que no soy.



Ya lo dije, por palabras no habré de cambiarte
Se me dijo, no habré de dar contigo
Y ambos sabemos que no debo renunciar
Tu y yo dependemos.

Espérame, siempre, por favor
Creo comprender, en este ahora
Que la inocencia y la grandeza
Está en construir el puente, y cruzarlo.

Andrea
21.09.00
00:00

El nudo

La tarde se vaciaba de todo color
Livianamente caía en aquel anhelo
Borroso, nunca dicho y tan sentido
De no más ceder a la desesperación.

Llegar a un día, sin humo, sin el sin
Y habitar ahí al menos un instante
Respirar profundo con ojos cerrados
Y en los labios sentir la misma vida.

Este nudo anidado en mi garganta
Es toda la ofrenda que llevo encima
Con la altiva humildad del mendigo
Y las manos ciertas de toda soledad.

Son reglas mías, todas crueles, duras
Sostenidas en la pocas veces probada
Certeza de que espacio requiere todo
Lo que habrá de llenar este pecho solo.

Sé que es una ola, y que será pretérito
Alguna vez, cuando la bellas águilas
Silenciosas y satisfechas, decidan ya

                                                                         27
La quinta estación

Detener el vuelo y sostener la montaña.

Pero ahora, este ahora que pasa
A metros del suelo, con las baldosas
Todavía calientes del sol de septiembre
Tengo la quietud del que ha sido robado.

Las ilusiones fueron mías, siempre
Y a mí me he mentido, para tenerte
Para creer por algunos días memorables
En algo que fuera mío, sólo mío.

A quién le habré de cantar esta pena?
Quién podrá apiadarse, o asombrarse
Si desde el principio fui yo, sin inocencia
El que movió las estrellas y aquietó la tierra

Para que el cielo mismo se vea mejor
De lo que hasta antes de fijarme en ti podía
Sabiendo que el deslumbre no duraría
Que al final de la jornada, ayer, anoche,
                             Qué importa

Habrías de volver, a tu suelo amado
A los años ciertos de verdades tontas
Para negarme, sin usar palabras o gestos
La duración de mi instante anhelado?

Duele menos, al ser consecuente
Pero queda el aroma preciso, inconfundible
Que puse en la memoria de tu ser
Haciéndolo único y distinto

Para convertirlo así en una espina de acero
Y llevarla dentro de la piel, sin atrocidad
Pero con la constancia decidida aquí
En el corazón, al que le falla el olvido.

Ahora es respirar, con el hombro cansado
Sosteniendo como pueda la frente
Y mover mi coraza entre las horas
Convenciéndome de que no llevo heridas.

Así sobrevivo, y seguiré sobreviviendo
Hasta aprender, quizá en un incierto futuro
A escucharle a mis ojos cuando brillando
Y en el principio me dicen: no la mires.

Juraré que no me importa, finalmente
Y aunque he sido derrotado, esta vez

28
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Otra vez no he perdido, porque tengo
El oro del príncipe, el fuego del intento.

Se acerca la noche, la madre de mis sueños
Mi compañía de siempre, mi consuelo
Llega y me señala el nudo, duele?, pregunta
No es nada, digo, cerrando los ojos.

Andrea
29.09.00
20:24

La siesta

Al verte, siento.

Un hilo de sudor se atrinchera en mi frente
Todos mis músculos en tensión, todos
Al tenerte ahí, tendida en mi lecho
Esculpiendo segura la piedra de mi memoria.

Se gesta el grito, desde el primer momento
Y se contiene y crece, mientras me acerco
Y el aroma de tu cuerpo, de tus partes
Me envuelve y me ciega, y me exalta todo.

Turbulenta fuerza me anima, me domina
Cuando voy rozándote, adivinándote
Con mis labios de anhelo y mis manos sabias
Explorando mis tierras, sin alforjas y sin tiempo.

Solo al fin, con tu cuerpo ofrecido en un clamor
Sin otro motivo que dar curso a esta siesta tórrida
Donde la ciudad se adormece entre el cemento
Con sus gentes aprisionadas como ratas drogadas.

Aquí adentro, con mi pura lujuria, fuera de miradas
Nuestro mutuo escándalo, el pecado del mundo
Aquí, carne mía, donde daré la vida a cada paso
Con tal de escuchar un gemido que me de aliento.

Habrás de beber de mí, hasta saciarte impúdica
Luego que coma de ti, hasta que me duela el alma
Y haga mío todo el arrepentimiento posible
Y pida perdón, y entonces, vuelva a pensarte.

No es fácil estar aquí, en el punto previo
Todavía hilando o tratando de hilar
Grafías que habrán de condenarnos aún más
Pues los vestigios son más fuertes que los hechos.

                                                                         29
La quinta estación



Pero es duro, y es cierto, y es pleno
Mi criatura elegida, la más dulce de mi historia
Como aquellas noches de gritos y borrachos
Peleas pobres, mejillas baratas cortadas y olvidadas.

Por eso transito un poco el antes, para tenerte más
Y negarme así toda posibilidad de olvido
Sin traerte de este lado nunca, fingirlo mentidamente
Dejar una huella un poco antes que mi mirada.

Forma, imprecisa pero perfecta del abandono
Postergación que lleva al punto exacto
En donde habremos de negarlo todo, condición
Primera, para lograr la entrega, la piel justa.

Después volverás al mundo, mucho después
Cuando el sueño me visite y puedas con tacto
Salirte de mis brazos, sonriendo benévola
Con el triunfo en tus ojos, tu victoria real.

Y estará la calle, un poco más poblada
Y al verla sonreirás, otra vez, una vez
Al pueblecito de hombres frágiles, preocupados
Por los derechos humanos de las ranas.

Andrea
01.10.00
15:00

Llovía

El sol te mostraba el día, y mirabas
La gente en su respiración, el tránsito
Llenando las plazas y las calles
Para el bien de tu sonrisa, mueca exacta.

Latía el ímpetu en cada paso que dabas
Y por entre los pliegos de tu falda
Dejabas escapar tu olor de hembra
Confundido con el del algodón de tus bragas.

Y era todo, porque sabías que yo huía
Que a mí me perseguían y yo triunfaba
Y que luego del escape llegaría a ti
Con ganas de tenerte y hacerte arcilla.

Pero para mí llovía todo el tiempo
Llovía en los zaguanes de ancianos olvidados
Donde la carencia era de hijos y no de padres

30
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Y la humedad trepaba y formaba otra lluvia.

Y llovía en los casamientos, de ricos y pobres
Y la torta se echaba a perder, y los vestidos
Y llovía en las sonrisas disimuladas, toda agua
Mezclando las lágrimas, ese temor confirmado.

Llovía en todos los prostíbulos, sin permiso
Y no se podía hacer el amor, aún pagando
Los colchones acuosos se volvían duros
Y el aroma de hacía el de casa, de la que se huía.

Llovía en los velorios, sobre las velas blancas
Y la viuda olvidaba al marido, paraba el llanto
Preocupada, junto a la cuñada iba por más vino
Para hacer pasar el tiempo, un tiempo de lluvia.

Llovía en los cementerios, los viejos y los nuevos
Y el agua rompía los putrefactos maderos
Haciendo de canal sin venas por el cual
Huesos desconocidos se daban besos subterráneos.

Llovía en las guarderías sobre todos los niños
Y las maestras daban el calor y el abrigo
Mientras pensaban con decidida insistencia
En las veces que copularon esa semana.

Llovía en los bares y en todas las posadas
Donde las paredes no alcanzaban para nada
Ni los guardias, ni las cajas registradoras
Ni las sábanas, ni los leños, no alcanzaba nada.

Llovía en la ciudad, inundando las alcantarillas
De donde emergían ahogadas ratas distendidas
Como capitanes improvisados pero decididos,
De ropas pobres, de barcos rotos, de fe en el vacío.

Llovía en el campo, desarraigando toda semilla
La promesa de alimento flotando sobre el fango
Ante la impotencia de hierro de todos los capataces
Mojados en sus galpones, entre garrapatas suicidas.

Llovía en la tierra, en toda la tierra, sobre los hombres
Que buscaban consuelo en aterradas mujeres histéricas
Que buscaban abrigo en los celulares de sus hombres
Pero lo celulares no funcionaban, llovían por dentro.

Llovía en el cielo, y la puerta había quedado atascada
Los mártires confundidos con los pecadores, agolpados
Todos, comunión horrible, auditorio esquizofrénico

                                                                        31
La quinta estación

Para una lira húmeda, y un ángel de dedos entumecidos.

Llovía en el infierno, sobre los ángeles de rodillas rotas
Pero nadie escapaba, fijos en un temor de consecuencia
Inmóviles en el terror de un castigo cada vez peor
Incapaces ya de distinguir una cosa de otra, en la lluvia.

Llovía en el purgatorio, por entre los corazones confusos
Y el agua en canal sin venas, otra vez, siempre otra vez
Se hacía un único mar que absorbía y unía lo imaginado
Volviéndolo todo temor primero, y luego decepción.

 *--

El sol te quemaba hasta el aliento, ardía en tu piel oculta
Un hilo de sudor se dibujaba bajo tus ricos senos
Contraía tus pupilas y te hacía más carne, más deseo
Y para mí llovía, mi amor, llovía todo el tiempo.

Andrea
10.10.00
00:35

Entre los dos

Cómo poner en tu mente, que mi ruta
No es la conquista de tu cuerpo
Que mi norte no es tomar lo ajeno
Y a cambio de mucho olvidarlo?

Un cigarrillo es una no explicación
Una jarra de cerveza enfriada en el Nilo
Una copa de coñac entibiada por una vela
Un vaso de agua de un río virgen, el tuyo.

Allá en la infancia me decían: todos iguales
Y lo creía cuando me convenía, más nunca
Pero hoy me cuesta crecidamente seguir así
Sobre todo cuando te miro y en ti no me veo.

No te quiero igual a mí, todo lo contrario
Te quiero diferente, para tener el derecho
De odiarte, de reclamarte, de exigirte
Cualquier cosa, a cualquier hora, cuando quiera.

Y si lo opuesto habrá de doler, y mucho sangrará,
Lo pago, las monedas me sobran, yo las creo.
Respirar, y aspirar, y en los labios tener pronto
El nombre de quien busco, tal es la riqueza cierta.


32
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Semejante a mí, perdería la ansiedad del alumno
La pasión del maestro, la intensidad de los dos.
Y qué nos quedaría entonces sino olvidar el mundo
Fundirnos en poético abrazo, con el mañana, mañana?

No, me opongo, y tenaz resistencia es mi piel si quiero.
No quiero olvidar nada, ni simplificar lo imposible,
No quiero ni renuncia ni posesión en términos simples
No quiero, porque no puedo, no puedo, porque no quiero.

Concédeme el error, mi enorme capacidad de reclamo
Para sentirme grande cuando callo una ofensa, inventada
Para sentirme pequeño en el calor de tu piel, ahora mía
Para ser yo, a través de ti, y entonces, agradecer la vida.

Ven aquí, en este punto completamente confuso
Y luchemos a ver quien termina destrozando a quien
Dame, por una vez, posesión de una sola certeza
La de que no habré de preocuparme por ti.

Dame la promesa de que me dejarás luchar como sé
Y que si venzo en tus ojos brillará el orgullo
Y de que si caigo derrocharás ansias de compartir
Conmigo, como yo, tan sólo esto, un segundo

                     Entre los dos.

Andrea
11.10.00
00.17

Difícil

No es parte de mí, es solo una forma de ser
Cuando cruza el aire un sonido Stereo
Que dice “y aunque pareciera que el invierno
No tiene final, y aprieta el alma...”

Algo se resquebraja, y casi sale a flote el animal
Pero queda preso, dando vueltas en su jaula mental
Y el prisionero no es capaz de llamarte, buscarte
Queda agazapado, con los ojos atentos, latiendo.

Todo sea por la prudencia, incluso la nada
Con las manos demasiado limpias, y la historia
Turbia, llena de tempestades, del único beso que nos dimos
Desde una boca que no me pertenecía, que no sabía quería.

Cómo ahora dibujarte en un trozo de papel los años?
Será de nuevo la sentencia eterna, la renuncia cotidiana?

                                                                         33
La quinta estación

O debo, una vez más, cruzar por mí mismo la frontera
Para evitar el temor de esperar una invitación que no llegará?

No hay otro sueño en todo gran conquistador, que no sea
El de lograr tantos triunfos, variados en calidad y cantidad
Que nadie pueda negarlo, que nadie pueda dejar de admirar
Y así, poder aguardar con ansias, la llegada de quien lo conquiste.

Es cierto, posiblemente cierto, que para amar hay que amarse
Mas entonces, habrá que reconocer que para admirarse, un poco
Es preciso saber admirar mucho, para dar con la vía victoriosa
Que conduce a sólo a la posibilidad de un fracaso dulce, ajeno.



Supiste, que no sabías, y al hacerlo me impusiste el alto
Y quedé en tus manos, como un puñal de ónix en las manos de un niño
Arcilla letal tocada al infinito pero inmoldeable hasta este tiempo
En el cual, tú, apareces con el talento en las manos, y me rozas el pecho.

Siempre supe qué pensar, y cuando no, me entregué a sentir
Ahora no sé qué sentir, y no puedo entregarme a pensar
Me absorbe la visión de tu cuerpo, del jade caliente de tu piel
Hasta no saber si fue en tu espalda, o en mis manos, donde más habitó el calor.

Me arreglo el pelo, enciendo un cigarrillo, la máscara mía, la noche
Para no confesar, ni señalar, que no he sido construido para nadie
Sino quizá, para construir cosas, gentes, universos enteros, para mí,
Y olvidar un poco mi odio al mundo, y el intento de llegar a su antónimo.

Andrea
14.10.00
22:23

Dos

Era noche, la hoguera, leños de pino, y una rama de terebinto
Más atrás los guardias, a veinte kilómetros de Constantinopla
Ambos rostros, iluminados por el fuego, se hacían más bellos
Cuando un par de frases, a veces, reemplazaba al silencio

Dos hombres duros, dos niños seguros, dos almas sin disputa
El uno venía de lejos, el otro de aún más lejos - no había distancia
Momentos en los que basta, la historia del hierro, el oro preciso
Y el ojo recorriendo las cicatrices del otro, adivinando el origen.

También dos esclavas, cada una más bella - no había comparación
Escanciando en las copas de oro lo que un tiempo se llamó sangre
Admiraban, mientras servían la propia vida bajo el manto del acero
El extenuante placer, de ser, de estar, en un momento exacto, escrito.


34
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

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Es común que a los ancianos nos guste hablar de muchas cosas
Máxime si hemos viajado mucho, y vivido muchas aventuras
Por eso no ha de extrañarte, finalmente, que prefiera callar
Ahora que también soy joven y tengo todo tu cuerpo por delante.

Mi pretensión es, como toda pretensión, vana, pero también pura
Busco contarte cosas, sin hablar, como los mejores amantes
Y no se da, no porque no podamos, o no lo deseemos intensamente
Es solo que nuestros cuerpos se interponen, y no queremos, interrumpirlos.

Mejor así, que nuestras ojeras publiquen nuestra cópula clandestina
Que el apetito nos haga buscar comida a una hora y en un lugar
Cuando y donde no habíamos ni imaginado buscaríamos algo que comer
Tropezando con gestos, con palabras, y aún así seguir, directamente.

A lo mejor mañana, o pasado, a unos días de haber partido
Mis ojos se tiñan un poco de rojo, ya por el vino, ya por un libro
Mientras tanto, este mientras tanto, hay dos águilas, dos cuerpos
No se puede extrañar, está negado, nos tenemos, y habiendo - no hay mañana.

A lo mejor en dos días, encendida la hoguera, alguien se presente, con obsequios
Y deba, a pesar mío, ofrecerle hospitalidad, cena, y oídos atentos
Si esto ocurre, sólo espero, que sea alguien como yo, anciano, viajero
Para poder contarle, sin hablar, que tengo un alguien, un alguien como tu.

Andrea
14.10.00
23:00

Tres horas

Tengo tres horas, para sentirme bien y descansar
Dos variables bajo el ala oscura de la condición de tiempo
Gruta lejana, viaje en ascenso con el juramento de volver
Y así ya se te gasta la emoción, antes de ir, en la partida.

Subir sin llegar a la cima, y estacionarse en un hueco
Como el que forma las manos buscando contener el agua
Que cae, reposa un instante y se escurre movediza
Hasta el suelo, hasta el mar, dejándote el recuerdo de un mohín.

Es rápido, y muy lento, cuando sabés que tenés todo el tiempo
Porque alguna vez lo has perdido, y entonces comprendiste
Que no tiene caso exigirse demasiado, si no habrá premio
Consuelo, soborno, de aflojar un poco el cinturón, y no ser.

Un hilo de palabras, bien derechas y alineadas
Conducen, sin quererlo yo, sin quererlo ellas

                                                                                   35
La quinta estación

Un sendero de escalas extrañas, jamás pulidas, ni recorridas
Pero pensadas y deseadas, desde alguien que no soy yo, ni ellas.

Buscaría yo una explicación? Tengo toda una biblioteca de ellas
Soy más preciso, la verdad, y orgulloso, claro, porque sé
Por ejemplo, que hoy cuando almorzabas, entre el pan y el cuchillo
Rozaste sin querer, en tu mente, mi nombre, por eso, aquí estoy.

Todo lo que tuvo que ser tu vida, y la mía
Para que sin saberlo vos, y sin quererlo yo
Converjamos en un deseo de rotonda calurosa
Donde ha llovido y ha sido noche, y aguarda, estando.

Fruto, resultado, consecuencia, narración, predicado
Principio, separación, rotura, sangre, finalidad
Volver, desear volver, estar, tener que estar
Y en medio de todo, las palabras, para extrañarte más.

Y esta certeza que me rompe los labios
Y me llena los ojos de un líquido salado
Al tiempo que sonrío y abro el portón, el solitario potrero
Nadie llega en vida, y vivir es tratar de llegar, río, otra vez.

Una vez más, el espectáculo de tu espalda desnuda
Mil veces más, un millón de veces, en mi memoria
Mi cuerpo caliente, por tu imagen, que fue mi cuerpo
Bajo la lluvia, bajo un techo, con el abismo como colchón.

Andrea
15.10.00
14:27

Estar

Interactúa, te hará bien aprender un poco el oficio de actor
De todos modos has representado ya demasiados papeles
Y la crítica, puesto que vives como vives, ha sido buena
Ya con tu depresión a cuestas, ya con tu entusiasmo salva vidas.

Odio las imágenes – por eso tantas veces me odio todo el tiempo
Y, sin embargo, hay que aceptar que cruzada la hora precisa
Y comprendiendo entonces la cercanía de estos sentimientos
Así como la prisión hace que más brille el prado, así el amor, sincero.

Qué hacerle a cierta incomprensión, a ese “el calor dilata los cuerpos”
Sin caer en los ocultos secretos, conocidos y divulgados por todos
Como quien se abandona a una madriguera tibia, con la nieve afuera
Con el bienestar presente y la insatisfacción asomando en la retina?

Los caballos corren porque quieren, no porque los obligan

36
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

No puede ser que haya gente que muera sin saberlo, comprenderlo
Pero ocurre, existe, es tangible y registrable, como tu sueldo
Como el niño que acusa al chita de cazar una gacela joven.

Ternura para la inocencia, asco para la estupidez
Y en el escaso margen de ambas situaciones
Levantar un palacio, con un lecho inaccesible a nadie
Y ahí tomarte, en un instante, sin olvido, pero no sabiendo.

“Barquero que transportas las sombras, espera!4”

Disculpa, no soy de aquí, no leo los protocolos
Estoy por ahí, por si me esperes.

Andrea
16.10.00
23:54

El otoño del melómano

En la ciudad, bajo el techo que no filtra gotas de agua
Y entre paredes que no dejan salir los sonidos combinados
Siempre hay un melómano que busca el silencio ideal
En la noche exacta, que a veces le cede la rutina.

Y entonces, cuando ya todos duermen, y seguro se cree
En su atalaya de distanciamiento social, se torce la aguja
Y todo coincide con alguna fecha – que él las odia – histórica
Para alguien, quién sabe qué, y así, suenan las bombas, histéricas.

No es decepción, pues todo melómano también lee
Y por esto comprende que los espacios justos son escasos
Que cuando uno falla, es porque otro mejor se está gestando
Al menos eso cree, y eso lo mantiene, porque ya lo ha vivido.

De todos modos, tal como la venganza, la sabiduría es lenta
Y esta dice, tal como aquella, que el trago no se apura
Cuando es denso por el sabor que implica, tiempo, esta vez benévolo
Como hojas solas, de la rama al suelo, a la vista de nadie, verdadero otoño.

No tocar lo que no se puede aprisionar, tal a veces mi ley
Para no dejar que toquen nada de lo que puedo aprisionar
Haciendo así real la sentencia no dicha pero siempre real
De que vivir es un riesgo, cuando vivo es un anhelo, que nombre tiene.

Es extraño, o normal, no estoy del otro lado del estrado
Pero en verdad que conozco tapices tan hermosos, imposibles a veces
Y conozco también tu cuerpo, y no es el calor, ni tampoco las fechas
De construcción y fabricación, lucha de mi memoria, de mis gustos...

4
    Emma
                                                                               37
La quinta estación



Y jardines, de tantos lugares, palacios y selvas, en verano y primavera
Y el tuyo, siempre el mismo, a todas horas, todos estos años
Junto con las bibliotecas más famosas, repletas de almas que todavía laten
Y la tuya, de volúmenes infinitos, entre tus labios, tus sueños y tus ojos.

Conjurar sin ninguna prisa, a través del nexo del primer verso
Con el último, el que se desconoce, un hallazgo, una coincidencia
Ese encuentro imposible entre el poeta que te cante y tus oídos despiertos
Desde aquí, hoy, diez y ocho de octubre de un año mentido, como todos.

Es un tren, y es estar adentro, mientras los turistas caminan apuradamente
Barandas de hierro, metros, protección del césped, cosas de los hombres
Mirándote, mirando, hallando en cada mirada una espera, una postergación
Hasta que te sorprenda el cansancio, con una mejilla en mi hombro, tus labios entreabiertos.

Andrea
18.10.00
00:23

El inocente pecado de la trasgresión

Como llegar a más si sigues en lo mismo?
Si llegar implica un camino, acaso no es todo tan claro?
Sin dormir no es posible despertar, coincidimos?
Entonces, a qué despreciar parte del mismo todo?

Gran sueño del Gran Rey, pura voluntad
Todas las mujeres en una
Todos los hombres en uno
Un punto, donde se cierra el circulo
Y nace la espiral.

Te llamo desde siglos, eso que llamas Historia
Te huyo desde mi propia historia, la de los años
Te rechazo desde la tuya, esos nombres que llevas en una agenda
Y eso es todo, para abrir la puerta, y cerrarla... del otro lado.

Tiempo, lo que tardarás en olvidar lo que quieres recordar
Te imaginas, por un momento, que todos los desiertos del mundo
Fuesen uno solo, y que en este único infierno, paraíso, de arena y Helios
Se teja la ruta por la que Faetón cruce en el carro y vea tan solo tu cuerpo?

Vos no sabés, tú no sabes, vos no sabéis lo que es morir de sed
No porque no quieras, no porque no lo desees, no por nada
Todo esto es sencillamente porque seré yo quién se ahogue y muera
Para poder así, apenas, llegar a percibir un solo perfume, tu imagen.

Mil hierros, diez mil traiciones, suicidarme, cadalso, guillotina
Sencillez de un estado a otro, de un mundo a otro, todo igual en mi retina

38
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Y a pesar de todo, el ancla de tu piel, lo odioso y amoroso de tu realidad
Ofrecerme así, a mí mismo, víctima y verdugo, conciencia de ti, puro mar.

Imposible ser feliz así, e imposible desear la felicidad
Puesto que así, en la desesperación de tus caderas a mí negadas
Me toca la oportunidad, tan solo la oportunidad, de un roce frugal
Y después la nada, el resto de los días, y desearlo... no sabes.

Saberte fuego, halcón sin alma, y decidir no creer en nada
O confesar públicamente la fe en los discursos, da igual
Seré yo quien muera, serás tú quien alguien memore
Entre ambos, algo que guardo, lo que no habita mientras duermes.

La vida es así, la mía, desaforadamente
Cuando caigo en la cuenta, luego de todos los ritos posibles
Al borde de todos los acantilados del mundo, y todos los fondos
Que no es nada, sino solo el principio del principio.

Andrea
19.10.00
23:54

A ver vos

Se tiñen el pelo de rojo, es notable, para algunos
O hacen cuadros, llenos de números, que mienten
Inventan la rueda todos los días, y se la creen
Y aquí yo, que dejo la puerta entreabierta para nadie.

La castidad de un disco todavía arropado en su envoltura
Una botella agazapada en la nevera, la presión del corcho
El apretujamiento de blancos cilindros que serán colilla
Y allí vos, con las puertas cerradas, y el corazón abierto.

Te das cuenta cómo se tejen los antónimos que no lo son?
A veces creo que soy yo, y entonces rechazo toda vanidad
Me digo que son otras cosas, las lecturas que no compartimos
Para evitar en lo posible, todo estallido de cualquier necesidad.

Cae el ritmo, lo sé muy bien, adiós a toda musicalidad, la tuya
Yo me invento otros pentagramas, con otras claves, de lunas
Y si de por ahí me faltan peldaños, salto al vacío sin temor
No será peor que el día que pasé, contigo cerca, pero sin saberte.

Qué me voy a hacer, si lo tuyo no tiene remedio?
Te hablo para quejarme, por eso te escribo públicamente
Yo que domino el arte de gritar que me importa lo que no
Para que nadie llegue jamás a las piedritas que sí me gustan.

Qué me importa si no entendés, finalmente, si sé que lo hiciste

                                                                             39
La quinta estación

Acaso no sé, no sabemos, no lo saben todos, que allá en la memoria
Habita el momento exacto en el que el mármol se quebró impreciso
Y fue tan necesario disimularlo, hacerlo pasar, para llegar a este ahora.

Aquí, en silencio, no me engaño nunca, digo la verdad, en la noche
Y mañana me callo, diciendo otras cosas, las que todos se derriten por oír
Transeúntes baratos, incomprensores por naturaleza, contradictoriamente
Pero humanos, hermanos, como vos, como él, ustedes, los falsos tuertos.

Cumbia o tango, siempre en verano, sudor entre las bragas
New Age, la era de Acuario y las lecciones de yoga
La oración cotidiana bajo el vidrio del escritorio, la que no se lee jamás
Vení aquí, contáme cómo estuvo el bautismo, los caramelos por el suelo.

Parece que las monedas existen, ya sabés, dos lados, dos caras
Todas con el vientre abultado de fetos que son Julio, que son Wagner
Todas con y sin enema como antesala emocional de Louis, de West
Aquí, en el bolsillo, tintineo bajo el golpe de mi mano, las cosas de ustedes.

Y qué querés entonces en este panorama de riqueza abrumadora
Dos lados mi amor, el odio triste y mundano de los muertos
El amor cotidiano y aprendido por los vivos que no te hacen caso
Y qué más mi amor, la incomprensión y lo compartido, dos lados.

Te cuento lo que sospechabas, las monedas no me bastan, corazón
Ni a vos tampoco, ni a nadie, y otra vez somos dos lados, parece
Yo que lo digo, cosa que molesta a más de uno, porque hablo sin hablar
Y los demás, como vos, que no lo dicen, pero lo sienten, callando al hablar.

Qué me importa mi amor, así, destruir tu vida, la de todos
Si lo han aceptado desde hace tanto, ese lamer las horas del hastío
Con la sola y mínima satisfacción de desconocer lo que depende de otro
El cuando, el momento en el que te señalen que tu máscara es transparente.

Sé, que lo sabés, que lo saben todos, que lo sabemos
Y disculpame un ratito, llevo años en esto, que son pocos
Pero son ciertos, como tus lágrimas horrendas, redondas
Las mismas que arrojaste cuando dijeron que “eres mujer”.

A ver, si después de esto que viene, siempre todo mal
Te animás un poquito a darme fe, ser como yo, más que yo,
Y matar al mundo entero, con sus histriónicos calendarios
Con mi apuesta total, la verdad, encontrarte, y nada más.

Andrea
26.10.00
00:30

La traición


40
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Con sinceridad, morir no me bastaría, nunca
Si supiera, repleto de certezas, o de dudas
Que acaso un solo instante, un solo fragmento
De vida, de tiempo, tus labios no fueron míos.

Si el beso furtivo en el portal de tu casa
Fuese el broche de una noche oculta
Ignorada por todos, pero sentida en tu alma
No fuese el mío, qué me quedaría, acaso los días?

No sé cómo explicarte este temor que no es tal
Por eso no te lo diré nunca, porque duele
Sin que ocurra, tanto como si ocurriese
Soy el innegable, porque no niego posibilidades.

No se trata de ti, no se trata de mí, me desnudo
Me duele el hombre, y la mujer, la madrugada
Es verlo, y dejarlo pasar, y sostenerse de nada
Cuando las cosas ocurren en algún lugar, en el tiempo.

Nadie obliga a exponerse, pero si así se ha decidido
Menester es asumir los riesgos, arrodillarse sobre sal
Callarse la vanidad y arroparse de orgullo, con ritmo
Y ser ella, y ser él, y ser el que pierde, y el que gana.

Si allí pudieras situar tu mirada, con tu piel y tu sexo
Te apreciaría tanto, pero tanto, que daría con la palabra
Y te haría tan de mí que nada más tendría realidad
Mientras dure la noche, entre dos, mirando lo mismo.

Andrea
13.10.00
00:27

Esto que es

El futuro es así, no decir tu nombre
Cambiando ordenes, buscando energía
Con la carne que se vuelve amarga en la boca
El cuerpo que viene y se va, para obligarte a fingir que estuvo.

Hoy, por fin es temprano, y ni aún así...
Habrá que tirar comida, habrá que tener pena.

Andrea
Nov/00

Errónea renuncia

Como una abeja intentando atravesar el ventanal

                                                                         41
La quinta estación

Así el movimiento de tu vida, en una tarde olvidada
Desesperación de inventarse una tragedia, la dura
Inutilidad de tejerse un triunfo a costa de alguien.

Una parte de la historia, niña, es la que ofrece gloria
Y otra, muy otra, es a veces la que ofrece el triunfo,
Y para renunciar a la gloria, a favor del triunfo,
Es necesaria una madera que sólo crece en la juventud.

Mezcla de absurda alegría y suave tristeza,
Este verte, justo a ti, con la risa fingida
La piel aflojándose irremediable en tu rostro
Y tus fichas, que las creí caras, casi sin valor.

Es cierto que fui yo el que eligió su imagen,
Por esto no hay reproche, y tampoco consuelo
Y por esto sabré escucharte, y soportar alguna queja
Por esos momentos de antes, en los que te anhelaba.

Y ahora gracias, por recordarme una lección nueva
Que enseña no es tan importante el fin mismo
Sino la capacidad de fidelidad a la renuncia
Pues en esta se erige el templo de la restricción al vulgo.

No sé si es bueno, no sé si es malo, y no me importa
Aunque sé, que esto que veo es derrota, tuya
Y que deprime un poco, aquí, en un rincón algo oscuro
Donde me obligo a no perder en lo mismo, pero intentarlo
                                 De todos modos.

Espera...

Recuerdo – a veces siempre recuerdo – en mi piel
Que el llanto no me gusta y sé vencerlo
Que los momentos no se dan, sino que se los crea
Y que tus labios, diminutos, flotaban en mis sueños.

Quizá ya sea demasiado tarde, el tiempo es tan preciso
A la hora de descubrir alguien semejante, otra roca
Acantilado sin agua, montaña sin cielo, calma sin oxígeno
Y este saberte no compartido, esta imposibilidad de hablarte.

Y pensar que nos entendemos, y pensar que nos sabemos
Acaso no has elegido también una imagen, una traición?
Todos los zapatos me quedan bien, mayor o menor presión
Y los míos, los propios, al hombro, como contrapeso a la tierra.

Y ahora que lo imagino, es mejor así, si no peor
Torpe esperanza de no negar posibilidades
Como si no supiese del tedio entre tus cejas

42
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

De la noche hecha ruido, los días todos de resaca.

Entre las cosas que guardo, con el desorden de siempre
Un beso tuyo, sin querer, el más preciado
Y un atardecer al borde de una colina sin nubes
Y nada más, tu cuerpo en movimiento, danzando con mis ojos.

Aquellos gestos que terminan en esta inmovilidad
De piernas cruzadas y el cigarrillo entre los dedos
Un poco de humo, algodón intangible cruzando la garganta
Recordar el futuro, borrosamente, confiando en la equivocación.

Despacio, saber, y no quererlo
Porque sencillamente no se conocen alternativas
Porque si no eres tu, no es nadie, o es alguien
Y el alguien no está, y nadie me habita, y no es la verdad, y la es.

Tocarte.

Andrea
20.11.00
23:33

Ya desde entonces

Hubo un tiempo en el que sólo deseaba
Que tú, desde mis ojos vieras lo que yo
Que cada sonido de madera o metal
Lo percibas desde la historia de mi piel.

Quise, a cada hora del día quise
Bien saciar el anhelo de comprensión
O hallar el consuelo de una certeza
Aunque fuera efímera, aunque fuera cruel.

En mis ansias, luché contra las razones ajenas
Y una vez que vencí, también vencí la mía
Y entonces, en mi desvarío, juré por mi vida
Que no la acabaría antes de encontrarte.

Desde entonces, loco empedernido, analfabeto de la piedad
Pero fiel como todos los perros del mundo
Voy vagando, por polvorientos siglos pasados
Por las calles presentes, por edificios futuros

Buscándote, porque he jurado encontrarte
Porque he aprendido ya a necesitarte desesperadamente
Y enajenado no me queda otra que seguir así
Creyendo lo que no es, fingiendo que lo ignoro.


                                                                         43
La quinta estación

En mi locura, confundo los cuerpos, los ojos
Mi sed crece, pero me abstengo... hasta que caigo
Y bebo del estanque creyendo que no estaba envenenado
Y me despierto después, con dos fantasmas a mi lado.

Así termina el día, que comienza cada noche
Sin puntos cardinales, sin almanaques emocionales
La vida sin fechas, la memoria sin recuerdos
Y los bolsillos llenos de arañas hambrientas.

Andrea
09.12.00
13:42

Cuando me ocupe de ti

Esta vez no te acusaré, no estará el reproche ni la queja
Solo el relato cierto de lo que habrá de ocurrir mañana
Cuando se abran las puertas y el viejo puente se leve
Sea con el rocío o con el sereno, antes de lo expuesto.

No llegaré de pronto, no aturdiré a nadie con mi llegada
Serás tú quien finalmente comprenderá que he estado
Desde un antes que no podrías precisar en el almanaque
Instalado en la paciencia del cazador que observa su presa.

Es este sólo el primer paso, las piernas débiles, sin alas
Sorpresa y confusión, dicha y efervescencia de hallazgo
Éter sólido de una idea que se comprende y se aprisiona
Bajo los párpados cerrados y un suspiro en la almohada.

Después será la carrera, el mundo entero en la retina
La historia de la Historia narrada desde los huesos
La fuerza expresada en un abrazo imposible de modales
El torbellino pasional de lo que en verdad no se espera.

Crecerás a prisa, con armas y con artimañas estudiadas
Ingenio despertado, enloquecida imaginación que nace
De espaldas al abismo, con el cielo mismo en la mira
Todo el milagro de una sola flor aprisionado en tu sed.

Y en este vértigo que también será cierto, día a día
Habrás de lamer la miseria de tus horas pretéritas
Como el perro solitario que en la madrugada busca cura
Y sin saberlo piensa que lo que tiene pudo tenerlo antes.

Y del callejón a todas la calles de todas las ciudades
Para que de la miseria misma de toda humanidad
Nazca para tus ojos lo más cruel, y así lo bello
El poder de tener en el pecho el musgo en el asfalto.

44
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo



Entonces habré de irme, para que sobrevenga el juicio
Para que digas de mí lo que jamás quisiste decir
Para que en silencio sientas que he tenido razón
Y entonces roces ya sin piel mi estadía en este valle.

Por mí, por mi causa sabrás, y serás lo que no fuiste
Y vivirás la conciencia del que ha en verdad perdido
La realidad del que ha expandido sus emociones
Y luego, acongojado, debe aquietar sus alas.

Sin embargo, si algo es posible que puedas aprender
Será lo más simple, que te he dado y te he quitado
Que aunque lo he decidido yo, tú lo permitiste
Y que no hay nada, salvo el vacío, que impida mi regreso.

Cuando alguien llega, nos expande. Somos también esa parte de ese alguien que vamos
conociendo, a fuerza de explorar un terreno nuevo que entonces nos importa. Nos hacemos
parte de sus vivencias, pasadas o presentes, de sus recuerdos, de sus ilusiones, anhelos y
dolores. Pero, el precio es obvio. Cuando ese alguien se va, con quién compartir lo que se ha
llevado? Un alguien nos amplia, pero bajo la condición de ser quien nos amplia. Después,
cuando se va, qué hacer con haber expandido lo que somos? Parecería un lamento, a menos que
se entrevea un juego más exquisito, y exponerlo en una pregunta: qué impide que no vuelva? A
veces somos una pista de aterrizaje forzoso, o una rama extendida justo ante el cansado vuelo de
un ave de presa. Y así, después, la nave que carga gasolina e inicia el nuevo despegue; entonces,
el ave que repuesta del cansancio inicia un nuevo vuelo... y si la muerte es la que impide el
regreso, qué impide que uno mismo no inicie un nuevo recorrido? Otras pistas, otras ramas
estarán esperando ser el destino de nuestro fugaz vuelo entre los juicios.

Andrea
13.12.00
23:58

Aproximación

Gestos, y a veces también palabras no buscadas
Que como piezas artesanales con lacónica precisión
Se incrustan sin asomo de piedad y sin esfuerzo
En la tortuosa estructura de mis gustos duros.

Mi mente, adicta a los viajes de difícil retorno
Se enfrasca cada vez más horas en la tarea
De buscar en las ciencias sagradas y en las temporales
Un apoyo o un rechazo a la certeza de mis juicios.

Puedo, lo sé muy bien, mover los hilos hábilmente
Como el orfebre que encorvado sobre la inerte materia
Diseña y crea la máquina que gira en torno al polvo
Y que permanece más allá de quien la hace y usa.


                                                                                              45
La quinta estación

Pero mi placer, de intensidad insoportable
Para nacer y darme un sorbo de vida
Necesita que todo acto construya diversidad de vías
Por donde se dará el tránsito de lo tuyo y lo mío.

Quiero que cedas, pero con convicción
No voy por la victoria de la premura
Ni por el triunfo del chantaje emocional
Voy por lo puro, por tus labios que digan: quiero.

Andrea
25.12.00
Villarrica.

Condena y absolución

Soy capaz, para huir del mundo
De denunciarlo junto con sus desgracias
Y, si acaso la piedad aquieta mi voz
Me hago contradictorio para escapar de mí.

Me tengo a mí, objeto favorito de mi experimento
Porque aunque mi queja es más ancha que el mar
Soy sólo yo quien puede superar mis pruebas
Nacidas todas en la furia de mis noches negras.

Mis besos, forjados en la fragua de la ansiedad
Que te mostraron el vértigo de la desesperación
Por los que has corrido distancias y renunciado al sueño
Acaso piensas no están en mi el querer dártelos de nuevo?

No busques explicación, la explicación soy yo
Para saberme debes primero cambiar el miedo
Por la duda más grande, renunciar a lo establecido
Y abandonarte a la irracional tortura de mi cariño.

Y no hay tiempo, la fragua no se detiene
Tengo más besos de los que puedo darte
Tengo más cariño del que puedas, sola, aprisionar
Soy de los que tienen un futuro culpable, por querer
                                 - no me has condenado ya?

¡Corre, es inútil, pero corre, todo lo es!
Aquí quedo yo, siempre a punto de emprender viaje
Congelándome a voluntad frente al fuego de la hoguera
Derritiéndome en mi llama en el corazón del Ártico.

Y cuando venga el sacro tiempo del lamento
Recuerda que ambos quisimos ser lo que fuimos
De manera que al ordenar me ajusten las cadenas

46
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Tampoco olvides que en mi mente llevo piedras
                             - todas con tu nombre

Candidez o estupidez, hay alguna diferencia?
Lo siento, no tengo tiempo, y no lo entiendes
No tengo pasado, ni futuro, lobo inteligente
Como culpar lo que no puede tocarse?

Yo, me perdono, por haberte advertido siempre
Por hacer de lo confuso claro manantial
Donde nadan, junco con dulces doradillos
Pirañas y culebras, criaturas que yo no creé.

Ya olvídame, y perdóname tu también
Otros vendrán a querer cobrar la recompensa
Acusándome de corromper lo que ellos no pudieron
Tengo las teas esperando, una para cada cual.

Me place la lentitud precisa de mi venganza
Soy fuerte para este dolor infame
Que cubriéndose de odio y amargo rencor
Sabe guardar aún, la fragua de los besos, que para ti nacieron.

Andrea
28.12.00
16:20
Villarrica

El precio

Lo acepté hace ya mucho tiempo
Cuando mi violenta carcajada hería
La inteligencia de los débiles
Con el total desprecio hacia falsos zorros.

Me puse esta careta de niño distante
Estos gestos que todo y a todos esquiva
Esta costumbre de tensionarme con fuerza
Sobre mis dedos, hombros y piernas duras.

Me guardé la franqueza de mis afectos
Como el que con gafas oscuras oculta sus ojos
Sabiendo por cultura que al no mirar a nadie
Los simples se sienten observados, los tontos.

Complicado no resulta mentir sin mentirse
Aunque requiere memoria y un poco de magia
Para hacer pasar el tiempo poblado de nadies
Hasta llegar al momento en donde se busca alguien.


                                                                        47
La quinta estación

Por esto que es el juicio ajeno y sin clase
Mis placeres se volvieron subterráneos y alados
Ya que en el fondo también existe el vacío
Lugar en donde habitan las mejores presas.

En la superficie debo ser otro
Para por dentro seguir siendo el mismo
El que no se sobresalta por ningún sonido
Quien por horas yace sin mover la piel.

Ser lo que quieren hasta llegar a la lástima
Y en la cima de la ajena cándida pena
Abrir mis ojos todavía sangrantes de sal
Y entrevisto así el error extraviarles el alma.

Debería ser diferente, pues yo lo soy
Tomar o dejar partir por siempre
El objeto del anhelo, cáliz oculto
Y no pensar más que en más sentir.

Pero en bodas no termina esta comedia
Ni en muerte terminará tu tragedia
Desde mí será la novedad auténtica
Que soy yo el que entrevé el horrible después.

Atiende entonces a lo sincero de mi reto
Que tengo a quien quiero, cuando y como deseo
De ti no depende el que así siga siendo
Si no tan sólo que me lleves sobre el agua.

Si contigo logras que sea lo que soy
Te haré de mí y habré de conservarte
La dicha será tuya en el inmenso del ahora
Hasta que en sueños una voz lejana te diga:

“Yo soy el después, el más fuerte
de tenerlo no habré de privarte
pero para conservarlo vencerme tendrás
aburrimiento es mi tierra, hastío mi morada”.

Andrea
28.12.00
Villarrica

Tristeza

Tiene su origen en el fondo de un patio de escuela
Donde papeles ya podridos se mezclan lejos del pudor
Con el distraído vaivén de las siempre solitarias cucarachas
Bajo un cielo confuso, atravesado de aves sin nombre.

48
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo



En silencio, con la sordera propia de las videntes víboras
Con sigilo aprendido se arrastra imperceptible hasta el portal
Por debajo del cual desliza su inmaterial realidad de sombra
Para erguirse como rata olfateando el aire, buscándome en la niebla.

De aquel día no guardo memoria, aunque sí paciente conciencia
Que me hace y me lleva a ser un extranjero en cada ciudad nueva
O vieja, aprendida u olvidada, por donde traslado mis huesos
Y lo que de mí va quedando, tras el trágico día y la bruna noche.

Aunque el espacio lo llene y sature de raras danzas orientales
No es sencillo hacerla a un lado, como cuando se olvida a un muerto
Pues en su silente golpeteo mental se sabe de capo a fine
Casi todos los caminos por donde gusta viajar al alma mía.

Tristeza, alocada selección de polvos que fueron nombres
El cine en ruinas donde en soledad una butaca se desploma
Como un pájaro que de pronto dotado de única inteligencia celeste
Abandona el aleteo y en paz fallece antes de tocar el viejo suelo.

La misma que en el ahogo del movimiento dibuja su grito guerrero
Y se cree es sólo una brisa cruzando los pasillos del hospital de ciegos
La misma que arroja su burla y hoy eterna desde hostiles campanas
Cuando por el asfalto el burdo catafalco monetizado exhibe su posesión.

No habré de cerrarte las puertas, diamantina compañía inefable
Te aguardaré siempre, sapiente de que a causa de tu abyecta timidez
De frente no puedes llegar, que sólo rodeos puedes hacer ante mí
Hasta el día que cruces frente a mis cejas y de mis labios lamas mi sonrisa.

Andrea
28.12.00
Villarrica

Voluntad del que imagina

No son falsos los reflejos
Sólo incompletos, como yo
Proyección de lo que se recibe
Y no se puede transmitir.

Humanidad de la sed exacta
La que se sacia entregando
Maldito egoísmo de tener
Lo que no se puede entregar.

Solitario debe ser el diamante
Cruel ermitaño el difícil ónice
Ante el cobre tan compadre

                                                                               49
La quinta estación

Y el barro, tan de barrio siempre.

Si el que encuentra lo vende
Y el que lo compra no lo halla
Qué decir del objeto preciado
Que sólo brilla en su expresión?

El barro quiere ser catedral
El diamante quiere ser mural
Y todo es imposible, todo
Hasta que el que imagina quiere!

Hay algo mejor que morir
Y es morir habiéndolo intentado
Y algo mejor aún, de cierto
Y es morir habiéndolo logrado.

Puede muy bien que haya más
Todo es posible, todo
Hasta que el que imagina no quiere
Y así, otra vez, sólo cielo y tierra.

Y esto que digo, que te digo
De qué habrá de alimentarnos
Cuando las tristes sombras lleguen
Sólo a mostrarte donde vivo?



Andrea
29.12.00
Villarrica

Fácil

El miedo me ha ganado una batalla
Y aquí, derrotado, me lamento lastimero
Soportando los sudores de la quieta rabia
Endureciendo el rostro de frente a la nada.

Cuencas vacías serán mis ojos, un día,
Estos que ahora huyen de lo que buscan
Por el conocimiento de una posible prisión
La tuya, la de tu aromática compañía.

Temo el compromiso, la firma de papeles
Y las horas solas con alguien al lado
El silencio condenable de ya no decir
Lo que siento, lo que quiero, lo que soy.

Es que no sé cuidar de nadie

50
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Y aunque las horas las puedo todas
No sé que habré de hacer con los días
Ya que los míos no son más que de guerra.

Manejo espadas, no tijeras afiladas
Aunque me rinda al espectáculo de una flor
No soy jardinero, sólo un bruto animal
Que contempla lo que al tocar puede destruir.

No termino de entender qué profunda convicción
Te mantiene atenta y distante en una espera
Que habías negado, a la que habías renunciado
Cuando supiste lo que yo era entre odios y reclamos.

No soy de aquí, no acepto ciertos sentimientos
Y aunque todo lo niego, sé que voy dando con el rumbo
Cuando también en mi espera se levanta un sacrificio
Al que te arrastro bajo la sombra de lo posible.

Ve y ríe mundanamente entre los monstruos
Que la solicitud de perdón es para los que ignoran
Y no para los que como yo en la ciencia encuentran
Mil excusas supremas que arrojan al pozo del ateo.

Has que tus penas se tornen leves y curables
Como en el tiempo en el que yo no estaba
Y bastaba ir al cine o comprar un disco
Para que las cosas coincidan y aparezca la risa.

Finalmente, es para mí que no es suficiente
Ni esto, ni lo otro, ni la nada, ni el vacío
Qué culpa tendrías, en medio de la multitud
De que busque perfección y no repetición de lo sabido?

Soy responsable de ser lo que he hecho que soy
Y luego, de estar en un punto en donde no hay
Espacio ni tiempo que sea sencillo atravesar
Para quien por nada no guste arriesgar demasiado

Mañana puede ser genial, si no te quiero
Algo que de entenderlo lo negaría a todo pulmón
Para sobrevivir a los embates del remordimiento
Esa carta que todas llevan oculta en el bolso.

Que mi fama me anteceda, sin rubor
Para mí no cuesta mucho decir lo cierto
Es difícil este momento, estas miles de horas
En las que sé exactamente de qué carezco.

El inventario baratísimo de pérdidas y ganancias

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La quinta estación

Todas las estrategias, torpes ridiculeces
Y en medio una certeza tan simple
Estos labios que quieren, y no tienen.

Andrea
29.12.00
Villarrica

El estúpido

Soy la incertidumbre de que no todo es igual
A mi enfermizo apego por el orden más preciso
Y al extenuante cariño por toda disciplina dura
Le sigue, abiertas las compuertas, las pasiones del exceso.

Tengo miedo, pero no temo vencer a mi miedo
Cuando la rutina meridianamente dista de lo cotidiano
Y lo extraño no forma parte de lo sorprendente
        No existe otro miedo
Que el que al descubrirse a uno mismo se de con una vía

Yo sé tus dudas, y sé muy bien tu egoísta anhelo
En esto vamos iguales, no hay fe humana en las personas
Mas, a la hora de los temores, los tuyos me fortalecen
Pues, qué placer más inmediato que confundir tus creencias?

En este mundo mío donde todo está mal
En el que para justificar cualquiera de mis actos
Bastaría con decir la mitad de lo que sé
Qué podrías ofrecerme que no pudiera esperar?

Quisiera que no seas la certeza de que todo es igual
El principio cálido de trampas a lo social
Y el final apagado de llovizna en el cuello desnudo
Con la sonrisa distante de quienes dicen: yo sabía.

No me impresionan ya las tretas y los rebusques
Ni los gestos, ni los regalos, ni las visitas
Mi gusto se ha expandido a diversidad de mundos
A través de los cuales sin perder el orgullo, he mirado.

Sé lo que piensas, y el tamaño de tu espera
Y sé que sabes que el esfuerzo sin pericia
Es tan inútil como la astucia sin acciones ciertas
Y aún así, también yo espero que des la nota justa.

Te exijo demasiado, mariposa de buenas horas
Y lo que doy es poco si se observa la carga entera
Pero, no es cierto entonces lo frágil de tus alas
Que llevan la mirada de este ser forjado en lo cruel?

52
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo



Renuncia! Me gritan los que viven la pasión
Hazlo! Me gritan los que viven la esperanza
Y yo, al recordarte, suspiro desde lejos
Mientras la lluvia desenmascara la verdad de las calles.

Hay un dios que hace cosas buenas
Hay un demonio que hace cosas malas
Si esto no es totalmente estúpido
El estúpido debo ser yo.

Y pensar que al tenerte
Al tomarte y doblegarte
En estas cosas no pienso
Y es tu ser el que el mío retiene.

Andrea
29.12.00
22:00
Villarrica

Voluntad de cualquiera

Para ti no hay prisa, hartazgo de lo dulce
Ni horario de ley, ni día confirmado
Colores o días igual en importancia
Que dioses y ciclos de edades históricas.

Lo tuyo no es el momento logrado y vivido
Ni la victoria ni la derrota, prestigio o denuncia
Tan sólo el frío transcurrir monótono, secundario
De lo explicable a los ojos del experto en nada.

Te hallo hermosa, criatura excesivamente genial
Para la fertilidad de todo lo normal y tenue
Y tan resentidamente incapaz de volar
Al más solo de los cielos, donde el público muere.

Cuando te beso, en mi mente o en mi cuerpo
Además de los labios que tanto deseo hoy
Beso también los de la senil, los del cadáver
Y aún así beso los labios que yo elegí.

Murieron, mueren y morirán, cariño mío
Esta es mi primera distante desesperación
La de conocer el tiempo y así su valor
Y entonces la del intento, del logro y del fracaso.

El llanto que doy en el fuego de mis ojos
No es más que el dolor de mi gran impotencia

                                                                         53
La quinta estación

De mi orgullo quebrado en la derrota de quien quiero
De ese quien que pudo haberme hecho compañía.

Lloro por mí al llorar por los que caen
Porque son mutilaciones a mi posibilidad de querer
Porque son negaciones inmensas al centro mío
Donde habita el clamor que pide lo que todos:

     La tarde quieta
     El día aprisionado
     Ser en dos.

Andrea
29.12.00
22:37
Villarrica

Lo pendiente

Me hace falta un cuaderno de notas
Para escribir en él a cada hora del día
Que alguna vez debo crucificarte sola
Y sepultarte luego en algún arroyo seco.

Debiera escribir también, exageradamente
La lista de tus faltas y la de tus vecinos
Y encontrar la relación proporcional
Entre las casas que visitas y tus tenues fracasos.

No es de mí este desprecio que te habla
Yo nunca tuve parte en las cosas que siento
Mis dedos se contraen y se distienden solos
Y al no tener ya que tocarte se amargan tu ausencia.

Sé que a veces me parezco un poco a mis dedos
Pero somos diferentes, no somos lo mismo
No sé si esto, que resulta tan sencillo para unos
Pudiera serlo siempre también para los otros

De todo modos no importa, suponiendo nocturnamente
Que algo sea importante, y que exista y sea definido
Mejor es no pensar ni en lo peor ni en lo mejor
Solo flotar espesamente entre mis dedos y yo.

Mientras todo esto ocurre sin ocurrir del todo
Ir guardando la explosión del miasma sanguíneo
Arremeter la quietud sin una nada de calma
Y vivir serenamente entre fingidas carencias.

Andrea

54
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

30.12.00
20:30 Hs.
Villarrica

Canción

Piérdeme esta noche
Que las calles me calman
O me duelen
Dame respuestas sin hablar
No mires lo que yo
Comprende lo que yo
Llévame contigo
Todavía tengo sonrisas
Esperando ansiosas
Trae las llaves
Libérame esta noche
Arrójame al cielo
Y disfruta la espiral
Que también yo
Necesito que tus labios
Sonrían para mí.

Andrea
Villarrica

Este

Yo pretendo encerrar en 30 minutos 28 años
Es burdo, fácil e imposible, pero es sencillo
No es más que un ritmo previsto y previsible
Un poco de cansancio, hartazgo y entusiasmo.

Hay una demora lenta, el no decir su nombre
Y la visión del futuro, en donde lo buscarán
Así, la exacta duda entre vanidad y orgullo
Escribiría, nenita mía, tu nombre en mi sed?

Me cansa tanto adivinar lo que dirán y sentirán
Hasta el hartazgo de saber lo que habré de decir
Y sólo me sostiene el entusiasmo preciso y cruel
De que el líquido de tu sexo es el leteo5 de mi alma.

Todavía se puede fumar, hay otra función para el pulmón
Que no sea la de purificar lo más fúnebre del aire?
Acaso no es el cuerpo cremado lo que más duele en el olvido
Cómo entonces no admirar a quien hace parte de sí las cenizas?

Y beber, ah Baco! Si tuviese ejércitos como los sé hubo

5
    Hace falta aclarar?
                                                                        55
La quinta estación

Me darías loca alegría y el fin a todo remordimiento
Pero el pueblo es nefasto, y la corona no me bastaría nunca
A cambio tengo una lucha precisa, el hígado contra lo gris6.

No me pierdo en los arcanos que ya nadie desconoce
Adivino cosas más ciertas, y mucho más agusanadas
Voy más allá de la pena del idiota que se sabe idiota
Llego hasta el imbécil que reconoce a los imbéciles.

Y entonces te extraño, maldita sea, araña de cristal
Y en mi corazón podrido de hazañas imposibles de decir
Late lo que detesto desde que sé en lo que habré de convertirme
Y me felicito por haberte dicho, voz a voz, que te odio impunemente.

Te odio, amor, por que ya sabía que iba a reclamarte
Porque yo sabía las cosas, porque yo sabía todas las cosas
Incluso lo peor, que podría llegar a pedir sentir de nuevo lo absurdo
Esto que ahora vivo y que quiero que dure, y que sé no durará.

Yo soy tan sólo un imposible que busca su propio imposible
Y en ti no veo más que comprensión y ternura como nunca antes
Y sed despiadada, y atolondrada valentía de ser tan, pero tan fuerte
Que me lastima que me sea fácil herir lo más puro que puedo recordar.

Amor mío, Inteligencia mía, mi desastre doloroso
Mira que Baudelaire me acompaña, mirado por Flaubert
Mira que no te importa, mira que no hay nada que hagas
Que cambie o estanque, mira lo que has hecho sin querer.

Te odio, amor, porque me ofende que alguien te imagine
El mundo es un asco, desde hace tantas décadas para mí
Y eso duele, y eso lo sabes, y nunca entonces podrá ser justo
Que te baste estar cerca para arrancarme un sonrisa, un querer.

No importa, habré de destruirte, no temas, habrá de doler
Secaré tu alma, infectaré cada pensamiento que puedas concebir
Haré todo lo posible por truncar lo que has construido con afán
Y así seguiré siendo el rey, amo y señor de todo lo que me ocurra.

Pero, como el tiempo está de mi lado todo el tiempo
Te pido un último favor, el que el verdugo solicita a su víctima
No hagas todo lo posible por destruirme, sólo destrúyeme
Hazme sonreír, amor mío, la muerte es fácil para mí.

Recurre a los presagios, recurre a todas las magias, vence!
No me cansaré nunca, lucharé hasta el fin de los tiempos
Ni siquiera desnudarme habrá de servir, ni siquiera no tener armas
Nada será suficiente, nada, y en la nada encontrarás el veneno.


6
 Cerebro = materia gris.
56
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Dame el jugo de las hiervas, si es necesario – y sé que lo es
Habré de beberlo con premura, sin asomo de resentimiento
Y prepara el puñal, para que en la debilidad sea el acero quien decida
Mi paso de lo que fui a lo que soy en un solo instante, por nadie escrito.

Tómame ya, olvídame, o púdrete entre otros brazos imperfectos
No hay nada que pueda sentir, no hay nada que pueda imaginar
Yo soy la confirmación del imposible, y necesito ser destruido
Mátame, amor mío, te lo suplico, vence, destruye sin hacer.

Este dolor es conocido, este dolor es sabido, este dolor es descrito
Por eso ha sido evitable, por eso ha sido para mí inevitable
Y dura tan poco, amor mío, y es tan dulce y consolador
Y es tan estar sin ti, y es tan ser como todos, suplicando morir.

No quiero entender las cosas que habrán de hacer que seas
Lo que habrás de ser, no quiero ya entender más nada más
Y no quiero dejar de ser lo que por la renuncia se adquiere
Quiero, ser en ti, y que eso baste hasta la vida, que no es vivir.

Andrea
07.01.01
18:11

A fe mía que te extraño

Qué voy a hacer con esta advertencia
De que las tan pocas y desatinadas
Horas que mirándonos hemos pasado
Podría ya, hoy, haberlas perdido, todas?

Me navega por la sangre un oscuro temor
Y mi vena goza al querer verter esto en papel
Pero mi corazón con certeza no quiere pagar
Y mi mente, orgullosa, entrometerse no quiere.

Aquí lo lacrimoso del cariño, lo burdo y lo liviano
La falta de un galope en cuyo fin espera la muerte
Y una ducha fría por donde esquizofrénica grita
Toda la incertidumbre de los días sin cita alguna.

En mi por nadie consolable impotencia caigo
Y me repito en el más dulce y cruel de los susurros
Que no importa, que jamás nunca nada habrá importado
Pero, al saberme mentiroso, mi diestra busca el puñal.

Me resisto como puedo a la tentación de tu dolor
Intento el reposo, como quien busca resbalar
Le abro las puertas al olvido, a la indolencia
Pero nada más que tu imagen penetra mi sótano.

                                                                             57
La quinta estación



No responderé a las preguntas, no diré nada
No trataré de confundirte en otra piel cercana
Ni procuraré confundirme en ajena necesidad
Seré lo que soy, lo que he sido, por más tiempo.

Sé que la derrota no puede llegar a existir
Para el que no busca la euforia de la victoria
Como también sé, que quizás jamás comprendas
El placer con el que cerrando mis ojos, te besé.

No fuiste mía, fuiste mi deseo de que seas mía
Fuiste el Cristo para este Lázaro de los sentimientos.

Andrea
15.01.01
23:47

Incertidumbre

Ahora lo he pensado mejor, me llevó dos segundos
Y no, no y no, no quiero dejar de saber lo que sé
No quiero perder el conocimiento de lo que ya conozco
Si he de sufrir prefiero hacerlo como lo hago hoy
Con la prueba y la certeza del asco en la memoria
Y no con la esperanza de una estupidez insultante.

No, hermana mía, yo no soy el Cristo, no tengo sus palabras
Yo sé que no saben lo que hacen, y cuándo lo saben
Y yo sé que sabrán lo que hicieron, lo sé muy bien
Y lo mejor de todo, no estaré muerto, veré sus rostros
Para ellos el fruto del error, para ellos solos, hasta el hartazgo
Para mí lo de siempre, un ligero temblor y a seguir de nuevo.

Ea! Mi vida está poblada de héroes, quién sabe, uno de ellos podría ser yo
Los reumas son ajenos, la buena y la mala fe, la vasectomía
Yo opto por la incertidumbre que siempre me rasguñó los ojos
Les cedo con placer a quienes me rodean la fatalidad de una cama sola
Solo en la intemperie prefiero el filoso frío del miedo
Al calor húmedo de una mentira creída por desesperada necesidad.

Aquí, hermana mía, aquí, en los riñones de mis días llenos de sol
Es donde se teje la vulgar y ordinaria película del ellos y yo
Juzga por tu cuenta, desviando la mirada por no atreverte demasiado
Si es mejor vivir con la certeza de mole de que jamás habrás de cambiar nada
Y que en tal acomodo te asome por la ventana nocturna la terrible sospecha
De que alguien como yo te pudiera acribillar los cristales de tu senil madurez.

Protectora mía, sangre brutal de pura hembra e indomable maternidad
Recuerda que fuiste tú quien ha llorado en mi regazo, y fuiste más fuerte

58
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Recuerda que de los dos fui yo el que menos errores ha cometido nunca
Que de los diez consejos que nos dimos estamos a mano, acertamos en dos
Que no es culpable la abeja de recorrer más de una flor, ni del veneno de su aguijón
Y que nunca rehuí ni a llamado de mujer, ni a desafío de hombre.

Quién dará la talla? Quién me importará?
Debo emigrar, alojado en mi suspiro
Darle cabida al sueño anticipadamente
Y besar por fin unos labios extranjeros.

No estoy seguro, creo que ningún hombre nunca lo está
Pero estoy dispuesto, y sé que pocos lo están
Por esto no necesito hablarte, porqué me basta saberte dispuesta
A confiar en mi, aunque esté en lo correcto – lo más terrible –
Porque acertar es alejarse, y sé que me quieres acompañado
Qué hacerle? Lo sabemos bien, no hay retorno cuando uno sabe lo que es.

Calma, no me sé completamente, no me conozco demasiado
Tengo tiempo, creo, porque hay un tiempo para todo
Y si no sucede lo que sería bueno que sucediese
No importa, pues, puede que suceda y no se sepa inmediatamente
De hecho, protectora mía, acaso ya no está sucediendo?
Acaso ya no resulta claro el largo de mi camino, mis huellas sobre el mar?

Primero habrán de observar mi cuello, y atisbarán lo que fue
Mientras mi cejas se apretujan sobre mis ojos que miran al frente
Entonces, mañana mismo, seré el que tenga la fuerza en las manos
Para torcerles el cuello y obligarlos a mirar lo que todavía no ha sido
Y así se dará el olvido, gane quien gane, o pierda quien pierda
Yo podré decir “lo logré y luego intenté más”...

Y ellos, qué dirán?
A quién importará?
Y lo que digan, a quién placerá?
Cómo es una vida que no es la mía?

Andrea
05.02.01
23:51

¿Dónde estabas?

Qué perfume usabas en aquel año de gloria extraviada
Cuando a mis padres los mataron por algún puñado de tierra?
Qué ropa vestías cuando los cocodrilos rieron a carcajadas
Y las lechuzas repitieron en griego el nombre de mis calles?

Mira:
Hay un teléfono enamorado de tu oreja derecha
Un block de notas que jamás utilizaste en la noche

                                                                                       59
La quinta estación

Colillas oxidadas en la vereda de tu casa
Y alguien que has olvidado que tiene por oficio pensarte.

Ignoro cuál fue el mar que besó tus solitarios muslos
La noche en que la marihuana me mordió los pulmones
Y del asfalto roto surgió un rugido sordo y mongólico
Clamando por su madre, la bestia que sólo sabe olvidar.

Qué mirabas, dime qué mirabas, flor con nombre de animal
Cuando en mis bolsillos no había más que ceniza humedecida
Y de mis labios no brotaba más que un raudal de silencio
Que lo envolvía todo con un raso de absurdo e infinito?

Y cuando te pensé por primera vez en mi niñez madura
Rodeado de serpientes, búfalos y toros blancos
Qué juegos distraían la inteligencia de tu piel
De modo que sin querer no pudieras llegar entonces a mí?

Amor de mi vida, mi pasión más dulce y desesperada
Dónde estabas cuando mis labios conocieron de cerca el polvo
Cuando perdí el sentido de todo y extraviado seguí la línea amarilla
Cuando sentí que no tenía caso, y por ti continué sin siquiera una fe?

¿Dónde estabas?

La piel se hacía tersa a fuerza de juventud y a precio de golpes de metal
Mi rostro se volvía bello no por lo que ignoraba sino por lo que aprendía
Las horas se poblaban de cosas imposibles y nunca había nadie a mano
Ya todo era lo que sería, y en ese futuro no estaba tu aroma.

Y ahora, que sabes que sé
Mirando de soslayo cae la tácita pregunta
Dónde estarás cuando llegue vacío de ilusiones
Con la certeza en los ojos y el llanto ajeno encerrado en un camafeo?

Hay una sonrisa que he perdido
No sé cómo, no sé cuándo - es mi ignorancia redentora -
Pero sé que habré de recobrarla, y aquí mi aflicción
Yo no me pregunto dónde estarás cuando la recobre.

Andrea
21.02.01
22:46

Cuento

Se ha instalado un velatorio en el medio del pecho
Y, aunque alguno ha venido a llorar, el muerto no está
Lo que duele está ausente, dejó su nombre, su historia
Y la que lo guarda en un diario yace en la memoria.

60
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo



Quiso y tuvo, pero Tiempo fue más fuerte no con ella
Sino con aquel que presa de una emoción truncó el momento
Encendiendo una llama azul, cálida y brillante, tan cierta
Como el vuelo de las mariposas que por un día refractan la luz.

Sé que ella lo supo, que más de uno no lo ignoró nunca
Pero a escondidas de sí misma apostó mucho, mirando a otro lado
Pidió, de algún modo pidió, que la llama queme, que la llama arrase
Para arrojarse a ella y perder la memoria y no volver jamás.

Confiada en la fuerza que del resto alguna vez la apartó
Olvidó que un corazón roto no descansa hasta curar
Que en su sabiduría ese músculo de creativa precisión
Convierte las noches en piedras, las piedras en muros.

La segunda caída dolió menos que la primera
Se sintió extraña, sin saber previó la decepción
Sin querer la expectativas fueron pálidas
Y a la cima de las palabras no llegaron las emociones.

El fuego no pudo hacer lava de la roca erigida
La mariposa no alcanzó a dejar de ser halcón
La llama no ardió, calor y luz se perdieron entre murmullos
Para ella la vuelta de los días, con un mar privado en los ojos.

Y pensar, pensó, que pudiese haber bastado
Que quizá en realidad hubiese sido todo tan posible
Pero en el primer roce de piel ya estaba escrito el final
Y ahora él está muerto, enterrado entre las gentes.

Andrea
02.03.01
21:26

La primera de las cruces

Imagina dos cruces pequeñas en la cima del cerro
Y que bajo ella estén enterrados nuestros cuerpos
Estos que se han destrozado de pasión insensata
Y que sapientemente en su tiempo tanto se acariciaron.

Tal vez ocurra que nuestras almas todavía belicosas
Continúen su eterna guerra de palabras insidiosas
Y por las noches aúllen aquel reclamo que nos marca
El continuo reproche de que no pudimos ser lo mismo.

No habrá cielo ni infierno, y mucho menos aún purgatorio
Será lo mismo, eternamente, hasta volver al principio
Cuando las miradas se posan sobre todos los gestos

                                                                         61
La quinta estación

Y en la atención al otro uno se olvida de uno.

¿Acaso crees que nuestras almas tendrán tanta fuerza
Como para tomar nuestros podridos cuerpos encajonados
Y quitarlos a la vista de lobos y serpientes nocturnos
Sólo para que vuelvan a callar lo que no sabemos decir
                                      De otro modo?

Todavía aquí, ahogados en el furor del resentimiento
Enceguecidos por la tortura de no poder cambiarnos
Podemos aún mordernos los labios hasta la sangre
Abandonarnos a ese espasmo que nos funde en nuestra carne.

Pero, y qué si para mí ya es tarde, si soy el que no quiere?
El presagio del arrepentimiento no me desconsuela, no más
Si la ancianidad me cubrirá con el manto de la soledad
Confieso que ya ha llegado, que lo que viene es lo que tengo.

De pronto sospecho que las cruces navegan ya sobre nosotros
No te engañes, me digo a mi propio oído, y sonrío lacrimoso
Me llevo la mano al pelo y miro a otra cosa, sin querer
Y no hay temor, sé que no hay caída en el vacío.

Son estas cosas las que no te digo, aunque las dije
Estabas demasiado triste por lo que a otro le ocurrió
O estabas demasiado alegre por lo que a nadie le sucedió
Y en la simple maraña de tu ser no pude encontrar la hoja
                         Que corte sus hilos con mi voz.

La primera de las cruces, será la que comprenda?

Andrea
15.03.01
11:26

El castigo

Marchito el sol, florece la pena
El éxtasis de una lágrima sin llanto
La risa fingida por la muerte ajena
Cuando se comprende que no valió nada.

Esta vida, como mercadería preciada
Vanidad entre vanidades humanas
Recortes lastimeros de una imagen lejana
Pegadas a un álbum que nadie reclamará.

Hay veces en las que la risa forastera ofende
Y otras en las que la propia avergüenza
Todo por que es preciso que coincidamos

62
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Que al menos luchemos por lo mismo
                   Por lo inútil.

Qué negro animal me atormenta en silencio?
Qué blanco sueño me arropa los suspiros?
Qué verde engañoso arroja leños al caldero?
Qué invisible potencia me aquieta en el rencor?

Es horrible ser el testigo casual del error supremo
Y patético callar mientras la imaginación detalla
Ser la presa amorfa de dos contendientes sin nombre
El desertor de una causa que parte del asco
                             Pero que no llega a fin.

Te diré no la verdad, sino el fruto de la misma
Que no hay orgullo en todas las cosas que sé
Ni vanidad en callarlas cuando pareciera bueno hablar
Sino en poder, todavía, extender los dedos solo para lograr
                           La caricia furtiva, el toque de piel.

Todavía sonreiremos, frente a todos y frente a nadie
Y me iré a beber sobre las tumbas de mis antepasados
Y me vestiré de negro y pisotearé rosales enteros
Y al que venga del abismo le ofreceré el pecho y una daga.

Todavía lloraremos, solos, cada uno por su lado
Y me quedaré encerrado al auxilio de nadie jamás
Y brillaré con furia hasta que cada orquídea palidezca
Y al que venga de la altura le ofreceré una tierra mejorada.

Si quieres vencerme, si quieres tenerme, o si sólo me quieres
Pregúntame a mansalva, si qué guardo para mí
La respuesta duele, amor, duele tanto como una vida rota
Porque para mí, ay de ti, no he dejado nada!

Andrea
27.03.01
00:09

No importa

No importa caer a lo más profundo
Ni elevarse a la cumbre más lejana
No importa el estarse quieto en la tormenta
Ni el correr tempestivo en mitad de la calma.

No importa salvar una vida – aún la propia –
O condenar miles – aunque sólo sea al fracaso –
Ni contraer o contagiar enfermedades mortales
Ni curar al lisiado, ni tullir al atleta emocional.

                                                                         63
La quinta estación



No importa sembrar el entusiasmo sórdido
Ni callar las voces de la multitud que clama
No importa distraer, recrear o abstraer
Ni en la rima ocultar la mordaza de alambres.

No importa partir las reglas, o seguirlas, o hacerlas
Ni la memoria, ni el olvido – pretensión idiota –
No importan las verbalizaciones, los supuestos
Tampoco las palabras, tampoco los silencios.

No importan los suspiros, los llantos, la fría risa
Ni los ojos que iluminan, ni la boca que obnubila
No importa el contorno, del cuerpo, del país
Ni la densidad de los senos o de las espaldas.

No importan las horas, o los números que le siguen
Ni los días, o los nombres con los que se los olvidan
Todavía menos el dolor, todavía más el placer
No importa ni sentir, ni imaginar, ni no pensar.

No importan aceptación, negación o afirmación
Ni adaptación, ni oposición, ni aún la afirmación
No importan los excesos, ni las medidas – son lo mismo –
Ni el vicio ni la virtud, ni el pecado ni su absolución.

No importa que vengas, te quedes, o te vayas
Que entiendas, comprendas y entonces desees
Ni siquiera importa que existas o dejes de existir
Que asfixies al sol o borres el mohín de la luna.

No importa que te importe, o que no te importe
No importa si importa, o si no importa
No importa nada, eso es lo que importa
Eso es lo que importa
Eso es
Eso
Es

Andrea
29.03.01
21:40 hs.




64
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo




       Guerra




                                   65
La quinta estación




Duermen intranquilos

El poder de uno no es tuyo, princesa
Soy la desazón visitándote en la mañana.
Y a ver tú, varoncito sin estilo
Soy tu madre, te traje un carro de pañales.

Donde la luna sangra menstrual, nazco
Donde tu vanidad te define, río.
Montón de huesos sin historia,
Soy la histeria que te corroe cada noche.

No es suficiente, verdad?
Quieres más, y no sabes dónde buscar
Te falla la imaginación, te falla la voluntad
No has pensado, acaso, que la falla eres tú?

A ver si me defines y atrapas mi nombre,
Juégate las piernas y el rencor de perder,
Soy el rey del club de la insatisfacción,
Te invito un poco, a nuestra destrucción.

Si te atreves golpea y habla claro,
Si no, te entenderé / mos
Pero no profanes más la vida, con la tuya
Que para lo vulgar estamos demasiados.

Si habrás de venir, ordinaria criatura,
Ten en cuenta que aquí el coraje es picardía
Que no hay mérito en el ingenio
Que en el conocimiento no hay gloria ni pena.

En sinceridad, no tiene sentido, y me place
Porque miente el que se aburre
Y el que no, me recuerda al hastío
De toda carne y toda piel por morir.

     ...   Stop

Si puedes, pasando a otro plano,
Ven a mí, y tráeme un par de dalias,
Me cuesta un tanto vivir sin ellas

66
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Con todas estas miradas en mi cuello.

Y si no te importa en demasía
Ven con ropa blanca, lienzo y algodón,
Que mis labios hace tiempo no besan,
Duermen intranquilos, en pura quietud.

Andrea
11.08.
23:57

Dale Kagdagdla

He leído del tiempo, para refinar lo hecho
Pero encuentro que no hay tiempo,
Y que reparar el error ya no tiene solución,
Por lo que concluyo, grave, que está bien.

Ahora, hoy, en la tierra de esta gente, su mundo,
No es llegar lo más lejos, ni ser el mejor,
Ya tanta es la competencia, y buena,
Que se trata de equivocarse menos, al menos.

Las batallas se llevan a cabo con papeles,
O con tejidos de ropas sin mucho gusto,
Para no señalar pobres pentagramas
De algún resentido o algún grupo de chiches.

Es todo un lunes, majestad torcida, burda
De una vanidad de calendario, toda previsión.
Lamento, en mí mismo, a pesar de mi sonrisa
Este deplorar de todo cuanto puedo presentir.

Qué más da, si la opción no implica alternativas?

Sentado, sobre mi corazón, un cuervo
Picotea descuidado, mirando de soslayo
No sea que yo despierte antes de tiempo
Y le rompa las alas, dejándole con vida.

Shh, escucha, despacio, con los ojos cerrados
Es como una boa, enroscándose sobre su presa
Asfixiándola, así mi alma escondida, acurrucada
En la gruta de mi espacio, en lo negro del vacío.

En qué sueñan los mongólicos? Te lo preguntaste?
Debe existir una afonía mental, y sin dudas,
Una disfonía emocional, allí, detrás de las puertas
Donde los cuerdos son locos, y los locos se fueron.


                                                                        67
La quinta estación

Lo siento, de nuevo cometí el error,
De pretender alguna explicación, algo precisa,
De todo esto que no es más, que el balbuceo idiota
O el grito inarticulado, del que siente sin expresión.

Qué lástima que estés ahí, finalmente, tan inútil
Tan belleza y forma, y un fondo inaccesible,
Por ser tan de mí entender que no se entenderá,
Y ese saber que los precios mueren en los sueños.

Andrea.
30.08.00
00:08Hs.



Otro idioma

Ya no es cuestión de seguir la marcha,
Y capear el temporal con aire indiferente,
Como Ciro rumbo a Catay
O como Claudio rumbo a Colchester.

Es más bien lamer la impotencia y el lamento
De poder ver, la casi totalidad, el casi pleno
Ubicarse ahí, un día antes del Rubicón
Cuando asoma el temor y no llega la decisión.

Mezclar el odio y la ternura, conocerse, sin fin
Y abandonar toda ilusión, y creer en todo destino
Y todavía así, en la angustia de dioses intangibles
Persistir con fe, sin poder creer, que creo.

Y no creo ya en ese afán nocturno de aferrarse
Como una sanguijuela a la sangre, al vano dolor,
Y menos aún, en esa tendencia infantil de boy scout
De perdonarse todo y convencerse de hacer el bien.

Esto es crudo, y no es cruel, o todo lo contrario
Porque no hay conclusión posible, salvo asistir
En plena acción, haciendo cosas, sin sentir
Y sintiendo cosas, sin hacer nada.

No hay armas, tan sólo un vientre de metal
Una ruta desde el ombligo al abismo
Espejo de carne sin fondo, sin sangre
La realidad no presente, la huella de un cuerpo.

Me late la infancia de millones entre la piel
Y la historia de los pocos, gravadas en cuero
Pero me falta , mucho, victorias pequeñas

68
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Agasajadas sobre un mantel a cuadros, sucio.

Nadie siente, sólo yo, absolutamente solo,
Y todos gozan, salvo yo, mirándolos,
Y a pesar de todo, la carta triunfal, callada
La que dice que no soy opuesto, ni idéntico.

No soy, eso es todo, la nada, los conceptos
Y si ahora me preguntan, diré que tengo
No lo que quiero, menos lo que deseo
Sino una sola pretensión, a luces clara.

Pero será en otro idioma, distinto, diferente
Desde una misma piel humana, cierta
Como la tontería de toda biografía
Como la imborrable estadía de una ausencia

Un lenguaje que no se dice, ni se escribe
Y que antes de sentir, se presiente
Porque no es concreción, ni negación
Es callar, para decirlo todo, entre dos.

Andrea
01.09.00
00:19

Metal sin espinas

Llora en compañía de paredes sucias
Por entre calles partidas de olvido
Y miles de nombres que no conoce
Aquellos que nunca sabrán el suyo.

Mas es un llanto contenido y superior
En donde se gesta el odio y el rencor
Savia amarga que riega las venas duras
De un muerto en vida, en esta vida.

Desde aquí oigo la fuerza del silencio
Nido cálido de toda crueldad resentida
Que cobija el ya envenenado corazón
Del que habrá de cobrar ciertas deudas.

Aguanta cuanto puedas y sé fuerte
Ya llegará el tiempo de la libación
Cuando por fin podrás robar y violar
Y a tus acciones les darán justa explicación.

Los civiles te hallarán culpable de todo
Como el libreto lo indica puntualmente

                                                                        69
La quinta estación

Pero los doctos te hallarán inocente
Y te alabarán desde una sala y chimenea.

Pero desde mí habrá de ser diferente
Desde aquí será otro el modo y la forma
Entre rosas de metal, sin espinas,
Fijeza de lo que no siente y no se turba.

Juicio sin igualdad, como se ha esperado
Sin precios y sin condena que no sea
La del conocimiento y emoción
Del sabor del sin sentido del tiempo perdido.

No es competencia de dolor por dolor
Ni lucha de placer por placer
No existe en claridad ni oscuridad
No es, y solo eso basta para que caigas.

Juzguen, actúen, o guarden silencio
O digan los prefacios necesarios y ciertos
Nada habrán de alcanzar con precisión
Nada, salvo que ya no estén, un mañana.

Sangra despacio en tu bendita vivienda
Que ellos sangrarán en su vacío personal
Y ambos bandos, en un final anticipado
Se darán la mano, como buenos actores.

Mientras tanto yo, desde mis rosas de metal
Lamentaré un tanto saberlo todo tan de antes
Y extrañaré sin embargo las espinas
De lo desconocido de antemano, sin antes.

Andrea
08.09.00
00:19 hs.



El puñal que guardo

Es tan cierto, tan evidente, tan diáfano
Tu distingues entre un metal y un mineral
Yo no llego a tanto, sólo sé que existen
Y aún respecto de esto, me guardo dudas.

Es tan bonito ver las cosas claramente?
A veces pienso, sin querer, como siempre
Que puede ser que en algún punto nocturno
Las cosas no te sean claras, como pretendes.


70
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Son ideas mías, las de siempre, las que callo
Pues, acaso no hay mayor temor que aquel
De creer que lo que uno piensa, por trágico
Tenga posibilidad de certidumbre, en la piel?

Hace años que veo tu camisa y tu corbata
Tus zapatos lustrados, y decenas de perfumes
Y tus discursos económicos, sociales, animales
Y hay algo en mí que hace que no vea nada más.

Imagino que a veces mientes, para sorprender
Y siento que sabes cuando finjo que me importa
Y de este modo, a sabiendas, sin mirarnos mucho
Aceptamos nuestra estupidez cotidiana, contentos.

Me falla la imaginación, es triste mi inteligencia
Pero últimamente, abrazando mis rodillas
Doy con un latido distinto, siempre de madrugada
Y es como mirar con el rabillo del ojo

A un perro arrinconado, en medio del frío
De papeles sucios y botes oxidados
Mostrando los dientes al que se acerca
En toda su flaqueza, desde un hambre infernal.

Pienso en ese perro, negro y desnutrido
De ojos rojos quién sabe por qué enfermedad
Y te veo pasando cerca, con tu ropa y perfumes
Y es extraño, mi piel se eriza y no por tu imagen.

El sueño me gana, las más de las veces
Y entonces disfruto con un placer turbio
Cuando después despierto sin sobresaltos
Con la sensación de tener un puñal en la mano.

Andrea
25.09.00
23:16

Que a ti te venza

Quiero, por una vez más, la única
Sentir el vómito de tus lágrimas
Nacidas en la comprobación televisiva
De que alguien murió, y alguien fue violado.

Quiero sentir como sufres por la humanidad
Desde tu sillón mental, esa farsa de ignorancia
Que no termina de arropar tu flacidez moral
Donde tus estupideces fingen ser ideales.

                                                                        71
La quinta estación



Quiero asumir que todo está podrido, sin redención
Que absolutamente nada habrá de mejorar, nada
Que cada hora que pasa, será una hora más de radio
De periódicos o revistas que te muestren lo que no verás.

Quiero poder creerme y no mentirme jamás
Cuando siento que sabes, que lo has sabido
Y que no has hecho nada, porque no puedes
Porque nunca podrás, porque nunca pudiste.

Quiero tu imperfección cada día de la semana
Quiero tus fallas en los mejores instantes
Quiero tu incomprensión ante lo más sencillo
Y tu falta de respeto hacia las pocas cosas que valen.

Quiero que seas así, un ser humano sensiblero
Imposibilitado desde antes del nacimiento
De acceder a nada que no sea causa de un tedio
Tan atroz, y tan vulgar que sólo pueda reflejar tu nombre.

Quiero que todo esto siga un poco más
El asombro campesino ante una nave espacial
El espanto cortesano ante el alimento del caníbal
Y todos escuchando la voz de la inconciencia.

Quiero que sigas así, con tu manera tan flexible
De llegar al gris cuando se te niega el blanco / negro
De no tensionarte por nada que no puedas percibir
Por los 5 putrefactos sentidos que te concedieron, por lástima.

Quiero que mi cuello siga endurecido
Que todos mis nervios sigan destrozados
Que en el tú, estén ellos, y en el ellos, estés tú
Quiero, que todo esto siga, todavía un poco más.

Quiero que te preguntes porqué quiero todo esto
Quiero que te preguntes para qué quiero todo esto
Y quiero, también, que le busques una explicación
Y que la encuentres en el momento que más lo desees.

Y en la mañana de mañana, con el tú y con el ellos
Sobre tus domesticados hombros rebeldes
Comprenderás, exactamente, que no puedes comprender
Y sabrás, que no puedes saber, y que esto, lo supiste todo el tiempo.

Y ahora quiero que te aquietes, como rata ante la luz
Y sufras en las entrañas el poder de tu conocido más añejo
El miedo, el que te educó, el que te forjó, el que te moldeó
Hasta llegar a esto que eres, el tú en el ellos, el ellos en el tú.

72
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo



Goza, ahora que crees que todo pasa demasiado rápido
De todos modos, no será especial, repítelo, no será especial.
Después de todo, no existe nada después del todo
Y entonces, que a ti te venza, yo corro el riesgo.

p.d.
mañana = respuesta
existe?
Tengo, pero creo que no quiero tener
La respuesta.

Andrea
23.11.00
00:25

Villarrica, don de lenguas

Pum! Pum! Pum! Murieron tres.
Salud, religión, los que vamos a vivir te saludan!
Entre mis dedos el origen de mi mundo, la tinta.
No son los doctos quienes establecerán quién
Será santo, ni quién lo fue.
Lo decide el pueblo. Y el pueblo, se sabe
No sabe de teología.
“don de lengua” he aquí mi blasfemia
que mi lengua sabe lamer espaldas enteras
y mientras mi boca muerde, también sabe lamer pezones.
Entusiasma el que dice lo que quiere
Se cree en aquel que hace lo que dice hará.
Yo voy a vengarme, de mí.
Probaré, por un segundo, que puedo olvidarme.

Andrea
03.12.00
14:20



Adiós a la lógica

Gracias a ellos naciste ya en la culpa
Un primer pecado lleva tu carne al nacer
El cual se lava, sin demasiados problemas
Con un chorro de agua y unas palabras susurradas.

Un pecador absuelve a otro, esta tu historia
Te la impusieron ellos, y tú aceptaste
Desde entonces, cómo habremos de razonar
Sin tener que mentirnos de la manera más blanda?


                                                                        73
La quinta estación

Después está el hambre, de todo tipo y color
Lo incontenible de ciertas pasiones ciertas
Y el luctuoso recuerdo del primer libro entendido
Listo a visitarte en el primer café de la mañana.

Te queda el consuelo de poder juzgar
A mi madre, a mí y a mi perro, al árbol que no planté
Y como resto todavía tendrás por un momento
La voluntad de creerlo, al menos un instante.

La diferencia no está en las cosas que sé
Y tampoco en todas aquellas que bien ignoras
Sino en la capacidad sublime, azul, mía
De alegrar tu vida, destruirla, o acabarla.

No te olvides que tu carne nació en pecado
Que ellos dicen – y a veces creen – la mía también
Pero de entre todos mi fuerza siempre destaca
Pues yo valoro la sangre, la que doy y la que quito.

Pecadores ellos, después de todo.

Andrea
25.12.00
Villarrica

Nuestro querido hermano

La búsqueda que no se dirige a un sitio
Por ser el objeto de ella aún inefable
Tiene la terrible virtud de lo impreciso
Evitando así los caminos del hastío.

Daño ajeno y dolor personal, síntesis
De un drama ya anciano, aburrido y torpe
Tan inútil como la floral fragancia transparente
De los que en el cuerpo todavía no han puesto intelecto.

El sentido se escapa cuando las normas se quiebran
Y si lo impune se torna cotidiano no hay más viaje
Que aquel que parte de un desierto donde duda es arena
Y la nada misma el destino que se vuelve anhelo.

Corredor frenético olvidado de la imposible meta
Como el lector que ignorante del futuro de sus ojos
De día o de noche urde sobresaltado entre líneas antiguas
Los destellos de la llama de su propia alma.

Qué palabras entregar a quien por propia decisión andrógina
Privado de la luz en las galeras empuña el remo envenenado

74
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Que al ritmo del tambor tirano – el que en el pecho golpetea
Despliega lo cierto del esfuerzo, rumbo a lo incierto del fin?

Cómo de grande será la tristeza que provoque su muerte
Si ya duele así, el verlo vivir juguete de las fuerzas?
Habrá que bajar junto a él, y pervertirlo a nuestras leyes
Traerlo a nuestra mesa, al rebaño, a nuestra cotidiana estupidez.

Andrea
25.12.00
Villarrica

El que se oculta

Sobre mí un techo masticado por termitas
Me protege de la malsana lluvia informe
Que sin más finalidad que la de señalar
El sitio de cada gotera infame, viene y grita.

El suelo está hecho de ojos vacunos
Grandes, abiertos, muertos y disecados
Plataforma de un horrible trozo de Argos
Sobre la que mi espalda reposa dolorosamente.

De las paredes, para cerrar el cubo, diré
Que están hechas del blando tejido rectal
De cuanto lagarto habitó alguna dolorosa vez
Las húmedas costas del norteño pantano.

El aire es casi líquido y hace que la duda
Pregunte si no sería mejor lo branquial
O al menos abrir la puerta por un instante
Cosa por demás imposible, porque afuera, es peor.

Es preciso seguir aquí, todo el tiempo
Aunque esto no se trate de un juego
Y aunque sea más que un juego
Para darme el gusto de no ser lo que creen.

Sólo unos minutos más, o siglos,
No hay demasiada diferencia
Entre todo principio y todo fin
En el tiempo uno vale tanto como mil.

Andrea
30.12.00
Villarrica

Ustedes, Sísifo, ella y yo


                                                                         75
La quinta estación

Estructura mental, organización del cerebro
Ignorando la infame causa de tu condena
Tomo como ejemplo, no tu caída, varón
Sino la fuerza con la que cumples los días.

Finalmente, desde los ojos que aún me quieren
Es a ti a quien imito, de una forma oscura
Cuando sobre mis hombros soporto a todas horas
El peso convulso de un pueblo necio en su tristeza.

Soy el hijo jamás descrito de Venus y Marte
Es mía la atracción, y es mía la conquista
Pero mi habilidad en la seducción nocturna
Sin entorpecer la dureza de mis férreos juicios,

No valen tanto a la hora en que el asco me invade
Naciendo en la compasión por los que he querido
Y muriendo en el puro e inevitable desprecio
Por todo esto que se destruye, y se me atribuye.

Júzguenme todo el tiempo, si así les pasa el hastío
Mi carne asume el suplicio de borrarles la modorra
Y cada herida que en mí se abre y luego cicatriza
No es más que alimento para la nobleza de mi deseo.

Sufrir es poco, una vez o toda la vida que he vivido
Hermanitos, no basta, no es posible que sea suficiente
Y no importará que llore o guarde gélido silencio
Dentro mío guardo el mar, y en mis ojos la montaña.

Madrecitas dulces, jamás las he amado, a ninguna
Sé que es vano buscar sabiduría y pretender cariño
Y es por esto que a Sísifo sus ojos me asemejan
Porque “ella” sabe que también ustedes son culpables.

Y los otros, los más inocentes perdedores de siempre
Los padrecitos que en sincero afán de cuidar lo perdido
En verdad tan sólo intentan el disfraz a sus caídas vacías
Y con sucias manos pretenden lavar lo que limpio fue.

Pero ni siquiera esto habrá de bastar, pretérita compañera
Sísifo no es hermano mío, y habré de conocerlo nunca
Mi hermano es nadie, y nada es mi hermana
A los dos cuido, y del mundo son ellos quienes me apartan.

Mujer entera, fina pero incapaz de debilidad alguna
Ven a mi lecho que pasa el tiempo susurrándome tu nombre
Destruye lo que queda de mí sin siquiera cambiarme
Hazme tuyo, para que descubra que sólo mía eres.


76
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Y si no vienes hoy, tampoco bastará
Soy capaz de comprender mi incomprensión
Un ego capaz de sublimar lo que no pudo ser
Un alguien que al sentir el amor no pude nombrarlo.

Fantástico aunque predecible sería la historia mítica
En la que abandono el mundo y entonces me perdonan
Que en medio de mi ausencia retumbe en sus oídos
La verdad de mi vida, la justicia de mis errores simples.

Por desgracia será lo contrario, lo inesperado y cierto
Que en el lecho de muerte sentirán la irreflexiva revelación
De que han errado, de que yo había acertado sin querer
Y que no hay tiempo de disculpas, el hijo se habrá ido.

Júzguenme, todo el tiempo, si así disimulan el vacío
Yo sé lo que se viene, y sé que duele, y no tengo miedo
Las dudas son mi compañía cuando la fe es mi guía
Y por esto es sencillo, júzguenme, lo hacen con ustedes.

No soy yo, son ustedes, inicio y final de la misma trama
La diferencia habita en el que yo hablé en silencio
En tanto ustedes silenciaron un costoso diálogo
El que quisieron haber llevado, y que ya no tendrán.

Entonces lloraré por todos ustedes, y también rezaré
Y diré palabras que hablarán solamente sus virtudes
Y callaré ante el obligado dolor de los presentes
Y todo esto, ahora lo saben, no habrá de poder bastarles.

No se habían dado cuenta, yo sólo fui un espejo
Que reflejaba lo que eran, y lo que quisieron ser

Andrea
12.01.01
23:04

Duelo tácito

Yo sé que hay gente que al escucharte cree
Y sé cómo es esa gente, la misma que ignoras
La que has elevado a un rango, tonto ignorante
Creyendo que izabas lo inmaterial de sus almas
Cuando en realidad les dabas botas para pisar al resto.

No, el brillo de sus ojos no es por querer lo correcto
Sino por la aflicción de tener que lograr lo que quieres
- Que a ti te aclamen como hacedor de un milagro –
A sabiendas de que el precio será la intriga y la mentira
Monedas de las que te finges ser receptor incompatible.

                                                                        77
La quinta estación



Tú y tu moral de carne restringida, tus conceptos vanos
Conservación de energía, concentración de la idea
Manipulación aprendida, palabras de manual extranjero
La sensiblería para los sensibleros, elegante truhán
Para los hombres las mujeres y la guerra, lo que no sabes.

No sé si compadecerte, detestarte o simplemente olvidarte
Te harán pedazos, ya lo traman, sin saberlo ya lo piensan
A estos no los engañas, a estos no hay demonio que los cure
Te harán flaquear, te harán dudar, te doblegarán en silencio
Mientras tu salmodias irredentas estrategias de locura senil.

Por mí adelante con el circo, el pan y la buena fe
De no ser por cierta espina que molesta al andar
Cierta ofensa precisa, estigma inconfundible del egocéntrico
Detalles que casi nadie nota, palabritas, algunos gestos
Y ese mecánico despreciar lo más cierto de la vida.

Puede que yo sea cómplice de tu error, por mis omisiones
Mas habrá de admitirse ciertas cosas, sólo algunas
Por ejemplo, que yo no nací para el ojo del inexperto
Que sin ocultarme, en pleno anonimato cumplí mi labor
Y que alejado del error señalé el sendero, el que obviaste.

Lástima – para ti - que a mí no puedas venderme entusiasmo
Que mientras tú lees por trozos yo lo haga por volúmenes
Que cuando tu hables de animales yo lo haga de personas
Que mientras piensas en fórmulas y modelos sin vida
Yo estructure en simbolismos llenos de sangre y carne.

De todos modos, a manera de consuelo, si es que existe
Nada dura, y serás parte de la nada, así durarás
En tanto que los míos, todavía más pocos, permanecerán
Como yo, y aquí no lo laborioso, sino lo extremo
Eso de ser sincero, eso de tener la razón, eso de no fingir.

Debió ser bueno aquello de ciertos momentos cruciales
Lo sé por experiencia ¿quién no vivió instantes en su vida?
Pero, así también debe ser más bien triste no conocer más
Del punto pasar a la línea, de la tierra al cielo, sin más
Debe ser deprimente sorprenderse a cada rato alguien limitado.

Ay, lo siento, tus momentos no valen nada a cambio de tu vida
Lo has perdido todo, no valen las mentiras, tú y yo lo sabemos
Te queda tan poco que hay que bajarse el sombrero y hablar bien
Señalar tus aciertos, tu férrea voluntad, los discursos necesarios
Y con el tono que siempre te ha gustado tanto, el que te perdió.

Lo que me pesa es que no haya reconciliación posible

78
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Esto de tenerte ahí, confesando lo que me sé de memoria
Que la narración es posterior a los hechos – donde no estuviste –
Que las justificaciones están hechas todas de palabras
En total coincidencia con tu mente, que sabe no se puede volver.

Sin embargo, gracias a nosotros, todavía estás a tiempo
Toma tus cosas y vete, es casi el último segundo
El precio es que lo que queda lo vivirás recordando este pesar
Pero si quieres, claro está, quédate entre nosotros a intentarlo
Puede que llegues a la corona sin pasar por la cruz.

Nunca es aburrido optar entre el riesgo y la certeza
De no ser porque nada nunca es seguro, ni siquiera esto
Por lo que te ofrezco la carta suprema de redención
Una petición, chiquita, que cabe en cualquier bolsillo
Que me sorprendas, que era cierto que tenías la verdad.

El punto, como el segundo, son conceptos eternos
Así que tomo asiento, para esperar sin desesperar
Con la recomendación de final, el vocablo oculto
Algo que suena y dice conmigo no vas
Conmigo no es lo querido, sino lo que se quiere.

Andrea
05.04.01
00:03

El saludo

Disposiciones de un dios cruel, por inentendible
El juicio que viene por quien lo ignora todo
Y lo recibe aquel que lo comprende casi todo
Y detrás de la pantalla tan solo un par de tiesos.

Voluntad preciosa, diamantina necesidad
Entre el lodo de tus deseos más humanos
Banderas repletas de inscripciones de renuncia
Y el aroma de la cera derritiéndose en los cementerios.

Oscuridad sin violencia, piedad sin bondad
Qué le cuesta al ave volar en la noche?
Difícil lo tuyo, la transpiración en las tráqueas
La fe apagada bajo las uñas largas, pintadas, cortadas.

Esto no es más que un ejercicio vital, donde todo muere
La muerte después de la vida, final de cristal roto en dos pedazos
Y la nieve en las pupilas, la sangre en las heladeras
Tres o cuatro ladrillos para levantar una catedral olvidada.

Responsable o culpable, libertino o natural

                                                                        79
La quinta estación

Gajes de poder decidir el propio rumbo
A la vista del pueblo, que lleva la voz de dios
Un dios que ansía morir de manos de sus creaturas.

La oferta de no tener salida, de no querer escapatoria
La extinción de las pretensiones, aniquilamiento del deseo
El ocaso por receta, el declive de las emociones
El vómito en los labios, el recuerdo en las manos.

Magia de no despertar, de mantener el sueño
Vacío, predecible, multitud de abejas sordas
Con el niño que se pudre en una celda
Y la celda que se pudre en la mente del mudo.

Belleza, los que vamos a vivir te saludan!

Andrea
01.05.01
21:46

El profeta develado

Va a llegar el día en el que dejaremos los vegetales
Y nos animaremos por fin a probar el sabor de la carne
Será riesgoso, pero inventaremos cosas con qué cazar
E inventaremos un ardor externo que nos queme la piel
Algo más caliente que lo que habita dentro nuestro.

No falta mucho para que al mirar al cielo no tengamos temor
De aquí a poco construiremos cosas en donde vivir abrigados
Y en lugar de vagar por todos lados detrás de nuestra comida
Fijaremos nuestro alimento en un punto, en un lado, cerca
Para que no muramos por comer, para no viajar por comer.

Para esto será necesario comunicarnos, ya veremos algún modo
Tenemos manos, bocas y ojos, con eso será más que suficiente
Para llegar sin salir, y no como hasta ahora, que partimos sin llegar.

Vamos a tener fe, vamos a tener confianza, vamos a trabajar
Pondremos todo el esfuerzo en cambiar las reglas de hoy
Modificaremos los modos, cambiaremos las formas
Pero cuidaremos siempre, será lo que más protegeremos
Esta nuestra manera de ser, esta conciencia de ser los elegidos.

Cómo sé yo de estas cosas, se preguntarán mis pobrecitos fieles,
Antes que nada diré que no es agradable percibir cosas tan difíciles
Tener visiones y poseer vocablos que nombran cosas inexistentes
Pero soy profeta – y como todos los profetas, profeta a su modo –
Y por ello no decido ni el cómo, ni el cuándo, tan sólo asisto.


80
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Así, a pesar de las posibles burlas, censuras, u odios que pueda generar
Y aún por encima de mis propias dudas, y mis personales quejas
Diré a quien quiera oír todo lo que ha de venir, que será lo que pasará
Y aún algo más, para aquél que habrá de venir en un tiempo sin mí
Cuando este y otros pueblos comprendan lo incomprensible, lo sencillo.

Veo un teléfono, una carta, una nave espacial
Veo sacerdotes de blanco, y presidentes de trajes negros
Veo un automóvil, una guerra, una cruz roja
Veo una escuela, una universidad, y unas cuantas cosas más,
Pero sobre todo veo, que nadie ha muerto sin llorar.

Pobrecita raza, pobrecita humanidad, que nace llorando
Y que debe aprender a reír, porque no ríe al nacer.
Pobrecita raza, que sabiendo que a lo común no se le rinde culto
Venera el dolor, paseando orgullosa sus lágrimas superiores
Y se siente ofendida o vergonzosa cuando alcanza a sonreír.

Pobrecita raza, esa que debe recurrir a chistes para alegrarse
Qué tristeza de vida aquella en la que en el ingenio aporta felicidad
Qué tontería sumar o restar donde nada cambia por nada ni nadie
Y qué torpeza más suprema conocer lo que no se quiere conocer
Tan sólo para admitir que lo que sucedió, y sucede es inadmisible.

Todo es mentira, salvo esto
Fin de la espiral
Su principio
Shhh
.

Andrea
09.05.01
23:07

No sería

El agua que cae de las nubes, travesura de algodón
A la que llamas lluvia, no es lo que crees, y nunca lo fue
Y la luz y el calor, que te tiñe la piel de otro color
No es por eso que llamas sol, no es por una estrella abandonada.

Facultad de ser, potestad de renunciar
Tu cerebro buscando caminos
Sentimientos del Nazareno
Una pista de aviación, donde los buitres hacen el nido.

Volar es más fácil, y no es posible en compañía
Cuando el otro va siendo el auricular olvidado en un diván
Las revistas y los libros postergados, y la cena, frugal
No es más que un pretexto para ocultar la ansiedad.

                                                                           81
La quinta estación



Un poco, sólo un poco, algunas palabras que dije
Intentan de lejos, sujetar de algún modo tu cabellera
Pero no tiene caso el afán, la causa está ganada, olvidada
Y el laurel, ahora marchito, reposa tranquilo bajo el río.

Andrea
02.12.00
14:20

Pero...

Habíamos soñado con un majestuoso mar
En donde duras rocas resistían la embestida
De enormes olas bravas, pulcras, dolientes...

Pero, cuando despertamos todavía alegres
No teníamos más que un estero olvidado
Y un cuervo viejo, cansado de graznar.

Pretendimos una montaña única y sublime
Que le impusiese al sol su quieta presencia
Y a la luna, nívea competencia distante...

Pero, al resbalar entre escuálidos pedregullos
Nos sangraron las entrenadas rodillas
Y sólo vimos maleza y una espiga marchita.

Entonces nos jugamos al abismo perfecto
A la negación a toda luz y a toda imagen
Bebiendo la confusión del arduo cansancio...

Pero, nos vimos tan jóvenes y hermosos
Que nos atropelló la risa por un costado
Y sin querer nos levantamos, sin pasado.

No resultará extraño, así contado
Que en silencio decidimos confesar
Nuestra gran historia de pasiones ideales...

Pero, cuando por votación nombramos al escriba
En la esquina de la calle de nuestros días
Apareció el niño del robo, con el índice apuntando.

Supimos que fue robado
Supimos que fue golpeado
Supimos que fue violado

Y no dijimos nada
Y no hicimos nada

82
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Y pensamos tanto...

Comprendí, livianamente, que estaba al final
Y la luz no existía, y tampoco el fin
Tan solo mi dolor, anclado en un pecho frío.

Andrea
18.08.00
00:15



Los tres y ella

En boca de Píndaro sólo fue mujer por esposa
O por madre fértil, a las ordenes del cielo,
Pero ella, desde aquí, era niña cuyos sueños
Pasaban por una compañía cierta, cotidiana.

Le dibujó un ropaje de cuello y corbata
Un maletín negro y perfume en el cuello,
Pretendiendo un caballero, una figura,
Estampa del que llega y abraza al retoño.

Y la vida le dio más de lo que quería,
Y gozó, por un instante, de cierta abundancia,
Del dulce mareo del triunfo anhelado,
Del despertar seguro con la victoria en el lecho.

Pero era niña, y era aquí, y no comprendió
Que en todo juego, como el de la vida,
Más de uno participa, y no hay empates
Sino victoria y derrota, más tarde, o más aquí.

Y le tocó jugar entonces, ansiosa y tímida
A la carne disputada, a la creación del instante,
Y falta de práctica, fue perdiendo las fichas,
Una a una, por horas que fueron meses.

Hoy, sola, sigue jugando en un galimatías mental,
Preguntándose en el tiempo, qué del momento
En el que el destino cambió el rumbo, los hechos,
Todavía apostando, creyendo posible lo que fue.

Le faltó un poco Homero, la espera activa,
El engaño planeado, durante muchos años.
Y le faltó Virgilio, con la muerte por nada,
Con el honor de una noche para entregar la vida.

En tanto él, luego de mil batallas, todas ganadas,
Tomó a los tres, y los sentó a su mesa, hace tiempo

                                                                        83
La quinta estación

Para escucharlos discurrir, verso tras verso,
Hasta comprender, en silencio, cuánto la extrañaba.

Andrea.
30.08.00
00:16

Ni hierro ni uvas frescas

Besarte, sin llegar ni pretender ninguna descripción
Estar en ti, y antes, estar cerca de ti,
Partes de un todo, parte de mí
Y adorar esa parte, y que sea parte fundamental.

Hacer un pacto con tu boca, olvidar al mundo
Y en mi bautizo, hecho con tu lengua
No cambiar mi nombre, agregarle el que llevas
Para que el nombrar el tuyo, o el mío, sea lo mismo.

Todos te amarán como yo, todos te querrán igual
E incluso más, todos, todo, mucho más
No hay ninguna diferencia a mi favor, salvo una,
Que de la nada, solo a través de ti he de emerger.

Míralos, son de hierro, o de uvas frescas
Yo no existo aún, permanezco en un limbo
Estoy sin ser, en espera, sin tiempo
Respirando el soplo de una pasión en gestación.

Tócame y arrasaré tu historia.

Andrea
26.09.00
23:57



Porcentaje virtual

Esos pobres chicos ricos
    - para no hablar de los pobres –
que estudian para un examen
dos, cuatro y hasta seis libros

tan sólo para ir a contar
llegada la fecha estipulada
el 10% de lo que conocen
y recibir por ello una buena nota

Me hace pensar que es al revés
Y es del mismo lado, todo el tiempo

84
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Que cada quien sólo mira un examen
Esto es, un 10% de lo que es.

Así, cuando la gente entra en mí
Y me obliga a pensar, cambio los términos
Dejo la claridad de los sentimientos
Y llego a conclusiones asombrosas, y ciertas.

La ropa es pecado, esto lo sabemos todos
Pero soy yo quien lo dice, y así
Les doy el gusto, la pobrecita sensación
De leer un mal examen, un 10% más.

Me dirás alguna noche de mal genio
Entre colillas y vasos de cerveza
Que de la gente no me ocupe mucho
Que no vale la pena, dirás lo que se dice.

Mientras yo, una vez más callaré
Me tragaré como a un sapo leproso
Las ganas de decirte sonriendo
Que entre la gente estás vos.

Y, si ebrio me traiciono, es decir
Si me doy la razón, y confieso lo que sé
Sentirás, antes de decirlo, que soy imposible
A lo cual responderé que viví equivocado.

Como ves, hablando de vos
Apareció la gente, eso lo escribí
Y eso no lo viste, hasta ahora
Luciérnaga sin carga alcalina.

Por eso vuelvo a mí
Por no tenerte.

p.d.
Y no es más que el 10%

Andrea
15.12.00
23:06

Depre

Entre las luces de esta habitación viva
Dejo que tu nombre me asfixie el ánimo
Para que me arrase de manera inevitable
La más perra de las ausencias...


                                                                        85
La quinta estación

Como gotas de sodio deslizándose hasta la indovenosa
Así me pasan los minutos que registran esta difícil vida
Que pasa con los bolsillos vacíos ya de encuentros
Y me espera, ella a mí, cuando apenas sí respiro.

Se ha extendido el umbral del dolor, y dislocado
Los confusos espacios de cada mueble mental
Que se posan y sin moverse chocan con la imagen borrosa
De aquellas pretensiones tan mías, y casi perdidas.

Roncamente me ladra una nueva etapa depresiva
Una en la que no hay lágrimas y dolor aún menos
Donde las pasiones se vuelven tan impersonales
Que las cosas que me pasan me tienen sólo como testigo.

Mirándome ya no puedo verme atado a nada
Sé que no puedo moverme, estando así sujeto
Pero ni el movimiento mismo logro entrever
Y a pesar de mi lucidez mi voluntad se extravía.

Todavía puedo distinguir de los sueños lo real
Y sé lo bueno, y sé lo malo, incluso me importa
Pero el pesar lo domina todo, es la respuesta
A cada negación de dar un paso, o callar una frase.

Todos los órganos trabajando perfectamente
Sabiendo por y para qué hacen lo que hacen
Y colocados todos en el exacto sentido de todo
Pero también, con la invisible huella de lo que no llegó.

Andrea
30.12.00
20:55
Villarrica



Sinceridad

Me gusta ver cuando caen en pedazos
El conjunto de sus dramas pueblerinos
O la maraña de miedos de nobleza
Me place todo lo que sea decadencia.

¿no lo sabías?

Hay algo que veas que no sea decadencia?
Suelta tu cuerpo mientras no sea un cadáver
Entrégate y equivócate todo lo que puedas
Finalmente, tampoco eso será suficiente.


86
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Mira al sol, jamás podrás tocarlo, jamás!
Cierra los ojos y vuela con tu imaginación
Yo tengo los boletos ciertos de otra nave
Los que te transportan a la inexistencia.

Vocalistas cantando en falsete, arte actual
Guerras por computadora, lejos de la burla
Lo ideal hoy es un afeminamiento total
Y no parturiento, sino de miedo a ratas.

Maricas del mundo, uníos!




Era bello, y para ciertos personajes no era más que un bravucón
Pues, se la pasaba gritando a cuello partido la falencia ajena
Parecía que reclamaba venganza por vivir un tiempo más vacío
Podía verse que sólo en la historia encontraba consuelo a su vida.

A veces, alguien respondía al duelo, y se daba el enfrentamiento
Hay que reconocerlo, era hábil como un zorro, fortaleza de mula
Sin embargo, en las condiciones por él impuestas se daba la nota
Una calle oscura, sin testigos, plena noche y después, el silencio.

Afortunadamente lo vi, concienzudamente lo seguí paso a paso
Y vi la daga que desde su puño atravesaba una garganta brutal
Y vi el plomo horadado reventando el romántico músculo poético
Y hasta una espada abriendo de un solo tajo la libertad a las vísceras.

Palpé y olí la sangre por él derramada sobre el asfalto o la arena
Y vi su sonrisa, sus puños apretados, su mirada quieta y fija
Escuché su respiración tranquila, sus pasos alejándose en silencio
Y sentí, como nunca antes había sentido, que alguien tenía razón.

Admito que lo odié, no por lo que era y por lo que llegaría a ser
Sino porque con tan solo existir señalaba lo que yo no sería nunca
Esto lo admito, pretendiendo que así podría ser más de lo que soy
Pero es sabido, por todos, que no basta, no bastará hasta que nos mate.

Debe ser bueno no confundir la necesidad con necesitar de alguien
Y sentirse huérfano y no reclamárselo a nadie, sino defenderlo
Y callárselo todo para sólo expresarse a través de una mirada fugaz
Debe ser bueno, estoy seguro, morir por sus manos, sintiendo su alma.

Andrea
07.01.01
17:11

Fue hoy


                                                                          87
La quinta estación

Tú y el vano dolor de las gentes
Yo y mi dolor de no dolerte

Esta noche, y no otra
No soy más que una queja entre los hombres
Un montón de polvo ahogado entre libros viejos
Un payaso sin maquillaje en el seno de un aguijón.

Fue hoy, hace una hora y media
Los búfalos parieron cien codornices azules, cada uno
Y hubo un caracol que cansado de sus cuernitos al sol
Antes de morir vomitó una dulce montañita de excremento.

En otro lugar cercano un pintor dibujó un paraíso vendido
Mientras un orfebre ciego encerró en un reloj la mitad de las almas
Y la gente bailaba, reía y lloraba todo a intervalos
Durante los cuales algunas hienas se echaban a dormir sobre los pinos.

Y pensar, diré dentro de un año, o quizás más, que fue hoy
Hace una hora y media, cuando la idea no quiso ser pensamiento
Y el corazón por fin dudó de seguir hablándole a los labios
Porque la fe se creyó desgraciada y por tres veces dijo mi nombre.

Andrea
31.01.01
23:45

Sólo es agua

Solo es agua pienso y siento a veces
Cuando al salir del edificio la tarde oscurece
Y las gentes se apresuran a buscar abrigo
Bajo paraguas o ropas que le cierran el paso.

Cuando finalmente arrecia la tormenta
Y todo es tronar y relampagueo impredecible
Bajo mi mentón buscando mi propio pecho
Sintiendo el roce del algodón en mis mejillas.

Hay un hormigueo que entrevera mi cerebro
Como infinitesimales serpientes de acero
Al acecho de una sola rendija en la estructura
O, a falta de ella, un punto débil que perforar.

Lo diferencial se opone sin ser antónimo
Y privado de una cadera que sujetar
Mi mano busca el puñal, la daga y la espada
Sin querer admito que busco el aroma a pólvora.

Vos y yo lo sabemos, lo supimos todo el tiempo

88
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Habíamos leído que conocer lo que ha de suceder
No implica la posibilidad de cambiarlo en nada
Que el dolor mengua pero no por ello se extingue.

Saber “es grave, pero no es serio”
Cambian los colores y, ante la verdadera potencia
Algo se destruye y otro algo se imagina
Queda el madero, izar la bandera humana.

Baco, ven a mí, hazme compañía, recuérdame
Que soy mortal, que habré de vivir más
Que una cultura absorbe a otra y se llama historia
Que lo que comparto es una parte más de la nada.

Primero ofrezco el sudor, las horas diurnas
Después reparto las monedas, cobre y oro
Antes de tener nada ya lo sacrifico
Pierdo, siempre, en un principio.

Ahora que sé que el tan temido escándalo
Es al fin el que sacude la mugre de los días
Y que mi fin no está en mi principio
Puedo callar, y que ello sirva de advertencia.

Andrea
17.12.00
15:20

Recurre a la novedad

Como cal en la garganta y piedras en los zapatos
A condición de un alguien insensible en absoluto
Así el cansancio aboliendo toda posibilidad de reclamo
Así la desesperación que enerva sosegando el clamor del suplicante.

No importa lo que vayas a decir, cuando decir es azufre en la llaga
No importa que calles, cuando callar es ya la ofensa del galeno
Doble filo del que poseyendo lo que merece pero que no creyéndolo
Pierde la repuesta a la acción, y se extravía en su propia negación.

Enhorabuena a los juicios!
Aferrarse mentalmente a lo aberrante
Exponer lo posible como realizable, e incluso como ocurrido
Y creer en el pacto fétido y tácito de los que festejan seas como uno.

Al final, no será la locura patrimonio minoritario
No será la ceguera la bandera de los independientes
Cuando las explosiones sean lentas y el derrumbe cotidiano
Un poco más lejos, cuando el futuro comience mañana.


                                                                         89
La quinta estación

El aroma del cuero del calzado que calzarás mecánicamente
La risa repentina, entrada la noche, torciéndote la boca
El agua caliente mintiendo suave sobre tus roídas espaldas
Y un temblor lúgubre y oculto aguardando en las esquinas.

Lo incierto de la fe, del cariño, de lo que has hecho esperando
Lo rojizo y contundente del anhelo no hecho y aún así tangible
Porque también en tu ser anidó la dulce tentación de la conquista
Sospechada fiereza reservada a los audaces de corazón.

Recurre a la novedad, santíguate ante lo inverosímil
Compra boletos de cine, de ómnibus, de lo que sea
Paga por un mapa falso en donde puedas ubicar Delfos y Abdera
Grábatelo en el pecho y recitando el nombre de constelaciones
Termina de asesinar tu historia confesando bien adentro,
En ausencia de todos, que pudiendo no pudiste
Que creyendo, que en verdad creyéndolo, no creíste
Que ante lo efímero e impreciso de un aparte de miasma
Elegiste la jovial y transparente mundanidad, llena de descripciones
Con la que ahora duermes, con los bolsillos llenos y el alma por fin estéril.

Andrea.
23.05.01
00:22




90
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo




                                La Quinta Estación




Antes de entrar

Antes de entrar, y para hacerlo de pleno
Deberás disculpar un par de cosas tontas,
Primero, que aún lejos, estoy de ida
Esperando que alguna vez inicies la partida.

Y lo segundo, una cierta certeza firme
De no entrever lo que puedas ofrecer
Que ya otro alguien no lo haya hecho antes
Acaso, con mayor destreza, fineza y exquisitez.

No está en mi espíritu competir, lo encuentro pueril
Sin embargo, la lucha es buena, cuando a muerte es
Pues, ver el rostro del perdedor deprime a mis ojos
En tanto el cuerpo sin vida del contrario los disculpa.

Si te animas, te diré que los días son difíciles
Y que mañana – sin sueños ya – será igual
Y que de esto, en medida no aceptada, se trata
Esta cuestión añeja de los besos que no se dan.

                                                                        91
La quinta estación

Decepción, no de tener, sino de haber pedido poco,
Y hastío, de saber que la próxima será mejor,
A menos que sea real el temor de que sea peor,
pero, siempre una palabra para nombrarlo, una historia.

No niego que supe exprimir la fruta en su punto justo,
Pero no fue por don especial, sino por insistencia
Y por alguna señal ajena a lo humano, que anhelé
Y se me concedió, como un arma al suicida.

Antes de entrar, no te advierto - sé que de nada servirá -
Solo te relato, como si no fuera terrible,
Que toda miseria no es más que un átomo
En el vacío inmenso de un universo inventado.

Y que tablas y fórmulas fueron cedidas, con emoción,
no descubiertas, sino ganadas a fuerza del imposible
Por y desde un antes en donde estuve, en la materia
De la piel y la sangre, del barro y miasma, de mi gente.

Por estas cosas simples que dejo caer, todavía atento
Al pan de las mujeres, y al vino de los hombres,
Desde lo incomprensible de los sagrados dioses,
Y desde lo suprasensible de los santos sacerdotes,

Tan sólo ten en cuenta, desde la forma que tengas
Y hasta el fondo que deseas, que en lo que sientas
Hay una premonición, que antes de entrar te dirá
Que tras el velo estás tu, ahora, conmigo, siempre.

Andrea
01.09.00
23:34

Posesión y búsqueda

Pasa, mi bien, siéntate y sé distante
Que hoy pudieras comprender, con mis palabras
Aquello que pocos saben a tu edad, pero,
Que por tu casta, debieras saberlo ya.

Mira a tu alrededor recurriendo a tus sentidos,
No te detengas en lo inmenso, en un mar,
En una montaña, o en los distantes planetas,
Concéntrate en lo pequeño, que todo lo es.

Si lo miras bien, verás que nada posees
Y que nada podrás poseer, nada es tuyo
Nadie es de nadie, ni tu cuerpo es tuyo
Ni tu nombre, ni tu imagen en el espejo del agua.

92
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo



La posesión es sólo una ilusión hecha para la plebe
Un entretenimiento que nuestros ancestros crearon
Para poder gobernar, a veces, y otras simplemente
Para lograr un espacio en el cual realizar la tenencia.

Todo lo que tienes, todo lo que podrás tener
No sólo es intangible, sino también inefable
Puesto que la única posesión es la de la búsqueda
Aquella que en el alma de nuestra especie se grabó.

Tus hijos morirán, lo mismo que tus padres, y,
En verdad, que habrá quedado de ellos?
Piénsalo, y saborea cierta turbación,
No hay más nada que el intento de cada ser.

La Historia no es algo que puedas tocar
La Historia se escribe, un hueso no.
Un cuerpo puede rozar otro cuerpo,
Pero la búsqueda es solitaria, y es lo que tienes.

En palabras torpes se escudan las revelaciones,
Pues, todo ropaje excesivo esconde u oculta
Un simple vacío, el dolor de la ilusión,
Un tiempo que enmascara un final de decepción.

Opta por la orfandad, ahora que la juventud te cubre
No sea que muchos amigos pospongan la verdad
De un soñar de años para cinco minutos de pánico
En donde verás los huesos y no tendrás lo cierto.

Apura la noche oscura del alma, que no es eterna,
Aprende que no hay mala compañía, pues no existe,
Recuerda si puedes, que en lo alto y en lo bajo
Cuando miraste a un lado, sólo hubo un espejo.

Y no te detengas en mí, que soy de piedra,
No me obligues a un destino de ancla herrumbrosa,
Persiste en la insistencia, oblígate descaradamente
A pisar el suelo donde viven los felices.

Andrea.
16.08.00
23:41

Asmihem

Lamento si pretendes y no logras
Llegar a lo incandescente y cálido
Por haberte perdido en los vagos destellos

                                                                         93
La quinta estación

De un amanecer falso de un frágil sol.

Mientras tanto me he alimentado de polvo
Día tras día, y del vacío infinito y real
Noche tras noche, en desesperación,
Sabiendo callar, justo allí, donde duele.

Tengo aquí el mareo de haber esperado
Aquello que habían prometido desde lejos
Una mañana de traición en primavera
Bajo el vuelo de un ave negra, moribunda.

No entiendo los designios finales del origen
De esta finalidad que radica en tus tropiezos
Pero si alguien habrá de construir y elegir
Seré yo quien lo siga haciendo, todo el tiempo.

No importa que cedas, o que llegues
Ni habrá de importar jamás que alcances
O creas alcanzar, la idea precisa de este acto
Que en tus labios fue propuesto, ante los míos.

Cierra los ojos, que la incomprensión la vivo
Desde cada cuota de vida hasta cada promesa,
Y con fineza di tu propio nombre en la noche
Que así, sin testigos, también dirás el mío.

Andrea
06.09.00
23:38



Donde habita la espera

Una fragilidad me trepa las manos
Debilitando todo mi cuerpo
Exponiendo a una extrema sensibilidad
Toda esta coraza de piel extenuada.

Sin buscar, me encuentro entre lágrimas
Gruesas y abundantes, contenidas todas
Rogando brotar y besar así una libertad
Que habrá de ser su muerte, y mi prisión.

Puedo explicar estas emociones, pero
No sería más que un vano intento
De comunicar la realidad que vivo
Con el oculto asentimiento de una deidad

Que a veces me guía, y a veces me pierde

94
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

No jugando, sino trabajando en la fragua
Que tempera el alma indócil y ansiosa
Que habita en este cuerpo destinado al infinito.

Por aristas así, que definen mi figura
La opción más segura es el silencio
Hábitat natural de toda soledad elegida
Aquí, donde habita la espera.

Andrea
16/09/00
20:41

En aquel entonces, Mardonia

Por las noches se ausentaba el viento
Y el calor dominaba las horas sin reposo
Desde el silente murmullo de las bocas
Quietas, abiertas, de los que dormían.

Me llegaba entonces, uno o dos recuerdos
De alguna manera borrosos, o claros
Que intentaba descifrar a pesar del cansancio
Y de los insectos que buscaban mi jarra.

En el fondo del Nilo enfriaba mi cerveza
La cual comenzaba a beber, distante
A la tercera hora de la noche, aquella
En la que el espíritu del que vive se aquieta.

Y luego de leer diversas escrituras
En compañía de Mardonia, mi esclava siria
Dejaba que las preguntas me invadiesen
Los jueces sin nombres, las personas del mañana.

En aquel entonces no era clara mi posición
Desde los ojos ajenos, nada más que un halo
El estigma de una personalidad violenta
La superstición y el prejuicio de acciones audaces.

Sin embargo, a pesar de ser juzgado como astrónomo
Historiador, o simple embaucador de raros recursos
La verdad, ya en ese tiempo, también era
Que podía ver, claramente, el sin sentido de una vida.

Extraño resultaba, y aún hoy suele ser poco frecuente
Que en la flor de la vida el pensamiento ronde
Con frecuencia a la muerte y al deseo de los dioses
Pero, había ya sentido que nada más me calmaba.


                                                                        95
La quinta estación

Funcionarios, sacerdotes y mercaderes
Se disputaban en rencillas decorosas, algo atentas,
Los favores de mi valorada presencia
Si lograban vencer el miedo tan conocido

En todo hombre inacabado, sea cual fuese su edad,
De perder a la mujer que desea, sólo porque esta
Descubre y se entrega a un deseo que le nace
A partir del conocimiento de alguien diferente.

Ah, lastimosamente, hombres y mujeres, siempre
Incompatibles son en la amistad, y en el favor
Pues en la tontería se acuna la idea de posesión
Y de esta el anhelo de una seguridad inexistente.

Mas debo reconocer que no hay fama sin fundamentos
Es cierto, buscaba a los dioses, a través de los antiguos
Pero mi carne joven no era reacia al placer de tener
Un cuerpo bello que explorar, que conocer, que saber.

Pero ya entonces sabía yo los fundamentos ciertos
Del tiempo en donde la escritura era conocida y usada
Pero jamás empleada en la transmisión de las verdades
Ese tiempo en el que hombres y mujeres podían ser.

Me dolía a veces, que tomasen por trasgresión
Lo que a una mente clara le resulta natural
Pero el dolor no era otro que el que padece el alma
Cuando vive la incomprensión de sus contemporáneos.

Y peor era el consuelo, cuando en mi mente los acusaba
De entender lo que yo, pero de negarlo, por impotencia
O por falta de decisión de hacer lo posible, siempre
Única forma de llegar a lograr lo real.

En aquellos días me importaba, y fingía que no
Y luego de interpretar los signos decía que no leía
Pero bajo los efectos del alcohol confesaba sin apuro
Un par de hechos futuros, ya ciertos para mí.

Mardonia llenaba la jarra que yo vaciaba
Y a un gesto mío se acercaba, completamente desnuda
Sonreía para mis adentros, y sonreía para mis afueras
Sintiéndome bien, pues había alcanzado a corta edad

La fortaleza necesaria para poder afrontar la noche
Sin el temor de que el nombre o el recuerdo de nadie
Pueda alterar el curso de las emociones que de mi piel
Nacen y crecen, para lanzarse en espiral hasta el infinito.


96
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Y pensar, que yo pensaba, que ellos al pensar en mí
Pensarían que yo, como siempre, no pensaba en nadie
Siendo lo contrario, puesto que los pensaba mucho
Y de esta manera, lentamente, les quitaba existencia.

Pero esto yo lo pensaba, y acomodaba mi pensar
Entre palabras, nombres y lazos familiares – rotos –
Sin decir nada, y aun así, mi esclava siria entendía
Pues leía mis ojos, los del amo, que a veces la deseaba.

Andrea
19.09.00
23:56

El susurro del viento

La vista clavada en el horizonte, y el pelo inquieto
Con la sonrisa dispuesta a cada cruce pasajero
Con la piel llena de una alegría joven y fuerte,
Y por dentro, partido en mil pedazos.

Duro como el diamante, férreo en su distancia
Y abriendo todas las puertas, como rey bondadoso
Pronto a recibir a cualquier mendigo, cumplidor
De la vieja ley del valor de los extranjeros.

¿Qué placer lo sostenía y lo guiaba?
Un bienestar de la felicidad ajena, mundana
Una capacidad de compartir la mesa y la memoria
Cuando el vino lo permitía y existía la postergación?

Engañarse y creer una historia demasiado difícil
Que vaya más allá de una comunidad de pocos?
Mal viaje, sin punto posible de retorno
Porque las verdaderas ansias se definen en dos ojos.

Cuando las fronteras quedan atrás, no hay más que posibles
Y una regla rota rompe otra, queda entonces lo perdido
Y cuesta mirar atrás, porque en el fondo del alma
A pesar de la nostalgia, no hay nada que se quiera recuperar.

Lo tengo entre mis manos, pura coraza defendiendo la pulpa
Lo pienso, para no tocarlo, y lo imagino, para sentirlo
Así, de algún modo llego hasta él, sin que me conozca
Y en mis pobres actos, que son ausencia, le susurro

Que las cosas están, en parte por él, y en parte por mí
Y que aunque existe la posibilidad de que todo pudiera
Ser mejor, con otros colores y otros principios borrascosos
Lo cierto es lo nuestro, esta unión sin tacto, y sin espinas...

                                                                          97
La quinta estación



Sé de sus falsas entregas, reales, pero no verdaderas
No son disculpas, ni reconocimientos de una impotencia
Sólo una descripción, y como tal, completamente inútil
Pues decir algo es sólo la antesala de lo que habrá de venir.

Y nombrar lo pretérito sin atisbar el futuro, es tan tonto
Como indicar la salida a quien se encuentra en huida
Y más falso que el juramento de eternidad realizado
Sin el llanto hambriento de un recién nacido.

Lo mío explica, pero no aclara, porque él habita montañas
A donde llegan sólo aquellos seres consagrados
Que cuentan, sin saberlo con certeza alguna
Con un alma lejana, que desde la llanura los piensa.

Su pasado, entonces, es sin tiempo al cual llegar
Pues en el gesto de sus labios, sin mueca y con cariño
Hay un algo que nace y se extiende sin temor ni dueño
Hasta esto que llevo dentro, como un susurro del viento

Andrea
27.09.00
23:52

No hay caso

Silencio primero, después la sangre
Y sin ritos, ni pronombres vanos
Erigir una imagen, gigante y personal
Ponerle un nombre, una ilusión.

Derramar cierta ternura, con lejanía cierta
Y atravesar el espacio de la noche, suave
Con aquel aliento que nace, precisamente
Cuando se ha dejado lo que más ha dolido.

Cerrar puertas, y abrir el abismo del vacío
Y aún así, comprender que no hay caso
Que los días transcurren con entera certeza
De que lo que será, será, si es ese el deseo.

El destino, como una piedra manipulable
Y sola, eternamente sola en su soledad
Como una definición sin viejos doctos
Que la defiendan, la arropen y la divulguen.

No más lejos que un liviano impulso joven
Y no más cerca que una mano de la otra
En cierto viaje, de cierta tendencia de luz

98
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Tenue y profunda, aquella que ilumina el alma.

Tropiezos varios, un algo que llaman crecer
Y convencerse sin decirlo nunca, que en verdad
Mirándolo bien, desde la piel y los ojos puros
No es cierto, no es verdad, no es, no puede ser.

Todo porque es necesario que viva insistiendo
Y en esta insistencia colocar una señal vaga
Pero inconfundible, como el beso que no se da
Pero que se desea y se sueña como una sed ardiente.

Así los vacíos, la repetición y el ritmo estruendoso
Y los versos desordenados de un corazón organizado
Como lo granizos inconcebibles y predecibles, esos
Los mismos que siempre, de arriba abajo, por siempre.

Que vengan los sueños, y las caídas simples, vulgares
Y que todo encuadre en todo lo que alguien diga
Para que yo me pueda guardar un poco todo aquello
Que no se dice, por temor de forma, por el miedo fugaz.

Después de todo, ya sin siquiera el polvo, mundano
Y aún con fuerzas, como siempre, como nunca
Sin siquiera la eternidad como respaldo adquirido
Estará este aroma, el de una ausencia latiente.

Entonces la esfera humana, una tierra y dos soles
Y aún así, masticando una falsa esencia, sabrosa
Respirar en medio del calor la crudeza del oro
Para despreciarlo desde el asco escondido, confundido.

Formas nuevas, como pesas importadas de nunca
Y admitirlas, y hacerlas de la propia existencia
Porque no hay caso, porque sea como sea
Más allá de la vida misma, sea en horas o días

Se escriban en siglos, o años o minutos
Y se pinten las capillas que se pinten
Utilizando colores o mármoles inauditos
Ya el águila, ya el tigre, mueren, siendo lo que son.

Andrea
07.10.00
2:38

Mar

Comunicarse es un sueño, como una nota perdida en lejana selva
Y ahí voy de cacería, siguiendo huellas, olfateando el aire

                                                                        99
La quinta estación

Con el morral semivacío, y la corta paciencia de mi humanidad
Que al filo del agotamiento me relaja los músculos, torciéndolos.

Neurosis necesaria, para ir envenenando los pozos de agua
Planificadamente, en medio del imperativo de no creer, en nada
La fe del nihilista, sin contradicciones, como la frialdad del asesino
El verdadero, el que no sabe lo que es, porque es lo que hace sin saber.

Defensor acalorado de causas tontas, grasas, hielo sucio
Y toda la absoluta demencia alrededor, para que ni siquiera sea posible
Llegar a la tristeza, o abrirle las puertas el odio, o entregarse al terror
Ahí, la pausa y vuelta atrás, que es avanzar de algún modo, y estarse ahí.

Furias del desorden, el bebé acomodándose en el seno, unidad de dos
Volver, tarea pendiente, siempre inconclusa por falta de trenes
Como si decaer en realidad fuera normal, y corriente bajar la guardia,
Descubrir de nuevo que lo natural es antinatural, clavárselo en la frente.

Flacidez mental en la que se engendra el humilde bastón del impotente
El código seguro de moralidad respetable, la que jamás se respetará
Como la tortuosa espiritualidad que en la frigidez hace el nido
Y empolla despacio el huevo que contiene un alma infértil.

Mejor así, esquivar toda acusación, pues no deja de ser señal
De inferioridad, tener como tarea señalar lo que es, y lo que no es
O ser el acusado de algo bueno, o algo malo, tan sólo para creer
Por un instante, que importa y que tiene sentido, sabiendo que no.

Mejor así, mirar bien lejos, y ver más lejos todavía, y todavía más
Aunque el sol te arranque el salino líquido bajo los brazos
Y la sangre – del color que sea – siempre ajena, te salpique el pergamino
Y las lágrimas, vecinales, vaginales, virtuales, ácidas te lluevan la espalda.

El fango al cuello y los ojos al sol, y el poder de cerrar los párpados...
Un mar, cierto, real, no de agua, sino de hojas de todas las Biblias del mundo
Y nadar ahí, en la tempestad, o en la chicha, y saber, saber tan bien
Que allá en el fondo, no hay más que nada, no hay más que arena, no hay.

Tomar el hacha y echar el árbol, cortar la vida, una vida, no es la vida
Por el amor juvenil de senos duros, cálidos al calor de la hoguera
Hecha con el leño, que fue árbol, que fue vida, una vida
A través de la cual, con besos previos, quizá se engendre otra.

Anteponer es ley, precio tributario del viajante experimentado
Del que ha bebido del tiempo de poetas, profetas y reyes, en diferencia;
Del que ha entrevisto en otro tiempo, su tiempo, una idea mortal
La de sobreponer, de entre las cosas una sola, aquella que busca.

Así rumbear, por tus descripciones sólidas
Sin pesas ni balanzas de materia

100
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

La escuadra sentimental
Donde la señal
Sólo dice
Ven.

Andrea
02.11.00
1:24 hs.

Basta la piel

Envueltos en la niebla precisa de los días
Encallan mis ojos en la orilla del llanto
Y en el testarudo intento de respirar
Me atropella el ánimo multitud de gaviotas.

Calladas las preguntas, ignoradas las respuestas
Me queda el incierto recuerdo de algún sabor
Una ruta imaginaria, el invisible hilo infinito
Que separa lo inseparable, la misma realidad.

Y, tan sin embargo, sin ninguna expresión
Me sé en la tormenta exterior, toda firmeza
Posicionado en lo inmutable del cansancio
Tironeado y empujado por lo que habré de ganar.

Presiento las consecuencias de todo castillo
Toda armadura, y tanta destreza en la batalla
Que al anhelo y ansiedad por quien ha de llegar
Habrá que sumarle esta ya imposibilidad de salir.

El duelo es etéreo, y carece de permanencia
Pierde, ante esta vida que no es solitaria ni es soledad
Que se convierte, ahora, en prisión sin rejas
Donde vibra la libertad, la mayor de las opresoras.

Obsesión cumplida, saber, y comprobar que está bien
Los engaños, lánguidos, extinguiéndose en el suelo
Sin hojas de vida, ni relatos, ni ausencias, ni estadías
Y el tiempo vencido, y frío, y basta la piel, basta.

Todavía la roja sangre y el negro polvorín
Me hacían brillar los ojos, y el viento, en su violencia
Me sacudía el pelo y espantaba mis fantasmas
Cuando el Ángel me dijo: levántate y besa.

Es hoy, y las cruces van desde Asunción a Oslo
El mar continúa, como los edificios y las selvas
Por debajo de algo, por encima de muchas cosas
Y siento, aquí, donde no hay visión, que basta la piel.

                                                                         101
La quinta estación



Antes de partir, siempre, había melancolía
No por lo que dejaba, sino por lo que tomaría
No por quien sucumbiría, sino por que, ya entonces
También conocía, que no sería suficiente, el ahogo.

Lo que se esconde busca ser encontrado
Es el imán que aguarda a las limaduras
Confieso que lo vi, que lo viví, que lo perdí
Y que decidí ser aquel que vence la atracción.

Soy espectador, por el hartazgo de ser observado
Silencioso juez, ignoro el valor de alguna brújula
Pues ahora soy yo, desde mi butaca, quien fija el norte

Andrea
02.12.00
13:59

El par de ojos

Incluso lo que dura, no dura
Sólo permanece una proyección
La estatua milenaria señalando el futuro
Y el lector, figura mental, lo teje en sus ojos.

El paisaje es claro, de colores precisos, ausentes
Arriba, un sol negro y una luna partida en dos
Abajo, lombrices de tierra peleando chapuceramente
Por lograr una metáfora que les de algo de valor.

Así como va el sordo entre el bullicio del mercado
Así el par de ojos atraviesa el árido paisaje
Sin detenerse demasiado, sin apuro posible
Testigo obligado de un caos imperfecto.

Oscuro narrador de la más triste de las tareas
Vivir y contar todo aquello que es cierto
Que transcurre dentro de las edificaciones
Que se forja tras una idea confusa, leída.

El par de ojos ve.

El docto señala, apelando a la ternura más pueril
Que el animal sentenciado como el más fiel
Carece, sin embargo, del don de los falsos profetas
Y ante el auditorio dice sin pudor: sólo le falta hablar.

Los maniquíes se contraen en sus asientos, aprueban
Y se dan esos segundos donde los sonidos se esconden

102
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Hasta que el par de ojos se eleva por encima de las olas
Del mar de ciegos, de los dulces durmientes sin pecado

Y con vagos gestos aclara la verdad entrevista y negada
Que si un perro es bueno, lo es también porque calla
Así el hechizo de la estupidez pierde fuerza
Y el humano, el ser humano, demuestra su valentía.

Por correr la liebre es cazada por el águila
Por noctámbulo el roedor cae presa del aspertes
Por hablar el hombre cae ante el hombre
Y este hombre, ahora hombrecito, aprende a renunciar.

Un hombrecito que quiere volar, que quiere
Y si no puede se hace docto y busca metáforas
Y si no las encuentra, las inventa
Y cuando las inventa, miente, y así, vuelve a hablar.

El par de ojos tiene la viveza del pueblo
La inteligencia del entrenado
La visión del Iniciado
El habla del humano.

Dice: aquel que dijo es mejor callar
Lo hizo con los labios, traición a sí mismo
Piensa: se ha cumplido el rito
Todo es error en la búsqueda de la verdad.

Cosas, lo cotidiano, lo sublime, lo explicable.

El roedor seguirá trotando por las noches
Y la liebre seguirá sus impulsos de tempestad
Y el perro, fielmente seguirá sin hablar
Y todos los animales morirán siendo lo que son.

Pero el hombre, que de docto pasa a ser hombrecito
Morirá a destiempo, pues tiempo atrás se traicionó
Y siendo ya lo que no es, también esto dejará
Yacerá en el impreciso olvido, ciénaga del No mayúsculo.

Y será lo justo, al decir de ciertos Adeptos
Y el Iniciado dirá que no hay justo uno solo
Y el entrenado dirá de siete velos biológicos
Pero será el poeta el que sobre un papel sostenga una tumba.

Y el par de ojos, con gestos vagos, nota lo que sabe
Y calla.

Andrea
09.12.00

                                                                         103
La quinta estación

14:58

Una taza de té

Aquellas cosas que he presenciado de algún modo
Percepción de los sentidos, juego de intuición
Permanecen guardadas en las diversas secciones
Del laberinto de este alma hoy emponzoñada.

Entiendo lo que no puede entenderse, pues hallé
Las respuestas a las más oscuras preguntas
Y vi que en esto no hay gloria ni victoria
Sólo la capacidad de verbalizar lo que ya se sabe.

Otros, de mayor o menor fortuna, a esto no llegan
Fallas simples, brumosa atención, húmeda memoria
Y aún así, en sí mismos también llevan la semilla
De una raza horrible, que sólo al saberse se perdona.

Es esto tan simple? Pregunta el desmemoriado
Y ocultas cosas cree entrever aquella que leer ignora
Entonces aparece el silencio, gimnasio mental
Donde entre susurros se ejercitan las emociones.

Qué responder ante la nada, ante el vacío?
Si me sé capaz de vaciar el mar con mis manos
Y me sé inventar lo más brillante y lo más oscuro
Para qué habré de explicar la incomprensión y su origen?

El tiempo ha dejado de ser lúdico, como el cariño
Lo que pasó no se vuelve más grato en la distancia
Cada beso y cada insulto celosamente descansan
En su sitio construido, aguardando el momento aquel...

No hay engaño posible, cuando ser engañado pasa
Como el delfín que de un acuario salta al mar
De ser un temor a una comprobación insípida
Y todavía se ven los colores a pesar de la grisácea piel.

No hay descanso y no hay reposo, y no hay cansancio
No es el agua golpeando testarudamente a la roca
Ni la roca resistiendo la invasión de lo ya contaminado
Es lo permeable, sin unidades de medida para nada.

Hacer o no hacer, y como sea, que no baste.
Sólo queda estar como nadie lo ha hecho nunca
Y si también esto es para negarlo o permitirlo
Soportarlo sin angustia, con valiente anhelo

Pues, sea juego o absurdo, de este mundo

104
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

No somos la causa, y si acaso es el cristal
El único que en realidad transforma lo visible
Todavía sabré actuar, todavía sabré triunfar.

Si estuvieras aquí y pudieras representarlo todo
Devotamente me arrodillaría, para enjuiciarte mejor
Y establecería los silencios, incluso los tuyos
Para que todo el laberinto participe y nadie quede fuera.

Entonces, habré de absolverte con monárquica sonrisa
Y en tu cuello, pulcritud donde se avizora el sepulcro
Con mi espada abriré la ruta final de lo más tuyo
La cansina lucha entre el músculo que piensa y el que siente.

Más tarde, cuando tus restos sean devueltos distraídamente
Del cálido interior de los perros a la fresca hierba
Y te confundas de nuevo con un millón de seres
Contaré con tus gracias, y quizá, entonces, lo veas.

Andrea
16.12.00
21:01

El beso del ángel

Una siesta estaba yo hundido en el piso
Soportando el calor con la boca cerrada
Cuando apareció un ángel vestido de gris
Para besarme los labios y huir a mis espaldas.

Y cuando un ángel te besa, sucede lo siguiente:

Bach y Rachmaninov te agostan el pulmón
Los murciélagos ríen después de haberte robado tus libros
Las baldosas gimen a cada paso que das sobre ellas
Como niños con fiebre aturdidos en pleno delirio.

Platón no es más que un cadáver de ancha espalda
Y sus ideas ya no tienen contacto con la imaginación
Y en lugar del cielo, tus ojos buscan el mar, los límites
Y la gran manzana7 se confunde en dolor con la tierra ensangrentada8.

En las mañanas el café te muerde filosamente la lengua
Y te deja la ponzoña de una desesperación audaz
Lloras dentro de un espejo que ya no puede reflejar
Y te ríes con histeria cuando al fin te niegas a aceptar.

Duele, dices, y cuando hablas a alguien de nada

7
    New York.
8
    Granada
                                                                        105
La quinta estación

Piensas que lo amas, y quieres decir “mi amor”
Pero te contienes, presa absoluta del absurdo
Y del bolsillo quitas un cerco que nadie puede salvar.

Hay belleza en el cerdo que se alimenta de desechos
Y hay orden en sus crías cuando máman la leche materna
Pero hay algo horrible en los cadáveres encajonados
Y no hay simetría en el sitio de ocho muertos de mismo apellido.

Sin embargo, asistes a todos los funerales, donde te sientes bien
Y en los avisos clasificados ves la depresión de quien quiere vender
Corres a tu sala preferida y enciendes el televisor estéreo
Basta con una propaganda para que un hilo de humedad te raje la mejilla.

No entiendes que puedes entenderlo todo
Teresa ha vuelto a ser Justina9, te dices en secreto
Y buscas algo más, y todo lo que buscas lo encuentras
Te hallas humilde y fuerte, y así ves, sólo así, la grieta en la muralla...

Pero espera, cuando un ángel te besa los labios, también sucede lo siguiente:

De pronto comprendes que hay un tiempo para todo10
Y no te rabian ni los magnicidios ni el holocausto
Y en el rostro del cajero de banco observas la mecánica de Leonardo11
Y en los basureros llenos sólo puedes ver la lucha del hombre contra el desierto12.

Sensible como un autista te clavas las uñas en las palmas
Te sobra el vino, y “las monedas que ocultas temerosa13”
Tintinean en tu caja, en tu cajón, y hasta en tu cama
Sientes que lo has logrado, pero cuando abres el placard Renato14 te apuñala sonriendo.

Qué más hay, te gritas interrogativamente, y aunque ríes
Golpeas sin posibilidad de dolor cualquier muro que te aprisiona
Y así te postras, rendido, en el centro de una burbuja de suspiro
Y nadie escucha cuando dices: tengo en el alma una tristeza de muerte15.

9
   “Justina o Los infortunios de la virtud”, obra de Donatien-Alphonse-Francois de Sade, en la que la
protagonista luego de una vida llena de sufrimientos encuentra al fin la felicidad y sospecha que no puede
ser.
10
   Eclesiastés Capítulo 3, versículo 1
11
   Leonardo de Vinci.
12
   John Fante, “Pregúntale al polvo”, referencia al fragmento que dice “De repente me sentí invadido por
una intuición aterradora, relativa al significado y patético destino de los hombres. El desierto estaría
siempre allí, animal blanco y paciente que aguardaba a que los hombres desaparecieran, a que las
civilizaciones se tambaleasen y se sumergiesen en las tinieblas. En aquel punto, la raza humana se me
antojó una raza valiente y me sentí orgulloso de pertenecer a ella. La maldad del mundo no era maldad,
sino un elemento inevitable y benéfico y que formaba parte de la lucha interminable por contener y
domeñar el desierto”.
13
    Fragmento del poema de Darío Canton “la entrega de tu cuerpo no me engaña: quiero el alma, las
monedas que ocultas temerosa”
14
   René Descartes. Autor de obras como “Discurso del método” y “Reglas para la dirección de la mente”, a
quien se le debe el concepto de “la duda metódica” como instrumento de hacer filosofía.
15
   Evangelio de San Mateo, Capítulo 26, Versículo 38.
106
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Nadie en la eterna vigilia personal, nadie, nadie.

Entonces recuerdas, por encima del resplandor de la belleza
La radiante visión de fuego, el rostro de aquel ser que oprimió tus labios
Y lo que no habías dicho lo dices a voz en cuello, pero en silencio
Que el rostro era hermoso, y que en él no había nada que no fuese dolor.

Recorres las estancias de tu casa, al tiempo que ellas te recorren
Buscando un nombre que te salve, un puente que te libre de esta tierra
Pero no lo encuentras, y sabes muy bien que no lo encontrarás
Porque el puente eres tu, y el nombre no se construye, se te otorga.

Animal hecho de aceptaciones y rebeliones, cómo podrías sobrevivir?
Quieres, no tantas cosas, sino unas pocas, pero lo quieres mucho
A quién se lo dirías? Sobre todo ahora que sabes que puedes hacerlo
Que de ti depende convertir a cualquiera en todo lo que pudieras querer?

Como ves, el llanto se convierte en pasado, la fortaleza en una regla
Y en tu sed indómita no permites que lo momentáneo te robe lo eterno
De manera que persistes en no confundirte ni abandonarte
Cuando ya intuyes que tus brazos podrían dejar de serlo.

Mirando atrás, acaso alguien te obligó a ser lo que fuiste?
No pretendías en ese entonces, ayer, ser más de lo que se podía?
No querías, bajo cualquier precio, tocar el tiempo con tus dedos?
No sabías, entonces, que cuando un ángel te besa, te convierte en uno de ellos?

Ahora vete, porque cuando un ángel se entrega a través de un beso, sucede lo siguiente:

Hay una catedral perfecta, a la que asisten los perfectos
Y cuando pasas frente a ella sientes el frío, y el frío que sienten ellos
Admites tu realeza, y sin sonreír, pero feliz caminas a tu Ermita
En donde puede que haya pocos fieles, pero los que están, son los que quieres.

No importa entonces que te critiquen, se subleven o te olviden
Algo que importa, y sólo algo, es haber tenido el universo al menos un instante
Y entender el infinito, escribir el futuro, y memorizar todo el pasado
Para que quepa en tu pecho la espalda de quien aprenderás a amar.

Alguien que no te conocía, pero que habrás de conocer, ya inventó el remedio
Para aquellos males que podrían aquejarte, las palabras que siempre te faltaron
Porque ya entonces las estaciones se inventaron para hacerte con más belleza
Para que una niebla preciosa habite en los ojos de los que supieron tu nombre.

Sollozas mientras la alegría te cosquillea el origen mismo del alma
Y aprietas con toda tus fuerzas el pétalo en donde se posa la férrea abeja
Y aunque nada te basta, y aunque nada te llena, hay algo que por fin conoces
Y que no tiene nombre, pero que existe, como tus latidos y los de aquel que te hizo.

Hay un poco de mar, de cielo, desierto, fango, montaña y abismo

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La quinta estación

Y hay cosas que pasan de vez en cuando, y son las que más duelen
Y demasiadas cosas cada día, que son las que más satisfacen
Y tan sólo un momento en el que entiendes que no lo sabías.

Hay relatos, descripciones, novelas y poesía
Vidas entre las vidas, y un cáliz demasiado excelso
Y entre las noches y los días, excesos y prudencia
Un calor de súplica, extrema ternura, la de aquella que te cuidó.

Sientes, que hay carnaval en tu pecho
Que el miedo existe, pero que la música también
Y ahí están tus labios, fruto de lo especial
Chorreando de pasión, pura realización de lo imposible.

Entonces es el tiempo, entonces tenías razón
Son tus labios, adelantándose a tu nombre
Ofrecidos al ángel, alguna siesta tuya y de nadie más, para poder decir con ellos,
Oye Salomón, aquí estamos, te diremos: somos dos.



Andrea
28.01.01
15:20

Eran seis alacranes

Eran seis alacranes, malditos todos, tres dorados, tres negros
El oro brillaba bajo el sol incandescente de nuestra mediocridad
Y el negro relucía bajo la grisácea piel de nuestras hondas penas
Estaban de paso, lentamente, ya se iban, pero siempre estando.

El más anciano preguntó de dónde será que vienen
Y fue el que primero murió picado en la pelada nuca
Y el más joven sonrió, y siguiendo al anterior alcanzó a decir
En su fin estuvo su principio, y agujereado en un pie cayó.

Eran seis alacranes, amigos míos fueron todos
Tres lo eran por las noches, cuando nos mirábamos sin hablar
Tres lo eran durante el día, cuando caminábamos sin mirar
Y ya en la cumbre o en la orilla, al ver los cosas sonreíamos.

Aunque están, ya se han ido, nadie lo ha notado, los olvidaron
Quedé yo, que todavía existo, y en mí ellos, aquí, en el pecho
Y el tiempo sigue, y el que lo sabe se detiene y lo tienta
Juego atroz, veneno y ponzoña, ese silencio que no perdona.

Sus hijos recostados sobre sus viriles hombros hastiados de todo
Sus maridos anclados en sus manos para el guiso y la cama hecha
Sus padres con toda la pretensión de ser en ellos lo que no fueron
Y mis alacranes y yo viéndolos, y se han ido, y quedé yo.

108
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo



Nos miraron, los vemos
Distracción puntual, precisa
Droga instantánea, erudición
Nunca estuve fuera de mí.

Es una lástima ser así, y amarlo tanto
Romper el mar y las montañas en seis partes
Hacer único el momento y destrozarlo para recordarlo
Y fingir sin fruncir el ceño que se refleja sin refractar nada.

Es un placer ser así, y odiarlo tanto
Unir corazones y darle vida a labios vírgenes
Tornar común lo especial sin depender de la memoria
Y callar sin más la pura amalgama de lo que sin ser ya fue y será.

Eran seis alacranes, benditos todos, tres negros, tres dorados
El sol cubría las noches, el azabache teñía los días
Y en el medio de la vida, tan cerca tuyo
Mis besos, que fueron seis, y se fueron.

Andrea
16.013.01
00:13

Ayer te rompe, hoy lo comprendes

Y aunque el sol brillaba y te quemaba la piel
Ya los presagios revoloteaban ocultos
Y aunque tus manos buscaban mi espalda
Yo veía los muertos, lo muerto, la muerte.

Le sonreía a tu sonrisa, me fingía largo tiempo
Vencía al miedo, al presentimiento, a la angustia
Inserta en el medio del estómago, implacable
Inútil, incierta, estupidez que duele, dolor inocuo.

En tus ojos, todavía negros, todavía brillantes
Miraba el reflejo de las temporales estrellas
Las mismas que verán los que transitarán
Por sobre la tierra y el asfalto que habrán de cubrirte.

Los años pierden potencia, los conceptos borrosos
El maligno parece llamar, dulce parece la caída
Y en un último gesto, el definitivo, y sin esfuerzo
Me sostengo diáfano, y se siente que nada sucede.

Así es como es cuando para creer se pierde la fe
Así es como es cuando para querer se pierde el amor
Así es como es cuando para poseer hay que pagar

                                                                         109
La quinta estación

Así es como es cuando para tener hay que liberar.

Todo por ti, por jamás hacerte más daño que el primero
Todo por los días de siempre - repetición exacta para mí -
Extravagancia continua, deleite del no aburrimiento
Vértigo, lo que mi caja personal de sorpresas es para ti.

Esto ya ha empezado mucho tiempo atrás,
Esto ya tiene historia, ya tiene memoria
Aquí ya es continuar, ya es proseguir
Por fin se trata de no abandonar, donde pocos...

Único para nadie, espectador de su propio espectáculo
Unipersonal, unianimal, universal, unidemencial
Unidad. Unirse a un todo, y a una nada
Y escapar con cuerpo presente, la verdad que no destruye
Porque ya destruyó hace tiempo, y es hoy cuando se comprende.

Andrea
14.04.01
13:26

La cotidiana batalla del neófito

Gaviotas azules, palomas transparentes, ángeles boca abajo
Una sed ácida, tiranía de una percepción que lucha contra sí
La grasa engalanada de modorra que se desliza por el cristal
El beso insípido por el que hasta un Judas sentiría lo pleno del asco.

Una pena enorme, abismal, fruto inconcebible de un pasado imaginado
Y el estallido de dos soles opuestos, forjados en un odio sin especie
Que no se da, al que no se llega, y que no viene, y que aguarda silente
Detrás de mis párpados, siempre heridos de tanto cuidar lo más expuesto.

El alma como un barranco demasiado riesgoso para los inocentes
Donde la estólida candidez ofende el paso de lo estático del vacío
Y como única recompensa a la nada realizada recibe dos aguijones
Izquierda y derecha, los otros aspectos del que no llega a ser centro.

Conservar la imposible calma dentro de un estuche cutáneo
Mientras pálidos creyentes atrofian sus antes viriles músculos
Y afeminados incrédulos llevan la modernidad sobre los huesos
Cuando bastaría una lluvia errónea para acabar de gripe con sus confundidas vidas.

Capacidad de entrega, el hipócrita verso de la imposibilidad de poseer
Desarrollo de empatía, amaneramiento emocional de quien no llega a la verdad
La calles abiertas en un mundo cerrado a un universo infinito
Y por delante unos labios vueltos gestos, estructura carnal de lo efímero.

Fuerzas oscuras que se intuyen con claridad

110
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Pensamiento circular, el veneno dentro dispuesto al fuera
O la fruta madura que cae y se pudre a la vista de nadie
Ergo Newton o Sidarta, utilidad y continuidad de lo perecedero.

Lo fijo que sabiéndose fijo se lanza en espiral hacia una finalidad
A favor de un viento mutable, con el imposible como contrapeso
La cuchillas del casto, el terrible cariño de quien está dispuesto a eliminar
Con el cansancio como timonel de la más incierta de las naves.

De golpe hacía tiempo venía siendo lo imprevisto
Atrición que rasga la epidermis envejeciéndola
Tres golpes en la nuca, y una voz que no llega a ser escuchada
No pedir, abstención, respirar el borde de una necesidad suprema.

Mañana las respuestas, el modo amable, suavidad reptil
O la procacidad de una risa a destiempo, mortalidad, común desunión
Y entonces la otra cara, el asalto de una vanidad letal a los congéneres
Atisbo estremecedor de que así como no es abajo, tampoco es arriba.

Andrea
21.05.01
23:57

Mirando mi error en tu falta

Esta noche alta, como pocas y escogidas y llamadas
Confieso lo abierto del temor profano, debilidad de rigor
Cuando al esperar la medianoche el metal convertido en polvo
Reposa en su contradanza alrededor de mis espacios invadidos.

Se pierde el alivio de la nostálgica queja, y no hay grito duro
La melancolía se parte, y resquebrajada cae como una piel rota
Queda entonces el cuerpo, un cuerpo, expuesto y sin contrario
No por falta de oposición, sino por postergación de la batalla.

Levantando las cejas, casi a hurtadillas y pretendiendo sagacidad
Querías dar con las palabras que mueven la roca fija en su secreto
Ingresar al claustro y llevarte como prenda ya las limaduras de oro
Ya los pergaminos de piel de cabra, como avieso gavilán entrenado.

Hay un alto que no detiene, que imperceptiblemente cambia el rumbo
Y entonces la curva, que quisiste tan precisa, desiste de trayectoria
Se cierra al infinito ofreciéndote el muro de piedra invisible
Los cuadernos de infancia donde copiabas lo burdo
Las palabras de los ancianos que no supiste contrariar.

Una pequeña ofrenda, y un pequeño sacrificio, menudas realidades
A la espera del escándalo de una victoria que significase tiempo
Contra el casi mayor de los sacrificios, y contra los saltos cualitativos
Llave suprema de la humildad, que en la oruga ve el vuelo

                                                                                111
La quinta estación

Y en todo destierro la firme alianza de los suspiros más puros.

Habías llorado, y prometido no llorar más, y volviste a llorar
Habías esperado la risa, y la tuviste, y la volviste a perder
Pesadumbre o alegría, nacida en un alguien de tus gestos
Los que alborotaron su cabellera y en ti sujetaron sus ojos.

Vuelo de cuervo, la fuerza que impulsa a desequilibrar lo externo
Propiedad inconfesable nacida en la necesariedad de quebrar lo querido
Para no quebrarse a sí mismo y al menos respirar en elástica mediocridad
Eludiendo el trago de destrozarse por sólo el riesgo de una migaja del cariño contrario.

A veces siempre sosteniéndote en un cimiento que no has construido
El ladrón que no puede defender la obra que ha raptado de su origen
A pesar de las defensas del mundo – ese punto en común a los comunes –
Que te dio nunca tan poco, como jamás nada le entregaste por algo.

Andrea
22.05.01
23:43

En cuanto a ti

No te dejes presionar, persiste con claridad,
Que todo esto que han inventado sin clase,
No es más que tiempo - un tiempo – olvidado,
Una definición polvorienta que ya no siente.

Borra, por un momento, toda sonrisa veloz,
Toda mirada fija, toda obsesión fugaz.
Clávate en el pecho un dolor supremo,
Un cáliz digno de ti, una historia verdadera.

No llores, que tu rostro debe erguirse
Más allá de la penumbra de los días,
Por encima de cualquier diluvio inesperado,
Porque en ti se han puesto las esperanzas.

Decae en secreto, que nadie jamás lo sepa,
Que el grande sufrimiento no se habla,
Se vive y se asume, con majestad real
Con el ímpetu de un espíritu indómito.

Sé más, olvidando todo límite, toda paz,
Sin temor a las espinas rasgando tu piel,
Sin dudas ante la empresa imposible,
Que a ti te ha tocado vencer lo que ves.

Difícil es tu camino, como el de todos,
La diferencia es la regla, la resistencia

112
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Insólita, es la que pare al entusiasmo,
Que de flaquezas no sabe, ni presiente.

Sé de ti temblores, angustia y ansiedad,
Y las horas solas del otoño en tus párpados,
Y al tiempo, no sé, ni de tierra ni de agua,
Que no se doblegue ante tu imagen.

No puedo llegar ti, aunque lo deseo,
Pues tu labor es solitaria, extrema sin fin.
Mi carne no es más que petición,
Mi alma no es más que un clamor, que obliga.

Cumple, y sé feliz de tu ardua faena,
Que la sola sonrisa de tus labios puros
Escribe una estrella fugaz en el corazón
De esta realidad seca de tu ausencia.

Sigue, el anhelo te lo impone
Escucha el susurro de tu destino
Calla y mira al mundo,
Atiende su necesidad de ti.

Andrea
09.08.00
00:39




                                                                       113
La quinta estación




                            Piedras y Arquitectos




La secta racional

Si me llamas y no voy, es porque perdí mis piernas
En la guerra de la doble moral.
114
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Si al buscarme me aparezco en tus sueños
Es porque mi religión es tu cuerpo y tu nombre.

Yo sé que quieres un nuevo Cristo;
Uno que tenga un pueblo sin remordimientos.
Yo sé que tienes la fe en la palma de la mano,
Y que te impones ignorar tu propia grandeza.

Quisiera darte el gusto, ofrecerte un dios,
Pero para ser sincero, sólo puedo adorarte.
Yo quiero en ti, toda la realidad,
Y que esto sea trocar lo emocional por lo racional.

Quiero tu boca recorriéndome el vientre,
Y tocar la tela que cubre parte de mi cuerpo,
Y entonces confirmar, presentir y vaticinar,
Que una teología triste, es sólo un triste deseo.

Llamémosle la secta racional,
Y que sea una cofradía de sólo dos,
En donde nos burlemos a gritos
Del dolor ajeno, y de nuestro inmenso placer.

Yo quiero, que en mi vida seas todo,
Postrarme en posesión de la locura,
Y que el mundo se escandalice ante mi pasión,
Y que entonces me apartes, sólo para amarme.

Quiero hacerte mi exceso, y consumirme
Y olvidar puramente todos los años con mi nombre,
Inmolar mi historia, y festejar mi nuevo nacimiento,
Llorar tendido mordiendo tu piel.

Si la muerte es un gesto, que sea un beso tuyo.
Si la vida es un acto, que sea tu mirada.
Y si es al revés, que mi mente encuentre el camino
Para llegar a tu sexo, y vivir en paz.

Yo no tengo la culpa.

Andrea




Ese que no se conoce




                                                                         115
La quinta estación

Lo vieron pasar, alegre, sin tristeza en el fondo
le buscaron la pena, y no pudieron encontrarla
le buscaron el pie en la tierra, un pasado,
y sólo encontraron aquella lágrima propia.

Le dijeron de todo, le trataron de nada
pero siguió siendo el loco, excéntrico
como si las palabras no le llegasen
como si nada le importase.

Le ofrecieron dinero, sexo y fama
lo aceptó todo, y ni siquiera lo sintió.
Le quitaron el nombre, copiaron sus frases,
y aún así no pudieron llegar a su historia.

Hablaron sus cosas, dijeron sus cuentos,
pero su nombre no lo podían nombrar
sin que un cosquilleo o un clavo se inserte
en el corazón de cada boca que lo decía.

Aquí una risa, allá una lágrima,
por allí una esperanza, más aquí una pena,
pero de todos modos eran sentimientos,
entre gentes que no sabían que vivían.

Al final, en secreto, a hurtadillas,
decidieron protegerlo, darle muchas oportunidades
no porque quisieran alcanzarlo, o detenerlo,
sino porque con él cerca, el sabor existía.

Los ciegos protestaron, como gallinas hambrientas
los sabios guardaron silencio teatral, que no convenció,
el público miró a un costado, algo incómodo,
y él permaneció en el centro, con sus ojos distantes.

Llegaron los guardias, buscando explicaciones,
los suegros salieron a defender, las mujeres lloraron,
los hombres jugaron a ganar posiciones,
pero frente al espejo, todos temían ser despreciados.

Entonces las cortinas de descorrieron,
todo fue reflejo, un reconocerse
pura consternación y empujones desesperados,
multitud vacuna buscando libertad.

La confusión reinó sin presentaciones,
una duda mordaz, una posibilidad,
como una serpiente angustiada
buscando un resquicio donde anidar.


116
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Y entonces se levantó en mitad de un suspiro,
se hizo el silencio esperado, estruendoso,
y de golpe buscaron en cada minuto de vida,
y encontraron que ya no tenían orgullo.

"Las cosas son así", dijo,
y algunos sintieron el alivio,
y otros no pudieron detener el dolor,
y otros murieron, entre las piernas del ganado.

Quién es ese, preguntó un anciano.
Es ese que no se conoce, respondió alguien.
Habla bien, dijo el anciano.
Y eso que nos verá enterrados, completó el alguien.

Andrea.

13/08/00



Historia confesa

Detrás del disfraz de amistad
Se había tejido despacio el anhelo.
Error de continente, edad y nombres,
Un estado civil a consecuencia de la ausencia.

Es liviano, en tanto no lo pienses mucho
Mientras la idea zumba, y la dejas girar.
Lees y miras en lejanía, pero hay cierta verdad
En eso que supones y niegas como real.

Pudiera ser, se sabe, la distancia es mental
El cuerpo grita si lo dejamos,
Pero la vida es un nombre, a veces,
Como las veces en que estás.

Tú eres la risa sencilla de tu espacio,
Yo transito entre el metal de mi memoria.
Pero hay un algo que nos une, a pesar,
Y quizá sea por eso que no nos olvidamos.

Esto es confiar, confesar, y entonces,
No es desear?

Andrea




                                                                        117
La quinta estación

¿Falsa derrota?

Yo te perdí, lo sé
pero fue de tus manos, de tus gestos,
de todo aquello que quise dar
y que no quisiste - no mientas - recibir.

Hoy sé que me hicieron de barro,
y a tí de mí. Y sé que brillarás,
y lo que no sé es si estaré ahí.
Quisiera que vengas a mí.

No, mi tiempo no se acaba,
es que temo que mis momentos se agobien.
Me pesa un poco haber sido felices,
saberte en deseos, y que hoy, dependa de mí.

Dios mío, de mi vida, qué pasa conmigo?
Si no fuese por la música, sería el que soy?
No puedo renegar de mi razón,
no puedo renegar de mi memoria.

Brillarás sin mí? Brillarás conmigo?
Siento el poder del futuro,
tengo la emoción del dolor,
he perdido una parte de mí.

Quizá tenga que aprender la distancia
que hay entre una derrota y una pérdida.
Tengo siempre que aprender, verdad?
- Para saber, niño mío. No preguntes.

La santidad de discernir,
pero, es tan cierto sentir!
Protesto de corazón, sé que puro,
pero no alcanzo a entender el por qué...

Yo no voy a pedir que no me duela,
sólo espero poder resistir.
Cada segundo, cada minuto, cada piel
cada vacío, cada cosa que soy en la nada.

No soy yo, es ella, hace falta explicarlo?
Si estuviese aquí, escribiría?
Lo haría, sobre su cuerpo.
Quizá mi mirada la escribiese.

No pido nada, mi inteligencia se opone.
Hay que ser fuertes, hay que serlo.
Porque el témpano de la soledad

118
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

no lo soportan los débiles, nunca.

Ea! claro, tengo miedo!
cómo no tenerlo?
Se trata de perderte, amor mío,
se trata de perderte, no lo ves?

La costumbre: el razonamiento
el cariño: el moín de tu rostro
memoria y futuro
no pido nada.

Si yo pudiera arrancar mi miedo,
vencer las formas, llegar a vos - no a ti -,
y saber que no habrá después
pero que ese después exista... y sea dulce.

Amor mío, no sé si voy a lograrlo,
no lo sé, tengo miedo, pero no voy a pedir,
voy a tratar de construir
lo que no puedo ver, pero me ahoga.

Aquí estoy,
a mi manera, también oculto.
No adivino, sólo siento.
Soy un tonto, muy fuerte. Con más.

Deseo.
Pérdida o derrota.
Cosas que suelen ir.
Hoy, sos vos, como siempre.

"soy nadie, de ningún lugar".

Andrea.

La espera trivial

     Sé que es la gente que no ama, y que no es amada, la que precisamente más habla de lo
importante del amor, de lo bueno que es ese sentimiento. Sé que es la gente que no tiene mucho
de lo cual lucirse, la primera en compadecer a aquellos que están en la galería del mundo. La
gente que está en el medio, la que más habla. Ni los pobres, ni los ricos, tienen ni educación ni
tiempo necesarios como para ocuparse de lo material, es la exquisita clase media, la que al no
poder acceder a la riqueza presuntuosa, y resistirse a la pobreza extrema, clama por un tipo de
protagonismo           que       sólo       ella         es       capaz         de       asumir.

      No espero que nadie me crea, es simplemente que yo ya no les creo. La diferencia entre
tener capacidad y no tenerla radica en que lo primero no condiciona, en tanto lo segundo afirma
una sola vía de escape. El capaz puede hacerlo todo, el incapaz, sólo tiene una alternativa. De los
pobres es el reino de los cielos, de los ricos es el mundo de la tierra, y de la clase media?

                                                                                               119
La quinta estación



     "N" dimensiones, "N" clases. Yo parto al mundo en cuatro partes, los dotados y los no
dotados para la literatura, los dotados y los no dotados para la música. Quien entiende de
música y letras... no lo entiende todo? La cumbre de la imaginación está en las letras y en la
música. Quien puede imaginar un verso, una melodía - habiéndose escrito tanta poesía y tanta
música siempre -, acaso no sabría imaginar qué hacer con un cuerpo ofrecido?

     Los pobres ya no esperan, los ricos esperan más, pero no les importa, por lo tanto la verdad
es que tampoco esperan ya más nada, en tanto los demás son los que realmente esperan. Es una
espera trivial, tonta y sin sentido, como todo lo que sucede cuando se mira alrededor
olvidándose                         de                       uno                           mismo.

      Y cuando llueve muy fuerte, hay dos tipos de personas, las que temen... y las que sonríen.

Andrea.

03/07/99

La eterna cercanía del final

      Hay hombres y mujeres que de la adolescencia, no tienen mucho que recordar, y ahora, no
les queda mucho por vivir. Cuando se han cruzado distancias enormes, una simple caminata
puede resultar emocionante. Para apreciar lo que se tiene, pudiera no ser necesario perderlo,
sino            tener             más,              y             saber             recordar.

     Cómo enseñar el recuerdo, a quien vive de memoria? Hay huellas de dentelladas en el
ambiente de esta habitación. Es una estancia pequeña, en donde cabe mi alma. No es una
demostración      de        espacio,     en       donde      no      podría       caber.

     Vengarse, es una forma de vivir. Vivir, es una forma de vengarse... si es que realmente se
conoce    el     significado    de      las      palabras...   y    un        poquito     más.

      Al tiempo, ser feliz podría ser escaparse, bajo el riesgo de que los demás lo denominen
encerrarse.  Definitivamente,      no    se    le    puede      dar   el    gusto   a   todos.

      Sólo hay que hacer una cosa: imaginar un nombre con toda su historia, lo odiemos o lo
amemos, lo queramos o no, nos despierte inercia o devoción, y ver no una persona, sino un
cadáver tendido a nuestros pies, con la boca abierta y los ojos cerrados. Y así, tratar de sentir la
verdad. No hablo de sonrisas, sino de sentimientos. Porque hay dos tipos de personas, de
acuerdo       a      lo       que         sienten        frente       a       un         cadáver...

        La importancia de una declaración de bienes, frente al cadáver. Los planes quinquenales,
la receta del pollo al barro, el último campeón de ta-te-ti, el último beso, el último orgasmo, lo
que      nos    deben,      y      lo    que   debemos,        frente    al     mismo     cadáver.

       Y entonces? Te ofrezco el después. Yo sé que nunca será igual, debieras aprender que
precisamente de eso se trata, de que nada puede volver a ser igual. Mejorar no es permanecer.

           Masticar   las   palabras,   y   estarse    en    silencio   por   una   semana...   o   dos.


120
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

            Yo     acepto,     pero      sobre            todo      lo    demás,     espero,     haciendo      cosas.

                                                                                                            Andrea.
26/07/00

Perdiendo la sonrisa



       Es un juego de machos y hembras, en los que tratan de despertar la compasión. A veces
ellas ceden, y en lugar de admirar, compadecen, y a eso le llaman amar. A veces son ellos los
que compadecen, y a eso le llaman proteger, y eso se toma por amar. Lo cierto es que se dibujan
un altar, desde donde pretenden mirar de arriba hacia abajo, pero yo sé que no es verdad, que
todos luchan por llamar la atención, de uno u otro modo, porque nadie se basta a sí mismo, y
que en lugar de mostrar allá arriba, muestran aquí abajo, donde todos son iguales.

     Yo no pretendo disimular, ni tampoco despreciar, es sólo que ciertas cosas no son, aunque
mucha gente lo pretenda, lo finja, y viva como si fuera. Yo sé que cuesta, que duele, y que
muchos nombres se perderán en honor a la injusticia, las botas, los tanques, los miedos, las
pobres amantes semanales, los vacíos matrimonios de décadas, pero no me importa la denuncia,
porque temer no es ser inteligente, porque ser genio no es atropellar, porque atropellar no deja
de poder ser impuro, porque sé que el que miente es quien no es.

                                   Andrea                                       se                          despide.

07/07/00



Vacío sin demora

    No le culpo al mundo, sé que he nacido con esta sed de sangre. Así, no te reprocho el
abandono, sino tu misma llegada aventurera, llena de sonrisas y promesas bajo las sábanas.

                  Matar            el                    tiempo,           o           matar              momentos.

      No se miente cuando se confiesa el deseo, no es sincera la eternidad en la tierra, aunque sí
la pretensión de la misma. Y un impulso detestable de lograr la caída, la sinrazón violenta. De
dientes           y         uñas            se           construye           la            pasión.

                 Matar         a               los              dioses,          o          matar          personas.

      El poder en las manos, el ansia y el remordimiento. Gritar, para no escucharse. Lamer las
llagas de un leproso, en medio de la desesperada necesidad de olvidarse de uno mismo,
verdadero infierno. Carne de cañón, todo por demasiada información, falsa.

           Las    ilusiones,   o      leerle         a     un      niño   las    noticias   de      los   periódicos.

      Estaré irremediablemente demente, gran título! Más despreciable en este mundo es estar
suelto, sin hacer nada. Tus lágrimas pueblerinas, tus depresiones familiares, y tu estrés laboral...
tienen comparación con mi mundo irreal, en dónde al menos no se niega que el tiempo ya se
fue?

                                                                                                                 121
La quinta estación



          Aferrarse   a    una        flor,    a      una        montaña,        a    un    cajón     de    madera.

       Te escupo en la cara tus latitudes, tus territorios, tus mapas, tus historias religiosas, y tu
religioso amor a las historias. Contraponer es sencillo, lo difícil es estructurar sin parecer un
idiota a los ojos del sabio. En mi locura, no intento darle formas a las plantas. En tu cordura, sé
que     puedes     pensar     que    Versalles    tiene    cosas   que     enseñarle     a   natura.

          Interrumpirse,        o     interrumpir           la     vida         del   que     no      ha    nacido.

     No tengo miedo de que esto sea demasiado largo, ya casi no me quedan miedos. Créeme,
yo no conozco el camino, pero al menos lo transito, y no hablo de él. Yo, simplemente intuyo
que nadie ha estado en este sitio. Y cuando esto me basta callo, y cuando no, con rabia te busco.

          Pedir   poco     es       pedir     todo,      cuando         pedir     mucho     es      rogar   migajas.

      Me sitúo lejos, pero imploro y suplico. Soy una deidad que necesita el mundo. No alguien
del mundo que necesita una deidad. Desde aquí no me decido a ser como los demás, cuando los
demás sólo pueden imaginar lo que es ser como yo. Y trato de que no sea así. Ante todo eso,
tratar.

      La noche está llena de vacío. El tiempo, no tiene prisa en llegar, ni en pasar.

Andrea.

2/07/00

El momento

Es cuando luego de extrañarte, sin pensarte, entras por la puerta y está sonando la música
correcta. Es así, nos damos cuenta, de que todo había estado esperando por nosotros, y no
nosotros por todo.

Y estando contigo, me doy cuenta al fin, de que había estado solo todo este tiempo. Es al tenerte,
no antes, que puedo amarte y que no hay nada que pueda dolerme, que no sea este preciso
momento.

Todos esos antes, como fotografías en blanco y negro que comentar. Todos esos después, como
chips que habrá que instalar. Y todo este momento que vos y yo sabemos disfrutar.

Aquí, precisamente aquí, muy cerca de mí, que me he ido tan lejos, y que no he terminado de
volver. Mañana serás imagen, lo sé muy bien, algo que recordar. Ayer fuiste norte, un lugar al
que llegar. Y ahora, en este momento, mi todo personal.

Disculpame si me río un poco, es solo felicidad, es que no sé si más adelante podré llorar, y no
estoy seguro de que más atrás realmente me reí, sólo puedo comprender que este momento lleva
nuestros nombres, y que antes de mentir, prefiero sentir, tu boca, tu pelo, tu magia perfecta
estirándome la piel.

Andrea

122
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

17.07.99
18:42hs

Cuando me vaya

        Hay un frío bajo las uñas, aunque de todos modos hay el furor bajo los párpados. Así
estará mi féretro, así mi cadáver, y sonreirás, no por lo que me haya pasado, sino por todo lo que
nos pasó.

        Yo sé que recordarás cosas – todos lo hacen -, y te parecerán sencillas, y te parecerán
inmensas, pero sobre todo, te parecerán especiales. Es la magia de haber sentido, de haber
latido, de haber compartido un momento que de otro modo no se hubiese creado jamás. Y
quizás entonces comprendas que cuando mi cuerpo deje de respirar no será mas que la
ceremonia necesaria para que otro cuerpo vuelva a comenzar la marcha.

      Después de muerto ya no sería capaz de reclamarte nada, y si estando vivo no te reclamo
nada, ya no es lo mismo? No, claro que no, es peor, porque en vida ya estoy muerto... o es que
acaso me tienes vivo? Verdaderamente vivo?

     Si en lugar de humillarme o lastimarme, tus lágrimas me aburren y me hastían... si en lugar
de dolerme tu distancia, la acepto como una molestia... si no es tu nombre el que me cambia la
mirada al escucharlo, acaso no quiere decir que una parte del todo se ha perdido?

      A dónde fue la “magia”, el calor voluptuoso? No te preocupes, fui yo, siempre queriendo
demasiado, siempre la insatisfacción grabada en mi frente. No te preocupes, no pagues a un
sicólogo, fui yo quien ha fallado, fui yo quien ha pretendido demasiado. Nunca me gustaron los
corrales, pero, mientras vos tenías la certeza del corral – todos los miles de millones de
semejantes -, yo tenía la intuición de los que han escapado. Es cierto, puede ser que jamás nos
veamos la cara – mis pocos semejantes -, pero aún estando entregados a otros cuerpos, es hacia
nosotros a dónde tendemos.

        Cuando me vaya, puede que todo sea igual, es decir, puede que nada cambie, es decir,
puede que ya nada sea diferente... y entonces, lo sé, habrá cosas que te parecerán sencillas... y
otras te parecerán inmensas... Lo sentirás, y no sabrás expresarlo, y no querrás decirlo... Pero
puede que un día, ya con mi cuerpo bajo tierra, lo digas finalmente sin reparos, y que un alguien
lo escuche y lo comprenda mirándote a los ojos con toda la pureza de un sentimiento... y
entonces podrá ser que sientas que al irme yo, se cumplió la ceremonia para que un nuevo
cuerpo reinicie la marcha...

     O no?

Andrea
03.07.99
22:45hs.

Nania

Esta noche me rompí las manos fregando el piso de toda la casa, limpiando los vidrios de las
ventanas, sacándole brillo a los azulejos del baño. Terminado esto, procedí a vaciar los
basureros, el de los baños – papel higiénico y mechones de pelo – y el de las demás estancias –

                                                                                              123
La quinta estación

colillas de cigarrillos y latas de cerveza -, preguntándome quién diablos habrá sido Palestrina.
Ahora que todos duermen, y estoy sola, puedo pensar un poco en mí, pero no quiero, hay
muchas cosas en las que pensar. Se me ha hecho tarde, y no sé que cocinaré mañana. Lo mejor
será un pollo al horno, algunas verduras, unos cuantos muslos, algo de limón, pimienta,
mostaza y terminó, que labore el gas.

Mis manos están a la miseria, esto no es vida y, sin embargo, es la mía. No entiendo como puede
la gente hablar y discutir de alguien que ya está muerto. Para mí es bastante sencillo, cuando
alguien muere, se lo recuerda, se sufre en la medida en la que el cariño lo haga posible, pero más
nada, todo es tiempo. Sin embargo, la manía de Javier y sus amigos de hablar y hablar y hasta de
enojarse por cosas que sucedieron hace centenas de años, por cosas que fulano o mengano, como
Palestrina, pudiera haber sido que hubieran pensado, dicho o hecho, no tiene sentido.

Digo, si fulano se embriagó o no alguna vez, qué tiene que ver con los ceniceros limpios, los
basureros vacíos y el baño irradiando pulcritud? Ja! Muchos escritores y muchos músicos, pero
un día en el que la comida no esté caliente y en su punto, una sola vez que las benditas camisas
no estén bien planchadas y suavemente almidonadas (porque sé que es almidón lo que usan, sea
de la marca que sean las cosas esas para planchar) y todo se viene abajo, incluso el Palestrina
ese.

A mi no me engañan estos niños, porque no son más que unos chiquilines que juegan a ser
doctores. Los dejas una semana y ya verás la casa, los pisos sucios, la heladera descompuesta
porque son incapaces de cerrarla bien, y en cada metro cuadrado el olor al encierro de todo el
polvo acumulado. No son más que niños que hablan.

Pero Javier es diferente, muy diferente, como lo soy yo, por eso me escogió a mí. Yo sé que él
sabe más que sus amigos, y sé algo más, que es un hijo de puta. Una bestia sin escrúpulos, un
animal con el sexo y el dinero clavados en su frente. Es un lobo, una hiena, un tigre, todo bajo la
piel de una oveja huérfana. Si lo conoceré! Sus maneras tan sobrias, sus gestos tan exactos, sus
pocas palabras, y sus ojos de demonio encerrado. La primera vez que me poseyó conocí el mar,
desde el fondo, en la oscuridad, entre piedras y pescados con ojos de fuego que comían otros
pescados indefensos. Fui una cosa, pero una cosa de él, y él cuida sus cosas, siempre.

¿Cómo no entregarme a su eterna fiesta juvenil? Javier toma lo que quiere, así me tomó.
Distraídamente, con un beso de cariño y verdaderas garras en mi cadera, con la crueldad de su
fuerza sometiéndome a sus movimientos y con su lengua voraz que me lamió hasta el alma. Así
fui de él, y así seguiré, hasta que mi cuerpo le siga gustando. Después, no sé, y no me importa.

Es mío, por ahora, no me engaño. Yo no sé quién es Palestrina, o quien fue, ni puedo beber como
él, ni acompañarlo a todas horas, ni retenerlo, pero él vuelve a mí, sediento y hambriento, soy su
comida y su bebida cuando no da más, cuando lo único que queda de él es lo mejor de él, su
deseo. Soy inteligente además, sé muy bien un par de cosas, la primera, que a lo qué el llega a
través de sus esfuerzos para no ser lo que es, es lo mismo que a lo que llego yo – porque ya soy
así - sin hacer esfuerzos; la segunda, que sólo un animal se acopla con deleite con otro animal.

Tal vez sea diferente, no lo sé, lo primero es asegurarme unos buenos muslos y las verduras
necesarias, después, quizá, alguna noche, no lo sé. Y por supuesto Alex, el hijo que le di, luego
de concebirlo un viernes a las nueve de la noche. Entre mi hombre y el hijo que me dio
transcurren mis días, pero mis días no son mi vida, mi vida es Javier, hundido en mi cuerpo, con


124
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

su pelo entre mis manos, su sudor, su espalda tersa y su risa de niño satisfecho y contento. El
hijo de puta.

Qué espero? Que Javier vuelva esta noche, primero, y segundo, que Alex llegue a ser tan hijo de
puta como su bendito padre. Mi felicidad es tanta, pero tanta, que ojalá otra mujer exista para
hablar con ella de lo mismo. Ahora que lo pienso, quizá de eso se trata Palestrina, de hablar de
lo mismo con otra persona. Debe ser eso.

Qué más da?

Andrea
03.08.00
00:09hs

Búsqueda sin querer

Vacié mi estudio. Lo dejé desnudo de libros, discos, velas y hornillos. Y comencé a buscarte.

Con las puertas y ventanas cerradas, con las cortinas corridas y en grave silencio, te busqué
primero en el mar, porque de ahí vienen las leyendas. Y no te encontré.

Un día voy a buscarte dentro de mí.

Epílogo:

Si encontrarte será más terrible que buscarte, qué nos sobrevivirá? Ignorar es la fuente de esta
vida, saber es ir ahí donde comienzan las cosas. Es todo lo que pudiera saber.

A lo mejor las certezas son insoportables. Park Avenue – New York
¿Qué?
Nada. Pensaba en voz escrita.
Habrá que asumir las diferencias, propones.
Lo sostengo, sin creerlo demasiado.
Ya no te quedan palabras, entonces.
Lo contrario, yo ya no les quedo.
Debieras escribirlo, me gusta.
No se trata de tus gustos, por ahora.
Por eso mismo.
¿Un cigarrillo?
Todos los que quieras, todo lo que quieras.
Y si quiero una obsesión tenue, una galaxia de bolsillo?
Y si te lo fabricara?
Mejor no.
Qué vas a hacer?
Buscarte, claro. Vivo para eso, no?
Te espero.

Andrea.
28.03.00
00:51 hs

                                                                                                125
La quinta estación




                             Índice de La quinta estación


   Qué pasaría?.................................................................................................................2

Maitines.............................................................................................................................5
   Nocturno I.....................................................................................................................6
   Nocturno II....................................................................................................................7
   Nocturno III..................................................................................................................8
   Nocturno IV..................................................................................................................9
   Nocturno V..................................................................................................................10
   Nocturno VI................................................................................................................11
   Nocturno VII...............................................................................................................12
   Nocturno VIII.............................................................................................................13
   Diurno I.......................................................................................................................14

Laudes..............................................................................................................................15
   Unos días más..............................................................................................................16
   Eliet..............................................................................................................................17
   Reproche del lunes......................................................................................................18
   Mañana, en Asunción.................................................................................................20
   Una mañana cualquiera.............................................................................................21
   Una siesta, en ayer......................................................................................................22
   Entretanto sueña.........................................................................................................24
   Creencia de que soy, lo que no soy............................................................................26
   El nudo.........................................................................................................................27
   La siesta.......................................................................................................................29
   Llovía...........................................................................................................................30
   Entre los dos................................................................................................................32

126
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

   Difícil............................................................................................................................33
   Dos................................................................................................................................34
   Tres horas....................................................................................................................35
   Estar.............................................................................................................................36
   El otoño del melómano...............................................................................................37
   El inocente pecado de la trasgresión.........................................................................38
   A ver vos......................................................................................................................39
   La traición...................................................................................................................40
   Esto que es...................................................................................................................41
   Errónea renuncia........................................................................................................41
   Ya desde entonces.......................................................................................................43
   Cuando me ocupe de ti...............................................................................................44
   Aproximación..............................................................................................................45
   Condena y absolución.................................................................................................46
   El precio.......................................................................................................................47
   Tristeza........................................................................................................................48
   Voluntad del que imagina..........................................................................................49
   Fácil..............................................................................................................................50
   El estúpido...................................................................................................................52
   Voluntad de cualquiera..............................................................................................53
   Lo pendiente................................................................................................................54
   Canción........................................................................................................................55
   Este...............................................................................................................................55
   A fe mía que te extraño..............................................................................................57
   Incertidumbre.............................................................................................................58
   ¿Dónde estabas?..........................................................................................................59
   Cuento..........................................................................................................................60
   La primera de las cruces............................................................................................61
   El castigo......................................................................................................................62
   No importa..................................................................................................................63

Guerra.............................................................................................................................65
   Duermen intranquilos................................................................................................66
   Dale Kagdagdla...........................................................................................................67
   Otro idioma.................................................................................................................68

                                                                                                                                   127
La quinta estación

   Metal sin espinas.........................................................................................................69
   El puñal que guardo...................................................................................................70
   Que a ti te venza..........................................................................................................71
   Villarrica, don de lenguas..........................................................................................73
   Adiós a la lógica..........................................................................................................73
   Nuestro querido hermano..........................................................................................74
   El que se oculta...........................................................................................................75
   Ustedes, Sísifo, ella y yo..............................................................................................75
   Duelo tácito..................................................................................................................77
   El saludo......................................................................................................................79
   El profeta develado.....................................................................................................80
   No sería........................................................................................................................81
   Pero..............................................................................................................................82
   Los tres y ella..............................................................................................................83
   Ni hierro ni uvas frescas.............................................................................................84
   Porcentaje virtual.......................................................................................................84
   Depre............................................................................................................................85
   Sinceridad....................................................................................................................86
   Fue hoy........................................................................................................................87
   Sólo es agua.................................................................................................................88
   Recurre a la novedad..................................................................................................89

La Quinta Estación.........................................................................................................91
   Antes de entrar...........................................................................................................91
   Posesión y búsqueda...................................................................................................92
   Asmihem......................................................................................................................93
   Donde habita la espera...............................................................................................94
   En aquel entonces, Mardonia....................................................................................95
   El susurro del viento...................................................................................................97
   No hay caso..................................................................................................................98
   Mar...............................................................................................................................99
   Basta la piel...............................................................................................................101
   El par de ojos............................................................................................................102
   Una taza de té............................................................................................................104
   El beso del ángel........................................................................................................105

128
Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

   Eran seis alacranes...................................................................................................108
   Ayer te rompe, hoy lo comprendes.........................................................................109
   La cotidiana batalla del neófito...............................................................................110
   Mirando mi error en tu falta...................................................................................111
   En cuanto a ti............................................................................................................112

Piedras y Arquitectos...................................................................................................114
   La secta racional.......................................................................................................114
   Ese que no se conoce
   ....................................................................................................................................115
   Historia confesa........................................................................................................117
    ¿Falsa derrota?........................................................................................................118
    La espera trivial.......................................................................................................119

   La eterna cercanía del final
   ....................................................................................................................................120

   Perdiendo la sonrisa
   ....................................................................................................................................121

   Vacío sin demora
   ....................................................................................................................................121

   El momento...............................................................................................................122
   Cuando me vaya.......................................................................................................123
   Nania..........................................................................................................................123
   Búsqueda sin querer.................................................................................................125




                                                                                                                                     129

3 quinta - carta

  • 1.
    Silvio Manuel RodríguezCarrillo La Quinta Estación Silvio Manuel Rodríguez Carrillo 1
  • 2.
    La quinta estación Quépasaría? Qué pasaría si en cierta quietud de la noche, sintiendo que mi garganta irritada buscase pronunciar el nombre aquel, no pudiera más que callarme renunciando a lo que para cualquiera es posible? Cómo verías si al principio yo te pidiera sin darte todo aquello que he pensado y creado y mentido solo para que me miraras y te fijaras y me quieras aunque sea sólo un poco, más allá de tus firmas al pie? Qué sería de mí, de vos, de nuestras cosas si yo tuviera que pensarlo todo antes de hacerlo, tuviera que medirlo todo antes de intentarlo tuviera que preverlo todo, antes de arriesgarme? Y qué pasaría si de pronto no tuviera en cuenta nada, si escribiera lo que quisiera decir a la hora que sea, prescindiendo de tu entorno social, político, económico, y me entregue a una idea fundamental, que no tiene nombre? Será que cuando el día muera sólo los prejuicios te servirán de apoyo, de guía, de fundamento? Será que cuando la noche fenezca gritarás los nombres, las calles, las horas y el itinerario de los trenes? Sabrías darlo todo por nada, por una posibilidad por una cuestión no de fe, sino de necesidad, de sed atolondrada - virginal deseo de posesión - sin llamarte por eso torpe abundancia de emoción? Absorberías en tu pecho la madrugada, el silencio las ganas de correr y el deseo de reposo, la caricia fatal y las uñas afiladas en la espalda, sin decir un solo número, bebiendo de tus propios labios? Y podría yo, infiel, intruso, sin modales permitidos sentarme frente a vos y mirarte el sexo descaradamente buscando mi propio nombre entre tus íntimos latidos aferrándome a un instante que no alcanzo a rogarte? Dime si podría contarte lo que se construye entre mis huesos relatarte lo que en el exceso me raspa los pulmones, aquello que entre estertores no puede abandonarme, eso que cobra vida cuando te siento tan cerca e innombrable. Cuenta, sin mirar fijo, lo que entre tus tejidos se siente mientras mi saliva se derrama en el vacío en el canal abierto de mi sed reflejada 2
  • 3.
    Silvio Manuel RodríguezCarrillo ahí donde habita mi historia no escrita. Esto que me hace reír sin verte... se trataría de eso de que alguna vez hablaste? Meneando la cabeza hacia abajo apretando los labios, calentándome las orejas? Es por aquí, un poco más al centro y al fondo el calor prohibido del terreno fértil, donde recuerdas sin tener datos, donde puedes detenerte sin alcanzar el olvido. Es aquí otro sitio, como el "otro día", estamos en primera, segunda y tercera persona, animal y cosa, de propósito para que seas vos / tu quien ponga los límites. Qué pasaría entonces, si hablara como quisiera y no tuviera remordimientos del frío bajo las uñas y no pensara en las sábanas pasadas ni venideras y no entendiera de caídas y llantos en las esquinas? Dirías, sabrías, pensarías, querrías compartirlo, aceptarlo, visualizarlo, quererlo, mientras olvidas, supones, imaginas, sientes y te sacudes la historia como un perro viejo? Me lamerías las heridas mientras me obligas a estarme ansioso entre tus piernas mordiéndome la historia de cemento y sol viéndote de rodillas escribiendo mi imagen? Qué pasaría, dime qué pasaría si la verdad estuviera entre mis manos, y entre ellas tu nombre sea la lumbre que calienta nuestra historia? Qué arrojarías al mundo, si fuese yo quien te pidiese la despedida, sin testigos y sin señales, al borde de un sentimiento? A veces, es cierto, llego a mentirte un poco. Pienso y me detengo, lo recapacito, y lo deploro. Sonrío, y miro de lejos, hundiendo mi mentón en mi pecho. Las manos en los bolsillos, de costado. Al menos sé, que mis pasos no son en vano, porque los perros me siguen, sin ladrarme mucho y bajo la luna y en medio del frío intenso 3
  • 4.
    La quinta estación searranca una frase que no llega a definirnos. Entonces siempre será lo oscuro ahí donde las siluetas se adivinan y se perciben, antes que definirse será intuirse y los labios serán los que más sepan. Te confesaré, la he pasado en soledad, y me dirás que no te fue tan mal, pero entre miradas lejanas, algo turbias/timidas, sabremos que fue al revés. Y entonces sabrás, y podré sentir que una pausa en la carrera, que una muerte en un beso no es más que tu delicia en mi memoria. Sabré que podré al fin verte y tenerte sin que exista así el tiempo y sus cosas, listas de esperas y exámenes finales y una música que no llega. Morder de soslayo manzanas verdes chorrear la sonrisa esquiva de pronombres, porque así lo exige la ceremonia esa en la que los teclados dibujan el vestido. Gasa y algodón, el encaje y el hilo así la muerte de boca en boca, mientras la pregunta flota en el aire "qué pasaría si soy real?" Andrea. 4
  • 5.
    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Maitines 5
  • 6.
    La quinta estación NocturnoI Era confuso y era mar El grito crepuscular ¿de niño que nace, de hombre que muere? Por entre las olas un beso Profundo, seco, vacío de alas En medio de la tormenta breve Un deseo puro, pero infame, amar otra vez. Era débil, como el ingenio que se somete a la astucia Por eso entonces tropezó, y así halló su principio: Nada basta, todo pasa, todo fue, y lo que se ha ido se marchó sin ser Sólo existe lo que aún no está, lo que se busca. Es saberlo y no decirlo, lo sabes? Sin hablar, sin callar, transmitir Sin mirar, sin leer, percibir Dar, como consecuencia de ser Recibir, la última cuota pagada. Cosas buenas, gente buena, animales buenos El catalogo de infierno que nos obligamos a leer antes de comprar Todo aquello que nos hará compañía cuando nuestros iguales no estén Cuando el mar se vuelva blanco, y su espuma roja. Quieres algo inteligente, razonable y bello Así la pasión, los colores y el estilo Pero siempre hay un pero que es el dolor Para escapar de la ley y no tener que explicar mi muerte. Te admiro un poco, animal fanático de la duermevela Y atrayéndome tu soledad, que te hace lo que eres, fuerza y forma Cómo atreverme a imponer mi presencia, si sé que es así que destruiría Los hilos de araña, el húmedo muro, el seco abismo de dos orillas? Dejémonos en paz, y disfrutemos lo horrible de la ausencia Quizá persistiendo acabemos con esto que siempre quisimos Un corazón a distancia que escucha lo que escriben nuestros dedos Una terraza sola, vigilada por estrellas, traicionada siempre por un nuevo día. Andrea 21.02.01 22:18 Hs. 6
  • 7.
    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Nocturno II Una huida premeditada al último instante El aviso presagiado de una pesadumbre Y después unos minutos nadando al vacío Las espaldas empapadas de pura ausencia. Te gustaría saber cómo es la vida cierta De aquel que tan sólo confirma todo aquello Que ya sospecha, que ya anticipa y vaticina Y que aún así se cree falible y entonces busca el error? Mira, habría de suceder, despedida a las sorpresas Así se acuña el cansancio, en una lealtad inhóspita Construcción de conceptos perdidos bajo el polvo El castillo de naipes, y el viento norte en la ventana. Aflicción ajena, vocales estereofónicas, neuróticas Lánguidos botones dispuestos al capricho de las yemas Y aquel pedacito de carne oculto entre las sábanas frías Como si fuese algo que tuviese un nombre y una hora. Todo en orden, salvo la mancha de vino en la alfombra El punto en el que un algo no encaja del todo nunca Y así la mirada que habita por fin en la lejanía sensitiva Arropándose con el basalto de la única certeza: incomprensión. Cuando lo mejor que se tiene es lo peor, pero seguro Como el sol acribillando a la arena que cubre el cadáver Como la lengua de las iguanas lamiendo el mismo aire Que transportará la respiración del que nace y del que ama. Queda el mañana, el clavo ardiente de la imaginación Después de estas horas que llamaremos lo que fue Ese peldaño infinito al que es preciso trepar una vez más Aunque no sea más que para dibujar el reproche de la no cita. Fallamos todos, esta vez, como siempre, por pretender poco Por no decir la mentira sutil, el engaño condescendiente Por acomodarnos a las mejores definiciones de nunca Aquellas que despreciamos y que aprendimos a menospreciar. Faltó el grito, o la jugada genial, quizá la frase precisa Crítica de los entusiasmos puros, los desfasados por tímidos Con la conciencia del remordimiento para el fuerte callado Y la tenue aflicción de la debilidad carente de astucia. Ni el gesto brutal, ni la mirada que compromete Sólo la protesta tardía de quien pudiendo poseer no lo hizo No por piedad, menos por respeto a nada 7
  • 8.
    La quinta estación Sinopor ese afán supremo de ver en otro a sí mismo. Andrea 20.03.01 23:43 Nocturno III Había llegado ya el alba, con su carga de navajas Camufladas por el brillo de un sol de pura furia, Cuando el cuerpo nacía enredado en su signo frugal Sabio cumplidor de reglas, ávido bebedor de venenos. La mañana se anticipaba demasiado al dolido despertar De ojos entreabiertos, fijos en las pecadoras cortinas Que lo apartaban – por espacios – del juego de nombres De la guerra de los títulos, del bullicio del carenciado pueblo. Roces superfluos, toda la insidia erigida en un tacto ausente Como antesala preparatoria a los ritos de vida fúnebre, Los de la cordialidad de bolsillo y la sencillez de manual Como si no se comprendiese que no se será comprendido. En la errónea mitad del tiempo diurno1, todavía sin latir, A la izquierda del pecho un trozo de carne inicia la sospecha La premonición de doce discípulos que caerán de a uno2 Escalera espiritual, ascensión lastimera, prefacio de la corona.3 Sin embargo, el engaño se hace de mármol, sólida realidad El camino a la cima como un deslizamiento sobre negros filos Los peldaños vueltos polvo, alimentos de la diáspora sutil Atisbo de la certeza, animal nocturno regido por la luna. Entonces el regreso, la vuelta al paisaje de cortinas bien cerradas Con dos niños hambrientos durmiendo en cada rodilla Y la vejación cotidiana anotada en una libreta imaginaria Donde también – si cabe – se apuntan los sueños secretos. Salutación al hambre, la premeditada hora de piernas rotas Ahí, cuando la tierra no será alfombra ya de los pasos Donde los llantos ajenos son lejanos y de pleno vanos Matrona prima, la materia que pariste ahora tiene alas. Andrea 21.03.01 23:54 1 Mediodía 2 Los discípulos se convierten cada uno en cada hora que falta para la medianoche 3 Al ir cayendo, en orden, forman una escalera 8
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Nocturno IV Como un adicto que recae en temporadas A la infamia de sus vicios más ocultos Así me trepa desde este suelo de nadie La humedad de tanta sórdida estulticia. Desterrado de mí mismo, sin nave y sin puerto Fantasma inútil vacío de llanto Me quedo fijo en una insospechada rutina Que aunque me va matando me sostiene vivo. Sé dónde está lo perdido, sé como recobrarlo todo Pero he extraviado el sentido, porque no me basta Y encima tu imagen, de boca entreabierta y ojos bobos Qué sabrías, qué dirías, y acaso, qué podrías hacer? Es la peste; la inacción cómo única vía de escape Para el chivo expiatorio que terminará sin expiar nada Decrépita sangre, todo gris pese a Masaccio Nos mintieron hasta en los colores, viva el asco republicano! Así, cariño mío, así mismo como yo te digo El freno roto y los pedales sin atadero Para que me cubras con tu mugroso manto de colegio privado Y me disfrutes en la carne como jamás leíste en tus fotocopias. Y afuera, en el afuera individual de la masa creyente El perfil de un pueblo, el tuyo, que es feliz con nada Que atesora con arrugadas manos de ciego y senil avaro Los billetes de las quejas, acciones únicas del hastío. Mejor el desorden de las habitaciones oscuras El pecado respirando el mismo aire que el del monje Última escalera en espiral hacia una posibilidad incierta La tensión nocturna, los flagelos de las horas verdaderas. De todos modos, justo a tiempo pediré perdón Por no dejar que crezcan en mí las infectas larvas De una felicidad aprendida en los libros de lectura Por el pacto que firmé conmigo mismo, dejándote fuera. Qué me importa nada, cuando todo me importa? Yo vi cuando murió un amor, con mis ojos y mi piel Duró seis horas, seis días y seis largos años Y aunque estuvieron todos, nadie miró al que partía Miraban otra cosa, este tiempo, este que quieren olvidar. 9
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    La quinta estación Andrea 26.03.01 23:43 NocturnoV Ese sonido, que creías sería creado Ya estaba aquí, dentro mío, en tu ausencia Sin precios, sólo con miradas ciegas Instantes en los que las cosas dejan de ser. Cerca, tan cerca ya de ti como el dolor y su cura Sensación de poder, realidad olvidada de fuego Donde los predicados mueren y la sed se agolpa Merodeando tu boca, hospedado al borde de tu alma. Mis manos tuyas, como agua que rompe el dique Todo esto que muevo y que ha sido inventado atrás Dirigido sin querer pero a voluntad solitaria y plena Finalidad de estrellas, vivirte para no morir temprano. Si me hablaras, si tan sólo me hablaras aire móvil Pudiera encontrar precisión, la simetría fonética El abanico persa de dibujos de tigre y palmeras El muelle fatal donde siempre atracaría mi barca. Sigamos jugando, para que mi vuelo siga enloquecido Y en la altura, mirando como sonríes a los otros seres Encuentre que mi sangre es ya de cristal envenenado Lasitud y placer, la espera de tu llanto anidado en mi risa. Te cedo fortaleza, y todo cuanto más quieras desde ti Piérdelo todo, o reserva cualquier vida ajena para después Mi impotencia es de sierpe, el cuchillo entre los cuchillos El mueble guardado, el leño que sueña con el invierno. Invitación a ser como yo, a contemplarme un momento Para verme cierto, con esta cara fija en la luna meridiana Con estos latidos que repiten una y otra vez tu oculta esencia Y así, por fin, hablar contigo verdaderamente de cómo te quiero. Cosas que desde arriba, que te entran y se instalan en el pecho Que te golpean al tiempo que llegan munidas de compresas Que te cortan en silencio guardando los hilos para las cámaras Mientras construyen las horas históricas que de mi te alejaste. Andrea 01.04.01 22:46 10
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Nocturno VI Entonces quise dejar de ser queja para ser relato Pero me vino encima el tiempo, su carencia Y recordé que yo no soy del tiempo, ni él de mí El tiempo es tuyo y de los tuyos, los relojes a pila. Pretendí también una fábula, lecciones ciertas Pero, como todos lloran comprendí que no existen Que aunque las palabras pudieran llevar a la acción Son aquellas las que nacen de estas, lo creas o no. Maravilla de mi mente, nihilismo de cronómetro Precisión absoluta de cirujano cibernético, virtual Para ingresar a través de una ranura hecha al alma Al pozo infinito de la dulce estupidez ambiente. El bálsamo de la fe como un cuerpo sin estática Pierdes en física, en química y en toda ciencia Ganas siempre, no sé qué, pero ganas siempre Aunque en cada galardón esté grabada una mentira. Fascistas todos, o socialistas puros y de buena cepa Diderot a la derecha, Voltaire a la izquierda Y en el pecho de Nietzche mi errónea verdad Al final de cada obra de Márquez el beso crucial, imposible. En este paraíso así descrito, llamado contexto histórico Sé muy bien que aunque duelas podrás comprender Que el respirarte me hace bien pero no me calma el ansia Porque no hay quietud cuando se sabe que toda flor nace En tanto sabe que habrá de morir. ¿Qué habrá de quedar, de ti, de mí de los que creen Cuando mañana otro más muera sin haber leído nada Y otro más ascienda a la renovada caída de su especie Cuando, por fin, sea un día nuevo y digamos: es uno menos? Saxo y sexo, nexo desde lo exógeno hacia... Despertar de un grito lastimero, matrimonial Convención necesaria, tácita y fraudulenta Los latinos y el dumping a los sentimientos castos. Confieso que no me divierto, ergo no me realizo Pero al menos soy feliz, falsamente, pero feliz Porque no tengo motivos, porque no tengo razones Porque aunque no quiera, todavía quiero, casi sin querer. Andrea 02.04.01 11
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    La quinta estación 22:34 NocturnoVII Sumergido dentro de una burbuja sonora, y luego en otra, y después en otra más sucesión limitada por la energía, propia la convicción fijada en la primera hora matinal. Sobrevivir es un misterio, tratándose de mí Y no lo termino de creer, posible mar traicionero Que alguien pueda soportar siquiera un solo día Todo el travestismo emocional de que soy sujeto. De mí no queda nada, nada que no sea reflejo Imágenes clandestinas de una cabellera oscura Lenguas de sombras danzando en la azotea Sobre mis nervios – imaginados – arados en la raíz. Envoltura ambiental, atmósfera individual Así tu imagen en la memoria, la memoria en el recuerdo Como un cuadro instalado en una pared rota Un cuadro del que mi alma tropezando busca escapar. Una pastilla, por la negación a los dioses Y dos botellas de lo que sea y pueda Para repudiar el hábito y la disciplina Vicio y virtud, corazón dual de las acciones, de lo efímero. Crimen y absolución, castigo y piedad El perro que muere a unos metros, ignorado Salvo por la instantánea gravada en el rabillo del ojo Secuencia mental, cadena inmaterial hasta el fin de los tiempos. Se me pudre la boca de tanto callar Tengo irritados los ojos de tanto no mirar Las manos encallecidas por las caricias que negué Y el corazón hipotecado en un banco del tercer mundo. Y sin embargo, todo esto que no soy puedo ofrecerlo Todavía de arcilla, abierto a nuevas vejaciones paganas Todavía algo de roble para las manos que busquen su forma Es mi virginidad eterna, lo que queda, lo que queda de mí. Lo que el infinito es, lo que no es, la palabra El verbo, el corcel al que todos desean montar Rotos los pies, de tanto esperar corriendo Ahuecado el pecho, de tanto querer abrazar lo imposible. Andrea 12
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo 16.04.01 23:16 Nocturno VIII Maneras fijas de lo definitivo, el sujeto que así se observa Lloviendo fuego sobre todo el sol, sin inefables testigos La mano prevista, que surge de la nada y se posa sobre el hombro Un calor sacro, a un paso humano del culto, umbral de la emoción. No, no es desde la tristeza que se comprende enteramente la alegría No es cuando se pierde, y tampoco es cuando no se tiene Es cuando se quiere, estando inserto en un mundo de sospechas Es Garrick, es Juan de Dios a la mañana, y el polvo de años exagerados. La verdad es que no veo lo que miro, no me alcanzan mis ojos negros Fija en algo mi mirada, me gana la imagen de un desierto y dos lunas Una sierpe luchando con una grulla, un acantilado jamás visitado Y la obsesión forjada a golpes, la pura necesidad de parar alguna vez. Ríos de agua, sangre, canales de salinidad desde dentro de toda la piel Donde impensables bucaneros también realizan sus perdidas batallas Con las banderas izadas para ser incendiadas, tragadas por lo oscuro Fijando el destino de maderos y algodones hundidos en un devenir impío. Si las palabras fuesen por una vez gaviotas azules de fácil comprensión Y las gentes todas fuesen por siempre metáforas de difícil utilización Bastaría para el principio del camino, para la idea de esta falta sin bautismo Y entonces en verdad daría igual, expresar o no lo que se sabe y se oculta. Si ignorase lo que aprendí, y todavía creyese en el fragor de un abrazo Pudiera salvar las distancias y los huecos, sin puentes, sin viajes Pero los suicidas cometieron homicidio, y los homicidas suicidio Matar es matar, y asesinar también es matar, aunque sea a lo intangible. Que no fuese volar, ni caer, ni permanecer, ni avanzar, ni detenerse Algo que cruce relampagueante el vacío imperfecto, y el lleno posible Sin descripciones, anulación de toda probabilidad imaginada o soñada Fuera del éter, en la esencia de lo que no habita y de todos modos es. El fin de mí, la paz del entendimiento de que pudiera ser tan cierto Que jamás dejaré de no ser, un trampolín por el que muchos pasan Y un charco cristalino que acoge en su calidez lo igualmente perecedero Para ser sin para qué, sin por qué, con un cómo y cuándo predecible. Lástima el afecto, el tamaño geométrico de los sentimientos Aeropuertos, hoteles, y las manos demasiado libres, pura certeza Cuando hubiese sido tan sencillo que nada fuese sencillo nunca Y que todo se redujese a una lucha contra inferiores, iguales o superiores. 13
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    La quinta estación Noes grave, al final puede que la deuda sea verdadera y la cobre entera Quizá todavía esté para ver lo que habré de hacer conmigo, y me agrade Cómo mi frente convertida en flecha dance a los copos de nieve y roca Y ya sin furia se clave en el pecho de un amor de Leteo y Providencia. Andrea 13.05.01 13:22 Diurno I En horas, donde la rama seca Hacía contacto con el agua del arroyo En lugares, cuando el gusano era arrastrado Por la corriente del río y le fallaba la ceda Tenías las palabras, y podías decirlo. Pensaste en los que sienten, sin posibilidad de expresión Y en aquellos – incluso tú – que expresan lo inentendible Y te vino a la mente la vieja idea del puente y el pontífice Pero ellos no quieren pagar, y tú que ya has pagado No sabes qué hacer con lo que tienes para ofrecer. Estiras la horas, y buscas hacerlo soportable Como ya no te basta saberte tan del otro lado Buscas convencerte de que todo esta bien De que al final todos tienen razón, y ninguno. Sonríes, después de todo, y con cierto temor Porque nunca nada te ha sido tan fácil Porque todo en ti es lucha cuando no juego Porque no te animas a creer que en verdad ya pagaste. Hay veces que tienes una visión, y eso es todo Hay todos que caben en una visión Hay gente que ve, y que es vista Siempre habrá alguien, cuando yo ya no esté. Por eso conmigo nadie está, sólo tú, en mi mente Y nadie está cuando contigo estoy, en tu cuerpo Mar sin fondo, paraíso de la inexistencia Una burbuja que es un suspiro y dentro de ella el corazón. 14.04.01 13:44 Andrea 14
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Laudes 15
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    La quinta estación Unosdías más El frío mordaz se clava en las baldosas, Aquí, donde la noche es hierva marchita, Y la sirenas todavía callan su conocer De cadáveres jóvenes, arrojados al cemento. Donde todavía está la presión del tiempo, Señalando el principio del fin, Es donde late un músculo imperfecto Necesitado, hambriento, enfermo. No te acerques todavía, no llegues. Me encontrarías sin armas, Sin máscaras y sin pretextos. Tendría que ser lo que soy. Dame tiempo, que aprenderé a mentir, Sólo te pido unos días – estaré entre la gente – No necesito mucho, unos cuantos saludos, Un par de citas, y una cena fría. Entonces podré mirarte, bajando los ojos, Para que creas que mi pecado es pudor, Que mi riqueza ha sido bien ganada Y que mi cama la he arreglado yo. Detén tu marcha presurosa, Todavía el cincel tiene tarea, Demora tu llegada un poco más Todavía debo aprender de ellos. Me quedan engaños que repasar, Y Traiciones que cometer. Me faltan excesos y abstinencias, Me falta experiencia de vivir. 16
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Pero si quieres, ven ahora mismo Encontrarás rosales sin rosas, Pero no habrá dinero detrás De las manos de un jardinero ebrio. Si quieres ven ahora, Quizá no todo esté en su lugar, Pero la mano que buscará la tuya, Será la misma que tendió el lecho. Si no puedes darme unos días más Ven ya, con la sonrisa segura Y el alma abierta Para ver que aún no te amo. Decide entre experiencia y pureza, Que juntas, lo sabes bien, no caminan. Todavía soy un puro intento Un renegado de toda imagen. Mejor no vengas, podría dolerte Comprobar que no soy para el amor. Que lo mío es simple pasión: Brutal, animal, sincera. Eliet Si yo pudiese verte capaz de desprenderte Puede que llegase a lograr una emoción, Distinta, inusual, atemporal y, sin duda Fuera de todo lugar, fuera de toda moral. ¿Qué es este cuerpo encajonado, que en el pasillo húmedo transita? Es esta tu memoria y los restos de piel, Es este el momento, donde el tiempo fue. No más el reproche, la llegada tardía. Ahora es lo que queda, sin ejemplos, Los nombres sin direcciones Las direcciones sin remitentes. Te escribí, a plena conciencia De que nunca me leerías, Y ahora, que ya no escribo, A quién reprocharé el olvido? Habías adivinado mi propia consecuencia, La vida ajena desde los ojos de madre. 17
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    La quinta estación Justola mía, cuando yo te veía niña, Cuando placentero era someter el orgullo. Ahora entiendo que jamás cediste, Que me dejaste ser el bambú oriental, Mientras yo creía en toda mi lejanía, En toda la escultura de mi vanidad. Tu silencio fue parte de mi cruz Y tu ausencia, hoy, parte de mi muerte. Ya no estoy vivo, no puedo Y cuando lo estuve, no lo supe. Me robaste juventud! grité en silencio, Alguna vez, acurrucado entre las sombras. Y me dolieron los límites de tus formas, El cerrado marco de tus sentimientos. Pretendí huir, en mi negación a todo, Supuse salvarme detrás de cada destrucción. Y fue así que perdí lo que no nombraste: La posibilidad de eso que llaman plenitud. De los dos, uno debe ser hallado culpable. Espero que sea a ti, es mi última carta. Porque yo, ya no estoy vivo. Porque cuando lo estuve, no lo supe. Andrea. 25.07.00 23:20hs. Reproche del lunes Llega a mi boca, premeditada Se desliza por mi garganta, húmeda. Sin pudor me recorre el cuerpo Con sapiencia de serpiente. Sé que mastica mi cansancio Como el tabaco una anciana, Allá en Alabama, hace cien años Cuando criaba negritos. Nubla mi razón, según parece Y el trato tácito es matarla Entre nosotros dos, sin culpables Y pasar a ser sospechosos. Es un candombe en el corazón, 18
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Es alma de puta, cuerpo de diosa. Mi ser entero como una postergación, Un hálito de definición que no llega. No entiendo, mi bien, de comas De esas señales en el papel, Mas tengo una copa diamantina Donde guardo un beso infinito. Me divierto en soledad Alterando el orden de tu escuelita Donde cantabas el himno Y cotidianamente te mentías. Por eso es este odio liviano, amor Porque la carne de mis labios sufren Tanto, que mis ojos son el funeral De un general muerto en su batalla. Si uno es de donde viene, De dónde soy? El acontecimiento de tu nacer Se registró en papel, eso importa. Voy a apagar un rato las estrellas, Te regalaré la oscuridad, así No tendrás que mirarme Así, podrás verme. Si no quieres, y no deseas Tampoco importa, basta lo mío, Donde no hay himnos, señales Realidades flacas de emoción. No creo en tu distancia, No me miento con tu presencia, Estoy al otro lado de las afirmaciones No soy, todavía, lo que seré. En un reglón juego a los tiempos, Señal de mi poder, que necesitás, Para afirmar un poco más tu inseguridad, Ese temor de nena asustada en la lluvia. Así se busca la protección del macho, Y así quedás definida, como en la escuela, Con una lista y tu nombre dentro de ella Y más tarde, quizá, en una comisaría. Por supuesto, no se trata de vos, 19
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    La quinta estación Detu inexistencia puntual, Soy yo, el ser de sed quien lamenta Su condición insaciable. Andrea 01/08/00 00:24 Hs. Mañana, en Asunción Es o fuerza, o fineza, ambas contenidas Ya en el primer trazo que comienza, Cada atardecer en Lanzarote, sin el mar Con un paraíso de sólo arena con piel. Aquí las cosas suceden a distancia, Programadas por un muchachito joven Que de razones no entiende, ni de piedad, Tan únicamente una tecla, sola, en sí. Conocerte despacio, a través de una tecla Insistente, a través de otro, otro alguien, Sin permitir mucho que el mundo sepa Para jugar también al secreto, a los nombres. Es un ejercicio que me corresponde Hilar no las palabras, sino sus intenciones, Sin nombrarlas a cada rato, indicándolas A ver si acaso reposás tu mirada en ellas. Una tecla en el mar desierto, casi igual Que el mundo que ves y estudiás, Como la demora precisa que antecede A esa entrega privada, la que tarda. No te negaré, estás, ya estás. Tenerme es tu oficio, Pertenecerte es mi transito Y no lo sabemos, todavía. Asunción es así, soleada y anciana Historia cálida pero no dulce, Un lugar sin recuerdos ni memoria Que no sean las del más puro deseo, antiguo. Aquí estuvieron Inglaterra, y otras naciones, Tejiendo desde Claudio hasta hoy, Lo que desde una isla pasa a ser corazón, Punto en un mar, centro en un continente. 20
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Opuestos sencillos de comprender, de lamer Un poco el naufragio de tus comprensiones Un poco la desolada siesta de mi sed Tendríamos que estar en otro lugar, hoy. Callejas sin rascacielos, callejones de cuchillos El empedrado sin orden, el asfalto en trozos Y el olvidado tranvía criando arañas en su seno Ese que me vio ver la primera vez, ayer. La noche será siempre cálida y húmeda Como el músculo que llevo dentro del pecho, Para que así todo sea más lento y cadencioso, Como tus formas, las cortinas de tus ansias. Sé, sin certezas, de una montaña cruel Pila de cuerpos sin vida, sin sentido Y entiendo así, con fe, el valor callado De masticar raíces para ser un árbol. Es alejarme mucho, a cada rato Para que no puedan alcanzarte, Cuando me tengas aún más, En aquella palabra de puñal: mañana. Andrea 08.08.00 00:32hs. Una mañana cualquiera Fuera de tu cuerpo la Cábala me atrapa, En el laberinto eterno de sus dominios, Donde para entrar dejo mi persona, Esa parte de mi historia que sin ti no existe. Haber estado ahí, sin que me permitas llegar Negarme no el intento, sino la realización De una mano sobre la otra, una mejilla tibia Pequeñas humanidades que me salvan el día. Y eso que yo me había negado a mostrarte El mundo sin sol, los retornos, los finales, Para que jamás te doliera lo que a mí Para que no pudieras ver lo que mis ojos. Sé, ahora, que el precio es este, y confieso Que ingenuamente no lo había esperado, Que confié en la ternura de la ignorancia, 21
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    La quinta estación Enla calidez de un corazón no atormentado. Sólo un tigre comprende a otro tigre, Pero, pobre de ti, ya no busco comprensión, Justo ahora, a la altura de mi edad, Cuando no te pediría jamás entendimiento. Una pequeña burla más de la vida, Mostrarme así, con cierto anhelo lejano Queriendo dar, dispuesto a recibir, Sin la distancia de los momentos exactos Y aún así, comprender, que no se pudo Que para que sea deberías haber sabido Atendido, sentido, las cosas que ocurren De este lado del puente sobre el fango. Habiendo pecado por pedir el imposible, Cambié mis rumbos, con resabia viril Y volviéndome pétalo bello y resignado Me entregué al destino del rocío y el sereno. Pero no hay agua fresca en mi existencia Pues desde ti se tendió la distancia, Una mañana cualquiera, la de hoy, ayer Cuando el logro de un instante me movía. Que sepan los dioses y los mortales Que al conocerte quise ser simple Que no te ofrecí ni dolor ni extremos Que no pedí a tu alma oscuras pasiones Que sepan todos que tuve un nombre Para que el llamarme te sea sencillo Y que vestí el ropaje tradicional Para que en la distancia puedas verme. Pero fue en vano, y fue en el tiempo Llegué sin armaduras, con querencia Y al encontrarme contigo no sabía Que no me esperabas, que no me querías. Andrea. 09.08.00 23:49hs. Una siesta, en ayer Atreverse un poco, entre las cuerdas de acero de un chelo Y que te sangren los dedos, azules, encallecidos 22
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Hasta encontrar la nota perfecta, ajustadas a tus oídos Con el pecho puesto en el cuerpo de madera, generoso. Lo demás es escuchar, y no me asusta, y no le tengo miedo Y la estructura de interpretar tampoco es sabia, del todo. Así es rayar un papel, soñar una realidad pretérita El imposible anidado entre las cejas, y en el corazón. Tengo la culpa de mi sensibilidad, lo admito Soy responsable de todo el afecto que he acumulado Y negado, y postergado, y disimulado hasta la risa Para que nadie venga jamás a mostrarme lo que soy. Y sin embargo siento, todavía, con mis pies en la tierra Una fidelidad que es un camino, y que es una fuerza Que hace, que a pesar de las nieves en mis entrañas Imagine un algo táctil, a una hora, en un cuello cálido. Porque hoy, como aquella noche, me di la razón Cuando el anciano de segunda edad, en la siesta, Me lloró su renuncia a ese mundo en donde vivo Al que él renunció por un par de billetes y una dirección. No me dolió su dolor, me dolió acertar aquella vez, Y entendí, una vez más, que saber es juzgar con acierto Tanto el momento, el lugar y esa persona que espera Lo sepa o no, el momento que es posible crear. No voy a dormir temprano, nunca, lo decidí atrás Y voy a levantarme tarde, y también temprano, Y pase lo que pase en el mundo no voy a cambiar Soy una roca, formada de polvo, con carne dentro del pecho. Lo siento, lo siento, lo siento, mil veces Pero si tuya fue una elección, mi privilegio es el mismo, Aceptar una sed que no se acaba, y rasga Y estar así, con el alma en pena sin jamás demostrarlo. Pero más allá de estos pocos años, te diré, mansamente Que me importaron tus cartas, las que no enviaste Y que no dije nada, cuando otro hubiese reclamado Y que atendí el reclamo, sabiéndolo injusto. Qué me queda? Acaso sólo esta docta vanidad De poder estar sin nadie, de saber de dependencia ajena Y poder no ceder ante la pueril necesidad emocional De quien no pueda crear un beso en horas sin convención? No hay nadie, y hoy me dieron la razón, un par de veces No hay nadie, dije, cuando me la negaron 23
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    La quinta estación Ytambién esto lo dije, que estando arriba, o abajo, Somos únicos, solos, entregados a nadie, y entonces... Seguiré, y si al final me equivoco, seré yo quien lo haga No un libro, ni una recomendación, ni un comité Seré yo, infinitamente yo, hasta que me muera Y mis tripas se conviertan en invernadero de grises larvas. También, lo acepto, puede que termine yo llorando La confesión de lo que no fui y quise ser, Pero no será la primera vez, cuando nada pueda hacer Ya lo hice, ya lo hago, ya lo vengo haciendo, sin nadie. Juego conmigo, y nadie más cruel, nadie más preciso, Porque si veinte años puedo estar pidiendo que vengas, Sé ahora, por ejemplo, que luego pediré que te quedes Y esto no es mañana, ni pasado, donde habrán más palabras. Tan solo tengo deseos, y estoy llorando Por que sé, desde mis limitaciones Y entre mis aciertos Que el deseo es todo, y no me basta. Por favor, bésame, como imagino, dame olvido Tócame despacio, como anhelo, sin piedad. Mira, soy el mismo, inalcanzable Con el terror de quererte. Andrea 26.08.00 00:22 Entretanto sueña No es apego al llanto, ni cariño al látigo Es simple confesión de un espacio sordo La historia de ciertos minutos que guardo Bajo llave, en un arcón, entre mis huesos. No me queda ya el consuelo de poder A ciertas horas por nadie recomendable Acudir a cierto aturdimiento de sin razón Apoyando el rostro en un pecho desconocido. Me queda la nada entre las manos Como punto de partida de lo que fue, Y un hilo de voz que se oculta Huyendo de mí para no saberme. Es cierto, mis actos mienten, por abundantes, 24
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Pero, acaso no es más que el rito puntual En donde puedo sentir que el mundo cita El fragmento de vida en donde hallé tu herida? Siento así, en la memoria, el instante previo Casi eterno, en el que con tus manos Velas mis ojos desde el olor de tu piel Sugiriendo una muerte, la de los dos. Quizá por todo esto que casi digo No vaya nunca a reconocer Que antes de la prisa el tiempo ya pasó Dejando una potencia inerte, flecha sin blanco. Desconociendo, lo sé muy bien, naceré A un nuevo día, concebido en oscuridad Para así poder hacer desde mí, no la ruta Sino el destino final de tu alma preciosa. Ganaré hoy, y mañana, antes y después, Lo haré en la renuncia, y más en la entrega Y seré capaz de sentir y saber que no basta Aunque sea que pudiera parecer suficiente. Esto y más, lo haré, y más imaginaré Y será sólo el principio, o sólo el final Desde todo cariño y toda necesidad Hasta toda imagen y todo éxtasis. Para poder intentar encerrarte en un puño Sabiendo que jamás podré hacerlo Pero al menos intentarlo, por que sé Que es la única forma de que te fijes en mí. Lo quieres todo, y yo sólo te quiero a ti Aunque digamos lo contrario, en silencio. Y duele, y aún así es bello Porque no tenemos otra forma, ni otro modo. Disculpa, esto de no hablarte De no escribirte, de no mostrarte nunca Todo el precio, lo que llaman real Intuyo que no será necesario, lo sabrás. No hay certeza, pero quizá sea este el camino Para poder llegar a decir lo que nunca dije Eso que al verte me aquieta la vida Y me la devuelve con más fuerza. Descansa, y entre tanto sueña y piensa 25
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    La quinta estación Queno estoy y no soy, para tejer despacio La certeza de que estoy en camino Desde la raíz misma de todo imposible. Andrea 14.09.00 00:08 Creencia de que soy, lo que no soy Llamas, con gente que habla detrás Me llamas, con imposibilidad de oír Y así el puente se sostiene en sí Pero queda sucio, con la roña de tu historia. El asco, entonces, como segunda piel Una lista precisa de todas las imprecisiones Allí donde todo fue carencia de lo exacto Y abundancia de lo que no tuvo nombre. Conservo aún, aunque solo por una simple Negación, el tiempo que músculos atrofia La carta de venganza, pequeña recompensa De saber que crees, porque no tienes remedio. Sé que confías en los simples y frágiles hilos De sucesos ocurridos, de vidas ya pasadas Incapaz de dar el salto que esperamos juntos Por palabras desde ti, por sangre desde mí. Siento en mí el poder de la impotencia Y desde ella esquivo el golpe real Para poder girar y entreverte de espaldas Con el puñal en mano, y el veneno en tu copa. No habrá tristeza, tengo el corazón quemado Y no habrá culpas, así habrás de salvarte Pero, en este mundo, de tus horas y tus viajes En la abertura de tu boca el polvo yacerá. Y será por mí, por mi cuerpo y mi mente Enajenados y reconciliados en la crueldad De emprender la tarea de odiarte, de verdad Por la impertinencia de rozar lo que soy. Quiero que no existas, nunca Y si para ello borrar el mundo es necesario Quiero borrarlo una y otra vez Y estar solo, por el resto del pasado. 26
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Tengo este deseo, qué haré con él? Decírtelo entre las miradas de otras gentes? Mostrártelo mientras firmas papeles vanos? Callármelo y sangrarlo hasta beber mi nada? No hay preguntas que pueda hacerte No estarías, y si estuvieses no habría más Que una caricia tenue, bañada por completo De un creencia de que soy, lo que no soy. Ya lo dije, por palabras no habré de cambiarte Se me dijo, no habré de dar contigo Y ambos sabemos que no debo renunciar Tu y yo dependemos. Espérame, siempre, por favor Creo comprender, en este ahora Que la inocencia y la grandeza Está en construir el puente, y cruzarlo. Andrea 21.09.00 00:00 El nudo La tarde se vaciaba de todo color Livianamente caía en aquel anhelo Borroso, nunca dicho y tan sentido De no más ceder a la desesperación. Llegar a un día, sin humo, sin el sin Y habitar ahí al menos un instante Respirar profundo con ojos cerrados Y en los labios sentir la misma vida. Este nudo anidado en mi garganta Es toda la ofrenda que llevo encima Con la altiva humildad del mendigo Y las manos ciertas de toda soledad. Son reglas mías, todas crueles, duras Sostenidas en la pocas veces probada Certeza de que espacio requiere todo Lo que habrá de llenar este pecho solo. Sé que es una ola, y que será pretérito Alguna vez, cuando la bellas águilas Silenciosas y satisfechas, decidan ya 27
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    La quinta estación Detenerel vuelo y sostener la montaña. Pero ahora, este ahora que pasa A metros del suelo, con las baldosas Todavía calientes del sol de septiembre Tengo la quietud del que ha sido robado. Las ilusiones fueron mías, siempre Y a mí me he mentido, para tenerte Para creer por algunos días memorables En algo que fuera mío, sólo mío. A quién le habré de cantar esta pena? Quién podrá apiadarse, o asombrarse Si desde el principio fui yo, sin inocencia El que movió las estrellas y aquietó la tierra Para que el cielo mismo se vea mejor De lo que hasta antes de fijarme en ti podía Sabiendo que el deslumbre no duraría Que al final de la jornada, ayer, anoche, Qué importa Habrías de volver, a tu suelo amado A los años ciertos de verdades tontas Para negarme, sin usar palabras o gestos La duración de mi instante anhelado? Duele menos, al ser consecuente Pero queda el aroma preciso, inconfundible Que puse en la memoria de tu ser Haciéndolo único y distinto Para convertirlo así en una espina de acero Y llevarla dentro de la piel, sin atrocidad Pero con la constancia decidida aquí En el corazón, al que le falla el olvido. Ahora es respirar, con el hombro cansado Sosteniendo como pueda la frente Y mover mi coraza entre las horas Convenciéndome de que no llevo heridas. Así sobrevivo, y seguiré sobreviviendo Hasta aprender, quizá en un incierto futuro A escucharle a mis ojos cuando brillando Y en el principio me dicen: no la mires. Juraré que no me importa, finalmente Y aunque he sido derrotado, esta vez 28
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Otra vez no he perdido, porque tengo El oro del príncipe, el fuego del intento. Se acerca la noche, la madre de mis sueños Mi compañía de siempre, mi consuelo Llega y me señala el nudo, duele?, pregunta No es nada, digo, cerrando los ojos. Andrea 29.09.00 20:24 La siesta Al verte, siento. Un hilo de sudor se atrinchera en mi frente Todos mis músculos en tensión, todos Al tenerte ahí, tendida en mi lecho Esculpiendo segura la piedra de mi memoria. Se gesta el grito, desde el primer momento Y se contiene y crece, mientras me acerco Y el aroma de tu cuerpo, de tus partes Me envuelve y me ciega, y me exalta todo. Turbulenta fuerza me anima, me domina Cuando voy rozándote, adivinándote Con mis labios de anhelo y mis manos sabias Explorando mis tierras, sin alforjas y sin tiempo. Solo al fin, con tu cuerpo ofrecido en un clamor Sin otro motivo que dar curso a esta siesta tórrida Donde la ciudad se adormece entre el cemento Con sus gentes aprisionadas como ratas drogadas. Aquí adentro, con mi pura lujuria, fuera de miradas Nuestro mutuo escándalo, el pecado del mundo Aquí, carne mía, donde daré la vida a cada paso Con tal de escuchar un gemido que me de aliento. Habrás de beber de mí, hasta saciarte impúdica Luego que coma de ti, hasta que me duela el alma Y haga mío todo el arrepentimiento posible Y pida perdón, y entonces, vuelva a pensarte. No es fácil estar aquí, en el punto previo Todavía hilando o tratando de hilar Grafías que habrán de condenarnos aún más Pues los vestigios son más fuertes que los hechos. 29
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    La quinta estación Peroes duro, y es cierto, y es pleno Mi criatura elegida, la más dulce de mi historia Como aquellas noches de gritos y borrachos Peleas pobres, mejillas baratas cortadas y olvidadas. Por eso transito un poco el antes, para tenerte más Y negarme así toda posibilidad de olvido Sin traerte de este lado nunca, fingirlo mentidamente Dejar una huella un poco antes que mi mirada. Forma, imprecisa pero perfecta del abandono Postergación que lleva al punto exacto En donde habremos de negarlo todo, condición Primera, para lograr la entrega, la piel justa. Después volverás al mundo, mucho después Cuando el sueño me visite y puedas con tacto Salirte de mis brazos, sonriendo benévola Con el triunfo en tus ojos, tu victoria real. Y estará la calle, un poco más poblada Y al verla sonreirás, otra vez, una vez Al pueblecito de hombres frágiles, preocupados Por los derechos humanos de las ranas. Andrea 01.10.00 15:00 Llovía El sol te mostraba el día, y mirabas La gente en su respiración, el tránsito Llenando las plazas y las calles Para el bien de tu sonrisa, mueca exacta. Latía el ímpetu en cada paso que dabas Y por entre los pliegos de tu falda Dejabas escapar tu olor de hembra Confundido con el del algodón de tus bragas. Y era todo, porque sabías que yo huía Que a mí me perseguían y yo triunfaba Y que luego del escape llegaría a ti Con ganas de tenerte y hacerte arcilla. Pero para mí llovía todo el tiempo Llovía en los zaguanes de ancianos olvidados Donde la carencia era de hijos y no de padres 30
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Y la humedad trepaba y formaba otra lluvia. Y llovía en los casamientos, de ricos y pobres Y la torta se echaba a perder, y los vestidos Y llovía en las sonrisas disimuladas, toda agua Mezclando las lágrimas, ese temor confirmado. Llovía en todos los prostíbulos, sin permiso Y no se podía hacer el amor, aún pagando Los colchones acuosos se volvían duros Y el aroma de hacía el de casa, de la que se huía. Llovía en los velorios, sobre las velas blancas Y la viuda olvidaba al marido, paraba el llanto Preocupada, junto a la cuñada iba por más vino Para hacer pasar el tiempo, un tiempo de lluvia. Llovía en los cementerios, los viejos y los nuevos Y el agua rompía los putrefactos maderos Haciendo de canal sin venas por el cual Huesos desconocidos se daban besos subterráneos. Llovía en las guarderías sobre todos los niños Y las maestras daban el calor y el abrigo Mientras pensaban con decidida insistencia En las veces que copularon esa semana. Llovía en los bares y en todas las posadas Donde las paredes no alcanzaban para nada Ni los guardias, ni las cajas registradoras Ni las sábanas, ni los leños, no alcanzaba nada. Llovía en la ciudad, inundando las alcantarillas De donde emergían ahogadas ratas distendidas Como capitanes improvisados pero decididos, De ropas pobres, de barcos rotos, de fe en el vacío. Llovía en el campo, desarraigando toda semilla La promesa de alimento flotando sobre el fango Ante la impotencia de hierro de todos los capataces Mojados en sus galpones, entre garrapatas suicidas. Llovía en la tierra, en toda la tierra, sobre los hombres Que buscaban consuelo en aterradas mujeres histéricas Que buscaban abrigo en los celulares de sus hombres Pero lo celulares no funcionaban, llovían por dentro. Llovía en el cielo, y la puerta había quedado atascada Los mártires confundidos con los pecadores, agolpados Todos, comunión horrible, auditorio esquizofrénico 31
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    La quinta estación Parauna lira húmeda, y un ángel de dedos entumecidos. Llovía en el infierno, sobre los ángeles de rodillas rotas Pero nadie escapaba, fijos en un temor de consecuencia Inmóviles en el terror de un castigo cada vez peor Incapaces ya de distinguir una cosa de otra, en la lluvia. Llovía en el purgatorio, por entre los corazones confusos Y el agua en canal sin venas, otra vez, siempre otra vez Se hacía un único mar que absorbía y unía lo imaginado Volviéndolo todo temor primero, y luego decepción. *-- El sol te quemaba hasta el aliento, ardía en tu piel oculta Un hilo de sudor se dibujaba bajo tus ricos senos Contraía tus pupilas y te hacía más carne, más deseo Y para mí llovía, mi amor, llovía todo el tiempo. Andrea 10.10.00 00:35 Entre los dos Cómo poner en tu mente, que mi ruta No es la conquista de tu cuerpo Que mi norte no es tomar lo ajeno Y a cambio de mucho olvidarlo? Un cigarrillo es una no explicación Una jarra de cerveza enfriada en el Nilo Una copa de coñac entibiada por una vela Un vaso de agua de un río virgen, el tuyo. Allá en la infancia me decían: todos iguales Y lo creía cuando me convenía, más nunca Pero hoy me cuesta crecidamente seguir así Sobre todo cuando te miro y en ti no me veo. No te quiero igual a mí, todo lo contrario Te quiero diferente, para tener el derecho De odiarte, de reclamarte, de exigirte Cualquier cosa, a cualquier hora, cuando quiera. Y si lo opuesto habrá de doler, y mucho sangrará, Lo pago, las monedas me sobran, yo las creo. Respirar, y aspirar, y en los labios tener pronto El nombre de quien busco, tal es la riqueza cierta. 32
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Semejante a mí, perdería la ansiedad del alumno La pasión del maestro, la intensidad de los dos. Y qué nos quedaría entonces sino olvidar el mundo Fundirnos en poético abrazo, con el mañana, mañana? No, me opongo, y tenaz resistencia es mi piel si quiero. No quiero olvidar nada, ni simplificar lo imposible, No quiero ni renuncia ni posesión en términos simples No quiero, porque no puedo, no puedo, porque no quiero. Concédeme el error, mi enorme capacidad de reclamo Para sentirme grande cuando callo una ofensa, inventada Para sentirme pequeño en el calor de tu piel, ahora mía Para ser yo, a través de ti, y entonces, agradecer la vida. Ven aquí, en este punto completamente confuso Y luchemos a ver quien termina destrozando a quien Dame, por una vez, posesión de una sola certeza La de que no habré de preocuparme por ti. Dame la promesa de que me dejarás luchar como sé Y que si venzo en tus ojos brillará el orgullo Y de que si caigo derrocharás ansias de compartir Conmigo, como yo, tan sólo esto, un segundo Entre los dos. Andrea 11.10.00 00.17 Difícil No es parte de mí, es solo una forma de ser Cuando cruza el aire un sonido Stereo Que dice “y aunque pareciera que el invierno No tiene final, y aprieta el alma...” Algo se resquebraja, y casi sale a flote el animal Pero queda preso, dando vueltas en su jaula mental Y el prisionero no es capaz de llamarte, buscarte Queda agazapado, con los ojos atentos, latiendo. Todo sea por la prudencia, incluso la nada Con las manos demasiado limpias, y la historia Turbia, llena de tempestades, del único beso que nos dimos Desde una boca que no me pertenecía, que no sabía quería. Cómo ahora dibujarte en un trozo de papel los años? Será de nuevo la sentencia eterna, la renuncia cotidiana? 33
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    La quinta estación Odebo, una vez más, cruzar por mí mismo la frontera Para evitar el temor de esperar una invitación que no llegará? No hay otro sueño en todo gran conquistador, que no sea El de lograr tantos triunfos, variados en calidad y cantidad Que nadie pueda negarlo, que nadie pueda dejar de admirar Y así, poder aguardar con ansias, la llegada de quien lo conquiste. Es cierto, posiblemente cierto, que para amar hay que amarse Mas entonces, habrá que reconocer que para admirarse, un poco Es preciso saber admirar mucho, para dar con la vía victoriosa Que conduce a sólo a la posibilidad de un fracaso dulce, ajeno. Supiste, que no sabías, y al hacerlo me impusiste el alto Y quedé en tus manos, como un puñal de ónix en las manos de un niño Arcilla letal tocada al infinito pero inmoldeable hasta este tiempo En el cual, tú, apareces con el talento en las manos, y me rozas el pecho. Siempre supe qué pensar, y cuando no, me entregué a sentir Ahora no sé qué sentir, y no puedo entregarme a pensar Me absorbe la visión de tu cuerpo, del jade caliente de tu piel Hasta no saber si fue en tu espalda, o en mis manos, donde más habitó el calor. Me arreglo el pelo, enciendo un cigarrillo, la máscara mía, la noche Para no confesar, ni señalar, que no he sido construido para nadie Sino quizá, para construir cosas, gentes, universos enteros, para mí, Y olvidar un poco mi odio al mundo, y el intento de llegar a su antónimo. Andrea 14.10.00 22:23 Dos Era noche, la hoguera, leños de pino, y una rama de terebinto Más atrás los guardias, a veinte kilómetros de Constantinopla Ambos rostros, iluminados por el fuego, se hacían más bellos Cuando un par de frases, a veces, reemplazaba al silencio Dos hombres duros, dos niños seguros, dos almas sin disputa El uno venía de lejos, el otro de aún más lejos - no había distancia Momentos en los que basta, la historia del hierro, el oro preciso Y el ojo recorriendo las cicatrices del otro, adivinando el origen. También dos esclavas, cada una más bella - no había comparación Escanciando en las copas de oro lo que un tiempo se llamó sangre Admiraban, mientras servían la propia vida bajo el manto del acero El extenuante placer, de ser, de estar, en un momento exacto, escrito. 34
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo --- Es común que a los ancianos nos guste hablar de muchas cosas Máxime si hemos viajado mucho, y vivido muchas aventuras Por eso no ha de extrañarte, finalmente, que prefiera callar Ahora que también soy joven y tengo todo tu cuerpo por delante. Mi pretensión es, como toda pretensión, vana, pero también pura Busco contarte cosas, sin hablar, como los mejores amantes Y no se da, no porque no podamos, o no lo deseemos intensamente Es solo que nuestros cuerpos se interponen, y no queremos, interrumpirlos. Mejor así, que nuestras ojeras publiquen nuestra cópula clandestina Que el apetito nos haga buscar comida a una hora y en un lugar Cuando y donde no habíamos ni imaginado buscaríamos algo que comer Tropezando con gestos, con palabras, y aún así seguir, directamente. A lo mejor mañana, o pasado, a unos días de haber partido Mis ojos se tiñan un poco de rojo, ya por el vino, ya por un libro Mientras tanto, este mientras tanto, hay dos águilas, dos cuerpos No se puede extrañar, está negado, nos tenemos, y habiendo - no hay mañana. A lo mejor en dos días, encendida la hoguera, alguien se presente, con obsequios Y deba, a pesar mío, ofrecerle hospitalidad, cena, y oídos atentos Si esto ocurre, sólo espero, que sea alguien como yo, anciano, viajero Para poder contarle, sin hablar, que tengo un alguien, un alguien como tu. Andrea 14.10.00 23:00 Tres horas Tengo tres horas, para sentirme bien y descansar Dos variables bajo el ala oscura de la condición de tiempo Gruta lejana, viaje en ascenso con el juramento de volver Y así ya se te gasta la emoción, antes de ir, en la partida. Subir sin llegar a la cima, y estacionarse en un hueco Como el que forma las manos buscando contener el agua Que cae, reposa un instante y se escurre movediza Hasta el suelo, hasta el mar, dejándote el recuerdo de un mohín. Es rápido, y muy lento, cuando sabés que tenés todo el tiempo Porque alguna vez lo has perdido, y entonces comprendiste Que no tiene caso exigirse demasiado, si no habrá premio Consuelo, soborno, de aflojar un poco el cinturón, y no ser. Un hilo de palabras, bien derechas y alineadas Conducen, sin quererlo yo, sin quererlo ellas 35
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    La quinta estación Unsendero de escalas extrañas, jamás pulidas, ni recorridas Pero pensadas y deseadas, desde alguien que no soy yo, ni ellas. Buscaría yo una explicación? Tengo toda una biblioteca de ellas Soy más preciso, la verdad, y orgulloso, claro, porque sé Por ejemplo, que hoy cuando almorzabas, entre el pan y el cuchillo Rozaste sin querer, en tu mente, mi nombre, por eso, aquí estoy. Todo lo que tuvo que ser tu vida, y la mía Para que sin saberlo vos, y sin quererlo yo Converjamos en un deseo de rotonda calurosa Donde ha llovido y ha sido noche, y aguarda, estando. Fruto, resultado, consecuencia, narración, predicado Principio, separación, rotura, sangre, finalidad Volver, desear volver, estar, tener que estar Y en medio de todo, las palabras, para extrañarte más. Y esta certeza que me rompe los labios Y me llena los ojos de un líquido salado Al tiempo que sonrío y abro el portón, el solitario potrero Nadie llega en vida, y vivir es tratar de llegar, río, otra vez. Una vez más, el espectáculo de tu espalda desnuda Mil veces más, un millón de veces, en mi memoria Mi cuerpo caliente, por tu imagen, que fue mi cuerpo Bajo la lluvia, bajo un techo, con el abismo como colchón. Andrea 15.10.00 14:27 Estar Interactúa, te hará bien aprender un poco el oficio de actor De todos modos has representado ya demasiados papeles Y la crítica, puesto que vives como vives, ha sido buena Ya con tu depresión a cuestas, ya con tu entusiasmo salva vidas. Odio las imágenes – por eso tantas veces me odio todo el tiempo Y, sin embargo, hay que aceptar que cruzada la hora precisa Y comprendiendo entonces la cercanía de estos sentimientos Así como la prisión hace que más brille el prado, así el amor, sincero. Qué hacerle a cierta incomprensión, a ese “el calor dilata los cuerpos” Sin caer en los ocultos secretos, conocidos y divulgados por todos Como quien se abandona a una madriguera tibia, con la nieve afuera Con el bienestar presente y la insatisfacción asomando en la retina? Los caballos corren porque quieren, no porque los obligan 36
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo No puede ser que haya gente que muera sin saberlo, comprenderlo Pero ocurre, existe, es tangible y registrable, como tu sueldo Como el niño que acusa al chita de cazar una gacela joven. Ternura para la inocencia, asco para la estupidez Y en el escaso margen de ambas situaciones Levantar un palacio, con un lecho inaccesible a nadie Y ahí tomarte, en un instante, sin olvido, pero no sabiendo. “Barquero que transportas las sombras, espera!4” Disculpa, no soy de aquí, no leo los protocolos Estoy por ahí, por si me esperes. Andrea 16.10.00 23:54 El otoño del melómano En la ciudad, bajo el techo que no filtra gotas de agua Y entre paredes que no dejan salir los sonidos combinados Siempre hay un melómano que busca el silencio ideal En la noche exacta, que a veces le cede la rutina. Y entonces, cuando ya todos duermen, y seguro se cree En su atalaya de distanciamiento social, se torce la aguja Y todo coincide con alguna fecha – que él las odia – histórica Para alguien, quién sabe qué, y así, suenan las bombas, histéricas. No es decepción, pues todo melómano también lee Y por esto comprende que los espacios justos son escasos Que cuando uno falla, es porque otro mejor se está gestando Al menos eso cree, y eso lo mantiene, porque ya lo ha vivido. De todos modos, tal como la venganza, la sabiduría es lenta Y esta dice, tal como aquella, que el trago no se apura Cuando es denso por el sabor que implica, tiempo, esta vez benévolo Como hojas solas, de la rama al suelo, a la vista de nadie, verdadero otoño. No tocar lo que no se puede aprisionar, tal a veces mi ley Para no dejar que toquen nada de lo que puedo aprisionar Haciendo así real la sentencia no dicha pero siempre real De que vivir es un riesgo, cuando vivo es un anhelo, que nombre tiene. Es extraño, o normal, no estoy del otro lado del estrado Pero en verdad que conozco tapices tan hermosos, imposibles a veces Y conozco también tu cuerpo, y no es el calor, ni tampoco las fechas De construcción y fabricación, lucha de mi memoria, de mis gustos... 4 Emma 37
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    La quinta estación Yjardines, de tantos lugares, palacios y selvas, en verano y primavera Y el tuyo, siempre el mismo, a todas horas, todos estos años Junto con las bibliotecas más famosas, repletas de almas que todavía laten Y la tuya, de volúmenes infinitos, entre tus labios, tus sueños y tus ojos. Conjurar sin ninguna prisa, a través del nexo del primer verso Con el último, el que se desconoce, un hallazgo, una coincidencia Ese encuentro imposible entre el poeta que te cante y tus oídos despiertos Desde aquí, hoy, diez y ocho de octubre de un año mentido, como todos. Es un tren, y es estar adentro, mientras los turistas caminan apuradamente Barandas de hierro, metros, protección del césped, cosas de los hombres Mirándote, mirando, hallando en cada mirada una espera, una postergación Hasta que te sorprenda el cansancio, con una mejilla en mi hombro, tus labios entreabiertos. Andrea 18.10.00 00:23 El inocente pecado de la trasgresión Como llegar a más si sigues en lo mismo? Si llegar implica un camino, acaso no es todo tan claro? Sin dormir no es posible despertar, coincidimos? Entonces, a qué despreciar parte del mismo todo? Gran sueño del Gran Rey, pura voluntad Todas las mujeres en una Todos los hombres en uno Un punto, donde se cierra el circulo Y nace la espiral. Te llamo desde siglos, eso que llamas Historia Te huyo desde mi propia historia, la de los años Te rechazo desde la tuya, esos nombres que llevas en una agenda Y eso es todo, para abrir la puerta, y cerrarla... del otro lado. Tiempo, lo que tardarás en olvidar lo que quieres recordar Te imaginas, por un momento, que todos los desiertos del mundo Fuesen uno solo, y que en este único infierno, paraíso, de arena y Helios Se teja la ruta por la que Faetón cruce en el carro y vea tan solo tu cuerpo? Vos no sabés, tú no sabes, vos no sabéis lo que es morir de sed No porque no quieras, no porque no lo desees, no por nada Todo esto es sencillamente porque seré yo quién se ahogue y muera Para poder así, apenas, llegar a percibir un solo perfume, tu imagen. Mil hierros, diez mil traiciones, suicidarme, cadalso, guillotina Sencillez de un estado a otro, de un mundo a otro, todo igual en mi retina 38
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Y a pesar de todo, el ancla de tu piel, lo odioso y amoroso de tu realidad Ofrecerme así, a mí mismo, víctima y verdugo, conciencia de ti, puro mar. Imposible ser feliz así, e imposible desear la felicidad Puesto que así, en la desesperación de tus caderas a mí negadas Me toca la oportunidad, tan solo la oportunidad, de un roce frugal Y después la nada, el resto de los días, y desearlo... no sabes. Saberte fuego, halcón sin alma, y decidir no creer en nada O confesar públicamente la fe en los discursos, da igual Seré yo quien muera, serás tú quien alguien memore Entre ambos, algo que guardo, lo que no habita mientras duermes. La vida es así, la mía, desaforadamente Cuando caigo en la cuenta, luego de todos los ritos posibles Al borde de todos los acantilados del mundo, y todos los fondos Que no es nada, sino solo el principio del principio. Andrea 19.10.00 23:54 A ver vos Se tiñen el pelo de rojo, es notable, para algunos O hacen cuadros, llenos de números, que mienten Inventan la rueda todos los días, y se la creen Y aquí yo, que dejo la puerta entreabierta para nadie. La castidad de un disco todavía arropado en su envoltura Una botella agazapada en la nevera, la presión del corcho El apretujamiento de blancos cilindros que serán colilla Y allí vos, con las puertas cerradas, y el corazón abierto. Te das cuenta cómo se tejen los antónimos que no lo son? A veces creo que soy yo, y entonces rechazo toda vanidad Me digo que son otras cosas, las lecturas que no compartimos Para evitar en lo posible, todo estallido de cualquier necesidad. Cae el ritmo, lo sé muy bien, adiós a toda musicalidad, la tuya Yo me invento otros pentagramas, con otras claves, de lunas Y si de por ahí me faltan peldaños, salto al vacío sin temor No será peor que el día que pasé, contigo cerca, pero sin saberte. Qué me voy a hacer, si lo tuyo no tiene remedio? Te hablo para quejarme, por eso te escribo públicamente Yo que domino el arte de gritar que me importa lo que no Para que nadie llegue jamás a las piedritas que sí me gustan. Qué me importa si no entendés, finalmente, si sé que lo hiciste 39
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    La quinta estación Acasono sé, no sabemos, no lo saben todos, que allá en la memoria Habita el momento exacto en el que el mármol se quebró impreciso Y fue tan necesario disimularlo, hacerlo pasar, para llegar a este ahora. Aquí, en silencio, no me engaño nunca, digo la verdad, en la noche Y mañana me callo, diciendo otras cosas, las que todos se derriten por oír Transeúntes baratos, incomprensores por naturaleza, contradictoriamente Pero humanos, hermanos, como vos, como él, ustedes, los falsos tuertos. Cumbia o tango, siempre en verano, sudor entre las bragas New Age, la era de Acuario y las lecciones de yoga La oración cotidiana bajo el vidrio del escritorio, la que no se lee jamás Vení aquí, contáme cómo estuvo el bautismo, los caramelos por el suelo. Parece que las monedas existen, ya sabés, dos lados, dos caras Todas con el vientre abultado de fetos que son Julio, que son Wagner Todas con y sin enema como antesala emocional de Louis, de West Aquí, en el bolsillo, tintineo bajo el golpe de mi mano, las cosas de ustedes. Y qué querés entonces en este panorama de riqueza abrumadora Dos lados mi amor, el odio triste y mundano de los muertos El amor cotidiano y aprendido por los vivos que no te hacen caso Y qué más mi amor, la incomprensión y lo compartido, dos lados. Te cuento lo que sospechabas, las monedas no me bastan, corazón Ni a vos tampoco, ni a nadie, y otra vez somos dos lados, parece Yo que lo digo, cosa que molesta a más de uno, porque hablo sin hablar Y los demás, como vos, que no lo dicen, pero lo sienten, callando al hablar. Qué me importa mi amor, así, destruir tu vida, la de todos Si lo han aceptado desde hace tanto, ese lamer las horas del hastío Con la sola y mínima satisfacción de desconocer lo que depende de otro El cuando, el momento en el que te señalen que tu máscara es transparente. Sé, que lo sabés, que lo saben todos, que lo sabemos Y disculpame un ratito, llevo años en esto, que son pocos Pero son ciertos, como tus lágrimas horrendas, redondas Las mismas que arrojaste cuando dijeron que “eres mujer”. A ver, si después de esto que viene, siempre todo mal Te animás un poquito a darme fe, ser como yo, más que yo, Y matar al mundo entero, con sus histriónicos calendarios Con mi apuesta total, la verdad, encontrarte, y nada más. Andrea 26.10.00 00:30 La traición 40
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Con sinceridad, morir no me bastaría, nunca Si supiera, repleto de certezas, o de dudas Que acaso un solo instante, un solo fragmento De vida, de tiempo, tus labios no fueron míos. Si el beso furtivo en el portal de tu casa Fuese el broche de una noche oculta Ignorada por todos, pero sentida en tu alma No fuese el mío, qué me quedaría, acaso los días? No sé cómo explicarte este temor que no es tal Por eso no te lo diré nunca, porque duele Sin que ocurra, tanto como si ocurriese Soy el innegable, porque no niego posibilidades. No se trata de ti, no se trata de mí, me desnudo Me duele el hombre, y la mujer, la madrugada Es verlo, y dejarlo pasar, y sostenerse de nada Cuando las cosas ocurren en algún lugar, en el tiempo. Nadie obliga a exponerse, pero si así se ha decidido Menester es asumir los riesgos, arrodillarse sobre sal Callarse la vanidad y arroparse de orgullo, con ritmo Y ser ella, y ser él, y ser el que pierde, y el que gana. Si allí pudieras situar tu mirada, con tu piel y tu sexo Te apreciaría tanto, pero tanto, que daría con la palabra Y te haría tan de mí que nada más tendría realidad Mientras dure la noche, entre dos, mirando lo mismo. Andrea 13.10.00 00:27 Esto que es El futuro es así, no decir tu nombre Cambiando ordenes, buscando energía Con la carne que se vuelve amarga en la boca El cuerpo que viene y se va, para obligarte a fingir que estuvo. Hoy, por fin es temprano, y ni aún así... Habrá que tirar comida, habrá que tener pena. Andrea Nov/00 Errónea renuncia Como una abeja intentando atravesar el ventanal 41
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    La quinta estación Asíel movimiento de tu vida, en una tarde olvidada Desesperación de inventarse una tragedia, la dura Inutilidad de tejerse un triunfo a costa de alguien. Una parte de la historia, niña, es la que ofrece gloria Y otra, muy otra, es a veces la que ofrece el triunfo, Y para renunciar a la gloria, a favor del triunfo, Es necesaria una madera que sólo crece en la juventud. Mezcla de absurda alegría y suave tristeza, Este verte, justo a ti, con la risa fingida La piel aflojándose irremediable en tu rostro Y tus fichas, que las creí caras, casi sin valor. Es cierto que fui yo el que eligió su imagen, Por esto no hay reproche, y tampoco consuelo Y por esto sabré escucharte, y soportar alguna queja Por esos momentos de antes, en los que te anhelaba. Y ahora gracias, por recordarme una lección nueva Que enseña no es tan importante el fin mismo Sino la capacidad de fidelidad a la renuncia Pues en esta se erige el templo de la restricción al vulgo. No sé si es bueno, no sé si es malo, y no me importa Aunque sé, que esto que veo es derrota, tuya Y que deprime un poco, aquí, en un rincón algo oscuro Donde me obligo a no perder en lo mismo, pero intentarlo De todos modos. Espera... Recuerdo – a veces siempre recuerdo – en mi piel Que el llanto no me gusta y sé vencerlo Que los momentos no se dan, sino que se los crea Y que tus labios, diminutos, flotaban en mis sueños. Quizá ya sea demasiado tarde, el tiempo es tan preciso A la hora de descubrir alguien semejante, otra roca Acantilado sin agua, montaña sin cielo, calma sin oxígeno Y este saberte no compartido, esta imposibilidad de hablarte. Y pensar que nos entendemos, y pensar que nos sabemos Acaso no has elegido también una imagen, una traición? Todos los zapatos me quedan bien, mayor o menor presión Y los míos, los propios, al hombro, como contrapeso a la tierra. Y ahora que lo imagino, es mejor así, si no peor Torpe esperanza de no negar posibilidades Como si no supiese del tedio entre tus cejas 42
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo De la noche hecha ruido, los días todos de resaca. Entre las cosas que guardo, con el desorden de siempre Un beso tuyo, sin querer, el más preciado Y un atardecer al borde de una colina sin nubes Y nada más, tu cuerpo en movimiento, danzando con mis ojos. Aquellos gestos que terminan en esta inmovilidad De piernas cruzadas y el cigarrillo entre los dedos Un poco de humo, algodón intangible cruzando la garganta Recordar el futuro, borrosamente, confiando en la equivocación. Despacio, saber, y no quererlo Porque sencillamente no se conocen alternativas Porque si no eres tu, no es nadie, o es alguien Y el alguien no está, y nadie me habita, y no es la verdad, y la es. Tocarte. Andrea 20.11.00 23:33 Ya desde entonces Hubo un tiempo en el que sólo deseaba Que tú, desde mis ojos vieras lo que yo Que cada sonido de madera o metal Lo percibas desde la historia de mi piel. Quise, a cada hora del día quise Bien saciar el anhelo de comprensión O hallar el consuelo de una certeza Aunque fuera efímera, aunque fuera cruel. En mis ansias, luché contra las razones ajenas Y una vez que vencí, también vencí la mía Y entonces, en mi desvarío, juré por mi vida Que no la acabaría antes de encontrarte. Desde entonces, loco empedernido, analfabeto de la piedad Pero fiel como todos los perros del mundo Voy vagando, por polvorientos siglos pasados Por las calles presentes, por edificios futuros Buscándote, porque he jurado encontrarte Porque he aprendido ya a necesitarte desesperadamente Y enajenado no me queda otra que seguir así Creyendo lo que no es, fingiendo que lo ignoro. 43
  • 44.
    La quinta estación Enmi locura, confundo los cuerpos, los ojos Mi sed crece, pero me abstengo... hasta que caigo Y bebo del estanque creyendo que no estaba envenenado Y me despierto después, con dos fantasmas a mi lado. Así termina el día, que comienza cada noche Sin puntos cardinales, sin almanaques emocionales La vida sin fechas, la memoria sin recuerdos Y los bolsillos llenos de arañas hambrientas. Andrea 09.12.00 13:42 Cuando me ocupe de ti Esta vez no te acusaré, no estará el reproche ni la queja Solo el relato cierto de lo que habrá de ocurrir mañana Cuando se abran las puertas y el viejo puente se leve Sea con el rocío o con el sereno, antes de lo expuesto. No llegaré de pronto, no aturdiré a nadie con mi llegada Serás tú quien finalmente comprenderá que he estado Desde un antes que no podrías precisar en el almanaque Instalado en la paciencia del cazador que observa su presa. Es este sólo el primer paso, las piernas débiles, sin alas Sorpresa y confusión, dicha y efervescencia de hallazgo Éter sólido de una idea que se comprende y se aprisiona Bajo los párpados cerrados y un suspiro en la almohada. Después será la carrera, el mundo entero en la retina La historia de la Historia narrada desde los huesos La fuerza expresada en un abrazo imposible de modales El torbellino pasional de lo que en verdad no se espera. Crecerás a prisa, con armas y con artimañas estudiadas Ingenio despertado, enloquecida imaginación que nace De espaldas al abismo, con el cielo mismo en la mira Todo el milagro de una sola flor aprisionado en tu sed. Y en este vértigo que también será cierto, día a día Habrás de lamer la miseria de tus horas pretéritas Como el perro solitario que en la madrugada busca cura Y sin saberlo piensa que lo que tiene pudo tenerlo antes. Y del callejón a todas la calles de todas las ciudades Para que de la miseria misma de toda humanidad Nazca para tus ojos lo más cruel, y así lo bello El poder de tener en el pecho el musgo en el asfalto. 44
  • 45.
    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Entonces habré de irme, para que sobrevenga el juicio Para que digas de mí lo que jamás quisiste decir Para que en silencio sientas que he tenido razón Y entonces roces ya sin piel mi estadía en este valle. Por mí, por mi causa sabrás, y serás lo que no fuiste Y vivirás la conciencia del que ha en verdad perdido La realidad del que ha expandido sus emociones Y luego, acongojado, debe aquietar sus alas. Sin embargo, si algo es posible que puedas aprender Será lo más simple, que te he dado y te he quitado Que aunque lo he decidido yo, tú lo permitiste Y que no hay nada, salvo el vacío, que impida mi regreso. Cuando alguien llega, nos expande. Somos también esa parte de ese alguien que vamos conociendo, a fuerza de explorar un terreno nuevo que entonces nos importa. Nos hacemos parte de sus vivencias, pasadas o presentes, de sus recuerdos, de sus ilusiones, anhelos y dolores. Pero, el precio es obvio. Cuando ese alguien se va, con quién compartir lo que se ha llevado? Un alguien nos amplia, pero bajo la condición de ser quien nos amplia. Después, cuando se va, qué hacer con haber expandido lo que somos? Parecería un lamento, a menos que se entrevea un juego más exquisito, y exponerlo en una pregunta: qué impide que no vuelva? A veces somos una pista de aterrizaje forzoso, o una rama extendida justo ante el cansado vuelo de un ave de presa. Y así, después, la nave que carga gasolina e inicia el nuevo despegue; entonces, el ave que repuesta del cansancio inicia un nuevo vuelo... y si la muerte es la que impide el regreso, qué impide que uno mismo no inicie un nuevo recorrido? Otras pistas, otras ramas estarán esperando ser el destino de nuestro fugaz vuelo entre los juicios. Andrea 13.12.00 23:58 Aproximación Gestos, y a veces también palabras no buscadas Que como piezas artesanales con lacónica precisión Se incrustan sin asomo de piedad y sin esfuerzo En la tortuosa estructura de mis gustos duros. Mi mente, adicta a los viajes de difícil retorno Se enfrasca cada vez más horas en la tarea De buscar en las ciencias sagradas y en las temporales Un apoyo o un rechazo a la certeza de mis juicios. Puedo, lo sé muy bien, mover los hilos hábilmente Como el orfebre que encorvado sobre la inerte materia Diseña y crea la máquina que gira en torno al polvo Y que permanece más allá de quien la hace y usa. 45
  • 46.
    La quinta estación Peromi placer, de intensidad insoportable Para nacer y darme un sorbo de vida Necesita que todo acto construya diversidad de vías Por donde se dará el tránsito de lo tuyo y lo mío. Quiero que cedas, pero con convicción No voy por la victoria de la premura Ni por el triunfo del chantaje emocional Voy por lo puro, por tus labios que digan: quiero. Andrea 25.12.00 Villarrica. Condena y absolución Soy capaz, para huir del mundo De denunciarlo junto con sus desgracias Y, si acaso la piedad aquieta mi voz Me hago contradictorio para escapar de mí. Me tengo a mí, objeto favorito de mi experimento Porque aunque mi queja es más ancha que el mar Soy sólo yo quien puede superar mis pruebas Nacidas todas en la furia de mis noches negras. Mis besos, forjados en la fragua de la ansiedad Que te mostraron el vértigo de la desesperación Por los que has corrido distancias y renunciado al sueño Acaso piensas no están en mi el querer dártelos de nuevo? No busques explicación, la explicación soy yo Para saberme debes primero cambiar el miedo Por la duda más grande, renunciar a lo establecido Y abandonarte a la irracional tortura de mi cariño. Y no hay tiempo, la fragua no se detiene Tengo más besos de los que puedo darte Tengo más cariño del que puedas, sola, aprisionar Soy de los que tienen un futuro culpable, por querer - no me has condenado ya? ¡Corre, es inútil, pero corre, todo lo es! Aquí quedo yo, siempre a punto de emprender viaje Congelándome a voluntad frente al fuego de la hoguera Derritiéndome en mi llama en el corazón del Ártico. Y cuando venga el sacro tiempo del lamento Recuerda que ambos quisimos ser lo que fuimos De manera que al ordenar me ajusten las cadenas 46
  • 47.
    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Tampoco olvides que en mi mente llevo piedras - todas con tu nombre Candidez o estupidez, hay alguna diferencia? Lo siento, no tengo tiempo, y no lo entiendes No tengo pasado, ni futuro, lobo inteligente Como culpar lo que no puede tocarse? Yo, me perdono, por haberte advertido siempre Por hacer de lo confuso claro manantial Donde nadan, junco con dulces doradillos Pirañas y culebras, criaturas que yo no creé. Ya olvídame, y perdóname tu también Otros vendrán a querer cobrar la recompensa Acusándome de corromper lo que ellos no pudieron Tengo las teas esperando, una para cada cual. Me place la lentitud precisa de mi venganza Soy fuerte para este dolor infame Que cubriéndose de odio y amargo rencor Sabe guardar aún, la fragua de los besos, que para ti nacieron. Andrea 28.12.00 16:20 Villarrica El precio Lo acepté hace ya mucho tiempo Cuando mi violenta carcajada hería La inteligencia de los débiles Con el total desprecio hacia falsos zorros. Me puse esta careta de niño distante Estos gestos que todo y a todos esquiva Esta costumbre de tensionarme con fuerza Sobre mis dedos, hombros y piernas duras. Me guardé la franqueza de mis afectos Como el que con gafas oscuras oculta sus ojos Sabiendo por cultura que al no mirar a nadie Los simples se sienten observados, los tontos. Complicado no resulta mentir sin mentirse Aunque requiere memoria y un poco de magia Para hacer pasar el tiempo poblado de nadies Hasta llegar al momento en donde se busca alguien. 47
  • 48.
    La quinta estación Poresto que es el juicio ajeno y sin clase Mis placeres se volvieron subterráneos y alados Ya que en el fondo también existe el vacío Lugar en donde habitan las mejores presas. En la superficie debo ser otro Para por dentro seguir siendo el mismo El que no se sobresalta por ningún sonido Quien por horas yace sin mover la piel. Ser lo que quieren hasta llegar a la lástima Y en la cima de la ajena cándida pena Abrir mis ojos todavía sangrantes de sal Y entrevisto así el error extraviarles el alma. Debería ser diferente, pues yo lo soy Tomar o dejar partir por siempre El objeto del anhelo, cáliz oculto Y no pensar más que en más sentir. Pero en bodas no termina esta comedia Ni en muerte terminará tu tragedia Desde mí será la novedad auténtica Que soy yo el que entrevé el horrible después. Atiende entonces a lo sincero de mi reto Que tengo a quien quiero, cuando y como deseo De ti no depende el que así siga siendo Si no tan sólo que me lleves sobre el agua. Si contigo logras que sea lo que soy Te haré de mí y habré de conservarte La dicha será tuya en el inmenso del ahora Hasta que en sueños una voz lejana te diga: “Yo soy el después, el más fuerte de tenerlo no habré de privarte pero para conservarlo vencerme tendrás aburrimiento es mi tierra, hastío mi morada”. Andrea 28.12.00 Villarrica Tristeza Tiene su origen en el fondo de un patio de escuela Donde papeles ya podridos se mezclan lejos del pudor Con el distraído vaivén de las siempre solitarias cucarachas Bajo un cielo confuso, atravesado de aves sin nombre. 48
  • 49.
    Silvio Manuel RodríguezCarrillo En silencio, con la sordera propia de las videntes víboras Con sigilo aprendido se arrastra imperceptible hasta el portal Por debajo del cual desliza su inmaterial realidad de sombra Para erguirse como rata olfateando el aire, buscándome en la niebla. De aquel día no guardo memoria, aunque sí paciente conciencia Que me hace y me lleva a ser un extranjero en cada ciudad nueva O vieja, aprendida u olvidada, por donde traslado mis huesos Y lo que de mí va quedando, tras el trágico día y la bruna noche. Aunque el espacio lo llene y sature de raras danzas orientales No es sencillo hacerla a un lado, como cuando se olvida a un muerto Pues en su silente golpeteo mental se sabe de capo a fine Casi todos los caminos por donde gusta viajar al alma mía. Tristeza, alocada selección de polvos que fueron nombres El cine en ruinas donde en soledad una butaca se desploma Como un pájaro que de pronto dotado de única inteligencia celeste Abandona el aleteo y en paz fallece antes de tocar el viejo suelo. La misma que en el ahogo del movimiento dibuja su grito guerrero Y se cree es sólo una brisa cruzando los pasillos del hospital de ciegos La misma que arroja su burla y hoy eterna desde hostiles campanas Cuando por el asfalto el burdo catafalco monetizado exhibe su posesión. No habré de cerrarte las puertas, diamantina compañía inefable Te aguardaré siempre, sapiente de que a causa de tu abyecta timidez De frente no puedes llegar, que sólo rodeos puedes hacer ante mí Hasta el día que cruces frente a mis cejas y de mis labios lamas mi sonrisa. Andrea 28.12.00 Villarrica Voluntad del que imagina No son falsos los reflejos Sólo incompletos, como yo Proyección de lo que se recibe Y no se puede transmitir. Humanidad de la sed exacta La que se sacia entregando Maldito egoísmo de tener Lo que no se puede entregar. Solitario debe ser el diamante Cruel ermitaño el difícil ónice Ante el cobre tan compadre 49
  • 50.
    La quinta estación Yel barro, tan de barrio siempre. Si el que encuentra lo vende Y el que lo compra no lo halla Qué decir del objeto preciado Que sólo brilla en su expresión? El barro quiere ser catedral El diamante quiere ser mural Y todo es imposible, todo Hasta que el que imagina quiere! Hay algo mejor que morir Y es morir habiéndolo intentado Y algo mejor aún, de cierto Y es morir habiéndolo logrado. Puede muy bien que haya más Todo es posible, todo Hasta que el que imagina no quiere Y así, otra vez, sólo cielo y tierra. Y esto que digo, que te digo De qué habrá de alimentarnos Cuando las tristes sombras lleguen Sólo a mostrarte donde vivo? Andrea 29.12.00 Villarrica Fácil El miedo me ha ganado una batalla Y aquí, derrotado, me lamento lastimero Soportando los sudores de la quieta rabia Endureciendo el rostro de frente a la nada. Cuencas vacías serán mis ojos, un día, Estos que ahora huyen de lo que buscan Por el conocimiento de una posible prisión La tuya, la de tu aromática compañía. Temo el compromiso, la firma de papeles Y las horas solas con alguien al lado El silencio condenable de ya no decir Lo que siento, lo que quiero, lo que soy. Es que no sé cuidar de nadie 50
  • 51.
    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Y aunque las horas las puedo todas No sé que habré de hacer con los días Ya que los míos no son más que de guerra. Manejo espadas, no tijeras afiladas Aunque me rinda al espectáculo de una flor No soy jardinero, sólo un bruto animal Que contempla lo que al tocar puede destruir. No termino de entender qué profunda convicción Te mantiene atenta y distante en una espera Que habías negado, a la que habías renunciado Cuando supiste lo que yo era entre odios y reclamos. No soy de aquí, no acepto ciertos sentimientos Y aunque todo lo niego, sé que voy dando con el rumbo Cuando también en mi espera se levanta un sacrificio Al que te arrastro bajo la sombra de lo posible. Ve y ríe mundanamente entre los monstruos Que la solicitud de perdón es para los que ignoran Y no para los que como yo en la ciencia encuentran Mil excusas supremas que arrojan al pozo del ateo. Has que tus penas se tornen leves y curables Como en el tiempo en el que yo no estaba Y bastaba ir al cine o comprar un disco Para que las cosas coincidan y aparezca la risa. Finalmente, es para mí que no es suficiente Ni esto, ni lo otro, ni la nada, ni el vacío Qué culpa tendrías, en medio de la multitud De que busque perfección y no repetición de lo sabido? Soy responsable de ser lo que he hecho que soy Y luego, de estar en un punto en donde no hay Espacio ni tiempo que sea sencillo atravesar Para quien por nada no guste arriesgar demasiado Mañana puede ser genial, si no te quiero Algo que de entenderlo lo negaría a todo pulmón Para sobrevivir a los embates del remordimiento Esa carta que todas llevan oculta en el bolso. Que mi fama me anteceda, sin rubor Para mí no cuesta mucho decir lo cierto Es difícil este momento, estas miles de horas En las que sé exactamente de qué carezco. El inventario baratísimo de pérdidas y ganancias 51
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    La quinta estación Todaslas estrategias, torpes ridiculeces Y en medio una certeza tan simple Estos labios que quieren, y no tienen. Andrea 29.12.00 Villarrica El estúpido Soy la incertidumbre de que no todo es igual A mi enfermizo apego por el orden más preciso Y al extenuante cariño por toda disciplina dura Le sigue, abiertas las compuertas, las pasiones del exceso. Tengo miedo, pero no temo vencer a mi miedo Cuando la rutina meridianamente dista de lo cotidiano Y lo extraño no forma parte de lo sorprendente No existe otro miedo Que el que al descubrirse a uno mismo se de con una vía Yo sé tus dudas, y sé muy bien tu egoísta anhelo En esto vamos iguales, no hay fe humana en las personas Mas, a la hora de los temores, los tuyos me fortalecen Pues, qué placer más inmediato que confundir tus creencias? En este mundo mío donde todo está mal En el que para justificar cualquiera de mis actos Bastaría con decir la mitad de lo que sé Qué podrías ofrecerme que no pudiera esperar? Quisiera que no seas la certeza de que todo es igual El principio cálido de trampas a lo social Y el final apagado de llovizna en el cuello desnudo Con la sonrisa distante de quienes dicen: yo sabía. No me impresionan ya las tretas y los rebusques Ni los gestos, ni los regalos, ni las visitas Mi gusto se ha expandido a diversidad de mundos A través de los cuales sin perder el orgullo, he mirado. Sé lo que piensas, y el tamaño de tu espera Y sé que sabes que el esfuerzo sin pericia Es tan inútil como la astucia sin acciones ciertas Y aún así, también yo espero que des la nota justa. Te exijo demasiado, mariposa de buenas horas Y lo que doy es poco si se observa la carga entera Pero, no es cierto entonces lo frágil de tus alas Que llevan la mirada de este ser forjado en lo cruel? 52
  • 53.
    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Renuncia! Me gritan los que viven la pasión Hazlo! Me gritan los que viven la esperanza Y yo, al recordarte, suspiro desde lejos Mientras la lluvia desenmascara la verdad de las calles. Hay un dios que hace cosas buenas Hay un demonio que hace cosas malas Si esto no es totalmente estúpido El estúpido debo ser yo. Y pensar que al tenerte Al tomarte y doblegarte En estas cosas no pienso Y es tu ser el que el mío retiene. Andrea 29.12.00 22:00 Villarrica Voluntad de cualquiera Para ti no hay prisa, hartazgo de lo dulce Ni horario de ley, ni día confirmado Colores o días igual en importancia Que dioses y ciclos de edades históricas. Lo tuyo no es el momento logrado y vivido Ni la victoria ni la derrota, prestigio o denuncia Tan sólo el frío transcurrir monótono, secundario De lo explicable a los ojos del experto en nada. Te hallo hermosa, criatura excesivamente genial Para la fertilidad de todo lo normal y tenue Y tan resentidamente incapaz de volar Al más solo de los cielos, donde el público muere. Cuando te beso, en mi mente o en mi cuerpo Además de los labios que tanto deseo hoy Beso también los de la senil, los del cadáver Y aún así beso los labios que yo elegí. Murieron, mueren y morirán, cariño mío Esta es mi primera distante desesperación La de conocer el tiempo y así su valor Y entonces la del intento, del logro y del fracaso. El llanto que doy en el fuego de mis ojos No es más que el dolor de mi gran impotencia 53
  • 54.
    La quinta estación Demi orgullo quebrado en la derrota de quien quiero De ese quien que pudo haberme hecho compañía. Lloro por mí al llorar por los que caen Porque son mutilaciones a mi posibilidad de querer Porque son negaciones inmensas al centro mío Donde habita el clamor que pide lo que todos: La tarde quieta El día aprisionado Ser en dos. Andrea 29.12.00 22:37 Villarrica Lo pendiente Me hace falta un cuaderno de notas Para escribir en él a cada hora del día Que alguna vez debo crucificarte sola Y sepultarte luego en algún arroyo seco. Debiera escribir también, exageradamente La lista de tus faltas y la de tus vecinos Y encontrar la relación proporcional Entre las casas que visitas y tus tenues fracasos. No es de mí este desprecio que te habla Yo nunca tuve parte en las cosas que siento Mis dedos se contraen y se distienden solos Y al no tener ya que tocarte se amargan tu ausencia. Sé que a veces me parezco un poco a mis dedos Pero somos diferentes, no somos lo mismo No sé si esto, que resulta tan sencillo para unos Pudiera serlo siempre también para los otros De todo modos no importa, suponiendo nocturnamente Que algo sea importante, y que exista y sea definido Mejor es no pensar ni en lo peor ni en lo mejor Solo flotar espesamente entre mis dedos y yo. Mientras todo esto ocurre sin ocurrir del todo Ir guardando la explosión del miasma sanguíneo Arremeter la quietud sin una nada de calma Y vivir serenamente entre fingidas carencias. Andrea 54
  • 55.
    Silvio Manuel RodríguezCarrillo 30.12.00 20:30 Hs. Villarrica Canción Piérdeme esta noche Que las calles me calman O me duelen Dame respuestas sin hablar No mires lo que yo Comprende lo que yo Llévame contigo Todavía tengo sonrisas Esperando ansiosas Trae las llaves Libérame esta noche Arrójame al cielo Y disfruta la espiral Que también yo Necesito que tus labios Sonrían para mí. Andrea Villarrica Este Yo pretendo encerrar en 30 minutos 28 años Es burdo, fácil e imposible, pero es sencillo No es más que un ritmo previsto y previsible Un poco de cansancio, hartazgo y entusiasmo. Hay una demora lenta, el no decir su nombre Y la visión del futuro, en donde lo buscarán Así, la exacta duda entre vanidad y orgullo Escribiría, nenita mía, tu nombre en mi sed? Me cansa tanto adivinar lo que dirán y sentirán Hasta el hartazgo de saber lo que habré de decir Y sólo me sostiene el entusiasmo preciso y cruel De que el líquido de tu sexo es el leteo5 de mi alma. Todavía se puede fumar, hay otra función para el pulmón Que no sea la de purificar lo más fúnebre del aire? Acaso no es el cuerpo cremado lo que más duele en el olvido Cómo entonces no admirar a quien hace parte de sí las cenizas? Y beber, ah Baco! Si tuviese ejércitos como los sé hubo 5 Hace falta aclarar? 55
  • 56.
    La quinta estación Medarías loca alegría y el fin a todo remordimiento Pero el pueblo es nefasto, y la corona no me bastaría nunca A cambio tengo una lucha precisa, el hígado contra lo gris6. No me pierdo en los arcanos que ya nadie desconoce Adivino cosas más ciertas, y mucho más agusanadas Voy más allá de la pena del idiota que se sabe idiota Llego hasta el imbécil que reconoce a los imbéciles. Y entonces te extraño, maldita sea, araña de cristal Y en mi corazón podrido de hazañas imposibles de decir Late lo que detesto desde que sé en lo que habré de convertirme Y me felicito por haberte dicho, voz a voz, que te odio impunemente. Te odio, amor, por que ya sabía que iba a reclamarte Porque yo sabía las cosas, porque yo sabía todas las cosas Incluso lo peor, que podría llegar a pedir sentir de nuevo lo absurdo Esto que ahora vivo y que quiero que dure, y que sé no durará. Yo soy tan sólo un imposible que busca su propio imposible Y en ti no veo más que comprensión y ternura como nunca antes Y sed despiadada, y atolondrada valentía de ser tan, pero tan fuerte Que me lastima que me sea fácil herir lo más puro que puedo recordar. Amor mío, Inteligencia mía, mi desastre doloroso Mira que Baudelaire me acompaña, mirado por Flaubert Mira que no te importa, mira que no hay nada que hagas Que cambie o estanque, mira lo que has hecho sin querer. Te odio, amor, porque me ofende que alguien te imagine El mundo es un asco, desde hace tantas décadas para mí Y eso duele, y eso lo sabes, y nunca entonces podrá ser justo Que te baste estar cerca para arrancarme un sonrisa, un querer. No importa, habré de destruirte, no temas, habrá de doler Secaré tu alma, infectaré cada pensamiento que puedas concebir Haré todo lo posible por truncar lo que has construido con afán Y así seguiré siendo el rey, amo y señor de todo lo que me ocurra. Pero, como el tiempo está de mi lado todo el tiempo Te pido un último favor, el que el verdugo solicita a su víctima No hagas todo lo posible por destruirme, sólo destrúyeme Hazme sonreír, amor mío, la muerte es fácil para mí. Recurre a los presagios, recurre a todas las magias, vence! No me cansaré nunca, lucharé hasta el fin de los tiempos Ni siquiera desnudarme habrá de servir, ni siquiera no tener armas Nada será suficiente, nada, y en la nada encontrarás el veneno. 6 Cerebro = materia gris. 56
  • 57.
    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Dame el jugo de las hiervas, si es necesario – y sé que lo es Habré de beberlo con premura, sin asomo de resentimiento Y prepara el puñal, para que en la debilidad sea el acero quien decida Mi paso de lo que fui a lo que soy en un solo instante, por nadie escrito. Tómame ya, olvídame, o púdrete entre otros brazos imperfectos No hay nada que pueda sentir, no hay nada que pueda imaginar Yo soy la confirmación del imposible, y necesito ser destruido Mátame, amor mío, te lo suplico, vence, destruye sin hacer. Este dolor es conocido, este dolor es sabido, este dolor es descrito Por eso ha sido evitable, por eso ha sido para mí inevitable Y dura tan poco, amor mío, y es tan dulce y consolador Y es tan estar sin ti, y es tan ser como todos, suplicando morir. No quiero entender las cosas que habrán de hacer que seas Lo que habrás de ser, no quiero ya entender más nada más Y no quiero dejar de ser lo que por la renuncia se adquiere Quiero, ser en ti, y que eso baste hasta la vida, que no es vivir. Andrea 07.01.01 18:11 A fe mía que te extraño Qué voy a hacer con esta advertencia De que las tan pocas y desatinadas Horas que mirándonos hemos pasado Podría ya, hoy, haberlas perdido, todas? Me navega por la sangre un oscuro temor Y mi vena goza al querer verter esto en papel Pero mi corazón con certeza no quiere pagar Y mi mente, orgullosa, entrometerse no quiere. Aquí lo lacrimoso del cariño, lo burdo y lo liviano La falta de un galope en cuyo fin espera la muerte Y una ducha fría por donde esquizofrénica grita Toda la incertidumbre de los días sin cita alguna. En mi por nadie consolable impotencia caigo Y me repito en el más dulce y cruel de los susurros Que no importa, que jamás nunca nada habrá importado Pero, al saberme mentiroso, mi diestra busca el puñal. Me resisto como puedo a la tentación de tu dolor Intento el reposo, como quien busca resbalar Le abro las puertas al olvido, a la indolencia Pero nada más que tu imagen penetra mi sótano. 57
  • 58.
    La quinta estación Noresponderé a las preguntas, no diré nada No trataré de confundirte en otra piel cercana Ni procuraré confundirme en ajena necesidad Seré lo que soy, lo que he sido, por más tiempo. Sé que la derrota no puede llegar a existir Para el que no busca la euforia de la victoria Como también sé, que quizás jamás comprendas El placer con el que cerrando mis ojos, te besé. No fuiste mía, fuiste mi deseo de que seas mía Fuiste el Cristo para este Lázaro de los sentimientos. Andrea 15.01.01 23:47 Incertidumbre Ahora lo he pensado mejor, me llevó dos segundos Y no, no y no, no quiero dejar de saber lo que sé No quiero perder el conocimiento de lo que ya conozco Si he de sufrir prefiero hacerlo como lo hago hoy Con la prueba y la certeza del asco en la memoria Y no con la esperanza de una estupidez insultante. No, hermana mía, yo no soy el Cristo, no tengo sus palabras Yo sé que no saben lo que hacen, y cuándo lo saben Y yo sé que sabrán lo que hicieron, lo sé muy bien Y lo mejor de todo, no estaré muerto, veré sus rostros Para ellos el fruto del error, para ellos solos, hasta el hartazgo Para mí lo de siempre, un ligero temblor y a seguir de nuevo. Ea! Mi vida está poblada de héroes, quién sabe, uno de ellos podría ser yo Los reumas son ajenos, la buena y la mala fe, la vasectomía Yo opto por la incertidumbre que siempre me rasguñó los ojos Les cedo con placer a quienes me rodean la fatalidad de una cama sola Solo en la intemperie prefiero el filoso frío del miedo Al calor húmedo de una mentira creída por desesperada necesidad. Aquí, hermana mía, aquí, en los riñones de mis días llenos de sol Es donde se teje la vulgar y ordinaria película del ellos y yo Juzga por tu cuenta, desviando la mirada por no atreverte demasiado Si es mejor vivir con la certeza de mole de que jamás habrás de cambiar nada Y que en tal acomodo te asome por la ventana nocturna la terrible sospecha De que alguien como yo te pudiera acribillar los cristales de tu senil madurez. Protectora mía, sangre brutal de pura hembra e indomable maternidad Recuerda que fuiste tú quien ha llorado en mi regazo, y fuiste más fuerte 58
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Recuerda que de los dos fui yo el que menos errores ha cometido nunca Que de los diez consejos que nos dimos estamos a mano, acertamos en dos Que no es culpable la abeja de recorrer más de una flor, ni del veneno de su aguijón Y que nunca rehuí ni a llamado de mujer, ni a desafío de hombre. Quién dará la talla? Quién me importará? Debo emigrar, alojado en mi suspiro Darle cabida al sueño anticipadamente Y besar por fin unos labios extranjeros. No estoy seguro, creo que ningún hombre nunca lo está Pero estoy dispuesto, y sé que pocos lo están Por esto no necesito hablarte, porqué me basta saberte dispuesta A confiar en mi, aunque esté en lo correcto – lo más terrible – Porque acertar es alejarse, y sé que me quieres acompañado Qué hacerle? Lo sabemos bien, no hay retorno cuando uno sabe lo que es. Calma, no me sé completamente, no me conozco demasiado Tengo tiempo, creo, porque hay un tiempo para todo Y si no sucede lo que sería bueno que sucediese No importa, pues, puede que suceda y no se sepa inmediatamente De hecho, protectora mía, acaso ya no está sucediendo? Acaso ya no resulta claro el largo de mi camino, mis huellas sobre el mar? Primero habrán de observar mi cuello, y atisbarán lo que fue Mientras mi cejas se apretujan sobre mis ojos que miran al frente Entonces, mañana mismo, seré el que tenga la fuerza en las manos Para torcerles el cuello y obligarlos a mirar lo que todavía no ha sido Y así se dará el olvido, gane quien gane, o pierda quien pierda Yo podré decir “lo logré y luego intenté más”... Y ellos, qué dirán? A quién importará? Y lo que digan, a quién placerá? Cómo es una vida que no es la mía? Andrea 05.02.01 23:51 ¿Dónde estabas? Qué perfume usabas en aquel año de gloria extraviada Cuando a mis padres los mataron por algún puñado de tierra? Qué ropa vestías cuando los cocodrilos rieron a carcajadas Y las lechuzas repitieron en griego el nombre de mis calles? Mira: Hay un teléfono enamorado de tu oreja derecha Un block de notas que jamás utilizaste en la noche 59
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    La quinta estación Colillasoxidadas en la vereda de tu casa Y alguien que has olvidado que tiene por oficio pensarte. Ignoro cuál fue el mar que besó tus solitarios muslos La noche en que la marihuana me mordió los pulmones Y del asfalto roto surgió un rugido sordo y mongólico Clamando por su madre, la bestia que sólo sabe olvidar. Qué mirabas, dime qué mirabas, flor con nombre de animal Cuando en mis bolsillos no había más que ceniza humedecida Y de mis labios no brotaba más que un raudal de silencio Que lo envolvía todo con un raso de absurdo e infinito? Y cuando te pensé por primera vez en mi niñez madura Rodeado de serpientes, búfalos y toros blancos Qué juegos distraían la inteligencia de tu piel De modo que sin querer no pudieras llegar entonces a mí? Amor de mi vida, mi pasión más dulce y desesperada Dónde estabas cuando mis labios conocieron de cerca el polvo Cuando perdí el sentido de todo y extraviado seguí la línea amarilla Cuando sentí que no tenía caso, y por ti continué sin siquiera una fe? ¿Dónde estabas? La piel se hacía tersa a fuerza de juventud y a precio de golpes de metal Mi rostro se volvía bello no por lo que ignoraba sino por lo que aprendía Las horas se poblaban de cosas imposibles y nunca había nadie a mano Ya todo era lo que sería, y en ese futuro no estaba tu aroma. Y ahora, que sabes que sé Mirando de soslayo cae la tácita pregunta Dónde estarás cuando llegue vacío de ilusiones Con la certeza en los ojos y el llanto ajeno encerrado en un camafeo? Hay una sonrisa que he perdido No sé cómo, no sé cuándo - es mi ignorancia redentora - Pero sé que habré de recobrarla, y aquí mi aflicción Yo no me pregunto dónde estarás cuando la recobre. Andrea 21.02.01 22:46 Cuento Se ha instalado un velatorio en el medio del pecho Y, aunque alguno ha venido a llorar, el muerto no está Lo que duele está ausente, dejó su nombre, su historia Y la que lo guarda en un diario yace en la memoria. 60
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Quiso y tuvo, pero Tiempo fue más fuerte no con ella Sino con aquel que presa de una emoción truncó el momento Encendiendo una llama azul, cálida y brillante, tan cierta Como el vuelo de las mariposas que por un día refractan la luz. Sé que ella lo supo, que más de uno no lo ignoró nunca Pero a escondidas de sí misma apostó mucho, mirando a otro lado Pidió, de algún modo pidió, que la llama queme, que la llama arrase Para arrojarse a ella y perder la memoria y no volver jamás. Confiada en la fuerza que del resto alguna vez la apartó Olvidó que un corazón roto no descansa hasta curar Que en su sabiduría ese músculo de creativa precisión Convierte las noches en piedras, las piedras en muros. La segunda caída dolió menos que la primera Se sintió extraña, sin saber previó la decepción Sin querer la expectativas fueron pálidas Y a la cima de las palabras no llegaron las emociones. El fuego no pudo hacer lava de la roca erigida La mariposa no alcanzó a dejar de ser halcón La llama no ardió, calor y luz se perdieron entre murmullos Para ella la vuelta de los días, con un mar privado en los ojos. Y pensar, pensó, que pudiese haber bastado Que quizá en realidad hubiese sido todo tan posible Pero en el primer roce de piel ya estaba escrito el final Y ahora él está muerto, enterrado entre las gentes. Andrea 02.03.01 21:26 La primera de las cruces Imagina dos cruces pequeñas en la cima del cerro Y que bajo ella estén enterrados nuestros cuerpos Estos que se han destrozado de pasión insensata Y que sapientemente en su tiempo tanto se acariciaron. Tal vez ocurra que nuestras almas todavía belicosas Continúen su eterna guerra de palabras insidiosas Y por las noches aúllen aquel reclamo que nos marca El continuo reproche de que no pudimos ser lo mismo. No habrá cielo ni infierno, y mucho menos aún purgatorio Será lo mismo, eternamente, hasta volver al principio Cuando las miradas se posan sobre todos los gestos 61
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    La quinta estación Yen la atención al otro uno se olvida de uno. ¿Acaso crees que nuestras almas tendrán tanta fuerza Como para tomar nuestros podridos cuerpos encajonados Y quitarlos a la vista de lobos y serpientes nocturnos Sólo para que vuelvan a callar lo que no sabemos decir De otro modo? Todavía aquí, ahogados en el furor del resentimiento Enceguecidos por la tortura de no poder cambiarnos Podemos aún mordernos los labios hasta la sangre Abandonarnos a ese espasmo que nos funde en nuestra carne. Pero, y qué si para mí ya es tarde, si soy el que no quiere? El presagio del arrepentimiento no me desconsuela, no más Si la ancianidad me cubrirá con el manto de la soledad Confieso que ya ha llegado, que lo que viene es lo que tengo. De pronto sospecho que las cruces navegan ya sobre nosotros No te engañes, me digo a mi propio oído, y sonrío lacrimoso Me llevo la mano al pelo y miro a otra cosa, sin querer Y no hay temor, sé que no hay caída en el vacío. Son estas cosas las que no te digo, aunque las dije Estabas demasiado triste por lo que a otro le ocurrió O estabas demasiado alegre por lo que a nadie le sucedió Y en la simple maraña de tu ser no pude encontrar la hoja Que corte sus hilos con mi voz. La primera de las cruces, será la que comprenda? Andrea 15.03.01 11:26 El castigo Marchito el sol, florece la pena El éxtasis de una lágrima sin llanto La risa fingida por la muerte ajena Cuando se comprende que no valió nada. Esta vida, como mercadería preciada Vanidad entre vanidades humanas Recortes lastimeros de una imagen lejana Pegadas a un álbum que nadie reclamará. Hay veces en las que la risa forastera ofende Y otras en las que la propia avergüenza Todo por que es preciso que coincidamos 62
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Que al menos luchemos por lo mismo Por lo inútil. Qué negro animal me atormenta en silencio? Qué blanco sueño me arropa los suspiros? Qué verde engañoso arroja leños al caldero? Qué invisible potencia me aquieta en el rencor? Es horrible ser el testigo casual del error supremo Y patético callar mientras la imaginación detalla Ser la presa amorfa de dos contendientes sin nombre El desertor de una causa que parte del asco Pero que no llega a fin. Te diré no la verdad, sino el fruto de la misma Que no hay orgullo en todas las cosas que sé Ni vanidad en callarlas cuando pareciera bueno hablar Sino en poder, todavía, extender los dedos solo para lograr La caricia furtiva, el toque de piel. Todavía sonreiremos, frente a todos y frente a nadie Y me iré a beber sobre las tumbas de mis antepasados Y me vestiré de negro y pisotearé rosales enteros Y al que venga del abismo le ofreceré el pecho y una daga. Todavía lloraremos, solos, cada uno por su lado Y me quedaré encerrado al auxilio de nadie jamás Y brillaré con furia hasta que cada orquídea palidezca Y al que venga de la altura le ofreceré una tierra mejorada. Si quieres vencerme, si quieres tenerme, o si sólo me quieres Pregúntame a mansalva, si qué guardo para mí La respuesta duele, amor, duele tanto como una vida rota Porque para mí, ay de ti, no he dejado nada! Andrea 27.03.01 00:09 No importa No importa caer a lo más profundo Ni elevarse a la cumbre más lejana No importa el estarse quieto en la tormenta Ni el correr tempestivo en mitad de la calma. No importa salvar una vida – aún la propia – O condenar miles – aunque sólo sea al fracaso – Ni contraer o contagiar enfermedades mortales Ni curar al lisiado, ni tullir al atleta emocional. 63
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    La quinta estación Noimporta sembrar el entusiasmo sórdido Ni callar las voces de la multitud que clama No importa distraer, recrear o abstraer Ni en la rima ocultar la mordaza de alambres. No importa partir las reglas, o seguirlas, o hacerlas Ni la memoria, ni el olvido – pretensión idiota – No importan las verbalizaciones, los supuestos Tampoco las palabras, tampoco los silencios. No importan los suspiros, los llantos, la fría risa Ni los ojos que iluminan, ni la boca que obnubila No importa el contorno, del cuerpo, del país Ni la densidad de los senos o de las espaldas. No importan las horas, o los números que le siguen Ni los días, o los nombres con los que se los olvidan Todavía menos el dolor, todavía más el placer No importa ni sentir, ni imaginar, ni no pensar. No importan aceptación, negación o afirmación Ni adaptación, ni oposición, ni aún la afirmación No importan los excesos, ni las medidas – son lo mismo – Ni el vicio ni la virtud, ni el pecado ni su absolución. No importa que vengas, te quedes, o te vayas Que entiendas, comprendas y entonces desees Ni siquiera importa que existas o dejes de existir Que asfixies al sol o borres el mohín de la luna. No importa que te importe, o que no te importe No importa si importa, o si no importa No importa nada, eso es lo que importa Eso es lo que importa Eso es Eso Es Andrea 29.03.01 21:40 hs. 64
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Guerra 65
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    La quinta estación Duermenintranquilos El poder de uno no es tuyo, princesa Soy la desazón visitándote en la mañana. Y a ver tú, varoncito sin estilo Soy tu madre, te traje un carro de pañales. Donde la luna sangra menstrual, nazco Donde tu vanidad te define, río. Montón de huesos sin historia, Soy la histeria que te corroe cada noche. No es suficiente, verdad? Quieres más, y no sabes dónde buscar Te falla la imaginación, te falla la voluntad No has pensado, acaso, que la falla eres tú? A ver si me defines y atrapas mi nombre, Juégate las piernas y el rencor de perder, Soy el rey del club de la insatisfacción, Te invito un poco, a nuestra destrucción. Si te atreves golpea y habla claro, Si no, te entenderé / mos Pero no profanes más la vida, con la tuya Que para lo vulgar estamos demasiados. Si habrás de venir, ordinaria criatura, Ten en cuenta que aquí el coraje es picardía Que no hay mérito en el ingenio Que en el conocimiento no hay gloria ni pena. En sinceridad, no tiene sentido, y me place Porque miente el que se aburre Y el que no, me recuerda al hastío De toda carne y toda piel por morir. ... Stop Si puedes, pasando a otro plano, Ven a mí, y tráeme un par de dalias, Me cuesta un tanto vivir sin ellas 66
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Con todas estas miradas en mi cuello. Y si no te importa en demasía Ven con ropa blanca, lienzo y algodón, Que mis labios hace tiempo no besan, Duermen intranquilos, en pura quietud. Andrea 11.08. 23:57 Dale Kagdagdla He leído del tiempo, para refinar lo hecho Pero encuentro que no hay tiempo, Y que reparar el error ya no tiene solución, Por lo que concluyo, grave, que está bien. Ahora, hoy, en la tierra de esta gente, su mundo, No es llegar lo más lejos, ni ser el mejor, Ya tanta es la competencia, y buena, Que se trata de equivocarse menos, al menos. Las batallas se llevan a cabo con papeles, O con tejidos de ropas sin mucho gusto, Para no señalar pobres pentagramas De algún resentido o algún grupo de chiches. Es todo un lunes, majestad torcida, burda De una vanidad de calendario, toda previsión. Lamento, en mí mismo, a pesar de mi sonrisa Este deplorar de todo cuanto puedo presentir. Qué más da, si la opción no implica alternativas? Sentado, sobre mi corazón, un cuervo Picotea descuidado, mirando de soslayo No sea que yo despierte antes de tiempo Y le rompa las alas, dejándole con vida. Shh, escucha, despacio, con los ojos cerrados Es como una boa, enroscándose sobre su presa Asfixiándola, así mi alma escondida, acurrucada En la gruta de mi espacio, en lo negro del vacío. En qué sueñan los mongólicos? Te lo preguntaste? Debe existir una afonía mental, y sin dudas, Una disfonía emocional, allí, detrás de las puertas Donde los cuerdos son locos, y los locos se fueron. 67
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    La quinta estación Losiento, de nuevo cometí el error, De pretender alguna explicación, algo precisa, De todo esto que no es más, que el balbuceo idiota O el grito inarticulado, del que siente sin expresión. Qué lástima que estés ahí, finalmente, tan inútil Tan belleza y forma, y un fondo inaccesible, Por ser tan de mí entender que no se entenderá, Y ese saber que los precios mueren en los sueños. Andrea. 30.08.00 00:08Hs. Otro idioma Ya no es cuestión de seguir la marcha, Y capear el temporal con aire indiferente, Como Ciro rumbo a Catay O como Claudio rumbo a Colchester. Es más bien lamer la impotencia y el lamento De poder ver, la casi totalidad, el casi pleno Ubicarse ahí, un día antes del Rubicón Cuando asoma el temor y no llega la decisión. Mezclar el odio y la ternura, conocerse, sin fin Y abandonar toda ilusión, y creer en todo destino Y todavía así, en la angustia de dioses intangibles Persistir con fe, sin poder creer, que creo. Y no creo ya en ese afán nocturno de aferrarse Como una sanguijuela a la sangre, al vano dolor, Y menos aún, en esa tendencia infantil de boy scout De perdonarse todo y convencerse de hacer el bien. Esto es crudo, y no es cruel, o todo lo contrario Porque no hay conclusión posible, salvo asistir En plena acción, haciendo cosas, sin sentir Y sintiendo cosas, sin hacer nada. No hay armas, tan sólo un vientre de metal Una ruta desde el ombligo al abismo Espejo de carne sin fondo, sin sangre La realidad no presente, la huella de un cuerpo. Me late la infancia de millones entre la piel Y la historia de los pocos, gravadas en cuero Pero me falta , mucho, victorias pequeñas 68
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Agasajadas sobre un mantel a cuadros, sucio. Nadie siente, sólo yo, absolutamente solo, Y todos gozan, salvo yo, mirándolos, Y a pesar de todo, la carta triunfal, callada La que dice que no soy opuesto, ni idéntico. No soy, eso es todo, la nada, los conceptos Y si ahora me preguntan, diré que tengo No lo que quiero, menos lo que deseo Sino una sola pretensión, a luces clara. Pero será en otro idioma, distinto, diferente Desde una misma piel humana, cierta Como la tontería de toda biografía Como la imborrable estadía de una ausencia Un lenguaje que no se dice, ni se escribe Y que antes de sentir, se presiente Porque no es concreción, ni negación Es callar, para decirlo todo, entre dos. Andrea 01.09.00 00:19 Metal sin espinas Llora en compañía de paredes sucias Por entre calles partidas de olvido Y miles de nombres que no conoce Aquellos que nunca sabrán el suyo. Mas es un llanto contenido y superior En donde se gesta el odio y el rencor Savia amarga que riega las venas duras De un muerto en vida, en esta vida. Desde aquí oigo la fuerza del silencio Nido cálido de toda crueldad resentida Que cobija el ya envenenado corazón Del que habrá de cobrar ciertas deudas. Aguanta cuanto puedas y sé fuerte Ya llegará el tiempo de la libación Cuando por fin podrás robar y violar Y a tus acciones les darán justa explicación. Los civiles te hallarán culpable de todo Como el libreto lo indica puntualmente 69
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    La quinta estación Perolos doctos te hallarán inocente Y te alabarán desde una sala y chimenea. Pero desde mí habrá de ser diferente Desde aquí será otro el modo y la forma Entre rosas de metal, sin espinas, Fijeza de lo que no siente y no se turba. Juicio sin igualdad, como se ha esperado Sin precios y sin condena que no sea La del conocimiento y emoción Del sabor del sin sentido del tiempo perdido. No es competencia de dolor por dolor Ni lucha de placer por placer No existe en claridad ni oscuridad No es, y solo eso basta para que caigas. Juzguen, actúen, o guarden silencio O digan los prefacios necesarios y ciertos Nada habrán de alcanzar con precisión Nada, salvo que ya no estén, un mañana. Sangra despacio en tu bendita vivienda Que ellos sangrarán en su vacío personal Y ambos bandos, en un final anticipado Se darán la mano, como buenos actores. Mientras tanto yo, desde mis rosas de metal Lamentaré un tanto saberlo todo tan de antes Y extrañaré sin embargo las espinas De lo desconocido de antemano, sin antes. Andrea 08.09.00 00:19 hs. El puñal que guardo Es tan cierto, tan evidente, tan diáfano Tu distingues entre un metal y un mineral Yo no llego a tanto, sólo sé que existen Y aún respecto de esto, me guardo dudas. Es tan bonito ver las cosas claramente? A veces pienso, sin querer, como siempre Que puede ser que en algún punto nocturno Las cosas no te sean claras, como pretendes. 70
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Son ideas mías, las de siempre, las que callo Pues, acaso no hay mayor temor que aquel De creer que lo que uno piensa, por trágico Tenga posibilidad de certidumbre, en la piel? Hace años que veo tu camisa y tu corbata Tus zapatos lustrados, y decenas de perfumes Y tus discursos económicos, sociales, animales Y hay algo en mí que hace que no vea nada más. Imagino que a veces mientes, para sorprender Y siento que sabes cuando finjo que me importa Y de este modo, a sabiendas, sin mirarnos mucho Aceptamos nuestra estupidez cotidiana, contentos. Me falla la imaginación, es triste mi inteligencia Pero últimamente, abrazando mis rodillas Doy con un latido distinto, siempre de madrugada Y es como mirar con el rabillo del ojo A un perro arrinconado, en medio del frío De papeles sucios y botes oxidados Mostrando los dientes al que se acerca En toda su flaqueza, desde un hambre infernal. Pienso en ese perro, negro y desnutrido De ojos rojos quién sabe por qué enfermedad Y te veo pasando cerca, con tu ropa y perfumes Y es extraño, mi piel se eriza y no por tu imagen. El sueño me gana, las más de las veces Y entonces disfruto con un placer turbio Cuando después despierto sin sobresaltos Con la sensación de tener un puñal en la mano. Andrea 25.09.00 23:16 Que a ti te venza Quiero, por una vez más, la única Sentir el vómito de tus lágrimas Nacidas en la comprobación televisiva De que alguien murió, y alguien fue violado. Quiero sentir como sufres por la humanidad Desde tu sillón mental, esa farsa de ignorancia Que no termina de arropar tu flacidez moral Donde tus estupideces fingen ser ideales. 71
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    La quinta estación Quieroasumir que todo está podrido, sin redención Que absolutamente nada habrá de mejorar, nada Que cada hora que pasa, será una hora más de radio De periódicos o revistas que te muestren lo que no verás. Quiero poder creerme y no mentirme jamás Cuando siento que sabes, que lo has sabido Y que no has hecho nada, porque no puedes Porque nunca podrás, porque nunca pudiste. Quiero tu imperfección cada día de la semana Quiero tus fallas en los mejores instantes Quiero tu incomprensión ante lo más sencillo Y tu falta de respeto hacia las pocas cosas que valen. Quiero que seas así, un ser humano sensiblero Imposibilitado desde antes del nacimiento De acceder a nada que no sea causa de un tedio Tan atroz, y tan vulgar que sólo pueda reflejar tu nombre. Quiero que todo esto siga un poco más El asombro campesino ante una nave espacial El espanto cortesano ante el alimento del caníbal Y todos escuchando la voz de la inconciencia. Quiero que sigas así, con tu manera tan flexible De llegar al gris cuando se te niega el blanco / negro De no tensionarte por nada que no puedas percibir Por los 5 putrefactos sentidos que te concedieron, por lástima. Quiero que mi cuello siga endurecido Que todos mis nervios sigan destrozados Que en el tú, estén ellos, y en el ellos, estés tú Quiero, que todo esto siga, todavía un poco más. Quiero que te preguntes porqué quiero todo esto Quiero que te preguntes para qué quiero todo esto Y quiero, también, que le busques una explicación Y que la encuentres en el momento que más lo desees. Y en la mañana de mañana, con el tú y con el ellos Sobre tus domesticados hombros rebeldes Comprenderás, exactamente, que no puedes comprender Y sabrás, que no puedes saber, y que esto, lo supiste todo el tiempo. Y ahora quiero que te aquietes, como rata ante la luz Y sufras en las entrañas el poder de tu conocido más añejo El miedo, el que te educó, el que te forjó, el que te moldeó Hasta llegar a esto que eres, el tú en el ellos, el ellos en el tú. 72
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Goza, ahora que crees que todo pasa demasiado rápido De todos modos, no será especial, repítelo, no será especial. Después de todo, no existe nada después del todo Y entonces, que a ti te venza, yo corro el riesgo. p.d. mañana = respuesta existe? Tengo, pero creo que no quiero tener La respuesta. Andrea 23.11.00 00:25 Villarrica, don de lenguas Pum! Pum! Pum! Murieron tres. Salud, religión, los que vamos a vivir te saludan! Entre mis dedos el origen de mi mundo, la tinta. No son los doctos quienes establecerán quién Será santo, ni quién lo fue. Lo decide el pueblo. Y el pueblo, se sabe No sabe de teología. “don de lengua” he aquí mi blasfemia que mi lengua sabe lamer espaldas enteras y mientras mi boca muerde, también sabe lamer pezones. Entusiasma el que dice lo que quiere Se cree en aquel que hace lo que dice hará. Yo voy a vengarme, de mí. Probaré, por un segundo, que puedo olvidarme. Andrea 03.12.00 14:20 Adiós a la lógica Gracias a ellos naciste ya en la culpa Un primer pecado lleva tu carne al nacer El cual se lava, sin demasiados problemas Con un chorro de agua y unas palabras susurradas. Un pecador absuelve a otro, esta tu historia Te la impusieron ellos, y tú aceptaste Desde entonces, cómo habremos de razonar Sin tener que mentirnos de la manera más blanda? 73
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    La quinta estación Despuésestá el hambre, de todo tipo y color Lo incontenible de ciertas pasiones ciertas Y el luctuoso recuerdo del primer libro entendido Listo a visitarte en el primer café de la mañana. Te queda el consuelo de poder juzgar A mi madre, a mí y a mi perro, al árbol que no planté Y como resto todavía tendrás por un momento La voluntad de creerlo, al menos un instante. La diferencia no está en las cosas que sé Y tampoco en todas aquellas que bien ignoras Sino en la capacidad sublime, azul, mía De alegrar tu vida, destruirla, o acabarla. No te olvides que tu carne nació en pecado Que ellos dicen – y a veces creen – la mía también Pero de entre todos mi fuerza siempre destaca Pues yo valoro la sangre, la que doy y la que quito. Pecadores ellos, después de todo. Andrea 25.12.00 Villarrica Nuestro querido hermano La búsqueda que no se dirige a un sitio Por ser el objeto de ella aún inefable Tiene la terrible virtud de lo impreciso Evitando así los caminos del hastío. Daño ajeno y dolor personal, síntesis De un drama ya anciano, aburrido y torpe Tan inútil como la floral fragancia transparente De los que en el cuerpo todavía no han puesto intelecto. El sentido se escapa cuando las normas se quiebran Y si lo impune se torna cotidiano no hay más viaje Que aquel que parte de un desierto donde duda es arena Y la nada misma el destino que se vuelve anhelo. Corredor frenético olvidado de la imposible meta Como el lector que ignorante del futuro de sus ojos De día o de noche urde sobresaltado entre líneas antiguas Los destellos de la llama de su propia alma. Qué palabras entregar a quien por propia decisión andrógina Privado de la luz en las galeras empuña el remo envenenado 74
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Que al ritmo del tambor tirano – el que en el pecho golpetea Despliega lo cierto del esfuerzo, rumbo a lo incierto del fin? Cómo de grande será la tristeza que provoque su muerte Si ya duele así, el verlo vivir juguete de las fuerzas? Habrá que bajar junto a él, y pervertirlo a nuestras leyes Traerlo a nuestra mesa, al rebaño, a nuestra cotidiana estupidez. Andrea 25.12.00 Villarrica El que se oculta Sobre mí un techo masticado por termitas Me protege de la malsana lluvia informe Que sin más finalidad que la de señalar El sitio de cada gotera infame, viene y grita. El suelo está hecho de ojos vacunos Grandes, abiertos, muertos y disecados Plataforma de un horrible trozo de Argos Sobre la que mi espalda reposa dolorosamente. De las paredes, para cerrar el cubo, diré Que están hechas del blando tejido rectal De cuanto lagarto habitó alguna dolorosa vez Las húmedas costas del norteño pantano. El aire es casi líquido y hace que la duda Pregunte si no sería mejor lo branquial O al menos abrir la puerta por un instante Cosa por demás imposible, porque afuera, es peor. Es preciso seguir aquí, todo el tiempo Aunque esto no se trate de un juego Y aunque sea más que un juego Para darme el gusto de no ser lo que creen. Sólo unos minutos más, o siglos, No hay demasiada diferencia Entre todo principio y todo fin En el tiempo uno vale tanto como mil. Andrea 30.12.00 Villarrica Ustedes, Sísifo, ella y yo 75
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    La quinta estación Estructuramental, organización del cerebro Ignorando la infame causa de tu condena Tomo como ejemplo, no tu caída, varón Sino la fuerza con la que cumples los días. Finalmente, desde los ojos que aún me quieren Es a ti a quien imito, de una forma oscura Cuando sobre mis hombros soporto a todas horas El peso convulso de un pueblo necio en su tristeza. Soy el hijo jamás descrito de Venus y Marte Es mía la atracción, y es mía la conquista Pero mi habilidad en la seducción nocturna Sin entorpecer la dureza de mis férreos juicios, No valen tanto a la hora en que el asco me invade Naciendo en la compasión por los que he querido Y muriendo en el puro e inevitable desprecio Por todo esto que se destruye, y se me atribuye. Júzguenme todo el tiempo, si así les pasa el hastío Mi carne asume el suplicio de borrarles la modorra Y cada herida que en mí se abre y luego cicatriza No es más que alimento para la nobleza de mi deseo. Sufrir es poco, una vez o toda la vida que he vivido Hermanitos, no basta, no es posible que sea suficiente Y no importará que llore o guarde gélido silencio Dentro mío guardo el mar, y en mis ojos la montaña. Madrecitas dulces, jamás las he amado, a ninguna Sé que es vano buscar sabiduría y pretender cariño Y es por esto que a Sísifo sus ojos me asemejan Porque “ella” sabe que también ustedes son culpables. Y los otros, los más inocentes perdedores de siempre Los padrecitos que en sincero afán de cuidar lo perdido En verdad tan sólo intentan el disfraz a sus caídas vacías Y con sucias manos pretenden lavar lo que limpio fue. Pero ni siquiera esto habrá de bastar, pretérita compañera Sísifo no es hermano mío, y habré de conocerlo nunca Mi hermano es nadie, y nada es mi hermana A los dos cuido, y del mundo son ellos quienes me apartan. Mujer entera, fina pero incapaz de debilidad alguna Ven a mi lecho que pasa el tiempo susurrándome tu nombre Destruye lo que queda de mí sin siquiera cambiarme Hazme tuyo, para que descubra que sólo mía eres. 76
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Y si no vienes hoy, tampoco bastará Soy capaz de comprender mi incomprensión Un ego capaz de sublimar lo que no pudo ser Un alguien que al sentir el amor no pude nombrarlo. Fantástico aunque predecible sería la historia mítica En la que abandono el mundo y entonces me perdonan Que en medio de mi ausencia retumbe en sus oídos La verdad de mi vida, la justicia de mis errores simples. Por desgracia será lo contrario, lo inesperado y cierto Que en el lecho de muerte sentirán la irreflexiva revelación De que han errado, de que yo había acertado sin querer Y que no hay tiempo de disculpas, el hijo se habrá ido. Júzguenme, todo el tiempo, si así disimulan el vacío Yo sé lo que se viene, y sé que duele, y no tengo miedo Las dudas son mi compañía cuando la fe es mi guía Y por esto es sencillo, júzguenme, lo hacen con ustedes. No soy yo, son ustedes, inicio y final de la misma trama La diferencia habita en el que yo hablé en silencio En tanto ustedes silenciaron un costoso diálogo El que quisieron haber llevado, y que ya no tendrán. Entonces lloraré por todos ustedes, y también rezaré Y diré palabras que hablarán solamente sus virtudes Y callaré ante el obligado dolor de los presentes Y todo esto, ahora lo saben, no habrá de poder bastarles. No se habían dado cuenta, yo sólo fui un espejo Que reflejaba lo que eran, y lo que quisieron ser Andrea 12.01.01 23:04 Duelo tácito Yo sé que hay gente que al escucharte cree Y sé cómo es esa gente, la misma que ignoras La que has elevado a un rango, tonto ignorante Creyendo que izabas lo inmaterial de sus almas Cuando en realidad les dabas botas para pisar al resto. No, el brillo de sus ojos no es por querer lo correcto Sino por la aflicción de tener que lograr lo que quieres - Que a ti te aclamen como hacedor de un milagro – A sabiendas de que el precio será la intriga y la mentira Monedas de las que te finges ser receptor incompatible. 77
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    La quinta estación Túy tu moral de carne restringida, tus conceptos vanos Conservación de energía, concentración de la idea Manipulación aprendida, palabras de manual extranjero La sensiblería para los sensibleros, elegante truhán Para los hombres las mujeres y la guerra, lo que no sabes. No sé si compadecerte, detestarte o simplemente olvidarte Te harán pedazos, ya lo traman, sin saberlo ya lo piensan A estos no los engañas, a estos no hay demonio que los cure Te harán flaquear, te harán dudar, te doblegarán en silencio Mientras tu salmodias irredentas estrategias de locura senil. Por mí adelante con el circo, el pan y la buena fe De no ser por cierta espina que molesta al andar Cierta ofensa precisa, estigma inconfundible del egocéntrico Detalles que casi nadie nota, palabritas, algunos gestos Y ese mecánico despreciar lo más cierto de la vida. Puede que yo sea cómplice de tu error, por mis omisiones Mas habrá de admitirse ciertas cosas, sólo algunas Por ejemplo, que yo no nací para el ojo del inexperto Que sin ocultarme, en pleno anonimato cumplí mi labor Y que alejado del error señalé el sendero, el que obviaste. Lástima – para ti - que a mí no puedas venderme entusiasmo Que mientras tú lees por trozos yo lo haga por volúmenes Que cuando tu hables de animales yo lo haga de personas Que mientras piensas en fórmulas y modelos sin vida Yo estructure en simbolismos llenos de sangre y carne. De todos modos, a manera de consuelo, si es que existe Nada dura, y serás parte de la nada, así durarás En tanto que los míos, todavía más pocos, permanecerán Como yo, y aquí no lo laborioso, sino lo extremo Eso de ser sincero, eso de tener la razón, eso de no fingir. Debió ser bueno aquello de ciertos momentos cruciales Lo sé por experiencia ¿quién no vivió instantes en su vida? Pero, así también debe ser más bien triste no conocer más Del punto pasar a la línea, de la tierra al cielo, sin más Debe ser deprimente sorprenderse a cada rato alguien limitado. Ay, lo siento, tus momentos no valen nada a cambio de tu vida Lo has perdido todo, no valen las mentiras, tú y yo lo sabemos Te queda tan poco que hay que bajarse el sombrero y hablar bien Señalar tus aciertos, tu férrea voluntad, los discursos necesarios Y con el tono que siempre te ha gustado tanto, el que te perdió. Lo que me pesa es que no haya reconciliación posible 78
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Esto de tenerte ahí, confesando lo que me sé de memoria Que la narración es posterior a los hechos – donde no estuviste – Que las justificaciones están hechas todas de palabras En total coincidencia con tu mente, que sabe no se puede volver. Sin embargo, gracias a nosotros, todavía estás a tiempo Toma tus cosas y vete, es casi el último segundo El precio es que lo que queda lo vivirás recordando este pesar Pero si quieres, claro está, quédate entre nosotros a intentarlo Puede que llegues a la corona sin pasar por la cruz. Nunca es aburrido optar entre el riesgo y la certeza De no ser porque nada nunca es seguro, ni siquiera esto Por lo que te ofrezco la carta suprema de redención Una petición, chiquita, que cabe en cualquier bolsillo Que me sorprendas, que era cierto que tenías la verdad. El punto, como el segundo, son conceptos eternos Así que tomo asiento, para esperar sin desesperar Con la recomendación de final, el vocablo oculto Algo que suena y dice conmigo no vas Conmigo no es lo querido, sino lo que se quiere. Andrea 05.04.01 00:03 El saludo Disposiciones de un dios cruel, por inentendible El juicio que viene por quien lo ignora todo Y lo recibe aquel que lo comprende casi todo Y detrás de la pantalla tan solo un par de tiesos. Voluntad preciosa, diamantina necesidad Entre el lodo de tus deseos más humanos Banderas repletas de inscripciones de renuncia Y el aroma de la cera derritiéndose en los cementerios. Oscuridad sin violencia, piedad sin bondad Qué le cuesta al ave volar en la noche? Difícil lo tuyo, la transpiración en las tráqueas La fe apagada bajo las uñas largas, pintadas, cortadas. Esto no es más que un ejercicio vital, donde todo muere La muerte después de la vida, final de cristal roto en dos pedazos Y la nieve en las pupilas, la sangre en las heladeras Tres o cuatro ladrillos para levantar una catedral olvidada. Responsable o culpable, libertino o natural 79
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    La quinta estación Gajesde poder decidir el propio rumbo A la vista del pueblo, que lleva la voz de dios Un dios que ansía morir de manos de sus creaturas. La oferta de no tener salida, de no querer escapatoria La extinción de las pretensiones, aniquilamiento del deseo El ocaso por receta, el declive de las emociones El vómito en los labios, el recuerdo en las manos. Magia de no despertar, de mantener el sueño Vacío, predecible, multitud de abejas sordas Con el niño que se pudre en una celda Y la celda que se pudre en la mente del mudo. Belleza, los que vamos a vivir te saludan! Andrea 01.05.01 21:46 El profeta develado Va a llegar el día en el que dejaremos los vegetales Y nos animaremos por fin a probar el sabor de la carne Será riesgoso, pero inventaremos cosas con qué cazar E inventaremos un ardor externo que nos queme la piel Algo más caliente que lo que habita dentro nuestro. No falta mucho para que al mirar al cielo no tengamos temor De aquí a poco construiremos cosas en donde vivir abrigados Y en lugar de vagar por todos lados detrás de nuestra comida Fijaremos nuestro alimento en un punto, en un lado, cerca Para que no muramos por comer, para no viajar por comer. Para esto será necesario comunicarnos, ya veremos algún modo Tenemos manos, bocas y ojos, con eso será más que suficiente Para llegar sin salir, y no como hasta ahora, que partimos sin llegar. Vamos a tener fe, vamos a tener confianza, vamos a trabajar Pondremos todo el esfuerzo en cambiar las reglas de hoy Modificaremos los modos, cambiaremos las formas Pero cuidaremos siempre, será lo que más protegeremos Esta nuestra manera de ser, esta conciencia de ser los elegidos. Cómo sé yo de estas cosas, se preguntarán mis pobrecitos fieles, Antes que nada diré que no es agradable percibir cosas tan difíciles Tener visiones y poseer vocablos que nombran cosas inexistentes Pero soy profeta – y como todos los profetas, profeta a su modo – Y por ello no decido ni el cómo, ni el cuándo, tan sólo asisto. 80
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Así, a pesar de las posibles burlas, censuras, u odios que pueda generar Y aún por encima de mis propias dudas, y mis personales quejas Diré a quien quiera oír todo lo que ha de venir, que será lo que pasará Y aún algo más, para aquél que habrá de venir en un tiempo sin mí Cuando este y otros pueblos comprendan lo incomprensible, lo sencillo. Veo un teléfono, una carta, una nave espacial Veo sacerdotes de blanco, y presidentes de trajes negros Veo un automóvil, una guerra, una cruz roja Veo una escuela, una universidad, y unas cuantas cosas más, Pero sobre todo veo, que nadie ha muerto sin llorar. Pobrecita raza, pobrecita humanidad, que nace llorando Y que debe aprender a reír, porque no ríe al nacer. Pobrecita raza, que sabiendo que a lo común no se le rinde culto Venera el dolor, paseando orgullosa sus lágrimas superiores Y se siente ofendida o vergonzosa cuando alcanza a sonreír. Pobrecita raza, esa que debe recurrir a chistes para alegrarse Qué tristeza de vida aquella en la que en el ingenio aporta felicidad Qué tontería sumar o restar donde nada cambia por nada ni nadie Y qué torpeza más suprema conocer lo que no se quiere conocer Tan sólo para admitir que lo que sucedió, y sucede es inadmisible. Todo es mentira, salvo esto Fin de la espiral Su principio Shhh . Andrea 09.05.01 23:07 No sería El agua que cae de las nubes, travesura de algodón A la que llamas lluvia, no es lo que crees, y nunca lo fue Y la luz y el calor, que te tiñe la piel de otro color No es por eso que llamas sol, no es por una estrella abandonada. Facultad de ser, potestad de renunciar Tu cerebro buscando caminos Sentimientos del Nazareno Una pista de aviación, donde los buitres hacen el nido. Volar es más fácil, y no es posible en compañía Cuando el otro va siendo el auricular olvidado en un diván Las revistas y los libros postergados, y la cena, frugal No es más que un pretexto para ocultar la ansiedad. 81
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    La quinta estación Unpoco, sólo un poco, algunas palabras que dije Intentan de lejos, sujetar de algún modo tu cabellera Pero no tiene caso el afán, la causa está ganada, olvidada Y el laurel, ahora marchito, reposa tranquilo bajo el río. Andrea 02.12.00 14:20 Pero... Habíamos soñado con un majestuoso mar En donde duras rocas resistían la embestida De enormes olas bravas, pulcras, dolientes... Pero, cuando despertamos todavía alegres No teníamos más que un estero olvidado Y un cuervo viejo, cansado de graznar. Pretendimos una montaña única y sublime Que le impusiese al sol su quieta presencia Y a la luna, nívea competencia distante... Pero, al resbalar entre escuálidos pedregullos Nos sangraron las entrenadas rodillas Y sólo vimos maleza y una espiga marchita. Entonces nos jugamos al abismo perfecto A la negación a toda luz y a toda imagen Bebiendo la confusión del arduo cansancio... Pero, nos vimos tan jóvenes y hermosos Que nos atropelló la risa por un costado Y sin querer nos levantamos, sin pasado. No resultará extraño, así contado Que en silencio decidimos confesar Nuestra gran historia de pasiones ideales... Pero, cuando por votación nombramos al escriba En la esquina de la calle de nuestros días Apareció el niño del robo, con el índice apuntando. Supimos que fue robado Supimos que fue golpeado Supimos que fue violado Y no dijimos nada Y no hicimos nada 82
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Y pensamos tanto... Comprendí, livianamente, que estaba al final Y la luz no existía, y tampoco el fin Tan solo mi dolor, anclado en un pecho frío. Andrea 18.08.00 00:15 Los tres y ella En boca de Píndaro sólo fue mujer por esposa O por madre fértil, a las ordenes del cielo, Pero ella, desde aquí, era niña cuyos sueños Pasaban por una compañía cierta, cotidiana. Le dibujó un ropaje de cuello y corbata Un maletín negro y perfume en el cuello, Pretendiendo un caballero, una figura, Estampa del que llega y abraza al retoño. Y la vida le dio más de lo que quería, Y gozó, por un instante, de cierta abundancia, Del dulce mareo del triunfo anhelado, Del despertar seguro con la victoria en el lecho. Pero era niña, y era aquí, y no comprendió Que en todo juego, como el de la vida, Más de uno participa, y no hay empates Sino victoria y derrota, más tarde, o más aquí. Y le tocó jugar entonces, ansiosa y tímida A la carne disputada, a la creación del instante, Y falta de práctica, fue perdiendo las fichas, Una a una, por horas que fueron meses. Hoy, sola, sigue jugando en un galimatías mental, Preguntándose en el tiempo, qué del momento En el que el destino cambió el rumbo, los hechos, Todavía apostando, creyendo posible lo que fue. Le faltó un poco Homero, la espera activa, El engaño planeado, durante muchos años. Y le faltó Virgilio, con la muerte por nada, Con el honor de una noche para entregar la vida. En tanto él, luego de mil batallas, todas ganadas, Tomó a los tres, y los sentó a su mesa, hace tiempo 83
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    La quinta estación Paraescucharlos discurrir, verso tras verso, Hasta comprender, en silencio, cuánto la extrañaba. Andrea. 30.08.00 00:16 Ni hierro ni uvas frescas Besarte, sin llegar ni pretender ninguna descripción Estar en ti, y antes, estar cerca de ti, Partes de un todo, parte de mí Y adorar esa parte, y que sea parte fundamental. Hacer un pacto con tu boca, olvidar al mundo Y en mi bautizo, hecho con tu lengua No cambiar mi nombre, agregarle el que llevas Para que el nombrar el tuyo, o el mío, sea lo mismo. Todos te amarán como yo, todos te querrán igual E incluso más, todos, todo, mucho más No hay ninguna diferencia a mi favor, salvo una, Que de la nada, solo a través de ti he de emerger. Míralos, son de hierro, o de uvas frescas Yo no existo aún, permanezco en un limbo Estoy sin ser, en espera, sin tiempo Respirando el soplo de una pasión en gestación. Tócame y arrasaré tu historia. Andrea 26.09.00 23:57 Porcentaje virtual Esos pobres chicos ricos - para no hablar de los pobres – que estudian para un examen dos, cuatro y hasta seis libros tan sólo para ir a contar llegada la fecha estipulada el 10% de lo que conocen y recibir por ello una buena nota Me hace pensar que es al revés Y es del mismo lado, todo el tiempo 84
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Que cada quien sólo mira un examen Esto es, un 10% de lo que es. Así, cuando la gente entra en mí Y me obliga a pensar, cambio los términos Dejo la claridad de los sentimientos Y llego a conclusiones asombrosas, y ciertas. La ropa es pecado, esto lo sabemos todos Pero soy yo quien lo dice, y así Les doy el gusto, la pobrecita sensación De leer un mal examen, un 10% más. Me dirás alguna noche de mal genio Entre colillas y vasos de cerveza Que de la gente no me ocupe mucho Que no vale la pena, dirás lo que se dice. Mientras yo, una vez más callaré Me tragaré como a un sapo leproso Las ganas de decirte sonriendo Que entre la gente estás vos. Y, si ebrio me traiciono, es decir Si me doy la razón, y confieso lo que sé Sentirás, antes de decirlo, que soy imposible A lo cual responderé que viví equivocado. Como ves, hablando de vos Apareció la gente, eso lo escribí Y eso no lo viste, hasta ahora Luciérnaga sin carga alcalina. Por eso vuelvo a mí Por no tenerte. p.d. Y no es más que el 10% Andrea 15.12.00 23:06 Depre Entre las luces de esta habitación viva Dejo que tu nombre me asfixie el ánimo Para que me arrase de manera inevitable La más perra de las ausencias... 85
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    La quinta estación Comogotas de sodio deslizándose hasta la indovenosa Así me pasan los minutos que registran esta difícil vida Que pasa con los bolsillos vacíos ya de encuentros Y me espera, ella a mí, cuando apenas sí respiro. Se ha extendido el umbral del dolor, y dislocado Los confusos espacios de cada mueble mental Que se posan y sin moverse chocan con la imagen borrosa De aquellas pretensiones tan mías, y casi perdidas. Roncamente me ladra una nueva etapa depresiva Una en la que no hay lágrimas y dolor aún menos Donde las pasiones se vuelven tan impersonales Que las cosas que me pasan me tienen sólo como testigo. Mirándome ya no puedo verme atado a nada Sé que no puedo moverme, estando así sujeto Pero ni el movimiento mismo logro entrever Y a pesar de mi lucidez mi voluntad se extravía. Todavía puedo distinguir de los sueños lo real Y sé lo bueno, y sé lo malo, incluso me importa Pero el pesar lo domina todo, es la respuesta A cada negación de dar un paso, o callar una frase. Todos los órganos trabajando perfectamente Sabiendo por y para qué hacen lo que hacen Y colocados todos en el exacto sentido de todo Pero también, con la invisible huella de lo que no llegó. Andrea 30.12.00 20:55 Villarrica Sinceridad Me gusta ver cuando caen en pedazos El conjunto de sus dramas pueblerinos O la maraña de miedos de nobleza Me place todo lo que sea decadencia. ¿no lo sabías? Hay algo que veas que no sea decadencia? Suelta tu cuerpo mientras no sea un cadáver Entrégate y equivócate todo lo que puedas Finalmente, tampoco eso será suficiente. 86
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Mira al sol, jamás podrás tocarlo, jamás! Cierra los ojos y vuela con tu imaginación Yo tengo los boletos ciertos de otra nave Los que te transportan a la inexistencia. Vocalistas cantando en falsete, arte actual Guerras por computadora, lejos de la burla Lo ideal hoy es un afeminamiento total Y no parturiento, sino de miedo a ratas. Maricas del mundo, uníos! Era bello, y para ciertos personajes no era más que un bravucón Pues, se la pasaba gritando a cuello partido la falencia ajena Parecía que reclamaba venganza por vivir un tiempo más vacío Podía verse que sólo en la historia encontraba consuelo a su vida. A veces, alguien respondía al duelo, y se daba el enfrentamiento Hay que reconocerlo, era hábil como un zorro, fortaleza de mula Sin embargo, en las condiciones por él impuestas se daba la nota Una calle oscura, sin testigos, plena noche y después, el silencio. Afortunadamente lo vi, concienzudamente lo seguí paso a paso Y vi la daga que desde su puño atravesaba una garganta brutal Y vi el plomo horadado reventando el romántico músculo poético Y hasta una espada abriendo de un solo tajo la libertad a las vísceras. Palpé y olí la sangre por él derramada sobre el asfalto o la arena Y vi su sonrisa, sus puños apretados, su mirada quieta y fija Escuché su respiración tranquila, sus pasos alejándose en silencio Y sentí, como nunca antes había sentido, que alguien tenía razón. Admito que lo odié, no por lo que era y por lo que llegaría a ser Sino porque con tan solo existir señalaba lo que yo no sería nunca Esto lo admito, pretendiendo que así podría ser más de lo que soy Pero es sabido, por todos, que no basta, no bastará hasta que nos mate. Debe ser bueno no confundir la necesidad con necesitar de alguien Y sentirse huérfano y no reclamárselo a nadie, sino defenderlo Y callárselo todo para sólo expresarse a través de una mirada fugaz Debe ser bueno, estoy seguro, morir por sus manos, sintiendo su alma. Andrea 07.01.01 17:11 Fue hoy 87
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    La quinta estación Túy el vano dolor de las gentes Yo y mi dolor de no dolerte Esta noche, y no otra No soy más que una queja entre los hombres Un montón de polvo ahogado entre libros viejos Un payaso sin maquillaje en el seno de un aguijón. Fue hoy, hace una hora y media Los búfalos parieron cien codornices azules, cada uno Y hubo un caracol que cansado de sus cuernitos al sol Antes de morir vomitó una dulce montañita de excremento. En otro lugar cercano un pintor dibujó un paraíso vendido Mientras un orfebre ciego encerró en un reloj la mitad de las almas Y la gente bailaba, reía y lloraba todo a intervalos Durante los cuales algunas hienas se echaban a dormir sobre los pinos. Y pensar, diré dentro de un año, o quizás más, que fue hoy Hace una hora y media, cuando la idea no quiso ser pensamiento Y el corazón por fin dudó de seguir hablándole a los labios Porque la fe se creyó desgraciada y por tres veces dijo mi nombre. Andrea 31.01.01 23:45 Sólo es agua Solo es agua pienso y siento a veces Cuando al salir del edificio la tarde oscurece Y las gentes se apresuran a buscar abrigo Bajo paraguas o ropas que le cierran el paso. Cuando finalmente arrecia la tormenta Y todo es tronar y relampagueo impredecible Bajo mi mentón buscando mi propio pecho Sintiendo el roce del algodón en mis mejillas. Hay un hormigueo que entrevera mi cerebro Como infinitesimales serpientes de acero Al acecho de una sola rendija en la estructura O, a falta de ella, un punto débil que perforar. Lo diferencial se opone sin ser antónimo Y privado de una cadera que sujetar Mi mano busca el puñal, la daga y la espada Sin querer admito que busco el aroma a pólvora. Vos y yo lo sabemos, lo supimos todo el tiempo 88
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Habíamos leído que conocer lo que ha de suceder No implica la posibilidad de cambiarlo en nada Que el dolor mengua pero no por ello se extingue. Saber “es grave, pero no es serio” Cambian los colores y, ante la verdadera potencia Algo se destruye y otro algo se imagina Queda el madero, izar la bandera humana. Baco, ven a mí, hazme compañía, recuérdame Que soy mortal, que habré de vivir más Que una cultura absorbe a otra y se llama historia Que lo que comparto es una parte más de la nada. Primero ofrezco el sudor, las horas diurnas Después reparto las monedas, cobre y oro Antes de tener nada ya lo sacrifico Pierdo, siempre, en un principio. Ahora que sé que el tan temido escándalo Es al fin el que sacude la mugre de los días Y que mi fin no está en mi principio Puedo callar, y que ello sirva de advertencia. Andrea 17.12.00 15:20 Recurre a la novedad Como cal en la garganta y piedras en los zapatos A condición de un alguien insensible en absoluto Así el cansancio aboliendo toda posibilidad de reclamo Así la desesperación que enerva sosegando el clamor del suplicante. No importa lo que vayas a decir, cuando decir es azufre en la llaga No importa que calles, cuando callar es ya la ofensa del galeno Doble filo del que poseyendo lo que merece pero que no creyéndolo Pierde la repuesta a la acción, y se extravía en su propia negación. Enhorabuena a los juicios! Aferrarse mentalmente a lo aberrante Exponer lo posible como realizable, e incluso como ocurrido Y creer en el pacto fétido y tácito de los que festejan seas como uno. Al final, no será la locura patrimonio minoritario No será la ceguera la bandera de los independientes Cuando las explosiones sean lentas y el derrumbe cotidiano Un poco más lejos, cuando el futuro comience mañana. 89
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    La quinta estación Elaroma del cuero del calzado que calzarás mecánicamente La risa repentina, entrada la noche, torciéndote la boca El agua caliente mintiendo suave sobre tus roídas espaldas Y un temblor lúgubre y oculto aguardando en las esquinas. Lo incierto de la fe, del cariño, de lo que has hecho esperando Lo rojizo y contundente del anhelo no hecho y aún así tangible Porque también en tu ser anidó la dulce tentación de la conquista Sospechada fiereza reservada a los audaces de corazón. Recurre a la novedad, santíguate ante lo inverosímil Compra boletos de cine, de ómnibus, de lo que sea Paga por un mapa falso en donde puedas ubicar Delfos y Abdera Grábatelo en el pecho y recitando el nombre de constelaciones Termina de asesinar tu historia confesando bien adentro, En ausencia de todos, que pudiendo no pudiste Que creyendo, que en verdad creyéndolo, no creíste Que ante lo efímero e impreciso de un aparte de miasma Elegiste la jovial y transparente mundanidad, llena de descripciones Con la que ahora duermes, con los bolsillos llenos y el alma por fin estéril. Andrea. 23.05.01 00:22 90
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo La Quinta Estación Antes de entrar Antes de entrar, y para hacerlo de pleno Deberás disculpar un par de cosas tontas, Primero, que aún lejos, estoy de ida Esperando que alguna vez inicies la partida. Y lo segundo, una cierta certeza firme De no entrever lo que puedas ofrecer Que ya otro alguien no lo haya hecho antes Acaso, con mayor destreza, fineza y exquisitez. No está en mi espíritu competir, lo encuentro pueril Sin embargo, la lucha es buena, cuando a muerte es Pues, ver el rostro del perdedor deprime a mis ojos En tanto el cuerpo sin vida del contrario los disculpa. Si te animas, te diré que los días son difíciles Y que mañana – sin sueños ya – será igual Y que de esto, en medida no aceptada, se trata Esta cuestión añeja de los besos que no se dan. 91
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    La quinta estación Decepción,no de tener, sino de haber pedido poco, Y hastío, de saber que la próxima será mejor, A menos que sea real el temor de que sea peor, pero, siempre una palabra para nombrarlo, una historia. No niego que supe exprimir la fruta en su punto justo, Pero no fue por don especial, sino por insistencia Y por alguna señal ajena a lo humano, que anhelé Y se me concedió, como un arma al suicida. Antes de entrar, no te advierto - sé que de nada servirá - Solo te relato, como si no fuera terrible, Que toda miseria no es más que un átomo En el vacío inmenso de un universo inventado. Y que tablas y fórmulas fueron cedidas, con emoción, no descubiertas, sino ganadas a fuerza del imposible Por y desde un antes en donde estuve, en la materia De la piel y la sangre, del barro y miasma, de mi gente. Por estas cosas simples que dejo caer, todavía atento Al pan de las mujeres, y al vino de los hombres, Desde lo incomprensible de los sagrados dioses, Y desde lo suprasensible de los santos sacerdotes, Tan sólo ten en cuenta, desde la forma que tengas Y hasta el fondo que deseas, que en lo que sientas Hay una premonición, que antes de entrar te dirá Que tras el velo estás tu, ahora, conmigo, siempre. Andrea 01.09.00 23:34 Posesión y búsqueda Pasa, mi bien, siéntate y sé distante Que hoy pudieras comprender, con mis palabras Aquello que pocos saben a tu edad, pero, Que por tu casta, debieras saberlo ya. Mira a tu alrededor recurriendo a tus sentidos, No te detengas en lo inmenso, en un mar, En una montaña, o en los distantes planetas, Concéntrate en lo pequeño, que todo lo es. Si lo miras bien, verás que nada posees Y que nada podrás poseer, nada es tuyo Nadie es de nadie, ni tu cuerpo es tuyo Ni tu nombre, ni tu imagen en el espejo del agua. 92
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo La posesión es sólo una ilusión hecha para la plebe Un entretenimiento que nuestros ancestros crearon Para poder gobernar, a veces, y otras simplemente Para lograr un espacio en el cual realizar la tenencia. Todo lo que tienes, todo lo que podrás tener No sólo es intangible, sino también inefable Puesto que la única posesión es la de la búsqueda Aquella que en el alma de nuestra especie se grabó. Tus hijos morirán, lo mismo que tus padres, y, En verdad, que habrá quedado de ellos? Piénsalo, y saborea cierta turbación, No hay más nada que el intento de cada ser. La Historia no es algo que puedas tocar La Historia se escribe, un hueso no. Un cuerpo puede rozar otro cuerpo, Pero la búsqueda es solitaria, y es lo que tienes. En palabras torpes se escudan las revelaciones, Pues, todo ropaje excesivo esconde u oculta Un simple vacío, el dolor de la ilusión, Un tiempo que enmascara un final de decepción. Opta por la orfandad, ahora que la juventud te cubre No sea que muchos amigos pospongan la verdad De un soñar de años para cinco minutos de pánico En donde verás los huesos y no tendrás lo cierto. Apura la noche oscura del alma, que no es eterna, Aprende que no hay mala compañía, pues no existe, Recuerda si puedes, que en lo alto y en lo bajo Cuando miraste a un lado, sólo hubo un espejo. Y no te detengas en mí, que soy de piedra, No me obligues a un destino de ancla herrumbrosa, Persiste en la insistencia, oblígate descaradamente A pisar el suelo donde viven los felices. Andrea. 16.08.00 23:41 Asmihem Lamento si pretendes y no logras Llegar a lo incandescente y cálido Por haberte perdido en los vagos destellos 93
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    La quinta estación Deun amanecer falso de un frágil sol. Mientras tanto me he alimentado de polvo Día tras día, y del vacío infinito y real Noche tras noche, en desesperación, Sabiendo callar, justo allí, donde duele. Tengo aquí el mareo de haber esperado Aquello que habían prometido desde lejos Una mañana de traición en primavera Bajo el vuelo de un ave negra, moribunda. No entiendo los designios finales del origen De esta finalidad que radica en tus tropiezos Pero si alguien habrá de construir y elegir Seré yo quien lo siga haciendo, todo el tiempo. No importa que cedas, o que llegues Ni habrá de importar jamás que alcances O creas alcanzar, la idea precisa de este acto Que en tus labios fue propuesto, ante los míos. Cierra los ojos, que la incomprensión la vivo Desde cada cuota de vida hasta cada promesa, Y con fineza di tu propio nombre en la noche Que así, sin testigos, también dirás el mío. Andrea 06.09.00 23:38 Donde habita la espera Una fragilidad me trepa las manos Debilitando todo mi cuerpo Exponiendo a una extrema sensibilidad Toda esta coraza de piel extenuada. Sin buscar, me encuentro entre lágrimas Gruesas y abundantes, contenidas todas Rogando brotar y besar así una libertad Que habrá de ser su muerte, y mi prisión. Puedo explicar estas emociones, pero No sería más que un vano intento De comunicar la realidad que vivo Con el oculto asentimiento de una deidad Que a veces me guía, y a veces me pierde 94
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo No jugando, sino trabajando en la fragua Que tempera el alma indócil y ansiosa Que habita en este cuerpo destinado al infinito. Por aristas así, que definen mi figura La opción más segura es el silencio Hábitat natural de toda soledad elegida Aquí, donde habita la espera. Andrea 16/09/00 20:41 En aquel entonces, Mardonia Por las noches se ausentaba el viento Y el calor dominaba las horas sin reposo Desde el silente murmullo de las bocas Quietas, abiertas, de los que dormían. Me llegaba entonces, uno o dos recuerdos De alguna manera borrosos, o claros Que intentaba descifrar a pesar del cansancio Y de los insectos que buscaban mi jarra. En el fondo del Nilo enfriaba mi cerveza La cual comenzaba a beber, distante A la tercera hora de la noche, aquella En la que el espíritu del que vive se aquieta. Y luego de leer diversas escrituras En compañía de Mardonia, mi esclava siria Dejaba que las preguntas me invadiesen Los jueces sin nombres, las personas del mañana. En aquel entonces no era clara mi posición Desde los ojos ajenos, nada más que un halo El estigma de una personalidad violenta La superstición y el prejuicio de acciones audaces. Sin embargo, a pesar de ser juzgado como astrónomo Historiador, o simple embaucador de raros recursos La verdad, ya en ese tiempo, también era Que podía ver, claramente, el sin sentido de una vida. Extraño resultaba, y aún hoy suele ser poco frecuente Que en la flor de la vida el pensamiento ronde Con frecuencia a la muerte y al deseo de los dioses Pero, había ya sentido que nada más me calmaba. 95
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    La quinta estación Funcionarios,sacerdotes y mercaderes Se disputaban en rencillas decorosas, algo atentas, Los favores de mi valorada presencia Si lograban vencer el miedo tan conocido En todo hombre inacabado, sea cual fuese su edad, De perder a la mujer que desea, sólo porque esta Descubre y se entrega a un deseo que le nace A partir del conocimiento de alguien diferente. Ah, lastimosamente, hombres y mujeres, siempre Incompatibles son en la amistad, y en el favor Pues en la tontería se acuna la idea de posesión Y de esta el anhelo de una seguridad inexistente. Mas debo reconocer que no hay fama sin fundamentos Es cierto, buscaba a los dioses, a través de los antiguos Pero mi carne joven no era reacia al placer de tener Un cuerpo bello que explorar, que conocer, que saber. Pero ya entonces sabía yo los fundamentos ciertos Del tiempo en donde la escritura era conocida y usada Pero jamás empleada en la transmisión de las verdades Ese tiempo en el que hombres y mujeres podían ser. Me dolía a veces, que tomasen por trasgresión Lo que a una mente clara le resulta natural Pero el dolor no era otro que el que padece el alma Cuando vive la incomprensión de sus contemporáneos. Y peor era el consuelo, cuando en mi mente los acusaba De entender lo que yo, pero de negarlo, por impotencia O por falta de decisión de hacer lo posible, siempre Única forma de llegar a lograr lo real. En aquellos días me importaba, y fingía que no Y luego de interpretar los signos decía que no leía Pero bajo los efectos del alcohol confesaba sin apuro Un par de hechos futuros, ya ciertos para mí. Mardonia llenaba la jarra que yo vaciaba Y a un gesto mío se acercaba, completamente desnuda Sonreía para mis adentros, y sonreía para mis afueras Sintiéndome bien, pues había alcanzado a corta edad La fortaleza necesaria para poder afrontar la noche Sin el temor de que el nombre o el recuerdo de nadie Pueda alterar el curso de las emociones que de mi piel Nacen y crecen, para lanzarse en espiral hasta el infinito. 96
  • 97.
    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Y pensar, que yo pensaba, que ellos al pensar en mí Pensarían que yo, como siempre, no pensaba en nadie Siendo lo contrario, puesto que los pensaba mucho Y de esta manera, lentamente, les quitaba existencia. Pero esto yo lo pensaba, y acomodaba mi pensar Entre palabras, nombres y lazos familiares – rotos – Sin decir nada, y aun así, mi esclava siria entendía Pues leía mis ojos, los del amo, que a veces la deseaba. Andrea 19.09.00 23:56 El susurro del viento La vista clavada en el horizonte, y el pelo inquieto Con la sonrisa dispuesta a cada cruce pasajero Con la piel llena de una alegría joven y fuerte, Y por dentro, partido en mil pedazos. Duro como el diamante, férreo en su distancia Y abriendo todas las puertas, como rey bondadoso Pronto a recibir a cualquier mendigo, cumplidor De la vieja ley del valor de los extranjeros. ¿Qué placer lo sostenía y lo guiaba? Un bienestar de la felicidad ajena, mundana Una capacidad de compartir la mesa y la memoria Cuando el vino lo permitía y existía la postergación? Engañarse y creer una historia demasiado difícil Que vaya más allá de una comunidad de pocos? Mal viaje, sin punto posible de retorno Porque las verdaderas ansias se definen en dos ojos. Cuando las fronteras quedan atrás, no hay más que posibles Y una regla rota rompe otra, queda entonces lo perdido Y cuesta mirar atrás, porque en el fondo del alma A pesar de la nostalgia, no hay nada que se quiera recuperar. Lo tengo entre mis manos, pura coraza defendiendo la pulpa Lo pienso, para no tocarlo, y lo imagino, para sentirlo Así, de algún modo llego hasta él, sin que me conozca Y en mis pobres actos, que son ausencia, le susurro Que las cosas están, en parte por él, y en parte por mí Y que aunque existe la posibilidad de que todo pudiera Ser mejor, con otros colores y otros principios borrascosos Lo cierto es lo nuestro, esta unión sin tacto, y sin espinas... 97
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    La quinta estación Séde sus falsas entregas, reales, pero no verdaderas No son disculpas, ni reconocimientos de una impotencia Sólo una descripción, y como tal, completamente inútil Pues decir algo es sólo la antesala de lo que habrá de venir. Y nombrar lo pretérito sin atisbar el futuro, es tan tonto Como indicar la salida a quien se encuentra en huida Y más falso que el juramento de eternidad realizado Sin el llanto hambriento de un recién nacido. Lo mío explica, pero no aclara, porque él habita montañas A donde llegan sólo aquellos seres consagrados Que cuentan, sin saberlo con certeza alguna Con un alma lejana, que desde la llanura los piensa. Su pasado, entonces, es sin tiempo al cual llegar Pues en el gesto de sus labios, sin mueca y con cariño Hay un algo que nace y se extiende sin temor ni dueño Hasta esto que llevo dentro, como un susurro del viento Andrea 27.09.00 23:52 No hay caso Silencio primero, después la sangre Y sin ritos, ni pronombres vanos Erigir una imagen, gigante y personal Ponerle un nombre, una ilusión. Derramar cierta ternura, con lejanía cierta Y atravesar el espacio de la noche, suave Con aquel aliento que nace, precisamente Cuando se ha dejado lo que más ha dolido. Cerrar puertas, y abrir el abismo del vacío Y aún así, comprender que no hay caso Que los días transcurren con entera certeza De que lo que será, será, si es ese el deseo. El destino, como una piedra manipulable Y sola, eternamente sola en su soledad Como una definición sin viejos doctos Que la defiendan, la arropen y la divulguen. No más lejos que un liviano impulso joven Y no más cerca que una mano de la otra En cierto viaje, de cierta tendencia de luz 98
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Tenue y profunda, aquella que ilumina el alma. Tropiezos varios, un algo que llaman crecer Y convencerse sin decirlo nunca, que en verdad Mirándolo bien, desde la piel y los ojos puros No es cierto, no es verdad, no es, no puede ser. Todo porque es necesario que viva insistiendo Y en esta insistencia colocar una señal vaga Pero inconfundible, como el beso que no se da Pero que se desea y se sueña como una sed ardiente. Así los vacíos, la repetición y el ritmo estruendoso Y los versos desordenados de un corazón organizado Como lo granizos inconcebibles y predecibles, esos Los mismos que siempre, de arriba abajo, por siempre. Que vengan los sueños, y las caídas simples, vulgares Y que todo encuadre en todo lo que alguien diga Para que yo me pueda guardar un poco todo aquello Que no se dice, por temor de forma, por el miedo fugaz. Después de todo, ya sin siquiera el polvo, mundano Y aún con fuerzas, como siempre, como nunca Sin siquiera la eternidad como respaldo adquirido Estará este aroma, el de una ausencia latiente. Entonces la esfera humana, una tierra y dos soles Y aún así, masticando una falsa esencia, sabrosa Respirar en medio del calor la crudeza del oro Para despreciarlo desde el asco escondido, confundido. Formas nuevas, como pesas importadas de nunca Y admitirlas, y hacerlas de la propia existencia Porque no hay caso, porque sea como sea Más allá de la vida misma, sea en horas o días Se escriban en siglos, o años o minutos Y se pinten las capillas que se pinten Utilizando colores o mármoles inauditos Ya el águila, ya el tigre, mueren, siendo lo que son. Andrea 07.10.00 2:38 Mar Comunicarse es un sueño, como una nota perdida en lejana selva Y ahí voy de cacería, siguiendo huellas, olfateando el aire 99
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    La quinta estación Conel morral semivacío, y la corta paciencia de mi humanidad Que al filo del agotamiento me relaja los músculos, torciéndolos. Neurosis necesaria, para ir envenenando los pozos de agua Planificadamente, en medio del imperativo de no creer, en nada La fe del nihilista, sin contradicciones, como la frialdad del asesino El verdadero, el que no sabe lo que es, porque es lo que hace sin saber. Defensor acalorado de causas tontas, grasas, hielo sucio Y toda la absoluta demencia alrededor, para que ni siquiera sea posible Llegar a la tristeza, o abrirle las puertas el odio, o entregarse al terror Ahí, la pausa y vuelta atrás, que es avanzar de algún modo, y estarse ahí. Furias del desorden, el bebé acomodándose en el seno, unidad de dos Volver, tarea pendiente, siempre inconclusa por falta de trenes Como si decaer en realidad fuera normal, y corriente bajar la guardia, Descubrir de nuevo que lo natural es antinatural, clavárselo en la frente. Flacidez mental en la que se engendra el humilde bastón del impotente El código seguro de moralidad respetable, la que jamás se respetará Como la tortuosa espiritualidad que en la frigidez hace el nido Y empolla despacio el huevo que contiene un alma infértil. Mejor así, esquivar toda acusación, pues no deja de ser señal De inferioridad, tener como tarea señalar lo que es, y lo que no es O ser el acusado de algo bueno, o algo malo, tan sólo para creer Por un instante, que importa y que tiene sentido, sabiendo que no. Mejor así, mirar bien lejos, y ver más lejos todavía, y todavía más Aunque el sol te arranque el salino líquido bajo los brazos Y la sangre – del color que sea – siempre ajena, te salpique el pergamino Y las lágrimas, vecinales, vaginales, virtuales, ácidas te lluevan la espalda. El fango al cuello y los ojos al sol, y el poder de cerrar los párpados... Un mar, cierto, real, no de agua, sino de hojas de todas las Biblias del mundo Y nadar ahí, en la tempestad, o en la chicha, y saber, saber tan bien Que allá en el fondo, no hay más que nada, no hay más que arena, no hay. Tomar el hacha y echar el árbol, cortar la vida, una vida, no es la vida Por el amor juvenil de senos duros, cálidos al calor de la hoguera Hecha con el leño, que fue árbol, que fue vida, una vida A través de la cual, con besos previos, quizá se engendre otra. Anteponer es ley, precio tributario del viajante experimentado Del que ha bebido del tiempo de poetas, profetas y reyes, en diferencia; Del que ha entrevisto en otro tiempo, su tiempo, una idea mortal La de sobreponer, de entre las cosas una sola, aquella que busca. Así rumbear, por tus descripciones sólidas Sin pesas ni balanzas de materia 100
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo La escuadra sentimental Donde la señal Sólo dice Ven. Andrea 02.11.00 1:24 hs. Basta la piel Envueltos en la niebla precisa de los días Encallan mis ojos en la orilla del llanto Y en el testarudo intento de respirar Me atropella el ánimo multitud de gaviotas. Calladas las preguntas, ignoradas las respuestas Me queda el incierto recuerdo de algún sabor Una ruta imaginaria, el invisible hilo infinito Que separa lo inseparable, la misma realidad. Y, tan sin embargo, sin ninguna expresión Me sé en la tormenta exterior, toda firmeza Posicionado en lo inmutable del cansancio Tironeado y empujado por lo que habré de ganar. Presiento las consecuencias de todo castillo Toda armadura, y tanta destreza en la batalla Que al anhelo y ansiedad por quien ha de llegar Habrá que sumarle esta ya imposibilidad de salir. El duelo es etéreo, y carece de permanencia Pierde, ante esta vida que no es solitaria ni es soledad Que se convierte, ahora, en prisión sin rejas Donde vibra la libertad, la mayor de las opresoras. Obsesión cumplida, saber, y comprobar que está bien Los engaños, lánguidos, extinguiéndose en el suelo Sin hojas de vida, ni relatos, ni ausencias, ni estadías Y el tiempo vencido, y frío, y basta la piel, basta. Todavía la roja sangre y el negro polvorín Me hacían brillar los ojos, y el viento, en su violencia Me sacudía el pelo y espantaba mis fantasmas Cuando el Ángel me dijo: levántate y besa. Es hoy, y las cruces van desde Asunción a Oslo El mar continúa, como los edificios y las selvas Por debajo de algo, por encima de muchas cosas Y siento, aquí, donde no hay visión, que basta la piel. 101
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    La quinta estación Antesde partir, siempre, había melancolía No por lo que dejaba, sino por lo que tomaría No por quien sucumbiría, sino por que, ya entonces También conocía, que no sería suficiente, el ahogo. Lo que se esconde busca ser encontrado Es el imán que aguarda a las limaduras Confieso que lo vi, que lo viví, que lo perdí Y que decidí ser aquel que vence la atracción. Soy espectador, por el hartazgo de ser observado Silencioso juez, ignoro el valor de alguna brújula Pues ahora soy yo, desde mi butaca, quien fija el norte Andrea 02.12.00 13:59 El par de ojos Incluso lo que dura, no dura Sólo permanece una proyección La estatua milenaria señalando el futuro Y el lector, figura mental, lo teje en sus ojos. El paisaje es claro, de colores precisos, ausentes Arriba, un sol negro y una luna partida en dos Abajo, lombrices de tierra peleando chapuceramente Por lograr una metáfora que les de algo de valor. Así como va el sordo entre el bullicio del mercado Así el par de ojos atraviesa el árido paisaje Sin detenerse demasiado, sin apuro posible Testigo obligado de un caos imperfecto. Oscuro narrador de la más triste de las tareas Vivir y contar todo aquello que es cierto Que transcurre dentro de las edificaciones Que se forja tras una idea confusa, leída. El par de ojos ve. El docto señala, apelando a la ternura más pueril Que el animal sentenciado como el más fiel Carece, sin embargo, del don de los falsos profetas Y ante el auditorio dice sin pudor: sólo le falta hablar. Los maniquíes se contraen en sus asientos, aprueban Y se dan esos segundos donde los sonidos se esconden 102
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Hasta que el par de ojos se eleva por encima de las olas Del mar de ciegos, de los dulces durmientes sin pecado Y con vagos gestos aclara la verdad entrevista y negada Que si un perro es bueno, lo es también porque calla Así el hechizo de la estupidez pierde fuerza Y el humano, el ser humano, demuestra su valentía. Por correr la liebre es cazada por el águila Por noctámbulo el roedor cae presa del aspertes Por hablar el hombre cae ante el hombre Y este hombre, ahora hombrecito, aprende a renunciar. Un hombrecito que quiere volar, que quiere Y si no puede se hace docto y busca metáforas Y si no las encuentra, las inventa Y cuando las inventa, miente, y así, vuelve a hablar. El par de ojos tiene la viveza del pueblo La inteligencia del entrenado La visión del Iniciado El habla del humano. Dice: aquel que dijo es mejor callar Lo hizo con los labios, traición a sí mismo Piensa: se ha cumplido el rito Todo es error en la búsqueda de la verdad. Cosas, lo cotidiano, lo sublime, lo explicable. El roedor seguirá trotando por las noches Y la liebre seguirá sus impulsos de tempestad Y el perro, fielmente seguirá sin hablar Y todos los animales morirán siendo lo que son. Pero el hombre, que de docto pasa a ser hombrecito Morirá a destiempo, pues tiempo atrás se traicionó Y siendo ya lo que no es, también esto dejará Yacerá en el impreciso olvido, ciénaga del No mayúsculo. Y será lo justo, al decir de ciertos Adeptos Y el Iniciado dirá que no hay justo uno solo Y el entrenado dirá de siete velos biológicos Pero será el poeta el que sobre un papel sostenga una tumba. Y el par de ojos, con gestos vagos, nota lo que sabe Y calla. Andrea 09.12.00 103
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    La quinta estación 14:58 Unataza de té Aquellas cosas que he presenciado de algún modo Percepción de los sentidos, juego de intuición Permanecen guardadas en las diversas secciones Del laberinto de este alma hoy emponzoñada. Entiendo lo que no puede entenderse, pues hallé Las respuestas a las más oscuras preguntas Y vi que en esto no hay gloria ni victoria Sólo la capacidad de verbalizar lo que ya se sabe. Otros, de mayor o menor fortuna, a esto no llegan Fallas simples, brumosa atención, húmeda memoria Y aún así, en sí mismos también llevan la semilla De una raza horrible, que sólo al saberse se perdona. Es esto tan simple? Pregunta el desmemoriado Y ocultas cosas cree entrever aquella que leer ignora Entonces aparece el silencio, gimnasio mental Donde entre susurros se ejercitan las emociones. Qué responder ante la nada, ante el vacío? Si me sé capaz de vaciar el mar con mis manos Y me sé inventar lo más brillante y lo más oscuro Para qué habré de explicar la incomprensión y su origen? El tiempo ha dejado de ser lúdico, como el cariño Lo que pasó no se vuelve más grato en la distancia Cada beso y cada insulto celosamente descansan En su sitio construido, aguardando el momento aquel... No hay engaño posible, cuando ser engañado pasa Como el delfín que de un acuario salta al mar De ser un temor a una comprobación insípida Y todavía se ven los colores a pesar de la grisácea piel. No hay descanso y no hay reposo, y no hay cansancio No es el agua golpeando testarudamente a la roca Ni la roca resistiendo la invasión de lo ya contaminado Es lo permeable, sin unidades de medida para nada. Hacer o no hacer, y como sea, que no baste. Sólo queda estar como nadie lo ha hecho nunca Y si también esto es para negarlo o permitirlo Soportarlo sin angustia, con valiente anhelo Pues, sea juego o absurdo, de este mundo 104
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo No somos la causa, y si acaso es el cristal El único que en realidad transforma lo visible Todavía sabré actuar, todavía sabré triunfar. Si estuvieras aquí y pudieras representarlo todo Devotamente me arrodillaría, para enjuiciarte mejor Y establecería los silencios, incluso los tuyos Para que todo el laberinto participe y nadie quede fuera. Entonces, habré de absolverte con monárquica sonrisa Y en tu cuello, pulcritud donde se avizora el sepulcro Con mi espada abriré la ruta final de lo más tuyo La cansina lucha entre el músculo que piensa y el que siente. Más tarde, cuando tus restos sean devueltos distraídamente Del cálido interior de los perros a la fresca hierba Y te confundas de nuevo con un millón de seres Contaré con tus gracias, y quizá, entonces, lo veas. Andrea 16.12.00 21:01 El beso del ángel Una siesta estaba yo hundido en el piso Soportando el calor con la boca cerrada Cuando apareció un ángel vestido de gris Para besarme los labios y huir a mis espaldas. Y cuando un ángel te besa, sucede lo siguiente: Bach y Rachmaninov te agostan el pulmón Los murciélagos ríen después de haberte robado tus libros Las baldosas gimen a cada paso que das sobre ellas Como niños con fiebre aturdidos en pleno delirio. Platón no es más que un cadáver de ancha espalda Y sus ideas ya no tienen contacto con la imaginación Y en lugar del cielo, tus ojos buscan el mar, los límites Y la gran manzana7 se confunde en dolor con la tierra ensangrentada8. En las mañanas el café te muerde filosamente la lengua Y te deja la ponzoña de una desesperación audaz Lloras dentro de un espejo que ya no puede reflejar Y te ríes con histeria cuando al fin te niegas a aceptar. Duele, dices, y cuando hablas a alguien de nada 7 New York. 8 Granada 105
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    La quinta estación Piensasque lo amas, y quieres decir “mi amor” Pero te contienes, presa absoluta del absurdo Y del bolsillo quitas un cerco que nadie puede salvar. Hay belleza en el cerdo que se alimenta de desechos Y hay orden en sus crías cuando máman la leche materna Pero hay algo horrible en los cadáveres encajonados Y no hay simetría en el sitio de ocho muertos de mismo apellido. Sin embargo, asistes a todos los funerales, donde te sientes bien Y en los avisos clasificados ves la depresión de quien quiere vender Corres a tu sala preferida y enciendes el televisor estéreo Basta con una propaganda para que un hilo de humedad te raje la mejilla. No entiendes que puedes entenderlo todo Teresa ha vuelto a ser Justina9, te dices en secreto Y buscas algo más, y todo lo que buscas lo encuentras Te hallas humilde y fuerte, y así ves, sólo así, la grieta en la muralla... Pero espera, cuando un ángel te besa los labios, también sucede lo siguiente: De pronto comprendes que hay un tiempo para todo10 Y no te rabian ni los magnicidios ni el holocausto Y en el rostro del cajero de banco observas la mecánica de Leonardo11 Y en los basureros llenos sólo puedes ver la lucha del hombre contra el desierto12. Sensible como un autista te clavas las uñas en las palmas Te sobra el vino, y “las monedas que ocultas temerosa13” Tintinean en tu caja, en tu cajón, y hasta en tu cama Sientes que lo has logrado, pero cuando abres el placard Renato14 te apuñala sonriendo. Qué más hay, te gritas interrogativamente, y aunque ríes Golpeas sin posibilidad de dolor cualquier muro que te aprisiona Y así te postras, rendido, en el centro de una burbuja de suspiro Y nadie escucha cuando dices: tengo en el alma una tristeza de muerte15. 9 “Justina o Los infortunios de la virtud”, obra de Donatien-Alphonse-Francois de Sade, en la que la protagonista luego de una vida llena de sufrimientos encuentra al fin la felicidad y sospecha que no puede ser. 10 Eclesiastés Capítulo 3, versículo 1 11 Leonardo de Vinci. 12 John Fante, “Pregúntale al polvo”, referencia al fragmento que dice “De repente me sentí invadido por una intuición aterradora, relativa al significado y patético destino de los hombres. El desierto estaría siempre allí, animal blanco y paciente que aguardaba a que los hombres desaparecieran, a que las civilizaciones se tambaleasen y se sumergiesen en las tinieblas. En aquel punto, la raza humana se me antojó una raza valiente y me sentí orgulloso de pertenecer a ella. La maldad del mundo no era maldad, sino un elemento inevitable y benéfico y que formaba parte de la lucha interminable por contener y domeñar el desierto”. 13 Fragmento del poema de Darío Canton “la entrega de tu cuerpo no me engaña: quiero el alma, las monedas que ocultas temerosa” 14 René Descartes. Autor de obras como “Discurso del método” y “Reglas para la dirección de la mente”, a quien se le debe el concepto de “la duda metódica” como instrumento de hacer filosofía. 15 Evangelio de San Mateo, Capítulo 26, Versículo 38. 106
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Nadie en la eterna vigilia personal, nadie, nadie. Entonces recuerdas, por encima del resplandor de la belleza La radiante visión de fuego, el rostro de aquel ser que oprimió tus labios Y lo que no habías dicho lo dices a voz en cuello, pero en silencio Que el rostro era hermoso, y que en él no había nada que no fuese dolor. Recorres las estancias de tu casa, al tiempo que ellas te recorren Buscando un nombre que te salve, un puente que te libre de esta tierra Pero no lo encuentras, y sabes muy bien que no lo encontrarás Porque el puente eres tu, y el nombre no se construye, se te otorga. Animal hecho de aceptaciones y rebeliones, cómo podrías sobrevivir? Quieres, no tantas cosas, sino unas pocas, pero lo quieres mucho A quién se lo dirías? Sobre todo ahora que sabes que puedes hacerlo Que de ti depende convertir a cualquiera en todo lo que pudieras querer? Como ves, el llanto se convierte en pasado, la fortaleza en una regla Y en tu sed indómita no permites que lo momentáneo te robe lo eterno De manera que persistes en no confundirte ni abandonarte Cuando ya intuyes que tus brazos podrían dejar de serlo. Mirando atrás, acaso alguien te obligó a ser lo que fuiste? No pretendías en ese entonces, ayer, ser más de lo que se podía? No querías, bajo cualquier precio, tocar el tiempo con tus dedos? No sabías, entonces, que cuando un ángel te besa, te convierte en uno de ellos? Ahora vete, porque cuando un ángel se entrega a través de un beso, sucede lo siguiente: Hay una catedral perfecta, a la que asisten los perfectos Y cuando pasas frente a ella sientes el frío, y el frío que sienten ellos Admites tu realeza, y sin sonreír, pero feliz caminas a tu Ermita En donde puede que haya pocos fieles, pero los que están, son los que quieres. No importa entonces que te critiquen, se subleven o te olviden Algo que importa, y sólo algo, es haber tenido el universo al menos un instante Y entender el infinito, escribir el futuro, y memorizar todo el pasado Para que quepa en tu pecho la espalda de quien aprenderás a amar. Alguien que no te conocía, pero que habrás de conocer, ya inventó el remedio Para aquellos males que podrían aquejarte, las palabras que siempre te faltaron Porque ya entonces las estaciones se inventaron para hacerte con más belleza Para que una niebla preciosa habite en los ojos de los que supieron tu nombre. Sollozas mientras la alegría te cosquillea el origen mismo del alma Y aprietas con toda tus fuerzas el pétalo en donde se posa la férrea abeja Y aunque nada te basta, y aunque nada te llena, hay algo que por fin conoces Y que no tiene nombre, pero que existe, como tus latidos y los de aquel que te hizo. Hay un poco de mar, de cielo, desierto, fango, montaña y abismo 107
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    La quinta estación Yhay cosas que pasan de vez en cuando, y son las que más duelen Y demasiadas cosas cada día, que son las que más satisfacen Y tan sólo un momento en el que entiendes que no lo sabías. Hay relatos, descripciones, novelas y poesía Vidas entre las vidas, y un cáliz demasiado excelso Y entre las noches y los días, excesos y prudencia Un calor de súplica, extrema ternura, la de aquella que te cuidó. Sientes, que hay carnaval en tu pecho Que el miedo existe, pero que la música también Y ahí están tus labios, fruto de lo especial Chorreando de pasión, pura realización de lo imposible. Entonces es el tiempo, entonces tenías razón Son tus labios, adelantándose a tu nombre Ofrecidos al ángel, alguna siesta tuya y de nadie más, para poder decir con ellos, Oye Salomón, aquí estamos, te diremos: somos dos. Andrea 28.01.01 15:20 Eran seis alacranes Eran seis alacranes, malditos todos, tres dorados, tres negros El oro brillaba bajo el sol incandescente de nuestra mediocridad Y el negro relucía bajo la grisácea piel de nuestras hondas penas Estaban de paso, lentamente, ya se iban, pero siempre estando. El más anciano preguntó de dónde será que vienen Y fue el que primero murió picado en la pelada nuca Y el más joven sonrió, y siguiendo al anterior alcanzó a decir En su fin estuvo su principio, y agujereado en un pie cayó. Eran seis alacranes, amigos míos fueron todos Tres lo eran por las noches, cuando nos mirábamos sin hablar Tres lo eran durante el día, cuando caminábamos sin mirar Y ya en la cumbre o en la orilla, al ver los cosas sonreíamos. Aunque están, ya se han ido, nadie lo ha notado, los olvidaron Quedé yo, que todavía existo, y en mí ellos, aquí, en el pecho Y el tiempo sigue, y el que lo sabe se detiene y lo tienta Juego atroz, veneno y ponzoña, ese silencio que no perdona. Sus hijos recostados sobre sus viriles hombros hastiados de todo Sus maridos anclados en sus manos para el guiso y la cama hecha Sus padres con toda la pretensión de ser en ellos lo que no fueron Y mis alacranes y yo viéndolos, y se han ido, y quedé yo. 108
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Nos miraron, los vemos Distracción puntual, precisa Droga instantánea, erudición Nunca estuve fuera de mí. Es una lástima ser así, y amarlo tanto Romper el mar y las montañas en seis partes Hacer único el momento y destrozarlo para recordarlo Y fingir sin fruncir el ceño que se refleja sin refractar nada. Es un placer ser así, y odiarlo tanto Unir corazones y darle vida a labios vírgenes Tornar común lo especial sin depender de la memoria Y callar sin más la pura amalgama de lo que sin ser ya fue y será. Eran seis alacranes, benditos todos, tres negros, tres dorados El sol cubría las noches, el azabache teñía los días Y en el medio de la vida, tan cerca tuyo Mis besos, que fueron seis, y se fueron. Andrea 16.013.01 00:13 Ayer te rompe, hoy lo comprendes Y aunque el sol brillaba y te quemaba la piel Ya los presagios revoloteaban ocultos Y aunque tus manos buscaban mi espalda Yo veía los muertos, lo muerto, la muerte. Le sonreía a tu sonrisa, me fingía largo tiempo Vencía al miedo, al presentimiento, a la angustia Inserta en el medio del estómago, implacable Inútil, incierta, estupidez que duele, dolor inocuo. En tus ojos, todavía negros, todavía brillantes Miraba el reflejo de las temporales estrellas Las mismas que verán los que transitarán Por sobre la tierra y el asfalto que habrán de cubrirte. Los años pierden potencia, los conceptos borrosos El maligno parece llamar, dulce parece la caída Y en un último gesto, el definitivo, y sin esfuerzo Me sostengo diáfano, y se siente que nada sucede. Así es como es cuando para creer se pierde la fe Así es como es cuando para querer se pierde el amor Así es como es cuando para poseer hay que pagar 109
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    La quinta estación Asíes como es cuando para tener hay que liberar. Todo por ti, por jamás hacerte más daño que el primero Todo por los días de siempre - repetición exacta para mí - Extravagancia continua, deleite del no aburrimiento Vértigo, lo que mi caja personal de sorpresas es para ti. Esto ya ha empezado mucho tiempo atrás, Esto ya tiene historia, ya tiene memoria Aquí ya es continuar, ya es proseguir Por fin se trata de no abandonar, donde pocos... Único para nadie, espectador de su propio espectáculo Unipersonal, unianimal, universal, unidemencial Unidad. Unirse a un todo, y a una nada Y escapar con cuerpo presente, la verdad que no destruye Porque ya destruyó hace tiempo, y es hoy cuando se comprende. Andrea 14.04.01 13:26 La cotidiana batalla del neófito Gaviotas azules, palomas transparentes, ángeles boca abajo Una sed ácida, tiranía de una percepción que lucha contra sí La grasa engalanada de modorra que se desliza por el cristal El beso insípido por el que hasta un Judas sentiría lo pleno del asco. Una pena enorme, abismal, fruto inconcebible de un pasado imaginado Y el estallido de dos soles opuestos, forjados en un odio sin especie Que no se da, al que no se llega, y que no viene, y que aguarda silente Detrás de mis párpados, siempre heridos de tanto cuidar lo más expuesto. El alma como un barranco demasiado riesgoso para los inocentes Donde la estólida candidez ofende el paso de lo estático del vacío Y como única recompensa a la nada realizada recibe dos aguijones Izquierda y derecha, los otros aspectos del que no llega a ser centro. Conservar la imposible calma dentro de un estuche cutáneo Mientras pálidos creyentes atrofian sus antes viriles músculos Y afeminados incrédulos llevan la modernidad sobre los huesos Cuando bastaría una lluvia errónea para acabar de gripe con sus confundidas vidas. Capacidad de entrega, el hipócrita verso de la imposibilidad de poseer Desarrollo de empatía, amaneramiento emocional de quien no llega a la verdad La calles abiertas en un mundo cerrado a un universo infinito Y por delante unos labios vueltos gestos, estructura carnal de lo efímero. Fuerzas oscuras que se intuyen con claridad 110
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Pensamiento circular, el veneno dentro dispuesto al fuera O la fruta madura que cae y se pudre a la vista de nadie Ergo Newton o Sidarta, utilidad y continuidad de lo perecedero. Lo fijo que sabiéndose fijo se lanza en espiral hacia una finalidad A favor de un viento mutable, con el imposible como contrapeso La cuchillas del casto, el terrible cariño de quien está dispuesto a eliminar Con el cansancio como timonel de la más incierta de las naves. De golpe hacía tiempo venía siendo lo imprevisto Atrición que rasga la epidermis envejeciéndola Tres golpes en la nuca, y una voz que no llega a ser escuchada No pedir, abstención, respirar el borde de una necesidad suprema. Mañana las respuestas, el modo amable, suavidad reptil O la procacidad de una risa a destiempo, mortalidad, común desunión Y entonces la otra cara, el asalto de una vanidad letal a los congéneres Atisbo estremecedor de que así como no es abajo, tampoco es arriba. Andrea 21.05.01 23:57 Mirando mi error en tu falta Esta noche alta, como pocas y escogidas y llamadas Confieso lo abierto del temor profano, debilidad de rigor Cuando al esperar la medianoche el metal convertido en polvo Reposa en su contradanza alrededor de mis espacios invadidos. Se pierde el alivio de la nostálgica queja, y no hay grito duro La melancolía se parte, y resquebrajada cae como una piel rota Queda entonces el cuerpo, un cuerpo, expuesto y sin contrario No por falta de oposición, sino por postergación de la batalla. Levantando las cejas, casi a hurtadillas y pretendiendo sagacidad Querías dar con las palabras que mueven la roca fija en su secreto Ingresar al claustro y llevarte como prenda ya las limaduras de oro Ya los pergaminos de piel de cabra, como avieso gavilán entrenado. Hay un alto que no detiene, que imperceptiblemente cambia el rumbo Y entonces la curva, que quisiste tan precisa, desiste de trayectoria Se cierra al infinito ofreciéndote el muro de piedra invisible Los cuadernos de infancia donde copiabas lo burdo Las palabras de los ancianos que no supiste contrariar. Una pequeña ofrenda, y un pequeño sacrificio, menudas realidades A la espera del escándalo de una victoria que significase tiempo Contra el casi mayor de los sacrificios, y contra los saltos cualitativos Llave suprema de la humildad, que en la oruga ve el vuelo 111
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    La quinta estación Yen todo destierro la firme alianza de los suspiros más puros. Habías llorado, y prometido no llorar más, y volviste a llorar Habías esperado la risa, y la tuviste, y la volviste a perder Pesadumbre o alegría, nacida en un alguien de tus gestos Los que alborotaron su cabellera y en ti sujetaron sus ojos. Vuelo de cuervo, la fuerza que impulsa a desequilibrar lo externo Propiedad inconfesable nacida en la necesariedad de quebrar lo querido Para no quebrarse a sí mismo y al menos respirar en elástica mediocridad Eludiendo el trago de destrozarse por sólo el riesgo de una migaja del cariño contrario. A veces siempre sosteniéndote en un cimiento que no has construido El ladrón que no puede defender la obra que ha raptado de su origen A pesar de las defensas del mundo – ese punto en común a los comunes – Que te dio nunca tan poco, como jamás nada le entregaste por algo. Andrea 22.05.01 23:43 En cuanto a ti No te dejes presionar, persiste con claridad, Que todo esto que han inventado sin clase, No es más que tiempo - un tiempo – olvidado, Una definición polvorienta que ya no siente. Borra, por un momento, toda sonrisa veloz, Toda mirada fija, toda obsesión fugaz. Clávate en el pecho un dolor supremo, Un cáliz digno de ti, una historia verdadera. No llores, que tu rostro debe erguirse Más allá de la penumbra de los días, Por encima de cualquier diluvio inesperado, Porque en ti se han puesto las esperanzas. Decae en secreto, que nadie jamás lo sepa, Que el grande sufrimiento no se habla, Se vive y se asume, con majestad real Con el ímpetu de un espíritu indómito. Sé más, olvidando todo límite, toda paz, Sin temor a las espinas rasgando tu piel, Sin dudas ante la empresa imposible, Que a ti te ha tocado vencer lo que ves. Difícil es tu camino, como el de todos, La diferencia es la regla, la resistencia 112
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Insólita, es la que pare al entusiasmo, Que de flaquezas no sabe, ni presiente. Sé de ti temblores, angustia y ansiedad, Y las horas solas del otoño en tus párpados, Y al tiempo, no sé, ni de tierra ni de agua, Que no se doblegue ante tu imagen. No puedo llegar ti, aunque lo deseo, Pues tu labor es solitaria, extrema sin fin. Mi carne no es más que petición, Mi alma no es más que un clamor, que obliga. Cumple, y sé feliz de tu ardua faena, Que la sola sonrisa de tus labios puros Escribe una estrella fugaz en el corazón De esta realidad seca de tu ausencia. Sigue, el anhelo te lo impone Escucha el susurro de tu destino Calla y mira al mundo, Atiende su necesidad de ti. Andrea 09.08.00 00:39 113
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    La quinta estación Piedras y Arquitectos La secta racional Si me llamas y no voy, es porque perdí mis piernas En la guerra de la doble moral. 114
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Si al buscarme me aparezco en tus sueños Es porque mi religión es tu cuerpo y tu nombre. Yo sé que quieres un nuevo Cristo; Uno que tenga un pueblo sin remordimientos. Yo sé que tienes la fe en la palma de la mano, Y que te impones ignorar tu propia grandeza. Quisiera darte el gusto, ofrecerte un dios, Pero para ser sincero, sólo puedo adorarte. Yo quiero en ti, toda la realidad, Y que esto sea trocar lo emocional por lo racional. Quiero tu boca recorriéndome el vientre, Y tocar la tela que cubre parte de mi cuerpo, Y entonces confirmar, presentir y vaticinar, Que una teología triste, es sólo un triste deseo. Llamémosle la secta racional, Y que sea una cofradía de sólo dos, En donde nos burlemos a gritos Del dolor ajeno, y de nuestro inmenso placer. Yo quiero, que en mi vida seas todo, Postrarme en posesión de la locura, Y que el mundo se escandalice ante mi pasión, Y que entonces me apartes, sólo para amarme. Quiero hacerte mi exceso, y consumirme Y olvidar puramente todos los años con mi nombre, Inmolar mi historia, y festejar mi nuevo nacimiento, Llorar tendido mordiendo tu piel. Si la muerte es un gesto, que sea un beso tuyo. Si la vida es un acto, que sea tu mirada. Y si es al revés, que mi mente encuentre el camino Para llegar a tu sexo, y vivir en paz. Yo no tengo la culpa. Andrea Ese que no se conoce 115
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    La quinta estación Lovieron pasar, alegre, sin tristeza en el fondo le buscaron la pena, y no pudieron encontrarla le buscaron el pie en la tierra, un pasado, y sólo encontraron aquella lágrima propia. Le dijeron de todo, le trataron de nada pero siguió siendo el loco, excéntrico como si las palabras no le llegasen como si nada le importase. Le ofrecieron dinero, sexo y fama lo aceptó todo, y ni siquiera lo sintió. Le quitaron el nombre, copiaron sus frases, y aún así no pudieron llegar a su historia. Hablaron sus cosas, dijeron sus cuentos, pero su nombre no lo podían nombrar sin que un cosquilleo o un clavo se inserte en el corazón de cada boca que lo decía. Aquí una risa, allá una lágrima, por allí una esperanza, más aquí una pena, pero de todos modos eran sentimientos, entre gentes que no sabían que vivían. Al final, en secreto, a hurtadillas, decidieron protegerlo, darle muchas oportunidades no porque quisieran alcanzarlo, o detenerlo, sino porque con él cerca, el sabor existía. Los ciegos protestaron, como gallinas hambrientas los sabios guardaron silencio teatral, que no convenció, el público miró a un costado, algo incómodo, y él permaneció en el centro, con sus ojos distantes. Llegaron los guardias, buscando explicaciones, los suegros salieron a defender, las mujeres lloraron, los hombres jugaron a ganar posiciones, pero frente al espejo, todos temían ser despreciados. Entonces las cortinas de descorrieron, todo fue reflejo, un reconocerse pura consternación y empujones desesperados, multitud vacuna buscando libertad. La confusión reinó sin presentaciones, una duda mordaz, una posibilidad, como una serpiente angustiada buscando un resquicio donde anidar. 116
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Y entonces se levantó en mitad de un suspiro, se hizo el silencio esperado, estruendoso, y de golpe buscaron en cada minuto de vida, y encontraron que ya no tenían orgullo. "Las cosas son así", dijo, y algunos sintieron el alivio, y otros no pudieron detener el dolor, y otros murieron, entre las piernas del ganado. Quién es ese, preguntó un anciano. Es ese que no se conoce, respondió alguien. Habla bien, dijo el anciano. Y eso que nos verá enterrados, completó el alguien. Andrea. 13/08/00 Historia confesa Detrás del disfraz de amistad Se había tejido despacio el anhelo. Error de continente, edad y nombres, Un estado civil a consecuencia de la ausencia. Es liviano, en tanto no lo pienses mucho Mientras la idea zumba, y la dejas girar. Lees y miras en lejanía, pero hay cierta verdad En eso que supones y niegas como real. Pudiera ser, se sabe, la distancia es mental El cuerpo grita si lo dejamos, Pero la vida es un nombre, a veces, Como las veces en que estás. Tú eres la risa sencilla de tu espacio, Yo transito entre el metal de mi memoria. Pero hay un algo que nos une, a pesar, Y quizá sea por eso que no nos olvidamos. Esto es confiar, confesar, y entonces, No es desear? Andrea 117
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    La quinta estación ¿Falsaderrota? Yo te perdí, lo sé pero fue de tus manos, de tus gestos, de todo aquello que quise dar y que no quisiste - no mientas - recibir. Hoy sé que me hicieron de barro, y a tí de mí. Y sé que brillarás, y lo que no sé es si estaré ahí. Quisiera que vengas a mí. No, mi tiempo no se acaba, es que temo que mis momentos se agobien. Me pesa un poco haber sido felices, saberte en deseos, y que hoy, dependa de mí. Dios mío, de mi vida, qué pasa conmigo? Si no fuese por la música, sería el que soy? No puedo renegar de mi razón, no puedo renegar de mi memoria. Brillarás sin mí? Brillarás conmigo? Siento el poder del futuro, tengo la emoción del dolor, he perdido una parte de mí. Quizá tenga que aprender la distancia que hay entre una derrota y una pérdida. Tengo siempre que aprender, verdad? - Para saber, niño mío. No preguntes. La santidad de discernir, pero, es tan cierto sentir! Protesto de corazón, sé que puro, pero no alcanzo a entender el por qué... Yo no voy a pedir que no me duela, sólo espero poder resistir. Cada segundo, cada minuto, cada piel cada vacío, cada cosa que soy en la nada. No soy yo, es ella, hace falta explicarlo? Si estuviese aquí, escribiría? Lo haría, sobre su cuerpo. Quizá mi mirada la escribiese. No pido nada, mi inteligencia se opone. Hay que ser fuertes, hay que serlo. Porque el témpano de la soledad 118
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo no lo soportan los débiles, nunca. Ea! claro, tengo miedo! cómo no tenerlo? Se trata de perderte, amor mío, se trata de perderte, no lo ves? La costumbre: el razonamiento el cariño: el moín de tu rostro memoria y futuro no pido nada. Si yo pudiera arrancar mi miedo, vencer las formas, llegar a vos - no a ti -, y saber que no habrá después pero que ese después exista... y sea dulce. Amor mío, no sé si voy a lograrlo, no lo sé, tengo miedo, pero no voy a pedir, voy a tratar de construir lo que no puedo ver, pero me ahoga. Aquí estoy, a mi manera, también oculto. No adivino, sólo siento. Soy un tonto, muy fuerte. Con más. Deseo. Pérdida o derrota. Cosas que suelen ir. Hoy, sos vos, como siempre. "soy nadie, de ningún lugar". Andrea. La espera trivial Sé que es la gente que no ama, y que no es amada, la que precisamente más habla de lo importante del amor, de lo bueno que es ese sentimiento. Sé que es la gente que no tiene mucho de lo cual lucirse, la primera en compadecer a aquellos que están en la galería del mundo. La gente que está en el medio, la que más habla. Ni los pobres, ni los ricos, tienen ni educación ni tiempo necesarios como para ocuparse de lo material, es la exquisita clase media, la que al no poder acceder a la riqueza presuntuosa, y resistirse a la pobreza extrema, clama por un tipo de protagonismo que sólo ella es capaz de asumir. No espero que nadie me crea, es simplemente que yo ya no les creo. La diferencia entre tener capacidad y no tenerla radica en que lo primero no condiciona, en tanto lo segundo afirma una sola vía de escape. El capaz puede hacerlo todo, el incapaz, sólo tiene una alternativa. De los pobres es el reino de los cielos, de los ricos es el mundo de la tierra, y de la clase media? 119
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    La quinta estación "N" dimensiones, "N" clases. Yo parto al mundo en cuatro partes, los dotados y los no dotados para la literatura, los dotados y los no dotados para la música. Quien entiende de música y letras... no lo entiende todo? La cumbre de la imaginación está en las letras y en la música. Quien puede imaginar un verso, una melodía - habiéndose escrito tanta poesía y tanta música siempre -, acaso no sabría imaginar qué hacer con un cuerpo ofrecido? Los pobres ya no esperan, los ricos esperan más, pero no les importa, por lo tanto la verdad es que tampoco esperan ya más nada, en tanto los demás son los que realmente esperan. Es una espera trivial, tonta y sin sentido, como todo lo que sucede cuando se mira alrededor olvidándose de uno mismo. Y cuando llueve muy fuerte, hay dos tipos de personas, las que temen... y las que sonríen. Andrea. 03/07/99 La eterna cercanía del final Hay hombres y mujeres que de la adolescencia, no tienen mucho que recordar, y ahora, no les queda mucho por vivir. Cuando se han cruzado distancias enormes, una simple caminata puede resultar emocionante. Para apreciar lo que se tiene, pudiera no ser necesario perderlo, sino tener más, y saber recordar. Cómo enseñar el recuerdo, a quien vive de memoria? Hay huellas de dentelladas en el ambiente de esta habitación. Es una estancia pequeña, en donde cabe mi alma. No es una demostración de espacio, en donde no podría caber. Vengarse, es una forma de vivir. Vivir, es una forma de vengarse... si es que realmente se conoce el significado de las palabras... y un poquito más. Al tiempo, ser feliz podría ser escaparse, bajo el riesgo de que los demás lo denominen encerrarse. Definitivamente, no se le puede dar el gusto a todos. Sólo hay que hacer una cosa: imaginar un nombre con toda su historia, lo odiemos o lo amemos, lo queramos o no, nos despierte inercia o devoción, y ver no una persona, sino un cadáver tendido a nuestros pies, con la boca abierta y los ojos cerrados. Y así, tratar de sentir la verdad. No hablo de sonrisas, sino de sentimientos. Porque hay dos tipos de personas, de acuerdo a lo que sienten frente a un cadáver... La importancia de una declaración de bienes, frente al cadáver. Los planes quinquenales, la receta del pollo al barro, el último campeón de ta-te-ti, el último beso, el último orgasmo, lo que nos deben, y lo que debemos, frente al mismo cadáver. Y entonces? Te ofrezco el después. Yo sé que nunca será igual, debieras aprender que precisamente de eso se trata, de que nada puede volver a ser igual. Mejorar no es permanecer. Masticar las palabras, y estarse en silencio por una semana... o dos. 120
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Yo acepto, pero sobre todo lo demás, espero, haciendo cosas. Andrea. 26/07/00 Perdiendo la sonrisa Es un juego de machos y hembras, en los que tratan de despertar la compasión. A veces ellas ceden, y en lugar de admirar, compadecen, y a eso le llaman amar. A veces son ellos los que compadecen, y a eso le llaman proteger, y eso se toma por amar. Lo cierto es que se dibujan un altar, desde donde pretenden mirar de arriba hacia abajo, pero yo sé que no es verdad, que todos luchan por llamar la atención, de uno u otro modo, porque nadie se basta a sí mismo, y que en lugar de mostrar allá arriba, muestran aquí abajo, donde todos son iguales. Yo no pretendo disimular, ni tampoco despreciar, es sólo que ciertas cosas no son, aunque mucha gente lo pretenda, lo finja, y viva como si fuera. Yo sé que cuesta, que duele, y que muchos nombres se perderán en honor a la injusticia, las botas, los tanques, los miedos, las pobres amantes semanales, los vacíos matrimonios de décadas, pero no me importa la denuncia, porque temer no es ser inteligente, porque ser genio no es atropellar, porque atropellar no deja de poder ser impuro, porque sé que el que miente es quien no es. Andrea se despide. 07/07/00 Vacío sin demora No le culpo al mundo, sé que he nacido con esta sed de sangre. Así, no te reprocho el abandono, sino tu misma llegada aventurera, llena de sonrisas y promesas bajo las sábanas. Matar el tiempo, o matar momentos. No se miente cuando se confiesa el deseo, no es sincera la eternidad en la tierra, aunque sí la pretensión de la misma. Y un impulso detestable de lograr la caída, la sinrazón violenta. De dientes y uñas se construye la pasión. Matar a los dioses, o matar personas. El poder en las manos, el ansia y el remordimiento. Gritar, para no escucharse. Lamer las llagas de un leproso, en medio de la desesperada necesidad de olvidarse de uno mismo, verdadero infierno. Carne de cañón, todo por demasiada información, falsa. Las ilusiones, o leerle a un niño las noticias de los periódicos. Estaré irremediablemente demente, gran título! Más despreciable en este mundo es estar suelto, sin hacer nada. Tus lágrimas pueblerinas, tus depresiones familiares, y tu estrés laboral... tienen comparación con mi mundo irreal, en dónde al menos no se niega que el tiempo ya se fue? 121
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    La quinta estación Aferrarse a una flor, a una montaña, a un cajón de madera. Te escupo en la cara tus latitudes, tus territorios, tus mapas, tus historias religiosas, y tu religioso amor a las historias. Contraponer es sencillo, lo difícil es estructurar sin parecer un idiota a los ojos del sabio. En mi locura, no intento darle formas a las plantas. En tu cordura, sé que puedes pensar que Versalles tiene cosas que enseñarle a natura. Interrumpirse, o interrumpir la vida del que no ha nacido. No tengo miedo de que esto sea demasiado largo, ya casi no me quedan miedos. Créeme, yo no conozco el camino, pero al menos lo transito, y no hablo de él. Yo, simplemente intuyo que nadie ha estado en este sitio. Y cuando esto me basta callo, y cuando no, con rabia te busco. Pedir poco es pedir todo, cuando pedir mucho es rogar migajas. Me sitúo lejos, pero imploro y suplico. Soy una deidad que necesita el mundo. No alguien del mundo que necesita una deidad. Desde aquí no me decido a ser como los demás, cuando los demás sólo pueden imaginar lo que es ser como yo. Y trato de que no sea así. Ante todo eso, tratar. La noche está llena de vacío. El tiempo, no tiene prisa en llegar, ni en pasar. Andrea. 2/07/00 El momento Es cuando luego de extrañarte, sin pensarte, entras por la puerta y está sonando la música correcta. Es así, nos damos cuenta, de que todo había estado esperando por nosotros, y no nosotros por todo. Y estando contigo, me doy cuenta al fin, de que había estado solo todo este tiempo. Es al tenerte, no antes, que puedo amarte y que no hay nada que pueda dolerme, que no sea este preciso momento. Todos esos antes, como fotografías en blanco y negro que comentar. Todos esos después, como chips que habrá que instalar. Y todo este momento que vos y yo sabemos disfrutar. Aquí, precisamente aquí, muy cerca de mí, que me he ido tan lejos, y que no he terminado de volver. Mañana serás imagen, lo sé muy bien, algo que recordar. Ayer fuiste norte, un lugar al que llegar. Y ahora, en este momento, mi todo personal. Disculpame si me río un poco, es solo felicidad, es que no sé si más adelante podré llorar, y no estoy seguro de que más atrás realmente me reí, sólo puedo comprender que este momento lleva nuestros nombres, y que antes de mentir, prefiero sentir, tu boca, tu pelo, tu magia perfecta estirándome la piel. Andrea 122
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo 17.07.99 18:42hs Cuando me vaya Hay un frío bajo las uñas, aunque de todos modos hay el furor bajo los párpados. Así estará mi féretro, así mi cadáver, y sonreirás, no por lo que me haya pasado, sino por todo lo que nos pasó. Yo sé que recordarás cosas – todos lo hacen -, y te parecerán sencillas, y te parecerán inmensas, pero sobre todo, te parecerán especiales. Es la magia de haber sentido, de haber latido, de haber compartido un momento que de otro modo no se hubiese creado jamás. Y quizás entonces comprendas que cuando mi cuerpo deje de respirar no será mas que la ceremonia necesaria para que otro cuerpo vuelva a comenzar la marcha. Después de muerto ya no sería capaz de reclamarte nada, y si estando vivo no te reclamo nada, ya no es lo mismo? No, claro que no, es peor, porque en vida ya estoy muerto... o es que acaso me tienes vivo? Verdaderamente vivo? Si en lugar de humillarme o lastimarme, tus lágrimas me aburren y me hastían... si en lugar de dolerme tu distancia, la acepto como una molestia... si no es tu nombre el que me cambia la mirada al escucharlo, acaso no quiere decir que una parte del todo se ha perdido? A dónde fue la “magia”, el calor voluptuoso? No te preocupes, fui yo, siempre queriendo demasiado, siempre la insatisfacción grabada en mi frente. No te preocupes, no pagues a un sicólogo, fui yo quien ha fallado, fui yo quien ha pretendido demasiado. Nunca me gustaron los corrales, pero, mientras vos tenías la certeza del corral – todos los miles de millones de semejantes -, yo tenía la intuición de los que han escapado. Es cierto, puede ser que jamás nos veamos la cara – mis pocos semejantes -, pero aún estando entregados a otros cuerpos, es hacia nosotros a dónde tendemos. Cuando me vaya, puede que todo sea igual, es decir, puede que nada cambie, es decir, puede que ya nada sea diferente... y entonces, lo sé, habrá cosas que te parecerán sencillas... y otras te parecerán inmensas... Lo sentirás, y no sabrás expresarlo, y no querrás decirlo... Pero puede que un día, ya con mi cuerpo bajo tierra, lo digas finalmente sin reparos, y que un alguien lo escuche y lo comprenda mirándote a los ojos con toda la pureza de un sentimiento... y entonces podrá ser que sientas que al irme yo, se cumplió la ceremonia para que un nuevo cuerpo reinicie la marcha... O no? Andrea 03.07.99 22:45hs. Nania Esta noche me rompí las manos fregando el piso de toda la casa, limpiando los vidrios de las ventanas, sacándole brillo a los azulejos del baño. Terminado esto, procedí a vaciar los basureros, el de los baños – papel higiénico y mechones de pelo – y el de las demás estancias – 123
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    La quinta estación colillasde cigarrillos y latas de cerveza -, preguntándome quién diablos habrá sido Palestrina. Ahora que todos duermen, y estoy sola, puedo pensar un poco en mí, pero no quiero, hay muchas cosas en las que pensar. Se me ha hecho tarde, y no sé que cocinaré mañana. Lo mejor será un pollo al horno, algunas verduras, unos cuantos muslos, algo de limón, pimienta, mostaza y terminó, que labore el gas. Mis manos están a la miseria, esto no es vida y, sin embargo, es la mía. No entiendo como puede la gente hablar y discutir de alguien que ya está muerto. Para mí es bastante sencillo, cuando alguien muere, se lo recuerda, se sufre en la medida en la que el cariño lo haga posible, pero más nada, todo es tiempo. Sin embargo, la manía de Javier y sus amigos de hablar y hablar y hasta de enojarse por cosas que sucedieron hace centenas de años, por cosas que fulano o mengano, como Palestrina, pudiera haber sido que hubieran pensado, dicho o hecho, no tiene sentido. Digo, si fulano se embriagó o no alguna vez, qué tiene que ver con los ceniceros limpios, los basureros vacíos y el baño irradiando pulcritud? Ja! Muchos escritores y muchos músicos, pero un día en el que la comida no esté caliente y en su punto, una sola vez que las benditas camisas no estén bien planchadas y suavemente almidonadas (porque sé que es almidón lo que usan, sea de la marca que sean las cosas esas para planchar) y todo se viene abajo, incluso el Palestrina ese. A mi no me engañan estos niños, porque no son más que unos chiquilines que juegan a ser doctores. Los dejas una semana y ya verás la casa, los pisos sucios, la heladera descompuesta porque son incapaces de cerrarla bien, y en cada metro cuadrado el olor al encierro de todo el polvo acumulado. No son más que niños que hablan. Pero Javier es diferente, muy diferente, como lo soy yo, por eso me escogió a mí. Yo sé que él sabe más que sus amigos, y sé algo más, que es un hijo de puta. Una bestia sin escrúpulos, un animal con el sexo y el dinero clavados en su frente. Es un lobo, una hiena, un tigre, todo bajo la piel de una oveja huérfana. Si lo conoceré! Sus maneras tan sobrias, sus gestos tan exactos, sus pocas palabras, y sus ojos de demonio encerrado. La primera vez que me poseyó conocí el mar, desde el fondo, en la oscuridad, entre piedras y pescados con ojos de fuego que comían otros pescados indefensos. Fui una cosa, pero una cosa de él, y él cuida sus cosas, siempre. ¿Cómo no entregarme a su eterna fiesta juvenil? Javier toma lo que quiere, así me tomó. Distraídamente, con un beso de cariño y verdaderas garras en mi cadera, con la crueldad de su fuerza sometiéndome a sus movimientos y con su lengua voraz que me lamió hasta el alma. Así fui de él, y así seguiré, hasta que mi cuerpo le siga gustando. Después, no sé, y no me importa. Es mío, por ahora, no me engaño. Yo no sé quién es Palestrina, o quien fue, ni puedo beber como él, ni acompañarlo a todas horas, ni retenerlo, pero él vuelve a mí, sediento y hambriento, soy su comida y su bebida cuando no da más, cuando lo único que queda de él es lo mejor de él, su deseo. Soy inteligente además, sé muy bien un par de cosas, la primera, que a lo qué el llega a través de sus esfuerzos para no ser lo que es, es lo mismo que a lo que llego yo – porque ya soy así - sin hacer esfuerzos; la segunda, que sólo un animal se acopla con deleite con otro animal. Tal vez sea diferente, no lo sé, lo primero es asegurarme unos buenos muslos y las verduras necesarias, después, quizá, alguna noche, no lo sé. Y por supuesto Alex, el hijo que le di, luego de concebirlo un viernes a las nueve de la noche. Entre mi hombre y el hijo que me dio transcurren mis días, pero mis días no son mi vida, mi vida es Javier, hundido en mi cuerpo, con 124
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo su pelo entre mis manos, su sudor, su espalda tersa y su risa de niño satisfecho y contento. El hijo de puta. Qué espero? Que Javier vuelva esta noche, primero, y segundo, que Alex llegue a ser tan hijo de puta como su bendito padre. Mi felicidad es tanta, pero tanta, que ojalá otra mujer exista para hablar con ella de lo mismo. Ahora que lo pienso, quizá de eso se trata Palestrina, de hablar de lo mismo con otra persona. Debe ser eso. Qué más da? Andrea 03.08.00 00:09hs Búsqueda sin querer Vacié mi estudio. Lo dejé desnudo de libros, discos, velas y hornillos. Y comencé a buscarte. Con las puertas y ventanas cerradas, con las cortinas corridas y en grave silencio, te busqué primero en el mar, porque de ahí vienen las leyendas. Y no te encontré. Un día voy a buscarte dentro de mí. Epílogo: Si encontrarte será más terrible que buscarte, qué nos sobrevivirá? Ignorar es la fuente de esta vida, saber es ir ahí donde comienzan las cosas. Es todo lo que pudiera saber. A lo mejor las certezas son insoportables. Park Avenue – New York ¿Qué? Nada. Pensaba en voz escrita. Habrá que asumir las diferencias, propones. Lo sostengo, sin creerlo demasiado. Ya no te quedan palabras, entonces. Lo contrario, yo ya no les quedo. Debieras escribirlo, me gusta. No se trata de tus gustos, por ahora. Por eso mismo. ¿Un cigarrillo? Todos los que quieras, todo lo que quieras. Y si quiero una obsesión tenue, una galaxia de bolsillo? Y si te lo fabricara? Mejor no. Qué vas a hacer? Buscarte, claro. Vivo para eso, no? Te espero. Andrea. 28.03.00 00:51 hs 125
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    La quinta estación Índice de La quinta estación Qué pasaría?.................................................................................................................2 Maitines.............................................................................................................................5 Nocturno I.....................................................................................................................6 Nocturno II....................................................................................................................7 Nocturno III..................................................................................................................8 Nocturno IV..................................................................................................................9 Nocturno V..................................................................................................................10 Nocturno VI................................................................................................................11 Nocturno VII...............................................................................................................12 Nocturno VIII.............................................................................................................13 Diurno I.......................................................................................................................14 Laudes..............................................................................................................................15 Unos días más..............................................................................................................16 Eliet..............................................................................................................................17 Reproche del lunes......................................................................................................18 Mañana, en Asunción.................................................................................................20 Una mañana cualquiera.............................................................................................21 Una siesta, en ayer......................................................................................................22 Entretanto sueña.........................................................................................................24 Creencia de que soy, lo que no soy............................................................................26 El nudo.........................................................................................................................27 La siesta.......................................................................................................................29 Llovía...........................................................................................................................30 Entre los dos................................................................................................................32 126
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Difícil............................................................................................................................33 Dos................................................................................................................................34 Tres horas....................................................................................................................35 Estar.............................................................................................................................36 El otoño del melómano...............................................................................................37 El inocente pecado de la trasgresión.........................................................................38 A ver vos......................................................................................................................39 La traición...................................................................................................................40 Esto que es...................................................................................................................41 Errónea renuncia........................................................................................................41 Ya desde entonces.......................................................................................................43 Cuando me ocupe de ti...............................................................................................44 Aproximación..............................................................................................................45 Condena y absolución.................................................................................................46 El precio.......................................................................................................................47 Tristeza........................................................................................................................48 Voluntad del que imagina..........................................................................................49 Fácil..............................................................................................................................50 El estúpido...................................................................................................................52 Voluntad de cualquiera..............................................................................................53 Lo pendiente................................................................................................................54 Canción........................................................................................................................55 Este...............................................................................................................................55 A fe mía que te extraño..............................................................................................57 Incertidumbre.............................................................................................................58 ¿Dónde estabas?..........................................................................................................59 Cuento..........................................................................................................................60 La primera de las cruces............................................................................................61 El castigo......................................................................................................................62 No importa..................................................................................................................63 Guerra.............................................................................................................................65 Duermen intranquilos................................................................................................66 Dale Kagdagdla...........................................................................................................67 Otro idioma.................................................................................................................68 127
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    La quinta estación Metal sin espinas.........................................................................................................69 El puñal que guardo...................................................................................................70 Que a ti te venza..........................................................................................................71 Villarrica, don de lenguas..........................................................................................73 Adiós a la lógica..........................................................................................................73 Nuestro querido hermano..........................................................................................74 El que se oculta...........................................................................................................75 Ustedes, Sísifo, ella y yo..............................................................................................75 Duelo tácito..................................................................................................................77 El saludo......................................................................................................................79 El profeta develado.....................................................................................................80 No sería........................................................................................................................81 Pero..............................................................................................................................82 Los tres y ella..............................................................................................................83 Ni hierro ni uvas frescas.............................................................................................84 Porcentaje virtual.......................................................................................................84 Depre............................................................................................................................85 Sinceridad....................................................................................................................86 Fue hoy........................................................................................................................87 Sólo es agua.................................................................................................................88 Recurre a la novedad..................................................................................................89 La Quinta Estación.........................................................................................................91 Antes de entrar...........................................................................................................91 Posesión y búsqueda...................................................................................................92 Asmihem......................................................................................................................93 Donde habita la espera...............................................................................................94 En aquel entonces, Mardonia....................................................................................95 El susurro del viento...................................................................................................97 No hay caso..................................................................................................................98 Mar...............................................................................................................................99 Basta la piel...............................................................................................................101 El par de ojos............................................................................................................102 Una taza de té............................................................................................................104 El beso del ángel........................................................................................................105 128
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    Silvio Manuel RodríguezCarrillo Eran seis alacranes...................................................................................................108 Ayer te rompe, hoy lo comprendes.........................................................................109 La cotidiana batalla del neófito...............................................................................110 Mirando mi error en tu falta...................................................................................111 En cuanto a ti............................................................................................................112 Piedras y Arquitectos...................................................................................................114 La secta racional.......................................................................................................114 Ese que no se conoce ....................................................................................................................................115 Historia confesa........................................................................................................117 ¿Falsa derrota?........................................................................................................118 La espera trivial.......................................................................................................119 La eterna cercanía del final ....................................................................................................................................120 Perdiendo la sonrisa ....................................................................................................................................121 Vacío sin demora ....................................................................................................................................121 El momento...............................................................................................................122 Cuando me vaya.......................................................................................................123 Nania..........................................................................................................................123 Búsqueda sin querer.................................................................................................125 129