El documento explora la relación entre los elementos simbólicos (agua, fuego, aire y tierra) y las creencias religiosas en culturas primitivas, sugiriendo que estas creencias surgieron como respuestas a fenómenos naturales sin comprensión científica. Se analiza la influencia histórica de estos elementos en el pensamiento filosófico desde los griegos hasta civilizaciones antiguas, así como su presencia en la astrología y la adoración de cuerpos celestes. La adoración del sol y la luna y la figura de salvadores nacidos en solsticios son temas recurrentes en diversas culturas.