Este documento es un sermón del 1 de septiembre de 1957 dado por William Branham sobre el capítulo 3 de Hebreos. En el sermón, Branham comparte la historia de conversión de una mujer alcohólica llamada Rosella y cómo Dios la sanó y llamó al ministerio. Luego habla sobre cómo América ya no quiere el evangelio y está lista para el juicio, y cómo el único amor que quedará será entre el pueblo elegido de Dios.