La fotografía estereoscópica utiliza dos cámaras separadas por una distancia equivalente al 3% de la distancia al objeto fotografiado para capturar imágenes ligeramente diferentes para cada ojo y así crear la ilusión de profundidad cuando se ven juntas. La distancia entre las cámaras, llamada distancia interobjetiva, debe ser igual a la distancia interocular humana para evitar distorsiones, pero debido al tamaño de las cámaras esta distancia siempre es mayor, exagerando la profundidad en primeros planos