Este documento discute los principios bíblicos de la sexualidad y el décimo mandamiento "no cometerás adulterio". Explica que Dios creó la sexualidad para unir a los esposos y procrear dentro del matrimonio, y que el adulterio daña la unión conyugal y la pureza espiritual. También ofrece consejos para proteger la pureza sexual antes y durante el matrimonio.