Este poema reflexiona sobre la importancia de disfrutar cada momento con los hijos. En él, el autor promete dedicar solo ese día a sonreír y reír con su hijo, llevarlo al parque a jugar, desconectarse de las distracciones para estar con él, no enojarse ni preocuparse por el futuro, y agradecer a Dios por el regalo de tener a su hijo. Finalmente, pide a otros padres que aprecien cada día con sus hijos.