Este documento es una carta de los padres a sus hijos en la que describen los límites de ser padres. Explican que aunque pueden enseñarles y guiarles, no pueden obligarles a aprender o hacer las cosas, ni decidir por ellos. También dicen que pueden amarles pero no pueden darles la vida eterna, que solo Jesús puede ser su Señor. El propósito es recordarles que aunque les eduquen, al final son ellos quienes deben tomar sus propias decisiones.