Los principales problemas crónicos entre los adolescentes incluyen la depresión, la anemia, la bulimia, la anorexia, la obesidad, los trastornos mentales, el alcoholismo, la drogadicción, el tabaquismo, la violencia y las enfermedades de transmisión sexual. Estas enfermedades crónicas interfieren con el desarrollo normal de la autonomía e independencia del adolescente y causan distracciones en la escuela, la familia y la sociedad, lo que dificulta su desarrollo como miembros funcionales