El poema de Juan Gelman plantea la hipótesis de un Dios femenino, sugiriendo que su presencia sería cercana y afectuosa, transformando la relación de los seres humanos con lo divino. Se exploran conceptos de inmortalidad, cercanía y amor, en contraposición a las ideas tradicionales sobre Dios como una figura distante. La obra invita a reflexionar sobre la naturaleza de la divinidad y el impacto de un Dios femenino en la espiritualidad humana.