La taza cuenta su historia a la señora, explicando que pasó por un largo proceso de moldeado, horneado, pulido y pintado a manos del alfarero, lo que le causó mucho sufrimiento en el momento. Sin embargo, al final el alfarero la transformó en una hermosa obra de arte terminada. Al igual que la taza, las personas a veces deben pasar por sufrimientos que no comprenden, pero Dios las moldea para que salgan fortalecidas.