La tacita le cuenta a la señora que antes era solo un montón de barro, pero su creador la moldeó y la sometió a procesos dolorosos como el horno y la pintura para darle forma y convertirla en una hermosa taza. Al igual que Dios moldea a los seres humanos a través de pruebas para que cumplan su propósito, debemos confiar en que Él sabe lo que hace.