El texto es una reflexión sobre la importancia de mantener el romanticismo, el optimismo y las ganas de vivir a pesar de las dificultades y desilusiones de la vida. Se enfatiza el deseo de seguir amando, ayudando y buscando la justicia, así como la relevancia de los sueños y el amor como motores de transformación personal. Francisco Cândido Xavier destaca que incluso en medio del dolor, la esperanza y la alegría pueden surgir como elementos transformadores en la vida.