Las autoridades de Arequipa están evaluando medidas para controlar la población de palomas en la ciudad, la cual actualmente es de aproximadamente 3,000 aves. El excremento de las palomas está dañando monumentos históricos y representa un riesgo para la salud pública al poder transmitir enfermedades. Se considera prohibir la venta de comida para palomas y se consultará con expertos para determinar la mejor solución que preservará el patrimonio cultural pero también protegerá la salud de los residentes.