Los antivirus surgieron en la década de 1990 para proteger los equipos conectados a Internet de virus informáticos y otros programas malignos. Un antivirus identifica y elimina estas amenazas mediante el análisis de la información en un sistema y la desinfección o eliminación de cualquier código dañino. Los antivirus se clasifican en preventores, identificadores o descontaminadores según su función principal de prevenir, detectar o limpiar infecciones, respectivamente.