El documento resume el capítulo 5 de Apocalipsis. Explica que la adoración verdadera tiene un origen sobrenatural en el trono de Dios, está vinculada con la evangelización a través del mensaje del ángel, es inalcanzable por la indignidad humana, solo es otorgada por la dignidad del Cordero, y está vinculada a la esperanza mesiánica representada por el León de la tribu de Judá.