El documento critica a Dinamarca por su arrogancia y la percepción de ser un país civilizado mientras oculta prácticas brutales como la caza masiva de delfines en las Islas Feroe. Se menciona la hipocresía de los daneses al condenar otras tradiciones culturales, como las corridas de toros en países hispanoparlantes. El autor llama a tomar conciencia sobre estas prácticas y denuncia la barbarie que se perpetúa en nombre de la cultura y la tradición.