El documento describe el ayuno de Daniel como una práctica de obediencia a Dios que implica abstenerse de ciertos alimentos para mantener la identidad como israelita. Se menciona la historia de Daniel, quien se negó a comer la comida del rey de Babilonia y optó por una dieta de legumbres y agua, lo que resultó en un mejor estado de salud que sus compañeros. Se incluyen guías diarias de oración y reflexión a lo largo de un periodo de 21 días, enfocadas en la renovación espiritual y la búsqueda de la voluntad de Dios.