Débora fue una juez valiente que ayudó a liberar al pueblo de Israel de su opresor, el rey Jabín. Aunque tenía miedo, Débora guió a Barac y su ejército de 10,000 hombres a la batalla en el Monte Tabor, confiando en que Dios les ayudaría a ganar. En efecto, Dios intervino y atascó los carros de acero del enemigo, permitiendo que Israel ganara la batalla y liberara su tierra.