El documento describe el proyecto de salvación de Dios como un entramado de acciones divinas y humanas a lo largo de la historia. Dios ha usado profetas, sacerdotes y reyes para guiar a su pueblo, y Jesús vino en la plenitud de los tiempos para completar la obra de salvación. Ahora, la Iglesia continúa esta misión evangelizadora conjuntamente, enviando a los laicos y al clero a llevar el mensaje del Evangelio a todas las naciones.