Las principales causas de la pérdida de biodiversidad son la conversión de hábitats naturales a tierras agrícolas y zonas urbanas, el fraccionamiento de hábitats que impide la movilidad de especies, la simplificación de hábitats a través del monocultivo, el rápido crecimiento de la población humana que acelera la conversión de tierras, la sobreexplotación de especies, y la contaminación ambiental por derrames de petróleo y vertidos tóxicos.