La deforestación tiene varias consecuencias negativas como la pérdida de hábitat para especies en peligro de extinción, cambios en el clima local que perjudican los cultivos, y alteraciones en los regímenes de los ríos que afectan el riego, energía y abastecimiento de agua. La reforestación se propone como medida para contrarrestar algunos de estos efectos, aunque requiere décadas para restaurar completamente los bosques y su biodiversidad.