Los burgos eran asentamientos que surgieron durante la Baja Edad Media fuera de los castillos y abadías, habitados principalmente por siervos liberados, comerciantes y artesanos. Carecían de ataduras feudales y tenían gobiernos propios que otorgaban privilegios a cambio de impuestos. Las ciudades burguesas se caracterizaban por estar rodeadas de murallas, tener calles estrechas y edificios importantes como iglesias y mercados en torno a una plaza central.