Borrador de una carta a enviar a los parlamentarios vascos:
Sr. Parlamentario:
Desde Hazteoir estamos siguiendo muy de cerca la elaboración, por el
Parlamento Vasco, de la Ley de Parejas de Hecho. Quiero hacerle llegar mi
opinión de ciudadano. No estoy de acuerdo con que la futura ley equipare
la unión de parejas homosexuales con el matrimonio.
Por un lado, hay una razón de justicia. Las uniones homosexuales no
aportan ningún bien a la sociedad. En cambio, el matrimonio entre un
hombre y una mujer contribuye al Bien Común generando ciudadanos, y,
además, ciudadanos educados en condiciones óptimas, que las da la
estabilidad propia de la unión matrimonial.
Otro aspecto a tener en cuenta son las estadísticas sobre la duración de las
uniones homosexuales, que muestran que la duración media es de
aproximadamente un año. Dada la fragilidad de tal relación, sería poco
sensato y perjudicial el regular por vía de ley una serie de derechos.
Además, pienso que se ejercería una discriminación con otro tipo de
convivencias, que también se dan en nuestra sociedad, y que no gozan de
ventajas fiscales, etc. Me refiero a tantos casos en que conviven
consanguíneos por motivos de servicio y ayuda: por ejemplo, una mujer
soltera que cuida y vive con un familiar incapacitado, anciano o enfermo.
Finalmente, deseo recordarle que los homosexuales, como personas, ya
gozan de todos los derechos que se recogen en la Carta de las Naciones
Unidas y en la Constitución Española. Son los derechos de que disfrutan las
demás personas, independientemente de su orientación sexual.
Por tanto, aconsejo una regulación de las uniones homosexuales
exclusivamente de tipo privado, ante notario.

Borrador que HazteOir elaboró para enviar a los parlamentarios vascos

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    Borrador de unacarta a enviar a los parlamentarios vascos: Sr. Parlamentario: Desde Hazteoir estamos siguiendo muy de cerca la elaboración, por el Parlamento Vasco, de la Ley de Parejas de Hecho. Quiero hacerle llegar mi opinión de ciudadano. No estoy de acuerdo con que la futura ley equipare la unión de parejas homosexuales con el matrimonio. Por un lado, hay una razón de justicia. Las uniones homosexuales no aportan ningún bien a la sociedad. En cambio, el matrimonio entre un hombre y una mujer contribuye al Bien Común generando ciudadanos, y, además, ciudadanos educados en condiciones óptimas, que las da la estabilidad propia de la unión matrimonial. Otro aspecto a tener en cuenta son las estadísticas sobre la duración de las uniones homosexuales, que muestran que la duración media es de aproximadamente un año. Dada la fragilidad de tal relación, sería poco sensato y perjudicial el regular por vía de ley una serie de derechos. Además, pienso que se ejercería una discriminación con otro tipo de convivencias, que también se dan en nuestra sociedad, y que no gozan de ventajas fiscales, etc. Me refiero a tantos casos en que conviven consanguíneos por motivos de servicio y ayuda: por ejemplo, una mujer soltera que cuida y vive con un familiar incapacitado, anciano o enfermo. Finalmente, deseo recordarle que los homosexuales, como personas, ya gozan de todos los derechos que se recogen en la Carta de las Naciones Unidas y en la Constitución Española. Son los derechos de que disfrutan las demás personas, independientemente de su orientación sexual. Por tanto, aconsejo una regulación de las uniones homosexuales exclusivamente de tipo privado, ante notario.