Ale Otero se encuentra en una encrucijada sobre su futuro profesional como comediante. Actualmente se desempeña en el grupo de improvisación teatral Improvisto, pero se cuestiona si debería permanecer allí o buscar nuevos proyectos. Planea reunirse con su "junta directiva personal" compuesta por familiares y amigos cercanos para pedir consejo sobre cómo reinventarse y expandir su alcance nacional e internacionalmente.