El malware llamado 'cherry picker' ha estado disponible desde 2011, utilizando sofisticadas técnicas para evadir la detección de antivirus al infectar archivos legítimos y raspar datos de la memoria del sistema. Esta herramienta ha evolucionado a su tercera generación y destaca por su capacidad de ocultarse y limpiarse a sí misma tras la infección. Expertos en seguridad informática, como Mike Stevens, han analizado sus mecanismos de operación, revelando el uso de la API queryworkingset de Windows para acceder a la memoria de manera eficiente.