El solicitante recién egresado pide empleo y exagera sus credenciales y experiencia. Pide una oficina privada con vista y secretarias, así como un alto salario libre de impuestos y un automóvil de la empresa. El gerente de recursos humanos se burla de sus demandas exageradas y le ofrece un puesto superior con más beneficios de los solicitados, como una broma por sus peticiones descabelladas.