El documento describe el caso de Ryan, un adolescente que se suicidó después de años de acoso escolar y ciberacoso por su supuesta orientación sexual. Un supuesto amigo difundió rumores sobre su sexualidad en la escuela y una chica lo engañó online haciéndole creer que le gustaba para luego humillarlo públicamente. El acoso en Internet empeoró las cosas, exponiendo su sufrimiento a una audiencia mayor. Su caso ayudó a aprobar una ley contra el acoso en Vermont.