CIUDADANOS EXTRANJEROS
Juan 17:14-16

14 Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del
   mundo, como tampoco yo soy del mundo.
15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.
16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo

El 2 de Julio de 1947 se registró un hecho que hasta hoy ha mantenido a
muchos en la incógnita. Se escuchó una fuerte explosión en un rancho de
Nuevo México, en Roswell. Más tarde encontraron infinidad de pedazos de
un material no conocido. Los titulares de la prensa internacional anunciaban
que se trataba de un platillo volador que había explotado y en el que habían
encontrado incluso seres extraños ya inertes. Sin embargo esto no pasa de
ser una especulación, porque hasta el día de hoy no se sabe a ciencia cierta
qué fue lo que pasó.
A través de todos los tiempos los humanos han demostrado sumo interés por
conocer si en realidad existen seres extraterrestres. Se ha escrito mucho al
respecto y aún este tema sigue despertando curiosidad en muchos. Pero
mientras el mundo está ocupado en descubrir si existen seres de otros
planetas ¡a lado de ellos se mueven cada día seres que no pertenecen a
este mundo y realmente parecen muy extraños!
1.     EXTRAÑO EN SU PROPIA TIERRA
El Señor manifestó que sus hijos aunque viven en este mundo no son del
mundo y oró por ellos para que sean librados del mal. Como hijos de Dios ya
no pertenecemos a este mundo aunque vivamos en él temporalmente.
Nuestra verdadera ciudadanía está en los cielos.
Filipenses 3:20
Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al
Salvador, al Señor Jesucristo

Abraham es un fiel ejemplo para los creyentes de hoy. Él vivió como
extranjero en la tierra prometida porque él esperaba una patria celestial
Hebreos 11:9-10
9) Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra
   ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma
   promesa;
10) porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y
constructor es Dios.

2.   VIVIENDO DE ACUERDO A LAS LEYES CELESTIALES
Nuestra identidad es con Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz
admirable. Ahora somos extranjeros y peregrinos en la tierra que nos vio
nacer (Romanos 8:22-24).
Hemos nacido de nuevo (Juan 3:3) y nuestros nombres han sido registrados
en el libro de la vida, nuestra vida se guía por normas celestiales, y nuestros
derechos y herencia están reservados en el cielo.
Satanás tiene este mundo subyugado bajo el pecado y él se opone a todo lo
que tiene que ver con Dios
1 Juan 5:19
 19) Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno
Si usted analiza generalmente los sistemas de este mundo son hostiles a
Dios y su Palabra.
Por esta razón nuestras normas de vida son muy diferentes a las que
generalmente vive el hombre sin Dios. En ninguna manera debemos
adaptarnos a las normas impías. Todo aquello que el mundo quiera imponer
y esté en contra de lo establecido por Dios no debe ser aceptado por los
creyentes.
CONCLUSIÓN
El Señor nos rescató de esa vana manera de vivir y ahora somos parte de un
pueblo que pertenece a un reino celestial.
No debemos amar las cosas que el mundo ama cuando estas son contrarias
a la santidad de Dios (1 Juan 2:15-17).
“Tierra” y “mundo” no son palabras sinónimas, Dios no nos prohíbe que
amemos la Tierra creada, ni la naturaleza, ni los seres humanos y todo lo
creado. Lo que Dios nos prohíbe es amar el sistema de este mundo.
Amar al mundo significa estar en íntima comunión con sus valores, intereses,
métodos y placeres. Esto representa complacerse en todo aquello que es
una ofensa a Dios.

Somos un pueblo especial y pertenecemos a otro mundo, por lo mismo no
debe extrañarnos si nos miran como tales. Cuando alguien observa un
extranjero, de manera detenida lo examina y si es posible trata de averiguar
de dónde es y cuáles son sus costumbres. De igual manera nosotros les
parecemos extraños a aquellos que aún no pertenecen a nuestra patria
porque somos ciudadanos extranjeros para el mundo.

Ciudadanos extranjeros

  • 1.
    CIUDADANOS EXTRANJEROS Juan 17:14-16 14Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. 16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo El 2 de Julio de 1947 se registró un hecho que hasta hoy ha mantenido a muchos en la incógnita. Se escuchó una fuerte explosión en un rancho de Nuevo México, en Roswell. Más tarde encontraron infinidad de pedazos de un material no conocido. Los titulares de la prensa internacional anunciaban que se trataba de un platillo volador que había explotado y en el que habían encontrado incluso seres extraños ya inertes. Sin embargo esto no pasa de ser una especulación, porque hasta el día de hoy no se sabe a ciencia cierta qué fue lo que pasó. A través de todos los tiempos los humanos han demostrado sumo interés por conocer si en realidad existen seres extraterrestres. Se ha escrito mucho al respecto y aún este tema sigue despertando curiosidad en muchos. Pero mientras el mundo está ocupado en descubrir si existen seres de otros planetas ¡a lado de ellos se mueven cada día seres que no pertenecen a este mundo y realmente parecen muy extraños! 1. EXTRAÑO EN SU PROPIA TIERRA El Señor manifestó que sus hijos aunque viven en este mundo no son del mundo y oró por ellos para que sean librados del mal. Como hijos de Dios ya no pertenecemos a este mundo aunque vivamos en él temporalmente. Nuestra verdadera ciudadanía está en los cielos. Filipenses 3:20 Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo Abraham es un fiel ejemplo para los creyentes de hoy. Él vivió como extranjero en la tierra prometida porque él esperaba una patria celestial Hebreos 11:9-10 9) Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; 10) porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. 2. VIVIENDO DE ACUERDO A LAS LEYES CELESTIALES Nuestra identidad es con Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. Ahora somos extranjeros y peregrinos en la tierra que nos vio nacer (Romanos 8:22-24).
  • 2.
    Hemos nacido denuevo (Juan 3:3) y nuestros nombres han sido registrados en el libro de la vida, nuestra vida se guía por normas celestiales, y nuestros derechos y herencia están reservados en el cielo. Satanás tiene este mundo subyugado bajo el pecado y él se opone a todo lo que tiene que ver con Dios 1 Juan 5:19 19) Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno Si usted analiza generalmente los sistemas de este mundo son hostiles a Dios y su Palabra. Por esta razón nuestras normas de vida son muy diferentes a las que generalmente vive el hombre sin Dios. En ninguna manera debemos adaptarnos a las normas impías. Todo aquello que el mundo quiera imponer y esté en contra de lo establecido por Dios no debe ser aceptado por los creyentes. CONCLUSIÓN El Señor nos rescató de esa vana manera de vivir y ahora somos parte de un pueblo que pertenece a un reino celestial. No debemos amar las cosas que el mundo ama cuando estas son contrarias a la santidad de Dios (1 Juan 2:15-17). “Tierra” y “mundo” no son palabras sinónimas, Dios no nos prohíbe que amemos la Tierra creada, ni la naturaleza, ni los seres humanos y todo lo creado. Lo que Dios nos prohíbe es amar el sistema de este mundo. Amar al mundo significa estar en íntima comunión con sus valores, intereses, métodos y placeres. Esto representa complacerse en todo aquello que es una ofensa a Dios. Somos un pueblo especial y pertenecemos a otro mundo, por lo mismo no debe extrañarnos si nos miran como tales. Cuando alguien observa un extranjero, de manera detenida lo examina y si es posible trata de averiguar de dónde es y cuáles son sus costumbres. De igual manera nosotros les parecemos extraños a aquellos que aún no pertenecen a nuestra patria porque somos ciudadanos extranjeros para el mundo.