Este documento discute cómo los cristianos, aunque viven en la tierra, no pertenecen realmente a este mundo sino que son ciudadanos del reino celestial. Cita varias Escrituras que muestran que los creyentes han nacido de nuevo y ahora viven de acuerdo a las leyes celestiales en lugar de los sistemas impíos de este mundo. Concluye que aunque amemos a la humanidad, no debemos amar los valores y placeres mundanos que son ofensivos a Dios, y que debido a esto los cristianos parecen extra