El documento narra la historia de Claudio y su relación con su padre y el judo desde la perspectiva de Claudio. Inicialmente, Claudio no quería ir a clases de judo aunque su padre insistió que algún día se lo agradecería. Más tarde, Claudio y su amigo se metieron en problemas durante la clase por hablar y tuvieron que hacer flexiones. Al final, Claudio se dio cuenta que el judo no era tan malo y aprendió la importancia de escuchar atentamente a los demás.