La poesía describe los recuerdos melancólicos del autor sobre un verano pasado en 1990 en Combarro, Galicia. Recuerda las callejuelas de granito, la bahía iluminada al atardecer, y el olor de las sardinas asadas que un viejo preparaba mientras las camareras bromeaban. Era una época de amor fugaz, con las barcas meciéndose tranquilamente en la bahía. El autor recuerda con nostalgia las sardinas y el vino joven de la zona.