El autor describe su experiencia al ingresar a una nueva escuela secundaria a los 14 años después de haber tenido un mal desempeño en su escuela anterior. Visitó varias escuelas con su madre en busca de una opción, hasta que finalmente la coordinadora de la escuela Los Farallones los aceptó. Aunque al principio fue colocado en un grado incorrecto, pronto fue trasladado al grado que le correspondía, donde se sintió bien recibido por sus compañeros y profesor.