Dios creó el universo y a Adán y Eva a su imagen, invitándolos a imitarle trabajando con excelencia y relacionándose en armonía. Sin embargo, Adán desobedeció a Dios destruyendo el universo perfecto, y como resultado la humanidad murió espiritualmente, nuestra identidad nos avergüenza, y las relaciones, el trabajo y la creatividad se volvieron dolorosos y conflictivos.