Un escándalo amenaza la reelección del presidente de Estados Unidos a 10 días de las elecciones. Para desviar la atención, un asesor presidencial contrata al famoso productor Stanley Motss para inventar y producir una guerra falsa a través de los medios de comunicación. Los medios modelan las percepciones de la sociedad y pueden ser manipulados para promover ideologías o derrocar gobiernos.