El documento analiza las diferencias en la comunicación entre Joe Biden y Donald Trump, enfatizando un cambio de un estilo caótico a uno más ordenado y pragmático, centrado en la clase media y en resultados tangibles como infraestructura y empleo. Se destaca el retorno a la comunicación institucional y el uso responsable de los medios de comunicación, dejando atrás la desintermediación y el carácter personalista de Trump. Además, se sugiere una transición de liderazgos carismáticos a un enfoque más tradicional y frugal por parte de Biden.