El documento anuncia que debido al aumento constante de los precios internacionales del petróleo, el gobierno de Nicaragua asumirá el 100% del incremento del precio del gas licuado y el 70% del aumento de las gasolinas y el diesel para mitigar el impacto en las familias y la economía. Además, el gobierno continuará monitoreando los precios internacionales del petróleo y tomará medidas para reducir aún más el efecto de los aumentos en los consumidores nicaragüenses.