El documento resume los diferentes roles que San Pablo usa para ilustrar lo que debe ser un ministro de Dios, incluyendo un padre, soldado, atleta, labrador y obrero. Cada rol enfatiza un valor importante como la responsabilidad, valentía, honestidad, dependencia y fidelidad. El documento concluye preguntando si los ministros actuales cumplen con las características descritas por Pablo para ser competentes representantes del reino de los cielos.