Dios le dio al autor instrucciones para vivir en la tierra a través de metáforas naturales como el sol, la luna, los pájaros y las flores, indicándole que sea como ellos: madrugador pero no excesivo, brillante pero sometido a una luz mayor, cantor y libre pero fiel a sus raíces. Le indica también ser como el buen perro, la fruta, el día, el oasis y la luciérnaga, siendo bueno, saludable, sencillo y dando luz a los demás. Le pide ser