El documento resume los resultados de un estudio de una universidad peruana sobre las diferencias entre países pobres y ricos. El estudio concluye que la diferencia no se debe a factores como la antigüedad, recursos naturales o inteligencia, sino a la actitud de las personas. Los países ricos tienen una población que en su mayoría sigue reglas como la integridad, orden, puntualidad y respeto por las leyes, que promueven la prosperidad.