La Cuaresma es un tiempo para encontrarse con Dios mediante el ayuno alegre de ciertas cosas negativas y la celebración de otras positivas. Se debe ayunar del juicio hacia los demás y celebrar la presencia de Dios en ellos, ayunar de enfocarse en las diferencias y celebrar lo que nos une, y ayunar de la tristeza celebrando la luz.