Este documento es una carta del Superior General de la Congregación de la Misión para la Cuaresma de 2007. En ella, anima a los miembros a reflexionar sobre cómo viven las cinco virtudes vicencianas de mansedumbre, mortificación, humildad, sencillez y celo por las almas. Explica brevemente cada virtud y cómo pueden ayudar a los miembros a seguir el ejemplo de Jesucristo durante este tiempo santo de Cuaresma.