EL RATONCITO
PRESUMIDO
Aquella mañana,elratoncito presumidobarríala
escalera desucasa comotodos los días.Depronto, vio
algo que brillabamucho. Seagacho,lo mirófijamentey… -
¡Esuna moneda deoro!, ¡Quésuerte!-Exclamóel
ratoncitomuy contento-. Conestedinero mecompraré
una pajaritaroja, un trajeelegante yunos zapatos
elegantes negros.
Y talcomo lo pensó, asílo hizo.
Antes del mediodía,elratoncitoya estabasentado ala
puerta desucasa consus zapatos negros supajaritay su
traje nuevo.
EL RATONCITO
PRESUMIDO
¡Québonito estaba!Pasó por allí una vaca yexclamó:-
¡Quéguapo estás!¿Te quierescasar conmigo?
-Dime,porlas noches, ¿Qué harás?
-Muuuuuuu… Muuuuuu…
-¡Quésusto quemiedo!Para mujer no tequiero.
La vacasemarchó calle abajo y sepresentó la señorita
oveja.
Al ver tanlindoratoncito,seenamoró deélyle dijo:
-¿Tequieres casarconmigo?
-Por las noches, ¿Qué harás?
-Beeeee,Beeeee…
-¡Quéhorror! ¡Quéruido! ¡Notequiero de mujer!
Llego entonces una perray le preguntó elmismo.
-Por la noche ¿Qué harás?
-Guau, Guau…
-¡Basta,dejade ladrar!
EL RATONCITO
PRESUMIDO
¡Contigono mecasar!
Poco después, pasó por allí la gallina.Alver tanlindo
ratoncito,sequedo sorprendidode suhermosura y
exclamó:-¿Tequieres casarconmigo?
-Por las noches, ¿Qué harás?
-Cocococó
-¡Quéfastidioquemolesto! Para mujer ni lo pienso. Y
entonces llegó la gatamáslista delbarrio. Mirando al
ratoncitoconojos golositos pidiósumano.
-Y denoche, ¿Quévoz tandulce ytanmelodiosa! ¡Serétu
esposo!
Ala mañana siguiente secelebró laboda. ¡Quélinda
pareja hacían!Pero cuandoacabó lafiesta,lagatale dio
talabrazo al ratoncito queelpobre perdió mediorabo.
Asustado salió corriendoytodavíano havuelto.
FIN
LUCÍA VÁZQUEZ MIGUÉLEZ

Cuento clásicoluciav

  • 1.
    EL RATONCITO PRESUMIDO Aquella mañana,elratoncitopresumidobarríala escalera desucasa comotodos los días.Depronto, vio algo que brillabamucho. Seagacho,lo mirófijamentey… - ¡Esuna moneda deoro!, ¡Quésuerte!-Exclamóel ratoncitomuy contento-. Conestedinero mecompraré una pajaritaroja, un trajeelegante yunos zapatos elegantes negros. Y talcomo lo pensó, asílo hizo. Antes del mediodía,elratoncitoya estabasentado ala puerta desucasa consus zapatos negros supajaritay su traje nuevo.
  • 2.
    EL RATONCITO PRESUMIDO ¡Québonito estaba!Pasópor allí una vaca yexclamó:- ¡Quéguapo estás!¿Te quierescasar conmigo? -Dime,porlas noches, ¿Qué harás? -Muuuuuuu… Muuuuuu… -¡Quésusto quemiedo!Para mujer no tequiero. La vacasemarchó calle abajo y sepresentó la señorita oveja. Al ver tanlindoratoncito,seenamoró deélyle dijo: -¿Tequieres casarconmigo? -Por las noches, ¿Qué harás? -Beeeee,Beeeee… -¡Quéhorror! ¡Quéruido! ¡Notequiero de mujer! Llego entonces una perray le preguntó elmismo. -Por la noche ¿Qué harás? -Guau, Guau… -¡Basta,dejade ladrar!
  • 3.
    EL RATONCITO PRESUMIDO ¡Contigono mecasar! Pocodespués, pasó por allí la gallina.Alver tanlindo ratoncito,sequedo sorprendidode suhermosura y exclamó:-¿Tequieres casarconmigo? -Por las noches, ¿Qué harás? -Cocococó -¡Quéfastidioquemolesto! Para mujer ni lo pienso. Y entonces llegó la gatamáslista delbarrio. Mirando al ratoncitoconojos golositos pidiósumano. -Y denoche, ¿Quévoz tandulce ytanmelodiosa! ¡Serétu esposo! Ala mañana siguiente secelebró laboda. ¡Quélinda pareja hacían!Pero cuandoacabó lafiesta,lagatale dio talabrazo al ratoncito queelpobre perdió mediorabo. Asustado salió corriendoytodavíano havuelto. FIN LUCÍA VÁZQUEZ MIGUÉLEZ