El lobo intentó entrar en la casa de los cerditos trepando por el tejado y bajando por la chimenea, pero el cerdito mayor había puesto una olla con agua hirviendo en el fuego. El lobo comilón cayó en el agua hirviendo al bajar por la chimenea y se escaldó, aullando de dolor mientras escapaba del bosque, decidido a nunca volver a comer cerditos.