El libro aborda la problemática de la ansiedad recurrente del síndrome del pensamiento acelerado (spa) en una sociedad acelerada y consumista, sugiriendo que este fenómeno afecta a una gran parte de la población, en contraste con la depresión. Propone que es crucial aprender a administrar la mente y proteger nuestras emociones para alcanzar una mejor calidad de vida. Además, critica el sistema educativo actual por no enseñar a los estudiantes a desarrollar habilidades emocionales y mentales fundamentales.