El documento critica la actitud frívola y permisiva del hombre moderno, que carece de criterios sólidos y todo lo ve como etéreo y banal. Se alienta a vivir el presente sin restricciones, dejar atrás conceptos antiguos y vivir libre y como se quiera, pero sin dañar a otros. Sin embargo, se recuerda que Dios pedirá cuentas de todo y juzgará sobre estas cosas.