La Declaración Universal de los Derechos de los Animales reconoce que todos los animales tienen derechos a la vida y al respeto. Proclama que ningún animal debe ser sometido a malos tratos o experimentación que cause sufrimiento, y que los animales salvajes tienen derecho a vivir libres en su hábitat natural. También establece que los animales domésticos y de trabajo tienen derecho a condiciones de vida y trato que sean apropiados para su especie.