DEMOCRACIA Y GOBIERNO

El proceso en curso de vigilancia de la atribución de nombres de dominio, número y protocolos
Internet puede no haber atraído la atención del hombre o la mujer de la calle, pese a que dicho
proceso probablemente ha de tener consecuencias de largo alcance en la organización de la
sociedad. En la actualidad, la función de gobierno se ejerce a través de la democracia
representativa, régimen por el cual delegamos en un número restringido de personas nuestro
derecho a decidir sobre cuestiones importantes. Su ámbito de competencia puede ser local o
transnacional, pero la jurisdicción dominante se sitúa en el plano nacional.

Internet pone en tela de juicio nuestro modelo democrático en varios aspectos importantes. En
primer lugar, como no adhiere (ni respeta) a la noción de fronteras nacionales, se plantean graves
problemas para la legislación nacional. Los legisladores pueden argumentar que toda actividad en
línea está anclada en una o varias jurisdicciones nacionales, lo que permite aplicar la legislación en
vigor. Sin embargo, ese "anclaje" puede desplazarse con suma facilidad. Hasta que todas las
naciones se pongan de acuerdo sobre un marco jurídico común, cualquier intento de establecer un
nexo volátil entre lo virtual y lo real es como tratar de asir una paja en el viento.

En segundo lugar, Internet ha ampliado la esfera pública, lugar en que las opiniones individuales y
las posiciones colectivas pueden expresarse en público. Los partidos políticos, los poderosos
grupos de presión y los conglomerados gigantescos de medios de comunicación dejan poca cabida
para la expresión del ciudadano en el mundo real. Internet, en cambio, ha dado a los ciudadanos
individuales y a los grupos especiales la capacidad para publicar sus ideas y ponerlas a disposición
de todos lo que deseen leerlas. Un ejemplo notable de esta "potenciación" fue la organización
espontánea de estibadores de todo el mundo, que, con la ayuda de un especialista en Internet,
pudieron prescindir de las organizaciones tradicionales de trabajadores y congregarse en una
protesta que permitió bloquear completamente las operaciones de un buque carguero concreto
cada vez que trataba de descargar. Este poder en manos de individuos o grupos específicos
suscita importantes interrogantes. En el caso de los estibadores, los sindicatos representan un
interlocutor identificable cuando se necesita entablar una negociación. Los grupos específicos de
corta duración que se crean gracias a Internet, no cumplen con esa función social para todos sus
efectos.

Democracia y gobierno

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    DEMOCRACIA Y GOBIERNO Elproceso en curso de vigilancia de la atribución de nombres de dominio, número y protocolos Internet puede no haber atraído la atención del hombre o la mujer de la calle, pese a que dicho proceso probablemente ha de tener consecuencias de largo alcance en la organización de la sociedad. En la actualidad, la función de gobierno se ejerce a través de la democracia representativa, régimen por el cual delegamos en un número restringido de personas nuestro derecho a decidir sobre cuestiones importantes. Su ámbito de competencia puede ser local o transnacional, pero la jurisdicción dominante se sitúa en el plano nacional. Internet pone en tela de juicio nuestro modelo democrático en varios aspectos importantes. En primer lugar, como no adhiere (ni respeta) a la noción de fronteras nacionales, se plantean graves problemas para la legislación nacional. Los legisladores pueden argumentar que toda actividad en línea está anclada en una o varias jurisdicciones nacionales, lo que permite aplicar la legislación en vigor. Sin embargo, ese "anclaje" puede desplazarse con suma facilidad. Hasta que todas las naciones se pongan de acuerdo sobre un marco jurídico común, cualquier intento de establecer un nexo volátil entre lo virtual y lo real es como tratar de asir una paja en el viento. En segundo lugar, Internet ha ampliado la esfera pública, lugar en que las opiniones individuales y las posiciones colectivas pueden expresarse en público. Los partidos políticos, los poderosos grupos de presión y los conglomerados gigantescos de medios de comunicación dejan poca cabida para la expresión del ciudadano en el mundo real. Internet, en cambio, ha dado a los ciudadanos individuales y a los grupos especiales la capacidad para publicar sus ideas y ponerlas a disposición de todos lo que deseen leerlas. Un ejemplo notable de esta "potenciación" fue la organización espontánea de estibadores de todo el mundo, que, con la ayuda de un especialista en Internet, pudieron prescindir de las organizaciones tradicionales de trabajadores y congregarse en una protesta que permitió bloquear completamente las operaciones de un buque carguero concreto cada vez que trataba de descargar. Este poder en manos de individuos o grupos específicos suscita importantes interrogantes. En el caso de los estibadores, los sindicatos representan un interlocutor identificable cuando se necesita entablar una negociación. Los grupos específicos de corta duración que se crean gracias a Internet, no cumplen con esa función social para todos sus efectos.